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sábado, 4 de mayo de 2019

Clase de 2019 del Salón de la Fama: Kevin Mawae.




Jugador de los Halcones Marinos de Seattle, los Titanes de Tennessee, pero sobre todo en los Jets de Nueva York este jugador entrará en el Salón de la Fama en agosto.

Armando Enríquez Vázquez

Sin duda la posición menos visible del futbol americano es la del centro ofensivo. Para la mayoría es sólo un jugador que pasa el balón al quarteback para iniciar el down. La labor del centro es mucho mayor; ayuda a impedir que el quarterback sea detenido por los defensivos, abre huecos para que los corredores logren los mayores avances posibles.
El Salón de la Fama del Futbol Americano ha reconocido a lo largo de su existencia sólo 14 jugadores de esa posición, incluyendo al seleccionado este año Kevin Mawae, al menos tres de ellos son legendarios; Jim Otto de los Raiders de los Ángeles, Jim Ringo de los Empacadores de Green Bay y Mike Websters de los Acereros de Pittsburgh. Los tres sirvieron a quartebacks y equipos que ganaron Superbowls. Otros supieron sobresalir por su calidad en su posición como Jim Langer, Dwight Stephenson o Dermontti Dawson quienes, estuvieron en equipos medianamente ganadores y jamás lograron un Superbowl. Kevin Mawae es de estos.
Los Jets de Nueva York establecieron en 2010 su aro del honor para recordar a los jugadores más importantes del equipo a lo largo de su historia, obviamente ese año fueron horados Joe Namath, Don Maynard, Winston Hill y Weeb Ewbank todos miembros del equipo que ganó el único Superbowl de los Jets hasta la fecha. En 2017 los Jets decidieron incluir en este aro de honor a Kevin Mawae centro del equipo neoyorquino de 1998 a 2005, en malas y mediocres temporadas.
De hecho, Mawae estuvo condenado a jugar con equipos poco relevantes y la temporada más ganadora que tuvo dentro de uno de estos equipos fue en 2008 con los Titanes de Tennessee cuando el equipo ganó 13 juegos y perdió 3. Los Titanes fueron eliminados en el juego divisional en contra de los Cuervos de Baltimore por marcador de 13 – 10. Mawae no participó en ese juego pues ya no era el centro titular. Con los Jets jugó siete juegos de play offs de los cuales los Jets ganaron 3 y perdieron 4.
Kevin Mawae nació el 23 de junio de 1971 en Savannah, Georgia. En su etapa colegial jugó con los Tigres de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU).  En 1994 los Halcones Marinos de Seattle eligieron a Mawae como su segunda selección en el Draft. Las siguientes 4 temporadas Mawae portó el número 52 en el jersey de los Halcones Marinos, las primeras dos temporadas como guardia derecho y a partir de 1996 comenzó a jugar como centro, posición que ejerció el resto de su carrera profesional y en la que se destacó para llegar a ser seleccionado para ocupar un lugar en el Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional.
En 1998 Mawae fue contratado por los Jets de Nueva York que estaban bajo el mando de Bill Parcells. Mawae cambió de número por el 68 que portó por los siguientes 12 años. En 2005 cuando tenía el tercer lugar entre los jugadores de la NFL con juegos consecutivos jugados con 177, delante de él estaban Will Shields de los Jefes de Kansas City en 2º Lugar y en 1º el quarterback de los Empacadores de Green Bay Brett Favre, Sam Adams tackle defensivo de los Bills de Buffalo le cayó encima del brazo, lo que provocó un desgarre en el triceps de Mawae que lo dejó fuera del resto de la temporada. Ese año Mawae sólo participó en los primeros 6 juegos de la temporada.
Al finalizar la temporada Mawae fue dado de baja por los Jets y casi de inmediato firmó con los Titanes donde jugó sus últimas cuatro temporadas. Al finalizar la temporada de 2009 Mawae anunció su retiró del emparrillado como jugador. A lo largo de su carrera de 16 temporadas jugó 241 juegos.
En la temporada 2016 Kevin Mawae fungió como asistente del coordinador de la línea ofensiva de los Osos de Chicago bajo el mando de John Fox como headcoach. Desde 2018 forma parte de los Sun Devils de la Universidad Estatal de Arizona donde se desempeña como analista.


imagen: commons.wikipedia.org

sábado, 2 de febrero de 2019

Malas decisiones de los hombre de rayas.




Tras lo visto y discutido por las malas decisiones arbitrales en los juegos divisionales, los errores de quien no debería cometerlos: los árbitros, se pueden prestar a todo tipo de interpretación.

