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domingo, 26 de febrero de 2023

Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional Clase 2023: Joe Klecko

 


Llegó el momento escribir sobre algunos de los seleccionados al Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional empecemos con Joe Klecko.

Armando Enríquez Vázquez

La gran mayoría de jugadores de la NFL nunca han ganado un Superbowl, incluso la gran mayoría jamás ha participado en un juego por el campeonato de la NFL, pero existen jugadores que por su calidad debieron de haber pisado el emparrillado en un Superbowl, pero nunca sucedió y aún así la NFL los reconoce y les da su lugar en el Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional.

Ese es el caso, entre otros, de Joe Klecko uno de los mejores linieros defensivos en la década de los ochenta. De 1977 a 1987 jugó con los Jets de Nueva York y su temporada final vistió el jersey de los Potros de Indianápolis. Klecko es uno de los nueve nuevos miembros del recinto más importante del futbol americano profesional de Estados Unidos.

Joseph Edward Klecko nació el 15 de octubre de 1953 en el poblado de Chester en Pensilvania. Estudio en la Universidad de Temple en Filadelfia y jugó con su equipo universitario conocido como los Búhos.

Antes de jugar con Temple, Klecko jugó en una pequeña liga semiprofesional llamada Seaboard Football League donde utilizó el nombre falso de Jim Jones de una imaginaria Universidad Polonia, esto para evitar que se le negara jugar en el futbol colegial, en caso de que Klecko pudiera acceder a una universidad real, aunque en más de una fuente se hace la aclaración de que Klecko jamás cobró un dólar por jugar en esta liga menor.

En 1977, al finalizar su paso por Temple, fue seleccionado en la sexta ronda por los Jets y fue el jugador número 144 en ser seleccionado ese año. Klecko, a lo largo de su carrera profesional fue parte de una de las líneas defensivas más extraordinarias de la NFL, la llamada New York Sack Exchange, emulando el nombre en inglés de la bolsa de valores neoyorkina, así como a la capacidad de esta línea defensiva de atrapar al mariscal de campo enemigo detrás de la línea de scrimmage.

Junto con Klecko la línea de los Jets estaba formada por Mark Gastineau, Marty Lyons y Abdul Salaam. De los cuatro Klecko es el primero en ganar su sitio en el edificio de Canton Ohio, aunque en 2004, el número de su jersey, el 73, fue retirado del uniforme de los Jets y en 2010 cuando el equipo creó su anillo de la fama en su estadio, el nombre y número de Joe Klecko fueron incluídos.

En 1981, Klecko tuvo su mejor temporada al intervenir en 20.5 capturas del quarterback contrincante, de las 66 logradas por la New York Sack Exchange, o sea casi la tercera parte de estas capturas. Además de recuperar dos balones sueltos esa temporada. El defensivo recuperó nueve a lo largo de su paso por la NFL.

Klecko es el único jugador de la NFL, en haber sido electo para el tazón de profesionales, desempeñándose en las tres distintas posiciones de la línea defensiva; tacle, guardia y guardia nariz.

Los números estadísticos de Klecko nunca serán los verdaderos pues en los primeros años de su carrera no se llevaba un recuento de las capturas del mariscal de campo enemigo.Pero de manera extraoficial se dice que en sus primeros cuatro años con los Jets, Klecko logró 33.5 capturas del mariscal de campo.

Joe Klecko, se retiró en 1988, tras la única temporada que jugó con los Potros de Indianápolis y la única fuera del jersey verde de Nueva York. Participó en 155 juegos a lo largo de 12 temporadas en la NFL.

Imagen: newyorkjets.com

sábado, 28 de marzo de 2020

La clase 2020 del Salón de la Fama: Winston Hill




Este tacle ofensivo del equipo campeón de 68 es recordado por los aficionados de los Jets y ahora lo será por todos los amantes del futbol americano.

