viernes, 27 de enero de 2017

Los one season wonder, quarterbacks que prometían y no fueron.



Sucede que a veces las selección de un quarterback parece la correcta en la primera temporada y sin embargo el jugador no logra brillar en su carrera. 

Armando Enríquez Vázquez
A lo largo de la historia de la NFL han existido quarterbacks que en su primera temporada parecen estar destinados a la gloria, al Salón de la Fama, a ganar superbowls y destacar como los más grandes dentro de la historia del deporte de las tacleadas, pero la realidad en muchos casos los supera y al cabo de un par de temporadas estos jugadores se pierden en la noche de los tiempos.
Alguien recuerda hoy a Tim Tebow o esos momentos de gloria y arrogancia de Mark Sanchez comiéndose un hot dog a la hora del juego en la banca, en un partido en contra de los Raiders de Oakland.
¿Dónde quedó a Robert Griffin III, quién tras su gran debut en los Pieles Rojas de Washington era visto como una de las grandes revelaciones de la NFL? Hoy está en la lista de los lesionados y como quarterback suplente de los Browns de Cleveland, el peor equipo de la Liga.
En su momento también deslumbraron en su primera temporada quarterbacks como el Boomer Esiason con los Bengalíes de Cincinnati, quien terminó siendo un mejor comentarista de televisión que jugador a pesar de sus trece años en la liga. Al igual que Robert Griffin III, está la historia de un novato que se creía llevaría a los Bengalíes a la gloria en la década de los setenta. En 1969 los Bengalíes seleccionaron a Greg Cook egresado de la Universidad de Cincinnati, donde una tarde lanzó para más de quinientas yardas. En esa primera temporada Cook lanzó para más de 1,800 yardas y 15 touchdowns, los tres primeros partidos de la temporada los ganaron los de Cincinnati con su nueva estrella, quien entonces se lesiono del hombro y regresó a la temporada, pero demasiado tarde y demasiado lesionado aún. A pesar de la temporada perdedora de los Bengalíes Cook era una promesa, pero la lesión en el hombro provocó que no jugara las siguientes tres temporadas y con eso se aceleró su salida de la NFL.
De igual manera en 1993 los Halcones Marinos de Seattle eligieron a un quarterback ganador egresado de Notre Dame; Rick Mirer. Mirer ayudó a mejorar los números de la franquicia de Seattle en la primera temporada, Mirer es uno de los pocos quarterbacks novatos en participar en todos los juegos de su equipo en su primera temporada. En 1995 logró su única temporada ganadora con un record de 7 ganados y 6 perdidos. En 1997 fue transferido a los Osos de Chicago y después poco a poco Mirer, a quien se veía como una promesa se fue hundiendo en temporadas en diferentes franquicias como los Jets y los Raiders.
En la lista de grandes quarterbacks en activo con una primera temporada extraordinaria que aún no han logrado hacer de su equipo un ganador de Superbowl se encuentran Cam Newton, Andrew Luck, Andy Dalton y Matt Ryan.
Los quarterbacks maravillosos de una sola temporada desaparecen por causas que están implícitas en su poco imaginativa forma de jugar y evolucionar en el juego, por lesiones o porque deslumbrados por jugosos contratos cambian de equipos sin valorar la labor de su línea ofensiva o de los receptores. Despreciando el talento del equipo y la importancia de los demás en los triunfos.
Parece que siempre habrá nuevos y deslumbrantes estrellas el asunto es que hagan de su paso por la liga algo memorable.
Sin ir más lejos basta pensar con lo que en esta temporada está sucediendo con Dak Prescott de los Vaqueros de Dallas, que tiene al equipo con cinco ganados y un perdido o con Carson Wentz que a lo largo de cinco juegos ha logrado tres victorias para las Águilas de Filadelfia, rival de conferencia de los Vaqueros, Wentz le quitó lo invicto a los Vikingos de Minnesota el pasado domingo y se encamina a enfrentar a los Vaqueros el domingo por la noche.
Ambos novatos sobrepasan ya las mil yardas lanzadas, Prescott tiene 7 touchdowns y Wentz 8. A Prescott lo han interceptado en una ocasión y a Wentz en 3. Hoy son las grandes esperanzas de la Liga y de los aficionados a estos equipos. Lo mismo sucedió en temporadas pasadas cuando los Broncos de Denver debutaron a Tim Tebow en 2011, que hoy ya no está siquiera en la NFL.
Las carreras de los grandes se construyen un juego a la vez, y aunque hoy Dak Prescott ya haya roto el primer record impuesto por Tom Brady, al lanzar 135 pases sin ser interceptado, hay todavía un largo camino para que el Joven quarterback de los Vaqueros pueda siquiera pensar en opacar a las dos glorias del equipo de la estrella solitaria, Troy Aikman y Roger Staubach.  
Los chicos maravilla que llegan a la NFL y en su primera temporada marcan la diferencia para su equipo son muchos, los que hacen de su equipo una leyenda y crecen con él son los menos.

publicado en DeLaPizarraALaCancha.com.mx en Noviembre de 2017
imagen: livestrong.com