Armando Enríquez Vázquez

Errar es de humanos y todo el tiempo estamos cometiendo errores, claro que hay de errores a errores. Un tipo de error que nunca estamos dispuestos a pasar por alto es el que comete quien tiene como empleo el asegurarse que, en una competencia deportiva, no se violen las reglas del juego, en ciertos deportes y considerando la imperfección humana hace ya algunos años que se recurre al uso de la tecnología para poder detectar estas fallas de percepción o físicas. Ese es el caso del futbol americano profesional de la NFL y las cámaras que graban las jugadas para poder ser revisadas al momento y poder tomar la decisión justa.
Sin embargo, en más de una ocasión a lo largo de los años hemos visto al grupo de árbitros en el campo no sólo tomar pésimas decisiones, si no aferrarse a ellas desde la posición de poder que tienen a pesar de que la tecnología les demuestra su fallo, arruinando de esta manera no sólo el partido, afectando a un equipo a veces de manera por demás contundente y lesionando la credibilidad de la NFL, en otro momento una liga que presumía su limpieza.
Estas malas decisiones afectan directamente el resultado de un partido como en el caso del juego que se llevó a cabo en la ciudad de Nueva York el 6 de diciembre de 1998 entre los Halcones Marinos de Seattle y los Jets de Nueva York. Los Jets bajo el mando de Bill Parcells tenían esa temporada un récord ganador de 9 ganados y cuatro perdidos, mientras que los Halcones Marinos tenían un temporada de seis ganados y siete perdidos. En el último cuarto los Jets perdían por 5 puntos cuando en una jugada en la zona roja Vinnie Testaverde decidió correr faltando menos de medio minuto, cinco yardas para anotar el touchdown que daría la victoria a los Jets, Testaverde cayó tacleado al y se hizo la clásica melé de jugadores sobre el Quarterback neoyorquino, Uno de los árbitros declaró que Testaverde había anotado. A pesar de que los Jets fallaron el intento de 2 puntos extra, los Jets ganaron ese día. Momentos después de la jugada la repetición que mostró la televisora mostró que Testaverde cayó fuera de la zona anotación y el ovoide jamás cruzó la línea de que delimita la zona de anotación. Semanas después los Jets pasaron a los playoffs, los Halcones Marinos no.
Fueron decisiones como esta las que llevaron a la liga a tomar la decisión de utilizar cámaras de televisión que ayudaran a los árbitros a tomar las decisiones correctas y a los entrenadores a pedir la revisión de las jugadas. Muchas veces la falta de evidencia contundente hace irrevocable la decisión tomada por los oficiales en el campo. Pero en otras cuando se muestra evidencia irrefutable de la mala decisión del cuerpo arbitral estos por arrogancia, necedad, en el mejor de los casos. No voy a escribir lo que pienso que es fondo cuando esto se hace en el peor de los casos, pero lo cierto es que deja muy mal parados a la NFL y a los oficiales que a pesar de su desastrosa decisión no son sancionados por la Liga.
La existencia de estas decisiones erróneas del equipo de jueces en el terreno de juego ha evidenciado favoritismos que dañan severamente al deporte, al espectáculo de la NFL y su credibilidad, beneficiado a equipos directamente en su búsqueda por el Superbowl.
Tal y como sucedió en el juego entre los Carneros de Los Ángeles y los Santos de Nueva Orleans en el juego de campeonato de la Conferencia Nacional en 2019, con menos de tres minutos para finalizar el juego y las clara posibilidad de ganar el juego, los árbitros omitieron deliberadamente penalizar una interferencia de pase, en el peor de los casos una rudeza innecesaria que finalmente dio el triunfo a los Carneros quienes con tiempo suficiente en el reloj de juego terminaron anotando para dar la voltereta en el juego.
Lo más triste de todo es que el propio Roger Goodell, uno de los peores comisionados que ha tenido la liga, admite que el error existió, pero también aclara que nunca pasó por su mente el revocar la decisión del árbitro que acabó de la manera más vil con las esperanzas de los Santos de Nueva Orleans de contender en el Superbowl LIII.
Algo que parece ilógico es que el defensivo de los Carneros Nickell Robey-Coleman fue multado por la Liga por el golpe ilegal que propinó al jugador de los Santos y que los oficiales no marcaron. El error se le puede marcar al árbitro Bill Vinovich quién sin ningún problema, ni multa ha vuelto a su carga de trabajo, sin importarle haber arruinado la temporada completa para uno de los equipos más competitivos de la Liga.
En el portal grunge.com se habla que uno de los principales problemas por los que pasan los oficiales de la NFL es el de un mal salario, nula seguridad social y prestaciones, lo que en una posición de autoridad como la de un árbitro los deja listos para ser corruptibles. Sí se pudo arreglar una serie mundial de beisbol ¿quién dice que un Superbowl se no puede?


imagen: flickr.com

sábado, 25 de agosto de 2018

De nombres y fanáticos en la NFL. (1)



Estos son algunos de los nombres con los que se conocen a los fans de los equipos de la NFL y su origen. 


