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domingo, 10 de mayo de 2020

La caníbal defensiva púrpura.




No siempre se recuerda las grandes individualidades o unidades de un equipo cuando este tiene la etiqueta de no haber ganado un Superbowl o peor haberlos perdido todos.

Armando Enríquez Vázquez.

En la historia del futbol americano profesional han existido líneas defensivas, de apoyadores y de profundos que son recordadas por los que gustamos del deporte como la Cortina de Acero de Pittsburgh, las Defensivas del Juicio Final en dos épocas diferentes de los Vaqueros de Dallas, las varias versiones de los Cuatro Aterradores, la más famosa la de los Carneros, Los Cerdos de los Pieles Rojas o la New York Sack Exchange. Pero los años y los catastróficos resultados han guardado en el cajón del olvido a una de las más importantes líneas defensivas de finales de la década de los sesenta y principios de los setentas; Los Caníbales Púrpura, en inglés Purple People Eaters. Un conjunto de linieros que muy pocos han podido superar.
Los Caníbales Púrpura era la línea de los Vikingos de Minnesota, una de las franquicias creadas en los años sesenta como respuesta a AFL. los Vikingos que en un principio habían negociado con Lamar Hunt por en espacio en la AFL, terminaron aceptando un nuevo espacio que les ofreció George Halas en la NFL, tratando de impedir la formación de la NFL y atacando el hueco que había en centro norte de Estados Unidos que sin duda es una de las regiones más adictas al deporte desde su creación.
Los Caníbales Púrpura son una de las defensivas más exitosas en la historia de la NFL que nunca vió sus logros recompensados por un anillo de Superbowl, a pesar de que sus casi todos sus integrantes participaron en los cuatro juegos de campeonato en los que ha participado la franquicia a lo largo de su historia y los cuales ha perdido.
Sus integrantes fueron Alan Page, Carl Eller, Jim Marshall y Gary Larsen.
El primero en llegar al equipo fue Jim Marshall quien en 1961 fue parte de los jugadores que ya estaban en la NFL y que los Vikingos seleccionaron en su llegada a la NFL. La temporada anterior Marshall había jugado con los Brown de Cleveland.
Los siguientes en llegar tres años después fueron Eller y Larsen, el primero fue electo por los Vikingos en la primera ronda de la selección de colegiales. Finalmente llegó Alan Page también primera selección durante el Draft.
El nombre de Los Caníbales Púrpura fue el resultado de un concurso de radio y la audiencia tomó como inspiración una canción de moda con titulada: One Eyed, One Horned, Flying Purple People Eater y que habla de un ser de otro planeta, en ese tono rockero que tomó la música popular en Estados Unidos a finales de la década de los años cincuenta. Algunos de los miembros de esta línea defensiva no estuvieron muy de acuerdo con el apodo, incluso por mucho tiempo Page intentó que se cambiara por el Purple Gang, pero los aficionados ya habían decidido.
Eller alguna vez declaró que desconocía como se había llegado al apodo, pero que sin duda había logrado crear una identidad entre los cuatro jugadores que permanece a lo largo de los años para referirse a una de las líneas defensivas más importantes y dominantes en los 100 años de la liga. Una de las frases favoritas de los Caníbales Púrpura era: “Nos vemos en el Quarterback.”  
Esta línea defensiva fue famosa por jugar de manera casi perfecta en contra de las ofensivas por tierra y aunque no existieron estadísticas para las capturas detrás de la línea de scrimage, en la historia de los Vikingos son reconocidos por ser una de las más efectivas en su historia en ese rubro.
Fran Tarkenton el quarterback de los Vikingos de esos años, reconoce que fueron Page, Eller y Marshall los jugadores más talentosos y los mejores con los que jugó. Johnny Unitas y Bart Starr los calificaron como los mejores para apresurar la carrera de sus oponentes.
En 1975 los Vikingos logaron ser el primer equipo de la NFL en conseguir ser primer lugar en todas las categorías de la defensiva. Alan Page fue el primer jugador defensivo en la historia de la NFL en ganar el titulo del jugador más valioso de una temporada en 1971.
En el sitio web de los Vikingos se dice que Page consiguió recuperar 23 fumbles , bloqueó 28 patadas de despeje  y detuvo en 148.5 a los adversarios detrás de la línea de scrimage, además Page participó 236 juegos de manera consecutivas. Page fue enviado en 1978 a los Osos de Chicago y se retiró en 1981. Eller con 130 detenciones detrás de la línea jugó con los Vikingos hasta 1978 también, Eller fue transferido a los Halcones Marinos de Seattle franquicia para la que jugó una última temporada en 1979. Jim Marshall se retiró en 1979 jugando para los Vikingos y Larsen se retiró en 1974, su lugar fue ocupado por Doug Suhterland que jugó con los Vikingos hasta 1980 y después jugó una última temporada con los Halcones Marinos de Seattle.
En un testimonial grabado por Sports Illustrated de la serie NFL Villains, Carl Eller habla de la importancia con la que se tomaba ser el malo de la película e intentaba intimidar a su adversario de tal forma que una semana antes del encuentro ya soñara con él y le temiera. “Tienes que ser el malo en el terreno de juego y fuera del terreno de juego. Tienes que dar la idea de que eres un tipo duro en todos lados, pero sin dejar de ser honesto y recto.” Dice Eller.
Alan Page y Carl Eller forman parte del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional. Page, Eller y Jim Marshall son parte del aro del honor en el estadio de los Vikingos. Los números de los Jerseys de Jim Marshall (70) y de Alan Page (88) han sido retirados y nadie lo puede volver a usar. Los cuatro jugadores aun están vivos y en diferentes ocasiones han sido homenajeados por la afición de los Vikingos.
Los Caníbales Púrpura son una parte muy importante de la historia de los Vikingos, pero en la actualidad el resto de los aficionados de la NFL, ni siquiera saben que existieron.


imagen:en.wikipedia.org


sábado, 1 de diciembre de 2018

Los Récords que nadie quiere superar; Manitas de mantequilla.




Entre los más ominosos récords que pueden existir dentro de la NFL se encuentra el de soltar la bola. Esta es la historia de quienes han soltado más balones en una temporada y un partido.