Armando Enríquez Vázquez

Los Jets de Nueva York han ganado un sólo Superbowl, sorprendiendo a los dueños de la vieja liga, la NFL, cuando el quarteback estrella de los Jets, Joe Namath, predijo que los neoyorquinos iban a derrotar a los Potros de Baltimore, los grandes favoritos del Superbowl III y de esta manera convertirse en el primer campeón del futbol americano profesional representado a la entonces nueva liga la AFL.
Entre lo jugadores que la tarde del 12 de enero de 1969 vistieron el jersey del equipo ganador se encontraba un tacle que a lo largo de 15 temporadas cuidó el lado ciego de Joe Cool. Su nombre Winston Hill.
Winston Hill nació el 23 de octubre de 1941 en Joaquin, Texas. Durante sus años de preparatoria fue campeón de tenis. Jugó para la Universidad del Sur de Texas. En 1963 durante su elegibilidad fue seleccionado por los Potros de Baltimore, irónicamente, en la ronda 11 de la selección de jugadores colegiales, los Potros cancelaron su contrato pocas semanas después y Hill fue contratado como agente libre por los Jets de Nueva York de la AFL, que estrenaban nombre durante esa misma temporada. A lo largo de los siguientes 14 años Hill fue uno de los jugadores clave de la franquicia.
Con el número 75 en su jersey Hill logró proteger a lo largo de quince temporadas a Joe Namath y abrir los huecos para corredores y el mismo mariscal de campo durante las catorce que ambos jugaron para los neoyorquinos.
Los Jets eran en 1968 el joven equipo de la principal ciudad del este de Estados Unidos, tenían mucho que hacer para conquistar la plaza que pertenecía desde los años veinte a los Gigantes de Nueva York. Fueron la espectacularidad del juego de Namath, su arrogante y carísmatica personalidad los principales factores para posicionar al equipo, el otro factor fue todos los que hicieron su trabajo bien para que las bravuconerías y palabras de Namath se sostuvieran.
Hill fue exactamente eso tanto en los Jets como en su última temporada que jugó junto con Namath en los Carneros de Los Ángeles. En una entrevista que Namath ofreció al protal se Sports Illustrated en enero de este año, al enterarse de la elección de Hill como miembro del Salón de Fama, Namath declaró: No recuerdo ha nadie que le haya ganado un solo duelo a Winston. Nunca nos decepcionó, Winston era el Hombre.  
Durante los años sesenta y setenta las estadísticas de un tacle ofensivo eran mínimas por no decir nulas. Sabemos que Hill jugó 195 encuentros con los Jets, lo que se mantiene como el récord en la franquicia para un jugador de la línea ofensiva. A lo largo de su carrera recuperó 4 fumbles.
Winston Hill es el cuarto miembro del equipo campeón del tercer Superbowl en ser electo como miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano, junto con Namath, Don Maynard, receptor y miembro fundador de la franquicia y Weeb Ewbank el único entrenador de los Jets que ha levantado el trofeo del Superbowl.
En 1977 Hill se retiró y abrió un restaurante en Denver. En 2010 fue electo para formar parte del anillo de honor en el estadio de los Jets. Hill murió en Denver el 26 de abril de 2016.
Dios mío, era un jugador excepcional, sin él o con alguien de menores capacidades jugando su posición jamás hubiéramos logrado el campeonato. Declaró Namath en la misma entrevista.


imagen newyorkjets.com

sábado, 4 de mayo de 2019

Clase de 2019 del Salón de la Fama: Kevin Mawae.




Jugador de los Halcones Marinos de Seattle, los Titanes de Tennessee, pero sobre todo en los Jets de Nueva York este jugador entrará en el Salón de la Fama en agosto.