Armando Enríquez Vázquez

Se acabó la sequía, esa que dura casi ocho meses y el jugador numero 12 se prepara llegar a los estadios o apoyar a su equipo desde la comodidad de su sillón en su casa o en un restaurante donde en comunión con extraños unidos por el amor a un equipo o al deporte. Estamos a dos semanas de iniciar la temporada 2018 de la NFL y en está ocasión para celebrar a los aficionados he decidido mencionar los apodos con los que se conoce y se ha llamado en otros tiempos a diferentes grupos de seguidores de equipos de la NFL o de determinado jugador o sistema de juego.
Tal vez los más conocidos en nuestros días sean los aficionados a los Halcones Marinos de Seattle y que son conocidos como el número 12, en referencia a que son el doceavo jugador de los Halcones Marinos en el momento del juego.
El apodo no es original de los aficionados de Seattle y la primera vez que se utilizó se remonta a 1922. La leyenda cuenta que en el estadio de la Universidad de Texas A & M tras lesiones en el campo de juego el equipo se quedó con 11 jugadores, el entonces entrenador de los Aggies; Dana X. (Que era la abreviatura de Jenofonte) Bible, así de exótico el nombre del entrenador, estaba preocupado por lo que podía suceder si los texanos perdían un jugador más. En ese momento Bible recordó que en la cabina de prensa se encontraba un joven estudiante de nombre Earl King Gill, que en algún momento había jugado futbol americano, aunque en ese momento era seleccionado del equipo de basquetbol de Texas A & M, así que mandó por el joven y lo equipó esperando que sucediera lo peor. Afortunadamente para todos, menos para Hill, este no tuvo que entrar al juego y los Aggies vencieron a la Universidad de Centre, desde entonces la tradición de los aficionados de Texas A& M como el jugador número 12, listos para entrar en acción permaneció en la universidad texana. Dicha tradición del 12 hombre inicio primero con un cadete que veía el juego de pie, alerta para “entrar a jugar”, luego con un grupo de aficionados y finalmente y por extensión comprende a todos los aficionados en el estadio.
La historia cuenta que en una entrevista Gill dijo: “Me encantaría decir que entré a jugar y anoté el touchdown que le dio el triunfo a la Universidad, pero eso jamás sucedió sólo me quede ahí equipado esperando que mi equipo me necesitara”. En 1980 una estatua de Gill se develó a las puertas del estadio de la Universidad de Texas A & M y una nueva versión fue develada en 2014. En 1990 las autoridades de la universidad texana obtuvieron la marca registrada de la frase el 12º hombre, y en 2006 la universidad demandó a los Halcones Marinos por utilizar el término, violando las leyes de derechos de autor. En los juzgados se llegó a un arreglo económico y desde entonces la frase que utilizan los Halcones Marinos de Seattle debe ser acompañada por la información acerca del origen y su pertenencia legal al equipo colegial texano.



Otra de las aficiones que se reconoce de manera muy clara por su apodo son los Cheeseheads o Cabezas de Queso de los Empacadores de Green Bay. El término surgió como uno despectivo, primero para referirse a los migrantes holandeses que se dedicaban a la producción de derivados de leche entre ellos, obviamente queso. En materia deportiva, los fanáticos de los equipos de Chicago comenzaron a referirse de esta manera despectiva a los aficionados de los equipos de Wisconsin, un estado lechero por excelencia. Un habitante de la ciudad de Milwaukee llamado Ralph Bruno decidió contestar a los habitantes de Illinois y a los aficionados de los Osos, Los Media Blancas, los Cachorros y los Toros de una manera humorística, a partir de hule espuma de un viejo sofá de la casa de su madre Bruno creó el primer sombrero en forma de rebanada de queso y 1987 comenzó a utilizarlo sobre todo en partidos que se llevaban a cabo en Chicago. El insulto pronto se convirtió en un orgullo de los habitantes de Wisconsin, y aunque los primeros sombreros de Cabeza de Queso fueron utilizados en partidos de beisbol, pronto los fanáticos de los Empacadores de Green Bay los adoptaron y los han utilizado por más de 30 años, convirtiendo la palabra en un orgullo que los identifica con su equipo y con su estado, el tiro les salió por la culata a los habitantes de Illinois. Ralph Bruno tiene una empresa dedicada a la producción de productos de hules espuma simulando queso para los aficionados del futbol americano, beisbol o simplemente orgullosos habitantes de Wisconsin.
Los aficionados de los Raiders, al igual que los de Pittsburgh crearon la Nación Raider y la Nación de los Acereros. Ambas aficiones se pelean el haber sido los primeros en llamarse “Nación” y los datos aquí están. En Oakland todo sucedió en la década de los noventa cuando un aficionado de nombre Jim Hudson quién en celebración del regreso de los Raiders a Oakland, la ciudad que los vio nacer, tras los años en Los Ángeles, llamó La Nación Raider a todos los adicionados del equipo. Mientras que los cronistas e historiadores de la Nación de los Acereros aseguran que ellos usan esta designación desde 1978 cuando uno de los comentaristas de NFL Films John Facenda lo utilizó para referirse al gran número de aficionados a los acereros en el estado de Pensilvania, pero la realidad de esta historia parece hacer referencia a la gran cantidad de habitantes de Pittsburgh que durante la caída de la producción de acero abandonaron la ciudad a finales de la década de los 70 del siglo pasado buscando trabajos en otras ciudades de Estados Unidos y que nunca dejaron de ser aficionados de los Acereros, creando a su vez nuevos grupos de aficionados fuera de Pittsburgh y por lo tanto una Nación de los Acereros que hoy se extiende en otros países como el nuestro.
Sin contar con el reciente Superbowl ganado los aficionados de las Águilas de Filadelfia tienen fama por ser críticos y muy severos con su equipo, en realidad con todos sus equipos, en los malos tiempos de ahí que se hayan ganado el sobrenombre de los Boo Birds, aunque el término se utiliza en Estados Unidos para cualquier grupo de personas que abuchean. Los aficionados de Filadelfia parecen destacarse y en las malas rachas y épocas de las Águilas han abucheado a su equipo, jugadores, entrenadores y en 1968 la fanaticada enojada con el equipo que tenía un récord de 2 ganados y 11 perdidos, en el catorceavo encuentro abucheó a Santa Claus y hasta lo bombardearon con bolas de nieve. La historia en sí es digna de contarse sola, pero baste hacer notar que ese día Santa salió del campo de juego con el dedo medio arriba y gritándoles a los aficionados: “No se merecen regalos de Navidad”.



