miércoles, 23 de noviembre de 2016

Ángela Davis, la pantera maestra.



En medio de la manifestación de intolerancia y racismo de los cincuentas y sesentas del siglo XX en Estados Unidos, surgió esta mujer negra llena de ideales y respuestas a la opresión.
Armando Enríquez Vázquez.

Algo que siempre me ha llamado la atención de la historia reciente de Estados Unidos es esa negación patológica de la realidad, de su racismo y de sus problemas interiores, así como el tácito apoyo de los gobiernos tanto republicanos como demócratas a los grupos supremacistas y a políticas tanto internas como exteriores que van totalmente en contra de todo aquello que proclaman como sus virtudes democráticas.
Ángela Davis un icono de la lucha civil en contra de la desigualdad, miembro del partido comunista de Estados Unidos y también una mujer muy cercana al llamado partido Panteras Negras que fue la extrema izquierda negra de Estados Unidos en la época de los movimientos sociales y culturales de los años sesenta y setenta del siglo pasado. A diferencia de las gestiones de Martin Luther King que buscaba la integración racial desde un movimiento pacífico, Ángela Davis era mucho más cercana a los puntos de vista de Malcolm X y más radical en su intento por reformar el gobierno de Estados Unidos por uno comunista, llegó a estar en la lista de los más buscados por el FBI. Su figura esbelta y con un enorme afro que enmarcaba su delgado y firme rostro es una imagen icónica de los años sesenta y setenta en Estados Unidos y sin duda una de las mujeres más brillantes de aquel país.
Ángela Yvonne Davis nació el 26 de enero de 1944 en Birmingham, Alabama, uno de los estados más racistas y donde la política de integración era rechazada por los anglosajones que habitaban el estado y por el gobierno del estado. Por si esto no fuera suficiente la casa de la familia Davis se encontraba en una calle conocida como Dynamite Hill, en una zona clase media de Birmingham, La calle marcaba los límites de la zona sajona y protestante de la ciudad de un lado y del otro comenzaba la zona de casas de gente negra. El Ku Klux Klan con frecuencia quemaba las casas de los negros o hacía explotar bombas molotov a la entrada de las mismas y por supuesto cartuchos de dinamita.
El padre de Ángela era dueño de una gasolinera, su madre era maestra de primaria y activista a favor de los derechos de los negros, durante su adolescencia acompañó a su madre a Nueva York y mientras la maestra Davis hacía estudios de posgrado, Ángela estudió en la escuela preparatoria Elizabeth Irwing famosa por su educación izquierdista impartida por maestros que habían sido parte de las famosas listas negras del nefasto senador Joseph McCarthy. A principios de la década de los sesenta inició su educación universitaria en la Universidad Brandeis en Massachusetts. Esta universidad fundada en 1948 por un grupo de ciudadanos judíos decidió utilizar el apellido de uno de los más importantes jueces de la Suprema Corte de Estados Unidos del siglo pasado, Louis D Brandeis quien alguna vez expresó: Podemos tener una gran democracia en este país, podemos concentrar el capital en las manos de unos cuantos, pero ambas cosas no podemos tenerlas. Pero Ángela también a principios de la década de los años sesenta viajó a Europa y estudio en Paris y en Frankfurt, donde conoció a Theodor W. Adorno, el filósofo responsable de la llamada Escuela de Frankfurt.
De regreso en Estados Unidos y con su carrera terminada en Brandeis, Ángela se inscribió en la Universidad de California San Diego donde realizó sus estudios de maestría y estudió con Herbert Marcuse.
Mientras se encontraba en Europa, leyó sobre el bombardeo por parte del Ku Klux Klan de una iglesia en Birmingham donde cuatro niñas perdieron la vida, eso la hizo regresar y enlistarse en el movimiento pacífico de derechos civiles y a convertirse en miembro del Partido Comunista de Estados Unidos, además de tener nexos con el Partido de la Panteras Negras, lo que le trajo problemas cuando fue contratada por la Universidad de California, Los Ángeles como profesora y tras conocerse sus filiaciones políticas fue despedida, ella peleó esta acción en tribunales y le ganó a la Universidad que la tuvo que restituir en el cargo, mismo al cual Ángela renunció al terminar su contrato. El entonces gobernador de California, Ronald Reagan juró que Ángela Davis jamás volvería a dar clases en el sistema californiano de educación, algo que como otras cosas que dijo Reagan resultaron solo bravuconadas.   
Sin lugar a dudas el incidente más conocido en la vida de Ángela Davis ocurrió en 1970 cuando tres presos negros conocidos como los hermanos de Soledad, por haber estado recluidos en la cárcel de la Soledad en California fueron acusados de asesinar a uno de los guardias de la prisión como venganza por los asesinatos que otro guardia de la prisión cometió en contra de prisioneros negros durante una riña. Ángela estaba en el comité de defensa de los presos a quienes muchos dentro de la comunidad negra veían sólo como chivos expiatorios de la política racista al interior de la prisión, así como por el trabajo social de los acusados al interior de la prisión. Durante el juicio de estos tres convictos, un hombre llamado Jonathan Jackson, hermano de uno de los acusados, de diecisiete años entró a la corte y secuestró al juez, a tres mujeres que formaban parte del jurado y a uno de los abogados de la fiscalía para tratar de liberar a los acusados, en el intento de liberación murieron dos de los convictos que se pretendía poner en libertad, Jonathan Jackson y el juez, los otros rehenes, así como el tercer acusado resultaron heridos. Sin embargo, en una maniobra racista del gobierno de California y del de Estados Unidos se emitieron ordenes de aprehensión en contra de Ángela Davis pues se le acusó de haber comprado las armas que se utilizaron durante el asalto, se cree que como represalia por ser parte del comité que pedía la liberación de los hermanos de Soledad.