Armando Enríquez Vázquez

No hay nada peor para un aficionado al futbol americano que ver a un jugador de su equipo soltar el balón y poner en riesgo la posesión del ovoide y el avance del equipo. Pero no cabe duda debe ser mil veces peor para el jugador. Un fumble siempre pone en riesgo la posesión del balón, compromete la posición de campo del equipo a la ofensiva y puede determinar quien gana el juego.  
Aún cuando no es algo de lo que se pueda presumir, las estadísticas y la frialdad de los números nos dan también a los jugadores con el mayor número de errores. En el caso de quien ha soltado más veces el ovoide en una sola temporada el récord se encuentra empatado entre Kerry Collins un quarterback que pasó sin pena ni gloria por diferentes equipos y en la temporada 2001 mientras jugaba con los Gigantes de Nueva York soltó 23 veces el ovoide, de las cuales únicamente, para fortuna de los Gigantes, perdió la posesión del equipo. El otro jugador que tiene el mismo número de balones sueltos en una temporada es Daunte Culpepper, quien en algún momento fue la esperanza de los Vikingos de Minnesota, en el caso del quarterback de Minnesota de los 23 balones sueltos en la temporada de 2002 9 pasaron a manos del equipo rival.
Como dato curioso es que a pesar de Culpepper fue sin duda un quarterback con más nombre en la NFL, Collins jugó ocho temporadas más en la Liga. Culpepper perdió 16 veces el balón en las temporadas 2001 y 2003.
En el caso de más fumbles en un solo encuentro el récord lo tienen tres quarterbacks: Warren Moon de los Petroleros de Houston quien el 16 de enero de 1994 en el juego de play offs en contra de los Jefes de Kansas City perdió el ovoide en 5 ocasiones, y también el encuentro por marcador de 28 a 20. Los Jefes con el triunfo pasaron a la final de la Conferencia Americana en contra de los Bill de Buffalo.
En un juego de temporada regular el 18 de octubre de 2009 Josh Johnsson, quarterback de los Bucaneros de Tampa Bay, perdió también el balón en 5 ocasiones. Ese día los Bucaneros perdieron por marcador 28 a 21 en contra de las Panteras de Carolina. Lo llamativo es que de esos cinco balones sueltos sólo en una ocasión perdieron la posesión del ovoide.
Finalmente, el actual quarterback de los Leones de Detroit tuvo su tarde de deshonor el 8 de diciembre de 2013 frente a las Águilas de Filadelfia, Matthew Strafford soltó el ovoide en 5 ocasiones, y los Leones perdieron por marcador de 34 -20.
Tanto en el juego de los Petroleros, como en el de los Leones hubo otros dos fumbles por parte de los equipos perdedores. Siete fumbles no es el mayor número de balones sueltos que ha habido en un partido cometidos por un solo equipo.
El 9 de octubre de 1943, aquél hibrido entre los Acereros y las Águilas al que se conoce como los Steaglers perdió en 10 ocasiones el balón frente a los Gigantes de Nueva York, en cinco de las cuales perdieron la posesión. Los Steaglers a pesar de estos errores ganaron aquella tarde por marcador de 28 – 14.
Otro equipo que soltó 10 balones en un encuentro fueron los Leones de Detroit en contra de los Vikingos de Minnesota, a pesar de ello recuperaron en cinco ocasiones el ovoide y empataron el juego en el marcador final a 10 puntos.
El 17 de diciembre de 1978 los 49ers de San Francisco perdieron frente a los Leones de Detroit por marcador de 33 – 14 tras perder en diez ocasiones el balón y sólo recuperarlo 4 veces.
Empatados como los equipos que más fumbles han cometido, 56, en una temporada, se encuentran los Osos de Chicago de 1938 y cuarenta años en después, en 1978, los 49ers repitieron este triste récord.  Mientras que los Jefes de Kansas City en 2002 se convirtieron en el equipo con menos balones sueltos en una temporada al soltar el ovoide únicamente en 7 ocasiones.


imagen: newyork.cbslocal.com

sábado, 9 de junio de 2018

El día que los Vikingos enloquecieron.



Una decisión que parece descabellada habrá de marcar el desempeño de los Vikingos de Minnesota en la próxima temporada 2018.


Armando Enríquez Vázquez

Sí algo podían presumir los Vikingos de Minnesota al finalizar la temporada 2017 era de poseer un sólido cuerpo de quarterbacks; Sam Bradford, Teddy Bridgewater y Case Keenum. Ninguno novato pero los tres y como lo demostró Keenum en la temporada 2017 capaces de mover el balón y llevar a los Vikingos a Play Offs. Keenum llevó a los Vikingos a ganar el campeonato de la División Norte de la Conferencia Nacional algo que habían logrado en 2015 con Teddy Bridgewater como quarterback.
Sam Bradford llegó a los Vikingos en 2016 procedente de las Águilas de Filadelfia, jugó dos temporadas con la franquicia de Minnesota y participó en 17 encuentros en dos temporadas. Por su parte, Teddy Bridgewater fue seleccionado como el último jugador de la primera ronda del draft de 2014. Bridgewater jugó para la Universidad de Louisville, vistió el jersey purpura durante las temporadas de 2014 y 2015. En 2016, Bridgewater se lesionó durante el entrenamiento y perdió toda la temporada lo que marcó la llegada a los Vikingos de Bradford.
Por su parte Case Keenum, llegó a los Vikingos en 2017 proveniente de los Carneros de Los Ángeles y tras las lesiones de Bridgewater y Bradford se hizo cargo del equipo y lo llevó al Playoff de 2017. Al finalizar la temporada la pregunta era si los Vikingos se desharían de alguno de sus tres quarterbacks, sí la franquicia optaría por la juventud de Bridgewater sobre la efectividad de Keenum y donde quedaría la experiencia de Bradford. ¿Alguno de los tres sería despedido por los Vikingos? ¿Cuál de ellos?
La respuesta se dio a conocer el pasado 13 de marzo, los Vikingos hicieron algo impensable y que no entraba en los cálculos de nadie en la NFL o entre los aficionados hubiera previsto. Los Vikingos se deshicieron de los tres quarterbacks y optaron por la dudosa capacidad de Kirk Cousins que no logró calificar a los Pieles Rojas de Washington en la temporada pasada. Los dos únicos juegos de post temporada del ex Piel Roja en 2012 y 2015 los perdió frente a Seattle y Green Bay respectivamente, pero además la cifra del contrato es una de las más altas en la historia de la NFL: 3 años por 84 millones de dólares. Aunque los especialistas siguen pensando en que Cousins es un jugador excepcional, los hechos los contradicen.
Los Vikingos cuentan entre sus jugadores con otro quarterback Kyle Sloter, quien enlistado con los Broncos de Denver y nunca jugó y que fue activado por los Vikingos en septiembre de 2017 cuando las alarmas por lesiones entre los mariscales de campo del equipo comenzaron a sonar.
Bridgewater es un quarterback que parece haber quedado lesionado y ser un jugador poco fiable a futuro, mientras que tanto Bradford como Keenum no son novatos; Bradford tiene 7 temporadas en la NFL y Keenum 6 temporadas en la liga. Deshacerse de tres quarterbacks y en especial de Keenum que se encuentra en un buen momento, parecería lógico sí los Vikingos estuvieran listos para contratar a un egresado de las universidades para contar con sangre nueva para los próximos años. Sin embargo, la actitud de los dueños, ejecutivos y entrenadores de Vikingos parece bipolar. Contar con tres buenas cartas para deshacerse de ellas por un quarterback de similar veteranía a Keenum y quien aún necesita crear un liderazgo al interior del equipo.
Los tres quarterbacks despedidos no tardaron en encontrar trabajo Keenum jugará con los Broncos de Denver, Bradford reemplazará a Carson Palmer en los Cardenales de Arizona, finalmente Teddy Bridgewater jugará con los Jets de Nueva York. Resultará muy interesante ver el desempeño de los cuatro en la temporada 2018 y ver si los estrategas de los Vikingos acertaron en su contratación o si alguno de los otros tres equipos resalta a lo largo de las 16 jornadas y consigue mejores resultados que los Vikingos gracias a sus quarterbacks.
Durante la selección de jugadores colegiales de 2018, los Vikingos contrataron al joven Peter Pujals, egresado de la Universidad Holy Cross, ubicada en Notre Dame, Indiana. Además contrataron al ex quarterback de los Broncos de Denver Trevor Siemian quien no brilló con el equipo de Colorado.