Uno de los hechos sorprendentes de los aficionados de la NFL es que uno de los mayores grupos organizados de aficionados a un equipo en el mundo son los Brown Backers con más de 330 clubs a lo ancho y largo del mundo y más noventa mil Backers. El peor equipo de la NFL mantiene las esperanzas de toda una comunidad de aficionados que esparcen, como evangelistas, la afición por los Brown en donde quiera que el destino los lleva. Junto con la Nación de los Acereros, los Brown Backers son las dos de las agrupaciones más grandes e internacionales en la NFL. Curiosamente ambos equipos están en la división Norte de la AFC y la historia siempre los ha puesto en los polos opuestos, cuando los Brown tuvieron sus tiempos de gloria, los Acereros eran el peor equipo de la NFL, y ahora la historia es al revés, pero ambos equipos tienen una enorme afición.



imagenes: wikipedia.org
                 si.com
                 phillymag.com

sábado, 19 de mayo de 2018

Jack Christiansen en su momento el mejor regresador de patadas.



40 años después de que Christiansen lograra imponer el récord de más patadas regresadas para anotación, finalmente este cayó, pero este no fue el único campo que dominó el jugador.

Armando Enríquez Vázquez

Para quienes son jóvenes y nuevos fans de la NFL y por nuevos me refiero a los últimos veinte años, incluso a los aficionados de mi generación; los nacidos en los años sesenta decir que en la década de los años cincuenta del siglo pasado los equipos poderosos de la Liga eran los Leones de Detroit y los Brown de Cleveland, que los Acereros de Pittsburgh no habían ganado jamás un campeonato y nadie les veía un alentador futuro y que los Vaqueros de Dallas o los Patriotas de Nueva Inglaterra ni siquiera existían, debe sonar como si estuviera escribiendo de un universo alterno, y sin embargo es la verdad y muchos de los grandes e históricos jugadores eran parte del roster de esos equipos hoy menospreciados.
Jack Christiansen nació en Sublette, Kansas el 20 de diciembre de 1928, jugó para la Universidad Estatal de Colorado, que entonces se llamaba Colorado A & M, y fue seleccionado por los Leones Detroit en la sexta ronda del draft de 1951. Fue la selección número 69 de ese año. Christiansen jugó las siguientes ocho temporadas, o sea su carrera completa como jugador con el equipo de la Ciudad del Automóvil.
En esa primera temporada Christiansen logró 4 touchdowns regresando patadas de despeje, dos en contra de los Carneros de los Ángeles y otros dos en contra de los Empacadores de Green Bay en el juego del día de Acción de Gracias. Durante su segunda temporada Christiansen regresó dos patadas más y rompió un récord que tenía 20 años de existir del regresador de patadas con más anotaciones. Sin embargo, en las siguiente seis temporadas Christiansen sólo regresó otras 2 patadas hasta la zona de anotación lo que le bastó para imponer un récord que se mantuvo hasta 1997 cuando el 30 de noviembre Eric Metcalf de los Cargadores de San Diego anotó su tercer regresó de anotación durante esa temporada en contra de los Broncos de Denver logrando así nueve regresos. En 1982 Rick Upchurch de los Broncos de Denver había empatado el récord de Christiansen. Metcalf logró 10 regresos a lo largo de su carrera y el récord que impuso fue superado en 2011 por Devin Hester que jugaba entonces con los Osos de Chicago y quien posee actualmente el récord con 14 regresos de patadas de despeje para anotación.
A lo largo de 8 temporadas Christiansen jugó también como defensivo en la secundaria de los Leones, no sólo en los equipos especiales. En su posición de defensivo Christiansen logro 46 intercepciones a lo largo de su carrera y tres touchdowns. Fue dos veces líder de la Liga en intercepciones en 1953 y de nuevo de 1957. Ganó tres campeonatos de la NFL con los Leones y se convirtió en el líder de los profundos de Detroit a los que la gente y los periodistas llamaban Chris’s Crew. Christiansen explicaba que la ventaja defensiva de los Leones se basaba en que los mejores jugadores de la escuadra estaban en la defensiva, algo en lo que probablemente el quarterback Bobby Layne no estaría de acuerdo y tal vez volvería a lanzar su maldición sobre los Leones. Pero en los ocho años que Christiansen jugó los profundos de los Leones lograron interceptar 152 pases en la temporada regular que se limitaba entonces a doce juegos.
En 1958 Christiansen dejó el casco y las hombreras para pasarse al lado de las bancas, aceptó trabajo como asistente de los profundos defensivos de los 49ers de San Francisco, puesto en el que se mantuvo hasta 1962. A la mitad de la temporada de 1963 fue nombrado entrenador en jefe del equipo, fue entrenador del equipo de San Francisco hasta que al final de la temporada 1967 fue despedido. Su récord como entrenador de los 49ers fue de 26 ganados 38 perdidos y 3 empates.
Christiansen fue entrenador de la Universidad de Stanford de 1972 a 1976 y después fungió como entrenador defensivo y de corredores para los Jefes de Kansas City en 1977, los Halcones Marinos de Seattle en 1978 y los Halcones de Atlanta en 1983.
En 1970 formó parte del grupo de jugadores de futbol americano elegidos para formar parte del Salón de la Fama del Deporte.
Murió el 29 de junio de 1986 en Stanford, California.

imagen:  profootballhof.com

sábado, 20 de mayo de 2017

Encuentro de aves rapaces.



