martes, 14 de marzo de 2017

Boudica la reina celta que quemó Londinum.



En el año 60 o 61 después de Cristo, una lideresa celta llevó su venganza hasta el punto de poner peligro el segundo asentamiento de invasores romanos en la isla.

Armando Enríquez Vázquez

Julio César llegó a invadir la isla que hoy conocemos como Reino Unido en el año 55 antes de Cristo, tanto la marea como la estrategia de guerra de guerrillas que los pueblos británicos adoptaron en contra de los romanos, hicieron que Julio César se conformara con acuerdos comerciales y un tributo de los habitantes de la Isla.
El paso de los años y la sed expansionista de Roma hicieron que casi cien años después los romanos regresaran a Inglaterra y esta vez lograran establecerse en la isla, así, como someter a los diferentes clanes celtas que la habitaban, entre estos grupos nativos se encontraban los icenos, que ocupaban parte de lo que hoy es Norfolk. Los icenos fueron aliados de los romanos y su líder Prasutagus, a pesar de considerarse adepto de los romanos, fue uno de los tantos jefes celtas que lucharon en contra de los invasores en la isla de Mona, donde los romanos en el año 61 acabaron con los druidas y los bosques sagrados de la isla. Prasutagus murió en esa zona.
Prasutagus dejó un curioso testamento en el que nombraba a sus hijas y al emperador, en ese momento Nerón, como cogobernantes de su pueblo y su tierra. Sin embargo, este testamento, que al parecer pretendía proteger a los icenos y agradar a los romanos, no era válido para ninguno de los dos pueblos. Los icenos, como todos los pueblos celtas estaban acostumbrados a elegir a sus gobernantes, el concepto de la herencia del poder no existía entre ellos. Por su parte, para los romanos la muerte del gobernante de una colonia, le daba todo el poder y el territorio al imperio y el nuevo gobernante era designado por el emperador. Existían, también, algunas deudas ventajosas, que Catus Decianus el procurador romano en Brittania estaba dispuesto a cobrar a los icenos y sacar una gran ganancia de ello.
Como otras mujeres de la historia, la biografía de Boudica está llena de huecos y suposiciones. Parece que Boudica nació alrededor del año 25 después de Cristo en el seno de una familia de mandatarios celtas, a temprana edad se casó con Prasutagus, quien más tarde como vimos se convirtió en rey de los icenos y tuvo dos hijas con él. Tras la muerte de Prasutagus, Boudica se inconformó con las imposiciones romanas, lo que le costó que fuera flagelada por los centuriones romanos y sus hijas violadas. Ante este hecho Boudica reunió a diferentes comunidades celtas que sentían al igual que ella que había llegado el momento de regresar a los romanos del otro lado del Canal de la Mancha.
De forma clandestina, eludiendo la prohibición decretada por los romanos en contra del acopio de armas, la gente de Boudica logró hacerse de un buen arsenal. El primer ataque de las fuerzas de Boudica fue en contra de la ciudad de Camulodunum, en lo que es hoy Colchester, las fuerzas celtas se vieron ayudadas por una campaña de terror psicológico que desde el interior de la ciudad llevaron celtas rebeldes entre las que destacaron de acuerdo con Tácito, el historiador romano, el hecho de que misteriosamente un día, la estatua de la victoria en Camulodunum se cayera quedando con la espalda arriba dando la impresión de estar huyendo. Los romanos construyeron Camulodunum y en su arrogancia olvidaron amurallar la ciudad, confiados en que se encontraban rodeados por pueblos bárbaros e inferiores a ellos. 
Una vez frente a las fuerzas romanas y de acuerdo con el recuento de Casio Coceyano, Boudica se paró frente a las fuerzas celtas y de cara a los romanos y soltó una liebre esperando ver hacía donde corría el animal, que se dirigió directamente hacía las tropas romanas, lo que Boudica interpretó como un buen augurio, por lo que las fuerzas a su mando se lanzaron en contra de los invasores.
La batalla en Camulodunum duró dos días, en los cuales las fuerzas de Boudica arrasaron con el pueblo destruyendo todas y cada una de las construcciones en él. El fuego que prendieron alrededor de la aldea alcanzo tal temperatura que algunas de las paredes de barro de las construcciones romanas y que se han recuperado en expediciones arqueológicas se han conservado como si fueran cerámica. Un regimiento fue enviado para terminar con las fuerzas celtas, pero Boudica se adelantó a los movimientos romanos, emboscó a las fuerzas de la Legión y diezmó a sus integrantes.  
Suetonio que se había encargado de acabar con los druidas en la Isla de Mona, al enterarse de la rebelión enfiló sus tropas rumbo a Londinum y pidió refuerzos a otras legiones romanas de la isla. Londinum, fundada quince años antes, carecía, al igual que Camulodunum, de murallas. Suetonio, quien no pudo conseguir el número de refuerzos que esperaba, decidió retroceder al ver lo indefendible que era la ciudad y ordenó a los habitantes abandonar la ciudad ante la proximidad de las fuerzas celtas. Muchos habitantes de la ciudad abandonaron sus límites, otros, en especial mujeres y ancianos se quedaron en la amenazada ciudad. Al llegar las fuerzas de Boudica arrasaron con la ciudad y con todo aquel que encontraron en ella. Nadie sobrevivió a las huestes de la reina icena; las mujeres romanas fueron colgadas de cabeza, sus senos fueron cercenados y cosidos a la boca para crear imágenes de supuesto canibalismo. Después fueron empaladas.
Suetonio se preparó para una batalla definitiva para lo que reunió a unos diez mil hombres, mientras que de acuerdo con Casio Coceyano las fuerzas de Boudica superaban los doscientos mil hombres. El lugar exacto en el que se llevó a cabo la batalla es desconocido, pero hoy se conoce la batalla con el nombre de la batalla de Watling Street por creerse que sucedió donde se encuentra esta calle contemporánea. El ejército romano tenía a sus espaldas un bosque que impedía que los celtas atacaran por la retaguardia, y frente a ellos un amplio descampado. La estrategia de los romanos los llevó a una apabullante victoria, Suetonio habla de más de 80,000 celtas muertos y tan sólo 400 bajas en las filas romanas, Suetonio dice que antes de caer en manos de sus enemigos romanos Boudica prefirió suicidarse ingiriendo algún veneno. Casio Coceyano habla que la reina y líder icena sobrevivió a la batalla, pero enferma murió poco después. Sus funerales, acorde con este historiador, fueron espectaculares.
Lo cierto es que no existe nada que nos asegure dónde y cuándo murió Boudica, pero como consecuencia de su rebelión el emperador Nerón decidió reforzar la presencia romana en el Reino Unido.

publicado en mamaejecutiva.net el 7 de marzo de 2017
imagen: wikipedia.org