una versión de este texto se publicó en marzo en pizarraycancha.com
imagen vikings.com

sábado, 14 de abril de 2018

Bob Griese la era dorada y olvidada de los Delfines de Miami.




El quarterback que concluyó la temporada perfecta de los Delfines en 1972 y participó como el líder del equipo en otras once que jugó para la franquicia de Miami.

Armando Enríquez Vázquez

Antes que Terry Bradshaw, Roger Stauback o Joe Montana y mucho antes que Tom Brady existió Bob Griese. Claro que Griese nunca fue un quaterback tan eficiente y efectivo como los anteriores, nunca fue nombrado como MVP en ninguno de los tres Superbowls en los que participó. Fue un jugador susceptible a lesiones y su libro de jugadas se basaba más en jugadas por tierra. A pesar de todo ello es una leyenda al interior de la franquicia de Miami y un hombre querido y respetado por todos los aficionados de los Delfines por ser entre otras cosas, el único que ha logrado que los Delfines conquisten el máximo título de la NFL. El valor de Griese radicaba en su visión para llamar las jugadas.
A diferencia de Joe Namath que pasó a la historia por ser el primer quarterback de un equipo de la AFL en vencer a un equipo de la vieja NFL en un Superbowl y luego se perdió en los escándalos y las fiestas, Griese fue un quarterback constante y disciplinado que logró llevar a los Delfines a tres Superbowl consecutivos, ganar dos de ellos y lograr lo que nadie desde sus días ha conseguido en la NFL, una temporada perfecta, sin perder un sólo encuentro, aunque nunca se debe perder de vista que durante esa temporada Griese no jugó 8 de los juegos por lesiones, pero regresó a tiempo para ganar el Superbowl para el equipo de Miami.
Robert Allen Griese nació el 3 de febrero de 1945 en Evansville, Indiana. Estudio y jugó como quarterback, pateador y pateador de despeje en la Universidad Purdue. En 1967, fue la primera selección de los Delfines en el Draft.
En su primera temporada Griese lanzó para 2005 yardas y 15 anotaciones, aunque también lanzó 18 pases que fueron interceptados. Su mejor temporada en cuanto a yardas logradas por aire se dio al año siguiente cuando consiguió 2473 yardas por aire y en 1977 alcanzó su temporada con más pases de anotación con 22.
En 1970 la historia de los Delfines cambió cuando Don Shula llegó al equipo como entrenador. Shula había sido el entrenador de los Colts de Baltimore y perdido el famoso Superbowl III que demostró que la AFL era una liga seria y competitiva. Hasta 1970 la corta historia de los Delfines de Miami los mostraba como una franquicia perdedora.
Griese bajo la dirección de Shula se convirtió en el líder del equipo, no necesitaba lanzar pases para estar al mando de la ofensiva y brillar con el número 12 en el jersey. Griese fue sin duda uno de los grandes estrategas del futbol americano profesional. Los Delfines llegaron a su primer Superbowl en la temporada de 1971 y enfrentaron a los Vaqueros de Dallas. Griese tuvo una tarde para olvidar al lanzar 23 pases y completar sólo 12, sin anotaciones, con una intercepción y únicamente 134 yardas.
Al siguiente año los Delfines lograron llegar por segunda ocasión a un Superbowl. 1972 marcó la famosa temporada invicta de los tiempos modernos de la NFL, algo que ningún equipo ha podido repetir. Griese tuvo una tarde gris durante el Superbowl VII lanzo en 11 ocasiones para completar sólo 8 pases, consiguió 88 yardas, una anotación y una intercepción. Fue el ataque terrestre de los Delfines y el gran Larry Csonka los que brillaron para derrotar esa tarde de enero a los Pieles Rojas de Washington, por marcador 14-7.
Al año siguiente los Delfines llegaron por tercer año consecutivo al juego de campeonato de la NFL, en esta ocasión en contra de los Vikingos de Minnesota esa tarde Bob Griese sólo lanzó 7 pases, aunque completó 6, logró 77 yardas y ninguna anotación. Los Delfines ganaron con un marcador de 24 a 7.
Las lesiones acabaron con las expectativas de los Delfines los dos siguientes años y poco a poco la carrera de Griese como quarterback comenzó a palidecer frente al ascenso de Terry Bradshaw y la consolidación de la carrera de Roger Staubach. En 1980 con un poco más de 25,000 yardas y 192 anotaciones Bob Griese se retiró del futbol americano profesional.
A principios de los años ochenta fue comentarista para la NBC, después de ABC y últimamente para los juegos colegiales de ESPN. También es analista del canal de televisión de los Delfines y en 1985 su número fue retirado de los jerseys de los Delfines y su nombre se encuentra en el círculo de honor del Hard Rock Stadium, casa de los Delfines.
El máximo honor que todo jugador de futbol americano profesional de la NFL puede tener, lo obtuvo en 1990 cuando fue seleccionado miembro del Salón de la Fama.
Griese vive en Florida y tiene 73 años.



imagen:americanfootball.wikia.com

sábado, 3 de febrero de 2018

Norm Van Brocklin un quarteback que no conoces y tiene el juego con más yardas.