Esta es la historia de en los encuentros entre los Halcones de Atlanta y Los Halcones Marinos de Seattle en la NFL

Armando Enríquez Vázquez

Entre las franquicias de la NFL encontramos cinco tipos de aves; los Cuervos en la Conferencia Americana y Águilas, Cardenales, Halcones y Halcones Marinos en la Nacional.
Estas dos últimas franquicias nacieron en la segunda mitad del siglo XX, ambas dentro de la NFL. Atlanta es la más antigua y su debut en la liga se llevó a cabo el 11 de septiembre de 1966 cuando enfrentaron a los Carneros de Los Ángeles que los derrotaron por marcador de 19 a 14. Los Halcones terminaron esa primera temporada con un record de 3 ganados y 11 perdidos.
Los Halcones Marinos de Seattle por su parte jugaron su primer partido en la NFL, diez años después, el 12 de septiembre de 1976 y también perdieron. Su rival fueron los Cardenales de San Luis y el marcador final fue 30-24 y su record final de la temporada fue 2 ganados y 12 perdidos.
La primera vez que los Halcones de Atlanta se enfrentaron a los Halcones Marinos de Seattle fue el 7 de noviembre de 1976, durante la temporada inaugural del equipo de Seattle. El partido se llevó a cabo en el Kingdome de Seattle y ese fue uno de los dos juegos que los Halcones Marinos ganaron, por marcador de 30 -13. Jim Zorn el primer quarterback de los Halcones Marinos envío dos pases de anotación ese día, aunque lanzo únicamente para 145 yardas en el juego, pero los dos quarterbacks que utilizaron los Halcones de Atlanta; Scott Hunter y Kim McQuilken juntos lograron apenas 108 yardas.

Desde ese día Seattle y Atlanta se han enfrentado en 17 ocasiones con un record favorable a los Halcones Marinos de Seattle que han ganado diez de los encuentros, mientras que Atlanta ha ganado los otros siete. Sólo dos de esos encuentros han sucedido en el marco de juegos de postemporada, el primero sucedió el 13 de enero de 2013, ya comandaban en ese entonces las ofensivas de los equipos Matt Ryan y Russell Wilson. Los Halcones de Atlanta ganaron ese día en el Georgia Dome por marcador de 30 a 28. Los Halcones Marinos en un regreso inesperado anotaron 21 puntos ese día en el último cuarto pero no fue suficiente porque los Halcones con un único gol de campo en ese cuarto tuvieron para eliminar al equipo de Seattle y avanzar al juego por el campeonato de la Conferencia Nacional en contra de los 49 de San Francisco y el cual los Halcones perdieron por marcador de 28 – 24. En 2017, el sábado 14 de enero, Halcones y halcones Marinos se enfrentaron de nuevo. Ese día los Halcones de Atlanta volvieron a ganar por marcador de 36 – 20, Matt Ryan lanzó para 338 yardas y tres pases de anotación que llevaron a Atlanta a disputar el juego de campeonato contra los Empacadores de Green Bay, ganarles 44 – 21 y llegar al Superbowl LI que perdieron con los Patriotas de Nueva Inglaterra.

una versión de este texto fue publicada en DeLaPizarraALaCancha en enero 2017
imagen:youtube,com

viernes, 3 de febrero de 2017

Ben Roethlisberger uno de los grandes y sus grandes problemas.



El Big Ben es sin duda junto con Peyton Manning, Aaron Rodgers y Tom Brady uno de los mejores quarterbacks en lo que va de este siglo, a pesar tambien de los escándalos que ha estelarizado.