Armando Enríquez Vázquez

Sin duda la posición menos visible del futbol americano es la del centro ofensivo. Para la mayoría es sólo un jugador que pasa el balón al quarteback para iniciar el down. La labor del centro es mucho mayor; ayuda a impedir que el quarterback sea detenido por los defensivos, abre huecos para que los corredores logren los mayores avances posibles.
El Salón de la Fama del Futbol Americano ha reconocido a lo largo de su existencia sólo 14 jugadores de esa posición, incluyendo al seleccionado este año Kevin Mawae, al menos tres de ellos son legendarios; Jim Otto de los Raiders de los Ángeles, Jim Ringo de los Empacadores de Green Bay y Mike Websters de los Acereros de Pittsburgh. Los tres sirvieron a quartebacks y equipos que ganaron Superbowls. Otros supieron sobresalir por su calidad en su posición como Jim Langer, Dwight Stephenson o Dermontti Dawson quienes, estuvieron en equipos medianamente ganadores y jamás lograron un Superbowl. Kevin Mawae es de estos.
Los Jets de Nueva York establecieron en 2010 su aro del honor para recordar a los jugadores más importantes del equipo a lo largo de su historia, obviamente ese año fueron horados Joe Namath, Don Maynard, Winston Hill y Weeb Ewbank todos miembros del equipo que ganó el único Superbowl de los Jets hasta la fecha. En 2017 los Jets decidieron incluir en este aro de honor a Kevin Mawae centro del equipo neoyorquino de 1998 a 2005, en malas y mediocres temporadas.
De hecho, Mawae estuvo condenado a jugar con equipos poco relevantes y la temporada más ganadora que tuvo dentro de uno de estos equipos fue en 2008 con los Titanes de Tennessee cuando el equipo ganó 13 juegos y perdió 3. Los Titanes fueron eliminados en el juego divisional en contra de los Cuervos de Baltimore por marcador de 13 – 10. Mawae no participó en ese juego pues ya no era el centro titular. Con los Jets jugó siete juegos de play offs de los cuales los Jets ganaron 3 y perdieron 4.
Kevin Mawae nació el 23 de junio de 1971 en Savannah, Georgia. En su etapa colegial jugó con los Tigres de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU).  En 1994 los Halcones Marinos de Seattle eligieron a Mawae como su segunda selección en el Draft. Las siguientes 4 temporadas Mawae portó el número 52 en el jersey de los Halcones Marinos, las primeras dos temporadas como guardia derecho y a partir de 1996 comenzó a jugar como centro, posición que ejerció el resto de su carrera profesional y en la que se destacó para llegar a ser seleccionado para ocupar un lugar en el Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional.
En 1998 Mawae fue contratado por los Jets de Nueva York que estaban bajo el mando de Bill Parcells. Mawae cambió de número por el 68 que portó por los siguientes 12 años. En 2005 cuando tenía el tercer lugar entre los jugadores de la NFL con juegos consecutivos jugados con 177, delante de él estaban Will Shields de los Jefes de Kansas City en 2º Lugar y en 1º el quarterback de los Empacadores de Green Bay Brett Favre, Sam Adams tackle defensivo de los Bills de Buffalo le cayó encima del brazo, lo que provocó un desgarre en el triceps de Mawae que lo dejó fuera del resto de la temporada. Ese año Mawae sólo participó en los primeros 6 juegos de la temporada.
Al finalizar la temporada Mawae fue dado de baja por los Jets y casi de inmediato firmó con los Titanes donde jugó sus últimas cuatro temporadas. Al finalizar la temporada de 2009 Mawae anunció su retiró del emparrillado como jugador. A lo largo de su carrera de 16 temporadas jugó 241 juegos.
En la temporada 2016 Kevin Mawae fungió como asistente del coordinador de la línea ofensiva de los Osos de Chicago bajo el mando de John Fox como headcoach. Desde 2018 forma parte de los Sun Devils de la Universidad Estatal de Arizona donde se desempeña como analista.


imagen: commons.wikipedia.org

sábado, 2 de febrero de 2019

Malas decisiones de los hombre de rayas.




Tras lo visto y discutido por las malas decisiones arbitrales en los juegos divisionales, los errores de quien no debería cometerlos: los árbitros, se pueden prestar a todo tipo de interpretación.