Este quarterback llevó a dos equipos a ganar el campeonato de la NFL, los Carneros y las Águilas, y a pesar de haber jugado hace más de cincuenta años aun mantiene un récord en la NFL.
Armando Enríquez Vázquez

El 2 de mayo de 1983 murió a la edad de 57 años en Social Circle, Georgia un pueblo cercano a Atlanta, Norm Van Brocklin. Tal vez nunca hayas escuchado acerca de él, pero Van Brocklin es miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional y estuvo activo como jugador y como entrenador de la NFL a lo largo de 12 temporadas como jugador y otras 13 como entrenador.
Además de las dos tardes en que condujo a sus equipos a los campeonatos de la NFL, uno de los grandes días en la carrera de Norm Van Brocklin fue el 28 de septiembre de 1951, cuando frente a los Yanks de Nueva York lanzó para 554 yardas, un récord que 67 años después se mantiene. Ese día Van Brocklin lanzó 5 pases de anotación y los Carneros ganaron el juego por 54 – 14 en el primer encuentro de una temporada que habría de terminar con el primer campeonato de la NFL para los Carneros de Los Ángeles y el primero en la carrera del joven quarterback que había llegado al equipo en 1949 tras ser el jugador número 37 en ser seleccionado en la cuarta ronda del draft de ese año.
Norm Van Brocklin nació el 15 de marzo de 1926 en el pueblo de Parade, Dakota del Sur. Como universitario jugó con Oregón, aunque decidió volverse elegible para la NFL antes de terminar su carrera.
A partir de la temporada de 1950 el entrenador en jefe de los Carneros Joe Stydahar decidió jugar con dos quarterbacks, el titular Bob Waterfield y el segundo Norm Van Brocklin que se estaba convirtiendo en la nueva estrella de los Carneros, la actuación de ambos quarterbacks fue casi la misma, se podría decir que cada uno estuvo al frente del equipo dos cuartos por partido, ese año los Carneros llegaron al juego de campeonato y lo perdieron frente a los Brown de Cleveland, 30 – 28, Bob Waterfield fue designado como el quarterback para el partido final a pesar de que los números mostraban que Van Brocklin era mejor. De hecho, Van Brocklin fue el mejor quarterback de la NFL en 1950 y 1952. Al año siguiente Van Brocklin y Waterfield llevaron a los Carneros al campeonato de nuevo y esta vez bajo el comando de Van Brocklin los Carneros se hicieron con el campeonato, logrando la revancha del año anterior. Los Carneros vencieron a los Brown de Cleveland por marcador de 24 – 17.
En 1952 Waterfield se retiró y Van Brocklin se convirtió en el único titular para los Carneros, nunca más consiguió llevar a la franquicia a ganar un campeonato de la NFL a pesar de que en 1955 los Carneros disputaron nuevamente el titulo de la NFL a los Brown y perdieron otra vez. En 1958 Norm Van Brocklin anunció su intención de retirarse del futbol americano profesional. Antes de iniciar la temporada Van Brocklin dio paso atrás en su decisión y fue intercambiado por los Carneros a las Águilas de Filadelfia, equipo con el que Van Brocklin no sólo jugó sus tres temporadas finales, sino que llevó al equipo de Filadelfia al campeonato de la NFL en 1960, venciendo a los Empacadores de Green Bay por marcador de 17 a 13 en el que fue el único juego de post temporada que perdió el legendario entrenador Vince Lombardi.
Van Brocklin se retiró como jugador ese año, pero no de los emparrillados, ya que fue contratado por la franquicia recién creada de los Vikingos de Minnesota como entrenador en jefe. Norm Van Brocklin fungió en ese puesto hasta la temporada de 1966. Podría decirse que 1967 fue un año sabático pero en 1968 regresó como entrenador en jefe, en esta ocasión de los Halcones de Atlanta. En 1974 fue despedido tras ocho juegos en la temporada y de esta manera la historia de Norm Van Brocklin en la NFL terminó, al menos en la parte más activa. A lo largo de 13 años como entrenador Norm Van Brocklin consiguió un récord de 66 ganados, 100 perdidos y 7 empatados. Sólo tuvo tres temporadas ganadoras una con los Vikingos y dos con los Halcones.
Todavía en 1979 tuvo una participación en el deporte que marcó su vida cuando fue contratado como entrenador asistente por Georgia Tech, pero esa fue su única temporada en el colegial, al ser despedido el entrenador de la institución ese mismo año, el nuevo head coach no tomó en cuenta a Van Brocklin para ser parte de su equipo.
Norm Van Brocklin fue electo miembro del Salón de la Fama del Futbol Profesional en 1971. A lo largo de su carrera como jugador Van Brocklin lanzó para 23, 611 yardas y 173 yardas. Se le conocía como Dutchman.

imagen:pophistorydig.com

viernes, 21 de julio de 2017

Clase 2017 del Salón de la Fama: Morten Andersen.



Es el segundo pateador de puntos que llega al Salón de la Fama y durante su primera temporada en la NFL, sufrió una lesión en la pierna durante el primer juego que lo mantuvo 8 semanas fuera del campo.

Armando Enríquez Vázquez.

Tuvieron que pasar 26 años para que de nueva cuenta un pateador de goles de campo fuera reconocido como miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional. De hecho, sólo cuatro comparten ese honor y si contamos que tanto George Blanda, como Lou Groza iniciaron jugando en otras posiciones, realmente Morten Andersen es el segundo pateador de goles de campo en ser reconocido por el Salón de la Fama del Futbol Americano, el otro es Jan Stenerud.
Morten Andersen, al igual que Stenerud es de origen europeo. Mientras que Stenerud es originario de Noruega, Morten Andersen nació en Copenhague, Dinamarca el 19 de agosto de 1960. Atleta desde su juventud, Morten Andersen llegó a Estados Unidos como parte de un programa de intercambio estudiantil durante la preparatoria. Al no haber futbol soccer en Estados Unidos, Andersen demostró el poder de su pierna pateando balones de futbol americano.
La gran fuerza y habilidad de Morten Andersen, como pateador, llamó la atención de varias universidades y logró una beca de la Universidad Estatal de Michigan. Con los Troyanos, Andersen alcanzó el reconocimiento de All American, así como la distinción Académica dentro de la conferencia de los 10 Grandes en el último año de su paso por la universidad.
En 1982, Morten Andersen fue la cuarta selección de los Santos de Nueva Orleans con los que jugó sus primeras 13 temporadas en la NFL, de 1995 al año 2000, Andersen jugó con los Halcones de Atlanta. En 2001 con los Gigantes de Nueva York, las temporadas de 2002 y 2003 vistió el jersey de los Jefes de Kansas City, en 2004 jugó para los Vikingos de Minnesota, en 2005 ningún equipo se interesó por él, pero Andersen continuó practicando, seguro de regresar a la NFL, finalmente sus dos últimas temporadas en la NFL 2006 y 2007 regresó a jugar con los Halcones de Atlanta. 25 temporadas jugó Morten Andersen en la NFL. Únicamente George Blanda lo ha superado en edad para jugar en la NFL.
Durante su primera temporada en la NFL, Andersen sufrió una lesión en la pierna durante el primer juego que lo mantuvo 8 semanas fuera del campo. Se trató además de la temporada que fue recortada por la huelga de jugadores. Aín así, regreso al emparrillado para demostrar su valor como pateador. De acuerdo con una entrevista que sostuvo con la revista Sports Illustrated en 2006, Andersen comentó que había un niño de seis años que le sostenía a veces el balón durante los entrenamientos para patearlo, el hijo de Archie Manning, quarterback de los Santos; Payton.
Entre los récords de la NFL que ostenta Andersen se encuentra el de más intentos de goles de campo con 709 y no tiene a ningún jugador activo que este cerca de ese número, por lo que seguramente pasaran algunos años antes de que alguien lo rompa. También ostenta los de más goles de campo anotados con 565, más goles de campo de 50 o más yardas tanto a lo largo de su carrera con 40, el mayor número de goles de campo de más de 50 yardas en una temporada con 8 en 1995, cuando Morten jugaba con los Halcones de Atlanta. En el caso de el mayor número de goles de campo de más de 50 yardas en un juego, Mortensen, también, tiene el record con tres, establecido también en 1995 y está empatado con Neil Rackers quien anotó 3 goles de campo de 50 o más yardas en un juego en 2004 jugando con los Cardenales de Arizona y con Kris Brown que logró igualar la hazaña en 2007 jugando para los Texanos de Houston.
Morten Andersen es también el hombre que más puntos ha anotado en la NFL con un total de 2,544. Sus más cercanos perseguidores están retirados ya. Finalmente, 360 es el número de juegos consecutivos en lo que Andersen anotó y que lo convierten en el líder de esa marca de la NFL.
En una entrevista radiofónica que concedió tras el anuncio de su inducción al Salón de la Fama y que se encuentra en su sitio de Internet, Andersen declaró que una de las cosas más impresionantes de ser miembro del Salón de la fama es el saberse miembro de una elite tan pequeña de personas que representa a los millones de hombres que han jugado el deporte desde que Walter Camp lo inventó y de los más de 27 mil atletas, entrenadores y administrativos que han pasado por la NFL en casi cien años de existencia de la liga, ser tan sólo el número 304 de los reconocidos con el honor de ser parte del Salón de la Fama, es algo que realmente impresiono al pateador.
Su hijo Sebastián de 17 años de edad será quien haga el discurso para presentar a Morten Andersen el día de la ceremonia de inducción al salón de la fama.