Armando Enríquez Vázquez

En el draft de 2004, los Acereros de Pittsburgh decidieron que era hora de escoger un quarterback que los regresara a los días de gloria, un líder capaz de llevarlos de nuevo por el camino que los llevó Terri Bradshaw en su momento y bajo esa idea firmaron al quarterback egresado de la universidad de Miami en Ohio, Ben Roethlisberger.
Ben Roethlisberger nació el 2 de marzo de 1982 en Lima, Ohio.
A lo largo de doce temporadas, el famoso Big Ben ha llevado a los Acereros a tres Superbowls, a ganar dos de ellos, a romper casi todas las marcas del equipo en cuestión de pases y  ha sido una verdadera montaña de emociones buenas y malas.. Ver jugar a un hombre del tamaño de Roethlisberger, 1.96, con la facilidad de salirse de la bolsa de protección y correr, es un espectáculo que no deja de asombrar a cualquier aficionado al deporte.
El Big Ben es sin duda junto con Peyton Manning, Aaron Rodgers y Tom Brady uno de los mejores quarterbacks en lo que va de este siglo
Adorado desde su aparición en el emparrillado por los aficionados de Pittsburgh el Big Ben también ha sido repudiado en su momento, por sus acciones fuera del campo, Roethlisberger es sin duda uno de los quarterbacks más carismáticos y polémicos de la NFL.
A pesar de iniciar su primera temporada como tercer quarterback de los Acereros, gracias a lesiones e ineficiencia de los otros dos quarterbacks; Tommy Maddox y Charlie Batch, Roethlisberger no pasó mucho tiempo en la banca. El primer juego de Roethlisberger fue en contra de los Cuervos de Baltimore el 19 de septiembre de 2004, tras una decepcionante actuación de Maddox, Roethlisberger entró a jugar, aunque lanzó dos pases de touchdown no pudo ganar el juego para los Acereros, pero si ganó 13 de los juegos en los que inicio esa temporada.
Fue, sin embargo,  la temporada siguiente cuando mostró de lo que estaba hecho, ese año llevó a los Acereros al Superbowl en contra de los Halcones Marinos de Seattle, con la victoria de los Acereros en la edición XL del juego de campeonato por marcador de 21 - 10, el equipo comandado por Ben Roethlisberger, logró su quinto anillo de Superbowl empatando con los Vaqueros de Dallas y los 49ers de San Francisco y Roethlisberger se convirtió en el quaterback más joven en ganar un Superbowl con tan sólo 23 años de edad.
Tres años después llevó de nueva cuenta a los Acereros al Superbowl, el número XLIII, en esa ocasión los Acereros vencieron a los Cardenales de Arizona por marcador de 27 a 23.
En 2010, los Acereros de Ben Roethlisberger llegaron a su tercer Superbowl en la era de Roethlisberger, pero en esta ocasión fueron derrotados por los Green Bay Packers por marcador de 31 -25.
En 2006, en el mes de junio Roethlisberger sufrió un accidente mientras conducía una motocicleta, el Quarterback de los Acereros sufrió varias fracturas en los huesos de la cara incluida la mandíbula. El accidente y la operación no fueron factor determinante para que el Big Ben iniciara la temporada ese año, pero si lo fue una apendicitis que lo llevó al hospital y lo obligó a perderse ese primer encuentro.
El peor momento, tal vez, de la carrera de Roethlisberger y de los Acereros en la época del Big Ben, sucedió en 2010 cuando fue acusado de violar a una joven en Georgia, un año antes otra mujer en Lake Tahoe había acusado al jugador de haberla atacado sexualmente, después se supo que esta mujer había planeado el encuentro con el Big Ben y en el caso de la joven de Georgia nunca existió la evidencia suficiente para que se lograra armar un caso en contra del jugador, sin embargo, la situación provocó el enojo tanto del dueño de los Acereros, así como de algunos de sus patrocinadores que le retiraron los patrocinios. El comisionado Roger Goodell suspendió a Roethlisberger por seis partidos de la temporada 2010 sin goce de sueldo, el jugador aceptó la suspensión, pero declaró que no había sido encontrado culpado, ni se habían levantado cargos en su contra. La revista Sports Illustrated dedicó un artículo en su número de mayo de 2010 denunciando la prepotencia exhibida regularmente por Roethlisberger.
Roethslisberger tiene casi todos los records en materia de la ofensiva aérea en los Acereros de Pittsburgh. Por ejemplo; más yardas lanzadas en el equipo, inició la presente temporada con más de 51 mil yardas por aire, con más de seis mil cuatrocientos pases lanzados. Terry Bradshaw es el segundo lugar en ese departamento, apenas lanzó 27,989 en 3,901 intentos en sus trece años con los Acereros. El Big Ben tiene 50 juegos con más de 300 yardas ganadas por pase y en la temporada 2014 lanzó 9 juegos con esa cantidad de yardas o más. El domingo 10 de diciembre de 2017, Ben Roethlisberger impuso una marca histórica en la NFL al convertirse en el primer quarterback con 3 juegos de 500 yardas.
A pesar de las lesiones y las trece temporadas que nadie dé por descontado a Ben Roethlisbeger, quien aún puede llevar a los Acereros a otro Superbowl en estos años.
Roethlisberger nunca ha sido nombrado el jugador más valioso de un Superbowl.

Este articulo fue publicado en el mes de noviembre de 2016 en DeLaPizarraALaCancha y modificado el 20 de enero de 2018
Imagen:giantbomb.com

viernes, 27 de enero de 2017

Los one season wonder, quarterbacks que prometían y no fueron.



Sucede que a veces las selección de un quarterback parece la correcta en la primera temporada y sin embargo el jugador no logra brillar en su carrera. 