Armando Enríquez Vázquez

Errar es de humanos y todo el tiempo estamos cometiendo errores, claro que hay de errores a errores. Un tipo de error que nunca estamos dispuestos a pasar por alto es el que comete quien tiene como empleo el asegurarse que, en una competencia deportiva, no se violen las reglas del juego, en ciertos deportes y considerando la imperfección humana hace ya algunos años que se recurre al uso de la tecnología para poder detectar estas fallas de percepción o físicas. Ese es el caso del futbol americano profesional de la NFL y las cámaras que graban las jugadas para poder ser revisadas al momento y poder tomar la decisión justa.
Sin embargo, en más de una ocasión a lo largo de los años hemos visto al grupo de árbitros en el campo no sólo tomar pésimas decisiones, si no aferrarse a ellas desde la posición de poder que tienen a pesar de que la tecnología les demuestra su fallo, arruinando de esta manera no sólo el partido, afectando a un equipo a veces de manera por demás contundente y lesionando la credibilidad de la NFL, en otro momento una liga que presumía su limpieza.
Estas malas decisiones afectan directamente el resultado de un partido como en el caso del juego que se llevó a cabo en la ciudad de Nueva York el 6 de diciembre de 1998 entre los Halcones Marinos de Seattle y los Jets de Nueva York. Los Jets bajo el mando de Bill Parcells tenían esa temporada un récord ganador de 9 ganados y cuatro perdidos, mientras que los Halcones Marinos tenían un temporada de seis ganados y siete perdidos. En el último cuarto los Jets perdían por 5 puntos cuando en una jugada en la zona roja Vinnie Testaverde decidió correr faltando menos de medio minuto, cinco yardas para anotar el touchdown que daría la victoria a los Jets, Testaverde cayó tacleado al y se hizo la clásica melé de jugadores sobre el Quarterback neoyorquino, Uno de los árbitros declaró que Testaverde había anotado. A pesar de que los Jets fallaron el intento de 2 puntos extra, los Jets ganaron ese día. Momentos después de la jugada la repetición que mostró la televisora mostró que Testaverde cayó fuera de la zona anotación y el ovoide jamás cruzó la línea de que delimita la zona de anotación. Semanas después los Jets pasaron a los playoffs, los Halcones Marinos no.
Fueron decisiones como esta las que llevaron a la liga a tomar la decisión de utilizar cámaras de televisión que ayudaran a los árbitros a tomar las decisiones correctas y a los entrenadores a pedir la revisión de las jugadas. Muchas veces la falta de evidencia contundente hace irrevocable la decisión tomada por los oficiales en el campo. Pero en otras cuando se muestra evidencia irrefutable de la mala decisión del cuerpo arbitral estos por arrogancia, necedad, en el mejor de los casos. No voy a escribir lo que pienso que es fondo cuando esto se hace en el peor de los casos, pero lo cierto es que deja muy mal parados a la NFL y a los oficiales que a pesar de su desastrosa decisión no son sancionados por la Liga.
La existencia de estas decisiones erróneas del equipo de jueces en el terreno de juego ha evidenciado favoritismos que dañan severamente al deporte, al espectáculo de la NFL y su credibilidad, beneficiado a equipos directamente en su búsqueda por el Superbowl.
Tal y como sucedió en el juego entre los Carneros de Los Ángeles y los Santos de Nueva Orleans en el juego de campeonato de la Conferencia Nacional en 2019, con menos de tres minutos para finalizar el juego y las clara posibilidad de ganar el juego, los árbitros omitieron deliberadamente penalizar una interferencia de pase, en el peor de los casos una rudeza innecesaria que finalmente dio el triunfo a los Carneros quienes con tiempo suficiente en el reloj de juego terminaron anotando para dar la voltereta en el juego.
Lo más triste de todo es que el propio Roger Goodell, uno de los peores comisionados que ha tenido la liga, admite que el error existió, pero también aclara que nunca pasó por su mente el revocar la decisión del árbitro que acabó de la manera más vil con las esperanzas de los Santos de Nueva Orleans de contender en el Superbowl LIII.
Algo que parece ilógico es que el defensivo de los Carneros Nickell Robey-Coleman fue multado por la Liga por el golpe ilegal que propinó al jugador de los Santos y que los oficiales no marcaron. El error se le puede marcar al árbitro Bill Vinovich quién sin ningún problema, ni multa ha vuelto a su carga de trabajo, sin importarle haber arruinado la temporada completa para uno de los equipos más competitivos de la Liga.
En el portal grunge.com se habla que uno de los principales problemas por los que pasan los oficiales de la NFL es el de un mal salario, nula seguridad social y prestaciones, lo que en una posición de autoridad como la de un árbitro los deja listos para ser corruptibles. Sí se pudo arreglar una serie mundial de beisbol ¿quién dice que un Superbowl se no puede?


imagen: flickr.com

sábado, 16 de junio de 2018

El Atún que ganó 2 Superbowls.