El Gran Danés como se le conoce, tiene una empresa de consultoría y da conferencias, así como una fundación que ayuda a los jóvenes a combatir la obesidad a través del ejercicio.

publicado en DeLaPizarraALaCancha mayo 2017
imagen: cbssports.com

sábado, 18 de marzo de 2017

Único en Salón de la Fama




El primer pateador que sólo jugó esa posición en ser inducido al Salón de la Fama del futbol americano fue Jan Stenerud y por décadas fue el único.

Armando Enríquez Vázquez

Doce puntos extra fallados en una semana, algo que no se veía en cincuenta años. La nueva regla y la nueva distancia para ejecutar el punto extra parecen haber triunfado obligando a muchos equipos a intentar la conversión de dos puntos o a esforzarse por anotar más y ampliar la ventaja en el marcador.
Los pateadores que muchas veces se convierten en el verdadero héroe de un encuentro cuando en los últimos segundos con un gol de campo logran la victoria de su equipo o por lo menos el empate que les asegura minutos extra para intentar ganar en un tiempo extra, son los jugadores que menos están representados en el Salón de la Fama del futbol americano.
De hecho, en más de cincuenta años de existencia del Salón de la Fama sólo tres pateadores han sido inmortalizados en los muros del edificio de Canton, Ohio que reconoce a los mejores en el deporte.
Para ser preciso, realmente sólo hay un pateador en el salón de la fama. George Blanda de los Raiders de Oakland fue en sus inicios quarterback y Lou Groza de los Cleveland Browns jugó también como tacle ofensivo. El elegido en 1991 para ser parte del Salón de la fama no se trata de Garo Yepremian, ni de Morten Andersen y tal vez de ninguno que se les venga a la mente.
Jan Stenerud es el único jugador en el Salón de la Fama del Futbol Americano que únicamente se desempeñó a lo largo de 19 temporadas como pateador. También fue el primer noruego en jugar en la NFL.
Stenerud nació en un pueblo maderero de Noruega llamado Fetsund el 26 de noviembre de 1942. Obviamente que cuando llego a la Universidad Estatal de Montana con una beca para el equipo de salto con esquíes, un día mientras estaba en la pista de atletismo que rodeaba al campo de futbol Stenerud jugando con otros estudiantes comenzó a patear goles de campo, logrando uno de sesenta yardas, en las gradas se encontraba el entrenador del equipo de basquetbol de la universidad quien al  ver el éxito de Stenerud en casi todos sus intentos y la mayorçia de ellos eran superiores a las cuarenta yardas de distancia, fue a informarle al entrenador del equipo de futbol americano.
Stenerud tuvo que aprender desde lo más básico de acuerdo con una entrevista publicada por la revista Sports Illustrated en el número del 4 de noviembre de 1968: Este es un balón de futbol americano, la línea marcada con tiza sobre la que estas parado se llama la yarda 50 y aquellos dos postes delgados que tienes enfrente delimitan la zona del gol de campo, intenta patear el balón y que pase por en medio de los postes. Fue en pocas palabras lo que el entrenador le dijo a Stenerud en un principio y para su sorpresa Stenerud logró conseguir el gol de campo. Acto seguido lo mandó a los vestidores para que se equipará y el utilero del equipo le explicará como debía hacerlo de manera correcta.
Stenerud jugó con el equipo de la universidad y llamó la atención de algunos scouts tanto de la NFL como de la AFL, pero fueron los Jefes de Kansas City de la AFL los que en 1967 lo reclutaron como tercera selección del draft. Jan Stenerud jugó a lo largo de 1967 a 1979 con los Jefes, ganó el Superbowl IV con los Jefes, en el que además anotó los primeros nueve puntos de los Jefes con tres goles de campo. Los Jefes ganaron ese domingo a los Vikingos de Minnesota por marcador de 23 – 7.



Stenerud impuso en ese juego el record del gol de campo más largo en un Superbowl con 48 yardas que duro unos años. Durante los trece años que jugó con los Jefes de Kansas Stenerud jamás faltó a uno de los juegos. Al final de la temporada de 1979 fue transferido a los Empacadores de Green Bay con quienes jugó de 1980 a 1983 para después ser intercambiado por una selección colegial con los Vikingos de Minnesota, equipo con el que se retiró en 1985
A lo largo de su carrera Jan Stenerud anotó 373 goles de campo y 580 puntos extras, con lo que logró 1699 puntos a lo largo de 19 temporadas.
En 2017 al anunciar a los nuevos miembros al Salón de la Fama, la NFL dio a conocer al segundo pateador en ser inducido: Morten Andersen