Armando Enríquez Vázquez
A lo largo de la historia de la NFL han existido quarterbacks que en su primera temporada parecen estar destinados a la gloria, al Salón de la Fama, a ganar superbowls y destacar como los más grandes dentro de la historia del deporte de las tacleadas, pero la realidad en muchos casos los supera y al cabo de un par de temporadas estos jugadores se pierden en la noche de los tiempos.
Alguien recuerda hoy a Tim Tebow o esos momentos de gloria y arrogancia de Mark Sanchez comiéndose un hot dog a la hora del juego en la banca, en un partido en contra de los Raiders de Oakland.
¿Dónde quedó a Robert Griffin III, quién tras su gran debut en los Pieles Rojas de Washington era visto como una de las grandes revelaciones de la NFL? Hoy está en la lista de los lesionados y como quarterback suplente de los Browns de Cleveland, el peor equipo de la Liga.
En su momento también deslumbraron en su primera temporada quarterbacks como el Boomer Esiason con los Bengalíes de Cincinnati, quien terminó siendo un mejor comentarista de televisión que jugador a pesar de sus trece años en la liga. Al igual que Robert Griffin III, está la historia de un novato que se creía llevaría a los Bengalíes a la gloria en la década de los setenta. En 1969 los Bengalíes seleccionaron a Greg Cook egresado de la Universidad de Cincinnati, donde una tarde lanzó para más de quinientas yardas. En esa primera temporada Cook lanzó para más de 1,800 yardas y 15 touchdowns, los tres primeros partidos de la temporada los ganaron los de Cincinnati con su nueva estrella, quien entonces se lesiono del hombro y regresó a la temporada, pero demasiado tarde y demasiado lesionado aún. A pesar de la temporada perdedora de los Bengalíes Cook era una promesa, pero la lesión en el hombro provocó que no jugara las siguientes tres temporadas y con eso se aceleró su salida de la NFL.
De igual manera en 1993 los Halcones Marinos de Seattle eligieron a un quarterback ganador egresado de Notre Dame; Rick Mirer. Mirer ayudó a mejorar los números de la franquicia de Seattle en la primera temporada, Mirer es uno de los pocos quarterbacks novatos en participar en todos los juegos de su equipo en su primera temporada. En 1995 logró su única temporada ganadora con un record de 7 ganados y 6 perdidos. En 1997 fue transferido a los Osos de Chicago y después poco a poco Mirer, a quien se veía como una promesa se fue hundiendo en temporadas en diferentes franquicias como los Jets y los Raiders.
En la lista de grandes quarterbacks en activo con una primera temporada extraordinaria que aún no han logrado hacer de su equipo un ganador de Superbowl se encuentran Cam Newton, Andrew Luck, Andy Dalton y Matt Ryan.
Los quarterbacks maravillosos de una sola temporada desaparecen por causas que están implícitas en su poco imaginativa forma de jugar y evolucionar en el juego, por lesiones o porque deslumbrados por jugosos contratos cambian de equipos sin valorar la labor de su línea ofensiva o de los receptores. Despreciando el talento del equipo y la importancia de los demás en los triunfos.
Parece que siempre habrá nuevos y deslumbrantes estrellas el asunto es que hagan de su paso por la liga algo memorable.
Sin ir más lejos basta pensar con lo que en esta temporada está sucediendo con Dak Prescott de los Vaqueros de Dallas, que tiene al equipo con cinco ganados y un perdido o con Carson Wentz que a lo largo de cinco juegos ha logrado tres victorias para las Águilas de Filadelfia, rival de conferencia de los Vaqueros, Wentz le quitó lo invicto a los Vikingos de Minnesota el pasado domingo y se encamina a enfrentar a los Vaqueros el domingo por la noche.
Ambos novatos sobrepasan ya las mil yardas lanzadas, Prescott tiene 7 touchdowns y Wentz 8. A Prescott lo han interceptado en una ocasión y a Wentz en 3. Hoy son las grandes esperanzas de la Liga y de los aficionados a estos equipos. Lo mismo sucedió en temporadas pasadas cuando los Broncos de Denver debutaron a Tim Tebow en 2011, que hoy ya no está siquiera en la NFL.
Las carreras de los grandes se construyen un juego a la vez, y aunque hoy Dak Prescott ya haya roto el primer record impuesto por Tom Brady, al lanzar 135 pases sin ser interceptado, hay todavía un largo camino para que el Joven quarterback de los Vaqueros pueda siquiera pensar en opacar a las dos glorias del equipo de la estrella solitaria, Troy Aikman y Roger Staubach.  
Los chicos maravilla que llegan a la NFL y en su primera temporada marcan la diferencia para su equipo son muchos, los que hacen de su equipo una leyenda y crecen con él son los menos.

publicado en DeLaPizarraALaCancha.com.mx en Noviembre de 2017
imagen: livestrong.com

lunes, 9 de febrero de 2015

Los Halcones Marinos de Seattle el estadio más ruidoso de la NFL.




Con cuarenta y nueve temporadas en la NFL, los Halcones Marinos de Seattle han creado una imagen muy particular dentro de la liga.
Armando Enríquez Vázquez
El 5 de diciembre de 1974, la NFL a través de su comisionado, el legendario Pete Rozelle, anunció la creación de dos nuevas franquicias de la liga. Una de ellas fue otorgada a un grupo de empresario de la Ciudad de Seattle. Seattle había desde antes de la creación de la AFL en 1960 buscado la oportunidad de tener un equipo en la NFL.
El grupo de inversionistas era encabezado por un empresario de nombre Lloyd W. Nordsrtom. Curiosamente la ciudad de Seattle estaba tan ansiosa por tener un equipo en alguna de las las ligas mayores deportivas de Estados Unidos que se había estado preparando para cuando eso sucediera y habían iniciado la construcción de un estadio techado años antes. El nombre del estadio que serviría a la franquicia de la NFL y más tarde también a los Marineros de la Liga Mayor de Beisbol fue el Kingdome.
En marzo de 1975 John Thompson fue contratado como el primer gerente general del equipo y comenzó la búsqueda de un nombre para la franquicia, para lo que se convocó a un concurso entre los habitantes de Seattle, se recibieron más veinte mil sugerencias con mil setecientos nombres diferentes de los cuales 151 mencionaron el nombre ganador de Halcones Marinos.
El logo del equipo está inspirado en el arte de los pueblos nativos del norte de Estados Unidos y sur de Canadá, en sus representaciones totémicas y se cree que específicamente en una magnifica máscara de transformación que representa un águila y al abrirse a un hombre. Desconozco si el concepto detrás del casco de los Halcones Marinos maneja el hecho del halcón marino en la parte exterior del casco y del hombre que se esconde debajo de él.



Si bien el nombre del equipo no hace referencia a ningún grupo indígena de la zona, no cabe duda que en su logo se siente una forma de mucho más interesante de honrar a los primeros habitantes de esas tierras que digamos en el logo de los Pieles Rojas de Washington, o la cabeza de flecha de los Jefes de Kansas City.