Bill Parcells sin duda de los entrenadores más importantes del siglo XX jamás jugó una temporada, ni siquiera un partido en la NFL.
Armando Enríquez Vázquez

Existen pocos hombres que después de haber sido cortados en su primer campamento de verano en la NFL puedan contar que regresaron a la Liga y ganaron 2 Superbowls como entrenadores en jefe. Ese es el caso de Bill Parcells quien, en la selección de jugadores colegiales en 1964, fue la séptima selección de los Leones de Detroit. Parcells había jugado como Linebacker en la Universidad de Wichita y en el momento de ser seleccionado no tenía idea de que jamás habría de jugar un solo juego en la NFL vistiendo el jersey de los Leones, ni ningún otro y a pesar de ello ganaría dos Superbowls como entrenador en jefe, para convertirse en leyenda de los Gigantes de Nueva York y de la NFL.
Duane Charles Parcells, conocido como Bill y apodado El Atún, nació el 22 de agosto de 1941 en Englewood, Nueva Jersey y estudió en la Universidad de Wichita, en sus primeros años en la universidad los Filis de Filadelfia le hicieron una oferta a Parcells, que su padre obligó a rechazar, pues quería un hijo abogado, no un deportista.
Parcells jugó futbol americano hasta terminar la carrera y más tarde, como anoté al inicio fue seleccionado por los Leones. Según Mike O’Hara columnista del sitio oficial de los Leones de Detroit, la selección de Parcells fue algo ocioso de origen, pues los Leones ese año contaban con un buen grupo de linebackers, además de que Parcells no tenía lo que se requería de para jugar la posición de manera profesional en la NFL. El argumento no parece creíble porque nadie desperdicia una selección del Draft pensando en que no necesita al jugador o que éste nunca va a funcionar. Lo cierto es que antes de terminar la pretemporada Parcells fue uno de los jugadores a los que la franquicia cortó del campo de entrenamiento.
Parcells entonces decidió mantenerse en el futbol americano, pero en la zona de los entrenadores.  De 1964 a 1979 Bill Parcells trabajó en diferentes universidades principalmente como entrenador de linebackers y coordinador defensivo. En 1978 tuvo su primer trabajo como entrenador en jefe en la Academia de la Fuerza Aérea.  
1980 marcó su llegada a la NFL, Los Patriotas de Nueva Inglaterra lo contrataron como entrenador de linebackers y ahí fue cuando el apodo de El Atún nació. Al parecer un grupo de linebackers quería tomarle el pelo, a lo que enojado Parcells, les gritó: “Ustedes deben de creerme un idiota, deben pensar que soy el atún Charlie”. El Atún Charlie era el personaje de los comerciales de una marca de atún enlatado en Estados Unidos y era un personaje insulso. Pero el apodo se quedó con Parcells por el resto de sus días, incluso durante esa temporada con los Patriotas los linebackers pegaron una pequeña calcamonía de un atún en su casco.
En 1981 cambió de equipo, los Gigantes de Nueva York lo contrataron como Coordinador Defensivo, en ese momento el entrenador en jefe de los Gigantes era Ray Perkins, Parcells tenía como entrenador de linebackers a Bill Bellichick. En 1983, Parcells se convirtió en el entrenador en jefe de los Gigantes. Parcells se caracterizó por ser un entrenador hosco, hasta grosero con los jugadores, un hombre que impulsaba a sus jugadores por las buenas y por las malas.
En sus días como entrenador de los Gigantes formó primero a uno de los mejores grupos de linebackers de la Liga encabezado por Lawrence Taylor, quien llego a la franquicia junto con Parcells. Sin embargo, esa primera temporada resultó ser una temporada perdedora con muy decepcionante récord de 3 – 12 – 1.