Ángela Davis se convirtió en 1970 en la tercera mujer en entrar en la lista de los 10 más buscados por el FBI. El 13 de octubre de 1970, Ángela Davis fue detenida en la ciudad de Nueva York. Durante el tiempo que permaneció presa Davis concedió una entrevista a la televisión norteamericana en la que declaró:
Cuando se habla de revolución ,la mayoría de las personas piensan en violencia, sin ponerse a pensar que el verdadero interés de un movimiento revolucionario se centra en metas y principios que se busca imponer, sin importar cuál sea el medio para conseguirlos.
 Antes de su juicio se hizo una gran campaña para que Ángela fuera liberada, el juicio se llevó a cabo en junio de 1972 en San José, California. Ángela Davis fue declarada inocente de los cargos de asesinato, secuestro y conspiración. Curiosamente por un jurado compuesto únicamente por personas blancas.
Ángela Davis se ha dedicado a escribir libros sobre los derechos humanos de los negros en Estados Unidos y en especial de las mujeres, las condiciones de vida al interior del sistema penitenciario norteamericano. Entre los títulos que ha publicado se encuentran: Women, Race and Class. Freedom is a Constant Struggle, Are prisions Obsolete, Blues Legacy and Black Feminism y una Autobiografía  que escribió en 1974.
Davis se ha dedicado a dar clases en la Universidad California en Santa Cruz y en la Universidad de San Francisco. Nunca ha dejado de ser una activista. En dos ocasiones ha sido postulada al puesto de vicepresidente de los Estados Unidos por el partido Comunista de Estados Unidos.
Ángela Davis tiene 72 años de edad y seguramente esta lista para librar una nueva batalla contra lo que parece ser la política racista del nuevo gobierno electo en su país. El 20 de octubre de 2016 la activista advirtió acerca de la gran posibilidad de que el gobierno de Donald Trump sea una oportunidad para empoderar al fascismo en Estados Unidos. A pesar de su opinión Davis aclaró antes de la elección que no apoyaría, ni votaría a favor de Clinton.


Publicado parcialmente en mamaejecutiva.net el 14 de noviembre de 2016
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