jueves, 10 de noviembre de 2016

La tradición ucraniana que calzó al mundo.



Nacido en Ucrania y migrante a Estados Unidos, logró el sueño americano con sus botas hechas a mano y forjó un imperio familiar.
Armando Enríquez Vázquez

Situada en la costa noroeste del Mar Negro y perteneciente a Ucrania, Odessa fue fundada en 1794 por órdenes de la Zarina Catalina la grande. Hoy es la tercera ciudad en tamaño de la ex república soviética y el principal puerto de Ucrania. La escalinata de Odessa, fue inmortalizada en El Acorazado Potemkin de Sergei Eisenstein, convirtiéndose en protagonista de una de las secuencias más famosas y vistas en la historia del cine. Odessa conocida como la Perla del Mar Negro es el punto de inicio de este texto. 
A principios del siglo XX, nació en la ciudad ucraniana Nathan Swartz, el año era 1902. Su bisabuelo, su abuelo y su padre habían sido zapateros y como solía suceder con muchos de los oficios alrededor del mundo, Nathan entró al negocio familiar y aprendió el arte de ser zapatero. Los vientos de la I Guerra Mundial obligaron a la familia Swartz emigrar a Estados Unidos.
Swartz, como cualquier migrante recién llegado comenzó a trabajar en un país desconocido, con un idioma ajeno, en el oficio que tan bien sabía a como ayudante de zapatero, con el tiempo el adolescente se unió a una empresa llamada Abington Shoe Company ubicada en Massachusetts. En esta empresa Swartz se especializó en coser las suelas a los zapatos artesanales que se elaboraban en la empresa. A lo largo de su vida laboral Nathan ahorró un poco de su salario de manera que cuando cumplió 50 años en 1952. Nathan compró la mitad de la empresa a la que veía un buen futuro, para darle tranquilidad hasta el final de sus días.
Tres años después, Swartz compró el resto de las acciones de la empresa, convirtiéndose en el único dueño. En ese momento sumó a Abington Shoe Company a su hijo Sidney de 19 años y en 1956 se integra a la empresa el hijo mayor de Nathan de nombre Herman.
La familia Swartz, con su la nueva generación de zapateros, inició la aventura de crear una de las marcas más importantes del ramo. Por diez años los Swartz continuaron produciendo zapatos a mano, maquilando para diferentes tiendas que les ponían la etiqueta de la tienda. Con el paso de los años el proceso artesanal amenazó con sacar a los Swartz del mercado, por lo que comenzaron a investigar un nuevo sistema de pegado de suelas que se basaba en inyección de polímeros. La implementación de este sistema resultó en dos beneficios para los Swartz; el primero un abaratamiento en el proceso de fabricación de los zapatos, lo que produjo una ganancia mayor para los Swartz. Por otro lado, el proceso hacía que los zapatos presentaran en una cierta resistencia al agua.
En 1968, Nathan se retiró del negocio y lo dejó en manos de sus hijos, quienes decidieron construir una marca que se basara en un zapato resistente a las peores condiciones climáticas posibles; unas botas que duraran una vida. Los Hermanos Swartz también decidieron cambiar la planta de Abington Shoes de Massachusetts a New Hampshire.
Con el fin de lograr su objetivo los Swartz contactaron con Goodyear para que esta empresa los ayudará a desarrollar un polímero capaz de ayudar a la creación de un zapato resistente e impermeable, así como una suela de goma capaz de resistir las peores condiciones. El resultado de los trabajos de Goodyear pegado a los zapatos de cuero claro, comenzaron de inmediato todo tipo de pruebas de resistencia, la leyenda urbana dice que incluso se probó su impermeabilidad hundiendo las botas en el tanque de un excusado y dejándolas toda la noche en él. Las botas se llenaban de agua teñida tratando de descubrir cualquier tipo de fuga. Una vez convencidos de la calidad del producto, los hermanos Swartz lanzaron al mercado en 1973 la bota para pescadores, trabajadores de la construcción, marineros, con el nombre de Timberland.
Por azares del destino la bota fue bien recibida por estudiantes universitarios quienes las comenzaron a poner de moda.



Gracias a los consejos de la Agencia Marvin & Leonard, las botas se anunciaron en las ediciones de la revista New Yorker, cuyos lectores, en teoría, no tenían nada que ver con el mercado que los Swartz habían pensado para sus botas, sin embargo, el éxito llevó a almacenes exclusivos de Nueva York, como Saks of the Fifth Avenue o Bergdorf Goodman, a vender las Timberland. En 1978, Herman y Sidney decidieron cambiar el nombre de la empresa por el de Timberland. A mediados de los ochenta Timberland se convirtió en la primera marca de botas en anunciarse por televisión en Estados Unidos.
A finales de la década de los setenta un italiano de nombre Giuseppe Veronesi le compró a Sidney Swarz tres mil pares de botas que vendió en menos de un mes en Italia y regresó por más lo que convirtió a Timberland en un producto de moda, mucho antes de que los Swartz pensaran en internacionalizar sus botas.
En 1986 Herman Swartz decidió retirarse, Sidney le compró su parte de la empresa e incorporó a su hijo Jeffrey quien en 1998 quedó al frente de la empresa.
En 2011 Jeffrey Swartz vendió Timberland por dos mil millones de dólares y se retiró a Jerusalén donde es un ferviente estudioso de la Torah.
El nombre de la marca hace referencia a la madera, a leñadores a naturaleza y se identifica con la rudeza que pretende la marca. El logo es un árbol y el slogan es Best then, better now.
Timberland es propiedad de VF Corporation y tiene presencia en América, Europa y Asia.

publicado en thepoint.com.mx el 24 de octubre de 2016
imagen timberland.com