El primer entrenador de los Halcones Marinos fue Jack Patera, que antes de su empleo en Seattle había sido asistente del entrenador en jefe de los Vikingos de Minnesota.
En su primera selección de jugadores colegiales, tanto los Halcones Marinos como los Bucaneros de Tampa Bay, la otra franquicia otorgada por la NFL en aquella ocasión. Tuvieron la ventaja de seleccionar primero 39 rondas de jugadores antes que los otros equipos para tratar de asegurar su competitividad en la liga. Más tarde en la selección normal los Halcones Marinos intercambiaron una selección con los Petroleros de Houston, que resultó en que los Halcones firmaran a Steve Largent, quien con el tiempo se convirtió en una de las grandes y más queridas estrellas del equipo. El número 80 con el que jugó durante 13 temporadas en el equipo fue retirado en 1996. Cuando Jerry Rice jugó con los Halcones Marinos en la temporada de 2004 le pidió permiso a Largent para usar el número 80 durante esa temporada. Largent accedió sin mayor problema.
Antes de iniciar su primera temporada los Halcones Marinos sufrieron una gran pérdida, Lloyd W. Nordstrom murió de un infarto a los 66 años de edad. El equipo permaneció en manos de la familia Nordstrom hasta 1988 cuando la franquicia fue vendida a Ken Behring y Ken Hoffman, quienes en 1997 vendieron el equipo a su actual dueño y socio de Bill Gates en la fundación de Microsoft; Paul Allen.
Durante su primera temporada los Halcones Marinos únicamente ganaron dos partidos el primero como visitantes frente a Tampa Bay, en Florida y el segundo en el KIngdome en contra de los Halcones de Atlanta.
La segunda temporada  los convirtió en la franquicia de la NFL con más juegos ganados en su segundo año al terminar con cinco juegos ganados y nueve perdidos. El tercer año fue su primera temporada ganadora con un record de nueve ganados y siete perdidos.
Los Halcones Marinos son el único equipo de la NFL que sido cambiado dos veces de conferencia, desde la unión de las dos ligas. Iniciaron jugando en la Nacional, al año siguiente y conforme con las reglas acordadas con los equipos de expansión, o sea ellos y Tampa, pasaron a la  Conferencia Americana. En 2002 los Halcones Marinos regresaron a la NFC, tras la reestructuración de la NFL.
   En la existencia de la franquicia; los Halcones Marinos han ganado en nueve ocasiones su división y han jugado en cuatro ocasiones el juego de campeonato de su conferencia en tres ocasiones en la NFC, 2005, 2013 y 2014, de las cuales han ganado en las tres ocasiones y una más en la AFC en 1983, la cual perdieron. 
Los Halcones Marinos han jugado cuartro Superbowls. En el Superbowl XL perdieron frente a los Acereros de Pittsburgh 21-10. En el XLVIII ganaron a los Broncos de Denver por marcador de 43-8 y un año después en el Supebowl XLIX se enfrentaron a los Patriotas de Nueva Inglaterra en esta ocasión perdieron por marcador de 28-24. Después de once años los Halcones Marinos regresaron a un juego de Superbowl y curiosamente se enfrentaron de nueva cuenta a los Patriotas de Nueva Inglaterra, en un juego que nadie pudo haber predicho al inicio de la temporada. En el Superbowl LX que se jugo en San Francisco el 8 de febrero de 2026, el equipo de Seattle ganó su segundo trofeo Vince Lombardi al vencer a los Patriotas 29-13 en uno de los mejores juegos defensivos de los campeonatos de la NFL que me ha tocado ver. 
    A lo largo de su historia una de las cosas que los Halcones Marinos presumen más es el ánimo y apoyo de sus seguidores y lo ruidoso que llegan a ser en su estadio, lo que muchas veces ha jugado en su favor y en contra del adversario. De hecho el estadio de los Halcones Merinos es considerado el más escandaloso del mundo y así lo registra el libro de records Guinesss.



Haciendo honor a esta participación a los seguidores de los Halcones Marinos se les conoce como el doceavo hombre, y como un acto de congruencia desde 1984 el número doce fue retirado de los jerseys del equipo de Seattle, reconociendo la participación y valiosa aportación de sus aficionados. Sin embargo, el terminó se originó en la Universidad de Texas A&M en 1922, pero su propiedad no fue registrada por la universidad hasta 1990, los Halcones Marinos no fueron la única franquicia de la NFL en utilizar el terminó, en 2004 y 2005 la universidad pidió a los Halcones Marinos, a los Bills de Buffalo y los Osos de Chicago dejar de utilizar la frase, mientras que tanto los Bills, como los Osos cedieron a la petición de Texas A&M, el equipo de Seattle hizo caso omiso de la solicitud. Por lo que en 2006 los abogados de la universidad presentaron una demanda en contra del equipo de Seattle, el asunto no llegó a los tribunales y la Universidad de Texas A&M aceptó que el equipo continuara usando la frase a cambio de un pago por el uso de la misma y el reconocimiento ante la NFL que la propiedad de la frase pertenece a la universidad texana.

Las porristas de los Halcones Marinos son llamadas las Sea Gals que es un juego de palabras en inglés. Sea Gals, podría traducirse como las chicas del mar, pero hace también referencia a la palabra Seagull que significa gaviota.

imagenes. seahawks,com
                  burkemuseum.blogstpot.com
                 espn.go.,com