domingo, 13 de noviembre de 2016

Cámaras de seguridad.




Las cámaras de seguridad son gran aliado en la seguridad, lo que ha sido demostrado en todos los países, pero en México, esas mismas cámaras funcionan de manera selectiva y a modo de los conveniencias de los funcionarios.

Armando Enríquez Vázquez

Una de las obligaciones irrenunciables del Estado es mantener la seguridad de los habitantes. Hoy a manera de eufemismo se dice en los medios que la percepción sobre la inseguridad por parte de los habitantes de México va en aumento. Tristemente no se trata de una percepción, la realidad es que este es sin lugar a dudas y de acuerdo a las cifras oficiales el más inseguro de los sexenios. El número de muertos, secuestros y asaltos crece mes a mes y los resultados de Peña Nieto y los miembros de su gabinete en materia de seguridad es muy pobre.
En ese cinismo que ha caracterizado a Peña Nieto y al definido por él como nuevo PRI, tanto el presidente de ese partido como diferentes funcionarios del gobierno federal han apuntado su dedo flamígero en dirección del ex presidente Felipe Calderón como responsable del estado de inseguridad y violencia en el que vivimos. Tanto Enrique Ochoa, como Renato Sales parecerían preparar argumentos para la campaña del 2018, cuando la realidad es que el actual gobierno ha demostrado ser una farsa en esos rubros, o peor aún, ciñéndonos a esas declaraciones se puede concluir que la actual inseguridad en el Estado de México, es responsabilidad de Peña Nieto y no de su actual gobernador Eruviel Ávila.
En el caso de la inversión que los gobiernos federal y estatales hacen en materia de seguridad la verdad es que la pobreza de los resultados es más que evidente y por lo tanto se trata de un despilfarro más del erario público.
Como ejemplo pongamos la CDMX (Marca Registrada) donde el Jefe de Gobierno presume de un sistema de cámaras de vigilancia, que no sirven para nada y cuando en las últimas semanas los diarios y medios de comunicación tradicionales hacen públicos una serie de videos donde se dan a conocer asaltos en diferentes zonas de la CDMX (marca Registrada) lo mejor que tiene que decir Miguel Ángel Mancera es que este tipo de videos dan una mala imagen de la Ciudad. Había que aclararle a Mancera que la creciente mala imagen de la CDMX (Marca Registrada) es por la incapacidad de su procurador para resolver casos importantes en esta ciudad, la corrupción del poder judicial de la capital y las prebendas que su gobierno da a grupos criminales en aras de mantener a los grupos clientelares del PRD y ejemplo claro es el documento insultante que entregó como borrador de una Constitución para la capital y en la que favorece a grupos criminales como las asociaciones de ambulantes.
Lo cierto es que la capacidad de las autoridades a todos los niveles para justificar su ineficiencia es proporcional a su falta de compromiso para brindar seguridad a los ciudadanos. El hecho de que entre las autoridades de la CDMX (Marca Registrada) y las del Estado de México siempre encuentren en el otro al responsable de violencia e inseguridad en sus entidades, solo pone de manifiesto la nula voluntad por resolver la situación o en el peor de los casos la negación a enfrentarse de los cuerpos policiales y de administración de justicia al crimen organizado.
Aquí y por eso es que debería ponerse sobre la mesa de discusión el crecimiento del área de la CDMX aunándole municipios como Naucalpan, Ecatepec, Atizapán, Culhuacán, Chalco, Nezahualcóyotl, Huixquilucan, entre otros, para poder manejar con una política única la zona metropolitana y no con esas vaguedades que permiten a los criminales valerse de las fronteras estatales para cometer sus fechorías con la anuencia de los policías de las diferentes entidades.
A raíz de la ejecución de cuatro asaltantes de autobuses de pasajeros y la aparición de sus cuerpos en La Marquesa, nos queda claro la ineficiencia y apatía de las autoridades del Estado de México y de la CDMX (Marca Registrada) por resolver de manera conjunta el problema, están más preocupados en encontrar al ciudadano ejecutor que en reconocer que la situación los ha rebasado y la ciudadanía se ha visto obligada a tomar la justicia en manos propias.