Al año siguiente la situación mejoró y con un récord ganador de 9 ganados y siete perdidos Bill Parcells logró colar a su equipo en los play offs e incluso ganó su primer juego de post temporada al derrotar a los Carneros de los Ángeles en el juego de comodines por marcador de 16 a 13. La semana siguiente en el juego divisional los Gigantes perdieron frente a los 49ers. Ese año llegó a los Gigantes otro de sus linebackers leyenda Carl Banks. 1985 fue similar a la temporada anterior y con un partido más ganado en la temporada regular los Gigantes volvieron a colarse a la post temporada como segundo lugar de su división y de la misma manera que el año anterior. Ganaron el juego de comodín frente a los 49ers y perdieron el segundo encuentro frente a los Osos de Chicago.
1986 fue la primera vez que Bill Parcells jugó un Superbowl y además fue la primera vez que ganó el título de campeón de la NFL. Con una marca de 14 ganados y dos perdidos los Gigantes fueron el primer lugar de toda la Conferencia Nacional. En los dos juegos de post temporada jugados en su casa derrotaron a los 49ers y a los Pieles Rojas. EL Superbowl XXI que se efectuó en el Rose Bowl de Pasadena, California enfrentó a los Gigantes de Nueva York en contra de los Broncos de Denver. Los Gigantes ganaron con marcador de 39 a 20.
La temporada de 1990 marcó el regreso de Parcells y los Gigantes al Superbowl con una marca de 11-3 los Gigantes derrotaron en la postemporada a los Osos de Chicago y una vez más a la franquicia de San Francisco. El 27 de enero de 1991 los Gigantes derrotaron a los Bills de Buffalo que era el favorito por marcador de 20 a 19 en lo que se considera el final de Superbowl más dramático de la historia. Faltando 8 segundos para terminar el Superbowl XXV y con los Gigantes ganado por un punto, los Bills intentaron un gol de campo de 47 yardas. Scott Norwoord pateador de los Bills y tuvo la distancia, pero no la colocación y el ovoide se desvío a la derecha. Los Gigantes se convirtieron en el campeón de la temporada 1990.
Tras ganar su segundo Superbowl, Bill Parcells decidió retirarse del futbol americano. Trabajo dos años como comentarista de televisión de la NBC y en 1993 regresó al emparrillado como entrenador en jefe de los Patriotas de Nueva Inglaterra. En 1996 Bill Parcells regresó al Superbowl en la edición XXXI de juego de campeonato de la NFL, Bill Parcells fue derrotado por primera vez al perder los Patriotas frente a los Empacadores de Green Bay por marcador de 35 a 21. Al final de esa temporada Parcells abandonó a la franquicia de Nueva Inglaterra.
Durante 1997, 1998, 1999 Bill Parcells fue entrenador en jefe de los vecinos de los Gigantes, los Jets de Nueva York, logrando solamente en una temporada llegar a la postemporada. Bill volvió a ser contratado por un equipo de la NFL hasta 2003 cuando se convirtió en entrenador en jefe de los Vaqueros de Dallas hasta 2006, sólo en la primera y última temporada Parcells logró hacer calificar a los Vaqueros a post temporada y no logró ganar el primer juego.
A lo largo de su carrera como entrenador Bill Parcells logró 183 victorias, fue derrotado en 138 ocasiones y empató un solo encuentro. Parcells está entre los primeros 20 entrenadores en jefe con más victorias en la NFL.  
Mientras fue entrenador de los Jets también fungió como Gerente General del equipo cargo que mantuvo hasta el año 2000. Tras su último trabajo como entrenador en los Vaqueros, Bill Parcells ha sido Vicepresidente ejecutivo de operaciones de futbol para los Delfines de Miami de 2008 a 2010 y actualmente es consultor de los Brown de Cleveland desde 2014.
En 2013 fue electo como miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional. Parcells declaró en alguna ocasión: “Nadie te da una medalla por intentar, las medallas se otorgan por logros.”  Y tal vez la frase de Parcells que define su actitud como entrenador. “No culpes a nadie, no esperes nada, Resuelve.”