Una primera versión de este texto fue publicado en DeLaCanchaALaPizarra.com.mx en noviembre de 2016
imagenes: halloffame.com
                 NFL.com

viernes, 18 de septiembre de 2015

Billy Sims y Barry Sanders dos grandes opacados por un mal equipo




Entre los grandes jugadores de futbol colegial que muchos pensaron llegarían a ser grandes leyendas de la NFL se encuentran estos dos corredores que a pesar de su equipo dejaron huella en la liga.
Armando Enríquez Vázquez.
La maldición de Leones de Detroit ha afectado no sólo a la franquicia en general y sus fieles seguidores, sino a grandes jugadores que jamás pudieron jugar un Super Bowl o que por la mediocridad del equipo vieron sus carreras truncadas en pocas temporadas. No existen mejores ejemplos de esto que Billy Sims y Barry Sanders excepcionales corredores, que dejaron marcas en el equipo. Barry incluso es miembro del salón de la fama.
Billy Ray Sims quien jugó en la franquicia de la ciudad del automóvil durante cinco temporadas de 1980 a 1984, nació el 18 de septiembre de 1955 en San Luis Missouri. Su carrera como jugador colegial se desarrolló en la Universidad de Oklahoma, donde a pesar de lesiones Sims logró implantar un record por más yardas conseguidas en una temporada con 1,797 yardas que lo llevó a ganar en 1,978 el Trofeo Heisman, convirtiéndose en el sexto jugador en su penúltimo año como colegial en conseguir el preciado trofeo, al año siguiente en su año final con la Universidad de Oklahoma Sims quedó en segundo lugar en la votación por el Heisman.  Su record fue roto en 2004 por un recién llegado a la Universidad de Oklahoma llamado Adrian Peterson que consiguió 1,925 yardas.
Sims fue en su año de elegibilidad, el prospecto más importante y por lo mismo fue el primer seleccionado. Los Leones de Detroit, que terminaron un último lugar de la NFL en 1979, con una marca de dos ganados y catorce perdidos, se llevaron al joven corredor a una franquicia que esperaba con un corredor de la estatura de Sims romper la maldición de Bobby Layne que llevaba en ese momento ya 22 años. Ese primer año Sims y los Leones se quedaron a un paso de la post temporada al obtener un record de nueve ganados y siete perdidos con el que empataron en primer lugar de la división  central de la NFC con los Vikingos de Minnesota, quienes en cuestiones de desempate quedaron por arriba de Detroit y fueron los que jugaron la post temporada. Billy Sims corrió en su primera temporada en la NFL; 1303 yardas estableciendo un record para la franquicia en el primer año de un novato, además de anotar 13 touchdowns. Sims fue electo el novato del año por las diversas instancias que tienen un premio acerca del tema en el futbol americano profesional. En 1982 y 1983 Sims llevó a los Leones a los play offs,  en 1983 incluso ganaron su división después de largos años de sequía.



1984 fue un año fatídico para Sims y para los Leones. A la mitad de la temporada en un juego en el Metrodome de Minnesota, Sims sufrió una lesión en la rodilla que no sólo lo mantuvo el resto de la temporada fuera del emparrillado, si no que acabó con su carrera en el futbol americano profesional.
Pasaron otros cinco años para que los Leones tuvieran otro corredor excepcional, en 1989 durante la selección de jugadores colegiales, Los Leones seleccionaron a la estrella de la Universidad Estatal de Oklahoma, ganador del Trofeo Heisman en 1988; Barry Sanders
Sanders nació en Wichita, Kansas el 16 de julio de 1968. En su primer año con los Leones rompió el record que como novato había impuesto Billy Sims al correr 1407 yardas y como Sims fue nombrado el novato del año en la NFL.
Sanders es el corredor con más yardas ganadas a en su carrera con los Leones de Detroit con 15,269 a lo largo de las diez temporadas que jugó en la NFL y con los Leones, seguido por Sims que corrió en sus cinco temporadas para 5,106.
Sanders es de los pocos corredores en haber logrado correr más de 2000 yardas en una sola temporada, esto lo consiguió en 1997 al correr 2053 yardas y llevó a los Leones a la post temporada en 1991, 1993, 1994, 1995 y 1997. Con Barry Sanders los Leones lograron su único triunfo en postemporada en la NFL desde 1957. Al ganarle a los Vaqueros de Dallas 38-6 en 1991.
En 1998 sorpresivamente, gozando de perfecta salud física, y con menos de 1,500 yardas para alcanzar el record de Walter Payton, Barry Sanders anunció su retiro del futbol americano profesional. El anuncio y retiro del jugador provocó que el equipo de Detroit lo demandara por incumplimiento de contrato y la retribución de 5.5 millones de dólares de un bono de 11 por ello, cosa a la que se negó el jugador.
La justicia falló a favor de los Leones y Sanders tuvo que restituir los 11 millones completos a los Leones.
Después de algunos años de especulaciones acerca de las razones para retirarse, Sanders decidió hablar sobre su abrupto retiro y confesó que la cultura de la derrota de los Leones fue la razón principal de su retiro. El darse cuenta de que jamás podría jugar un Superbowl sin importar lo que hiciera por la actitud de derrota y la mediocridad de los Leones lo hicieron caer en un estado depresivo.
Sanders es el tercer jugador del NFL en yardas ganadas por carrera solo después de Walter Payton y Emmit Smith. En 2004 se convirtió en miembro del Salón de la Fama del futbol americano profesional.



Sims y Sanders no sólo tienen en común el haber visto sus carreras opacadas por la franquicia en la que jugaron y sus iniciales, ambos jugadores portaron el mismo número en su Jersey; 20. El número también fue utilizado por otro León que es miembro del Salón de la Fama; Lem Barney, esquinero que durante 11 temporadas de 1967 a 1977 portó el casco de los leones. En honor a estos tres grandes la franquicia ha retirado el número de sus jerseys.

En cualquier otro equipo estos dos corredores hubieran pasado de una manera espectacular a la historia de la NFL.

imagenes:    blog.psprint.com
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domingo, 13 de septiembre de 2015

Fred Biletnikoff un par de manos para los malosos.



Durante catorce años Fred Biletnikoff jugó con los Raiders, participó en dos Superbowls y fue nombrado el jugador más valioso en uno de ellos.
Armando Enríquez Vázquez.
El 9 de enero de 1977, debe hacer sido el día más feliz en la vida profesional de Fred Biletnikoff, a pesar de no haber anotado un solo punto para su equipo; los Raiders de Oakland, en la victoria de 32 a 14 contra los Vikingos de Minnesota en Superbowl XI, pues fue nombrado el jugador más valioso del encuentro. Biletnikoff es sin duda una de las alas abiertas más representativas de toda una época de los Raiders de Oakland y uno de los mejores jugadores en la posición en la historia de la NFL.
En una entrevista radiofónica Biletnikoff, se preció de haber sido parte y trabajado con tres grandes quarterbacks de los Raiders; Tomás Flores, Daryle Lamonica y Ken Stabler. Fueron 14 años jugando con los Raiders. La única franquicia de la NFL con la que Biletnikoff jugó.
Fred Biltenikoff nació en Erie, Pensilvania el 23 de febrero de 1943. Hijo de inmigrantes rusos cursó sus estudios de preparatoria en la zona y después se trasladó a  la Universidad Estatal de Florida. En su segunda temporada en el equipo, Biletnikoff se desempeñó tanto a la ofensiva como ala abierta y como safety a la defensiva siendo el líder en el equipo tanto en recepciones como en intercepciones. En su temporada final como colegial atrapó cuatro pases de anotación en el Gator Bowl cuando los Seminoles de la Estatal de Florida vencieron a la Universidad de Oklahoma. La leyenda dice que Biletnikoff pasaba horas rebotando el ovoide en contra de paredes irregulares y atrapando las caprichosas trayectorias del mismo.
En 1965, cuando terminó su carrera como colegial y se volvió elegible para las ligas de futbol americano profesional, Fred fue seleccionado en la segunda ronda de AFL por los Raiders de Oakland y por los Leones de Detroit en la tercera ronda de la  NFL. Biletnikoff decidió jugar en la nueva liga para los Raiders.