Pero también pone de manifiesto el hartazgo de los ciudadanos con la nula actuación de la autoridades, cuando no el contubernio de estas con el crimen organizado.
Hace también unas semanas Jorge Luis Preciado, senador por el PAN propuso legislar a favor de la de que los ciudadanos porten armas, lo que en sí parece un sinsentido y una aberración. Lo que quiere reconocer de manera oficial el senador es la incapacidad del Estado por brindar seguridad a sus gobernados y la claudicación de los legisladores, una vez más, a ser parte del gobierno y de soluciones inteligentes.
Para la diputada Lía Limón del Partido Verde, uno de los partidos menos transparentes y más serviles de la partidocracia, la solución está en la censura; en acabar con las narco series. Su pequeño cerebro le impide ver la magnitud del problema y la responsabilidad de todos los poderes de gobierno en él.
Para Presidencia de la República la visión es aún más pobre y por lo tanto se ha propuesto recortar el gasto dedicado a la seguridad nacional para 2017, cuando el país está en el camino de la ingobernabilidad.
Tanta inversión en cámaras de seguridad, tanto cacareo sobre la eficiencia de los cuerpos policiacos, vuelvo al ejemplo de la CDMX (marca registrada) donde los casos más importantes desde la llegada de Miguel Ángel Mancera continúan sin resolverse o se resuelven con argumentos sui generis como el de la modelo colombiana de la colonia Nápoles. Las cámaras son en efecto un gran aliado en la seguridad, lo que ha sido demostrado en todos los países, pero en México, esas mismas cámaras parecen funcionar de manera selectiva y a modo de los conveniencias de los funcionarios de la capital, son las cámaras ciudadanas operadas en celulares y puestas en las redes sociales las que se han encargado de mostrar a criminales y crímenes comunes en la ciudad, para enojo del incapaz Jefe de Gobierno.
Son esas cámaras, al igual que el justiciero anónimo de La Marquesa, quienes ponen en evidencia el estado de vulnerabilidad en la que se vive en México y son esas evidencias las que enfurecen a muchos corruptos funcionarios y jueces que se dedican a hacerse de la vista gorda frente a los crímenes o a soltar a ladrones, asesinos y narcotraficantes de manera casi inmediata a su detención para permitirles seguir delinquiendo, lo que solo demuestra como el sistema judicial es uno de los principales cómplices del crimen organizado en nuestro país. Si no basta ver cuántas veces habían ingresado los muertos de La Marquesa a diferentes penales.
Un ciudadano no se convierte en vengador anónimo porque así lo prefiera, lo hace como única manera de manifestar el hartazgo y a desesperación frente a un sistema de seguridad corrupto, incapaz e insuficiente. Un justiciero anónimo es el producto más evidente de un estado que no puede otorgar a sus ciudadanos. Es el resultado de lo fallido en el sistema de justicia de un sistema donde los jueces son más corruptos que los mismos criminales. La sociedad no sale a las calles de su comunidad para convertirse en autodefensas como respuesta de apoyo al gobierno, si no ante la ausencia del mismo. Hoy en México mientras los jueces liberan a narcotraficantes como Rafael Caro Quintero o  Ernesto Fonseca Don Neto, el gobierno convierte en preso político de un sexenio fallido en brindar seguridad a los mexicanos a un hombre como José Manuel Mireles, un mexicano que sólo organizó a otros ciudadanos para defenderse del crimen que el PRI con Fausto Vallejo a la cabeza del gobierno y de su hijo como negociador con el narco entregó al crimen organizado, un hombre que liberó a Michoacán y que se atrevió a enfrentar al prepotente y entreguista comisionado priísta Alfredo Castillo.
En México crecen los linchamientos, los ciudadanos que toman la ley en sus manos, pero para Enrique Peña Nieto, Miguel Ángel Mancera, Eruviel Ávila y todos los políticos lo importante es mostrar una imagen maquillada de México al exterior, porque para ellos aquí no pasa nada