Fue parte del equipo que jugó el Superbowl II, perdiendo contra los Green Bay Packers 33-14, su actuación ese día fue pobre atrapó dos pases y ganó 10 yardas.  Pero Biletnikoff llegó nueve años después con los Raiders al Superbowl XI que ganó la franquicia de Oakland. Ese domingo a pesar de no haber anotado un solo punto Fred Biletnikoff fue nombrado el jugador más valioso del juego. Con sólo cuatro recepciones en todo el encuentro Biletnikoff logró ganar 78 yardas, impresionante para un equipo que basaba su ofensiva en sus corredores.
Al final de su carrera Biletnikoff dejó un record en la NFL de 589 recepciones, lo que lo coloca en el segundo lugar en la historia de los Raiders. 8,974 yardas ganadas a lo largo de su vida y un promedio por recepción de 15.2 yardas, lo que sin duda lo convierte en una de la alas abiertas más eficientes en la NFL y 76 TD. Biletnikoff se retiró en 1978 y pasó un año esperando a ver si algún equipo de la NFL, le ofrecía un contrato. En 1980 jugó en la Canadian Football League, CFL, con la franquicia de las Alouttes de Montreal. Tras una sola temporada Biletnikoff se retiró y comenzó a entrenar equipos preparatorianos y universitarios, regresó al CFL para formar parte del cuerpo de entrenadores del equipo de Calgary, Los Stampeeders.
En 1989 fue contratado por los Raiders para formar parte del equipo entrenando a los receptores del equipo. Biletnikoff trabajó con los Raiders hasta su retiro en 2007.
En 1988 se convirtió en miembro del salón de la fama del futbol americano profesional y en 1991 del futbol americano colegial, incluso en 1994 se instituyó un premio con su nombre al mejor receptor del circuito universitario de Estados Unidos.

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miércoles, 9 de octubre de 2013

Brad Johnson y un histórico pase de touchdown de tan sólo 3 yardas.




Brad Johnson jugó  durante 17 años en la NFL y ganó un Superbowl, pero el record que mantiene hasta hoy lo impuso al anotar un touchdown de 3 yardas

Armando Enríquez Vázquez.

Brad Johnson jugó durante 17 años en la NFL, sin embargo y a pesar de haber ganado el Superbowl XXXVII como quarterback de los Bucaneros de Tampa, poco se le recuerda y se le recuerda más por haber logrado una hazaña involuntaria, que nadie ha repetido en la NFL. Lanzarse él mismo un pase de anotación.
Brad Johnson nació el 13 de septiembre de 1968 en Marietta, en el estado de Georgia. En 1987 ingresó a la Universidad Estatal de Florida donde los primeros dos años jugó basquetbol. En 1989 se convirtió en el tercer quarterback del equipo de la universidad, durante sus años finales como universitario; 1991 y 1992 llevó a los Seminoles a ganar dos tazones colegiales; el Tazón Blockbuster y el Tazón de Algodón, respectivamente.
En 1992 fue elegido en la novena ronda del draft por los Vikingos de Minnesota, pero los primeros dos años no voy acción alguna en la NFL y lo Vikingos lo mantuvieron como tercer quarterback del equipo. Su primera oportunidad llegó en 1994, cuando los Vikingos decidieron moverlo a ser el sustituto del veterano Warren Moon. En la tercera semana de la temporada vio por fin su primera oportunidad para jugar y debutó en la NFL derrotando a los Osos de Chicago, el 18 de septiembre. Ese año Johnson jugó tres partidos más. 1995 no fue muy diferente y jugó en 5 ocasiones. Pero ese año también fue contratado para jugar en la primavera con el equipo de Londres de la Liga Mundial que se estableció en Europa, esa fue la única incursión de Johnson fuera de la NFL. Pero le ayudó a consolidar su cualidades como un buen quarterback al completar 194 pases en 328 intentos, ganar 2,227 yardas y mandar 13 pases para touchdown. 1996 y 1997 Johnson vio su participación en un mayor número de juegos y ganó la titularidad ya en la temporada de 1997, pero en el juego 12 de la campaña sufrió una lesión en el cuello que lo retiró hasta la siguiente temporada. En el segundo juego de la temporada de 1998 Johnson salió lesionado de un tobillo, su lugar lo ocupó Randall Cunnigham quien ganó la titularidad con los Vikingos, al conquistar 7 victorias para los de Minnesota al hilo. Por lo que en 1999, Brad Johnson, fue transferido a los Redskins de Washington y con una extraordinaria temporada consiguió su pase al Pro Bowl por primera vez. En 2001 fue transferido a los Bucaneros de Tampa y logró su mejor temporada al llevar al equipo de Florida al Superbowl XXXVII y ganarlo en contra de los Raiders de Oakland por 48 a 21.
Johnson no ganó el jugador más valioso del juego, que le fue otorgado a Dexter Jackson jugador defensivo que consiguió dos intercepciones esa tarde. Johnson lanzó esa tarde para 215 yardas. Dos pases de anotación y una intercepción. Brad Johnson jugó con los Bucaneros hasta 2004. En los años 2005 y 2006 Johnson regresó a los Vikingos de Minnesota y sus últimas dos temporadas las jugó con los Vaqueros de Dallas.
Brad Johnson será recordado como el quarterback que llevo a los Bucaneros a ganar su primer Superbowl de su historia, pero no es lo único por lo que será recordado.
Brad Johnson se encuentra de acuerdo con las cifras de la NFL en el lugar 39 del rating como quarterback en toda su carrera con  82.5, por encima de leyendas como  Bob Griese que tiene 77.1, Ken Stabler con 75.3 o Bart Starr con 80.5.
A todos esos logros, falta añadir uno. Tal vez el que caracterizará a Johnson en la historia del futbol americano. La tarde de 12 de Octubre de 1997, Los Vikingos de Minnesota enfrentaban en casa a las Panteras de Carolina, estando en la zona roja de las Panteras, Johnson lanzó un pase, el ovoide fue desviado por los defensivos de Carolina y Johnson mismo lo recuperó en aire y atrapó, corriendo para un touchdown.
Brad Johnson anotó con un pase que el mismo lanzó, el balón nunca tocó el suelo por lo que el pase fue válido. Un quarterback que atrapó el pase que salió de su mano y lo convirtió en 6 puntos. La estadística así lo establece, por lo que Brad Johnson es el único quarterback en la historia de la NFL en haber realizado esta hazaña, por extraño e imposible que suene.

publicado en thepoint.mx el 8 de Octubre de 2013
imagen:bestsportsphotos.com

miércoles, 10 de octubre de 2012

Fran Tarkenton. Tres Superbowls perdidos.

 
A pesar de haber sido  un quarterback siempre en movimiento, más por supervivencia que por estilo y de llevar a los Vikingos a tres Superbowls, Fran Tarkenton siempre será recordado por ser el primer quarterback en perder tres Superbowls.
Armando Enríquez Vázquez
El 27 de enero de 1960, la NFL concedió la franquicia número 14 de la Liga al estado de Minnesota. El equipo de expansión comenzó a jugar al siguiente año con el nombre de los Vikingos de Minnesota. A principios de 1961 durante el reclutamiento de jugadores egresados de las universidades, los Vikingos seleccionaron en su tercera ronda al quarterback de la Universidad de Georgia; Fran Tarkenton, quien durante  años habría de dirigir al equipo.
Francis Asbury, “Fran”, Tarkenton nació el 3 de febrero de 1940 en Richmond, Virginia. El año en que fue seleccionado por los Vikingos, a Tarkenton le llegaron también ofertas de los Patriotas de Boston de la recién formada AFL, que el joven quarterback rechazó. Tarkenton jugó su primer partido que también fue el primer partido de los Vikingos en contra de los Osos de Chicago, el 17 de septiembre y ganó el primer juego en la historia de su equipo, 37 -13 lanzando 257 yardas y cuatro pases de anotación. Es el único quarterback que ha conseguido este número de pases de anotación en su primer juego.  La temporada no resultó tan buena y los Vikingos terminaron con sólo tres juegos ganados y once perdidos. Tarkenton lanzó 18 pases de anotación a lo largo de la temporada y 17 intercepciones. Pero, sin duda lo que llamó la atención de los aficionados y cronistas fue la movilidad de Tarkenton. Acostumbrados a quarterbacks que permanecían detrás de la línea ofensiva, que lanzaban desde la protección que esta les ofrecía, el joven quarterback de los Vikingos parecía un rebelde. Tarkenton comenzó a jugar de una manera que lo caracterizó a lo largo de los años. Tarkenton era un quarterback que corría, se salía de la bolsa de protección, corría hacia atrás, para adelante, a los lados. La mayor parte de las veces no lo hacía más que por el simple instinto de supervivencia, para evitar ser golpeado por los jugadores del equipo contrario. “Es mejor correr que perder”, declaró el quarterback alguna vez. Se dice que el juez de línea se inventó para poder definir si los pases que lanzaba Fran Tarkenton eran válidos o no. Esto es, sí había cruzado o no la línea de golpeo. El juez de línea hizo su aparición entre los oficiales del futbol americano en 1965.
Esta forma de jugar le trajo constantes roces y pleitos con el entonces entrenador de los Vikingos, Norm Van Brocklin. También le trajo un sinnúmero apodos. Curiosamente 1966 fue la temporada final para ambos en el equipo. Norm Van Brocklin renunció ese año y Fran Tarkenton, por así convenir a sus intereses y a los del equipo, según él, buscó ofertas de trabajo en otras franquicias. A partir de la temporada de 1967 Fran Tarkenton jugó para los Gigantes de Nueva York y los ayudó a regresar a la senda ganadora que el equipo neoyorquino había perdido.  En 1969 Fran Tarkenton se enfrentó a su antiguo equipo de Minnesota y tras ir perdiendo 23 – 10, al inicio de último cuarto, Tarkenton lanzó un par de anotaciones que le dieron la victoria a los Gigantes. Esa temporada los 24 puntos de aquel partido fue el mayor número de puntos que los Vikingos aceptaron en un juego durante toda la temporada.
Tras seis años con los Gigantes Tarkenton regresó a los Vikingos para cerrar su carrera con lo que pudo haber sido du broche de oro y se convirtió en su estigma. Tarkenton llevó a los Vikingos a tres Juegos de Superbowl. El primero contra los Delfines de Miami, el 13 de enero de 1974: El Superbowl VIII se jugó en Houston Texas, los Delfines ganaron 24 -7. La segunda oportunidad llegó al año siguiente cuando el 12 de enero de 1975 se jugó el Superbowl IX, los Vikingos se enfrentaron a los Acereros de Pittsburgh. Se esperaba un juego de defensivas entre la Cortina de Acero y los Devoradores Púrpura, apodos de las defensivas de Pittsburgh y Minnesota respectivamente y así resultó. No se anotó un touchdown hasta el tercer cuarto y el juego es el segundo con menos puntos en la historia de los Superbowls. En el primer cuarto los Acereros lograron un safety y al medio tiempo el marcador era de 2-0 favor Pittsburgh. Al final los Vikingos perdieron 16 a 6, de hecho la ofensiva de los Vikingos jamás anotó en ese juego. Dos años después el 9 de enero de 1977, Fran Tarkenton y los Vikingos estaban de regreso en el Superbowl, esta vez en contra de los Raiders de Oakland. Fran Tarkenton perdió su tercer Superbowl por marcador de 32 -14.
Tarkenton se hizo famoso también por ciertas manías que tenía, como muchos otros, se dice que se la pasaba en el ático de su casa lanzando balones contra un viejo colchón, además de que religiosamente comía un tazón de chili antes de cada juego. Nada de eso le ayudó a ganar el juego tan ansiado. Tras finalizar la temporada de 1978, Fran Tarkenton anunció su retiro del futbol americano profesional.  A lo largo de sus 18 años como quarterback profesional Fran Tarkenton corrió, la mayoría de ellas de forma involuntaria, más de 3,600 yardas, que lo ubican como el cuarto pasador con más yardas por tierra en la historia de la NFL. Tarkenton, además, lanzó mas de 47,000 yardas y a pesar de tener una gran número de records al momento de retirarse siempre pesaron más los tres Superbowls perdidos para recordarlo.
Tras su carrera como futbolista, Tarkenton paso a la televisión donde se volvió conductor de programas como That’s incredible!, un programa donde se llevaban a cabo acciones extraordinarias o aparecían personajes o historias increíbles. También durante una época fue comentarista de los juegos de los lunes por la noche. Empresario, también, Fran Tarkenton creó una firma dedicada al desarrollo de software y como un hecho curioso en 1986 junto con un escritor de nombre Herb Resincow, Fran escribió una novela de misterio llamada Asesinato en el Superbowl.
Fran Tarkenton vive en Atlanta y tiene 72 años de edad.

Publicado por thepoint.com.mx el 9 de Octubre de 2012
Foto: sportsillustrated.cnn.com