Imagen: nflfilms.nfl.com

viernes, 20 de enero de 2017

Roger Goodell el hombre que dirige el show de la NFL.




Es el hombre más poderoso de la NFL. Tras una vida dedicada al futbol americano profesional, sin haberlo jugado. 

Armando Enríquez Vázquez

A lo largo de sus casi cien años de historia la NFL ha sobrevivido a muchas crisis y competencia gracias en más de una ocasión al más invisible de todos sus estrategas; el comisionado de la NFL. La NFL ha tenido nueve comisionados a lo largo de su existencia. El primero de ellos fue Jim Thorpe, el extraordinario atleta de origen mestizo identificado con los pueblos nativos del centro de Estados Unidos y en especial con la nación Sac and Fox. Thorpe ejerció el primer año de la liga en el puesto, su designación se debió más a su popularidad y fama entre los aficionados al deporte que a su verdadera capacidad administrativa, por lo que al año siguiente fue sustituido por Joseph Carr quien se encargó a lo largo de 18 años en consolidar y dar forma a la NFL. Otro de los grandes comisionados de la NFL, fue sin duda Pete Rozelle, quien estuvo a cargo de la liga por casi treinta años.
El cargo de comisionado conlleva una serie de responsabilidades y de retos. En más de una ocasión la liga enfrentó de manera exitosa el surgimiento de ligas de futbol americano profesional y las exterminó, asimiló a algunos equipos de estas ligas hasta que finalmente en 1966 la NFL reconoció, por primera y única vez, la fuerza de otra liga profesional de futbol americano y se vio forzada a formar una alianza creando la NFL que conocemos hoy.
En este siglo la liga ha sido dirigida por dos hombres Paul Tagliabue quien de 1989 a 2006 pasó sin pena ni gloria por la oficina del comisionado, permitiendo a dueños y jugadores hacer lo que quisieron de la Liga a lo largo de quince años. En 2006 fue sustituido por el actual comisionado Roger Goodell, quien ha enfrentado las trampas de los Patriotas, enfrentar el escándalo de los Santos de Nueva Orleans los bonos por lastimar a contrincantes.
Roger Goodell nació el 19 de febrero de 1959 en Jamestown, Nueva York. Hijo de un senador norteamericano, Goodell estudió economía en la Universidad de Washington & Jefferson, una vez terminada la universidad Goodell buscó trabajar en el área administrativa de la NFL o en alguno de sus equipos, escribió a todos y cada uno de las 28 franquicias y fue rechazado por todas. Finalmente, en 1982 le escribió directamente al comisionado Rozelle y comenzó a trabajar como becario para él.
En 1984, aceptó un trabajo como becario con los Jets de Nueva York. Al año siguiente, Goodell, regresó a las oficinas del comisionado como asistente en el departamento de relaciones públicas. Desde ese momento ha trabajado ininterrumpidamente para la NFL. En 1987, Goodell fue designado Asistente de Lamar Hunt que era el Presidente de la Conferencia Americana y en 2001 fue nombrado Vicepresidente Ejecutivo y Director de Operaciones de la NFL, lo que sin duda lo puso en bajo los reflectores cuando cinco años después Tagliabue renunció a su puesto. Aunque la elección no fue sencilla tras cinco rondas de votación entre los dueños de los equipos de la NFL, Goodell terminó por ser electo para el puesto de comisionado.
A lo largo de los diez años de su administración Goodell por un lado ha impulsado la internalización de la NFL, al promover los juegos de temporada en Londres y ahora en la Ciudad de México. Se ha preocupado por la salud de los veteranos y jugadores al promover reglas acerca del golpeo casco a casco y las conmociones cerebrales después de denuncias legales por parte de ex jugadores de la liga y, por otro, ha enfrentado escándalos como los bonos económicos en los Santos de Nueva Orleans para lastimar jugadores de equipos contrarios o los casos de espionaje y más recientemente los balones desinflados de los Patriotas de Nueva Inglaterra. En el primer caso el entrenador de los Santos Sean Payton fue suspendido por una temporada completa, y en ambos casos los equipos fueron multados por sus actitudes realmente antideportivas. Goodell siempre ha buscado el beneficio de la Liga por encima del nombre de aquel a quién debe sancionar.
Por ejemplo, al suspender a Ray Rice por golpear a su novia, Goodell demostró que para el comisionado de la NFL, un jugador de la liga es un ejemplo a seguir para niños y jóvenes y este tipo de conducta no debe ser permitida incluso fuera del emparrillado. Rice fue suspendido por tan solo dos encuentros por el comisionado, quien después suspendió a Brady por el escándalo de los balones desinflados por cuatro, demostrando así prioridades más que extrañas, aun así, los Cuervos de Baltimore el equipo para el que jugaba Rice decidió suspender su contrato terminando así con la carrera de este jugador. Goodell ha sancionado también a otros jugadores que se han visto envueltos en diferentes arrestos por causas de delitos menores bajo esa misma lógica.  
Goodell ha mostrado un lado que no gusta en ocasiones a dueños, jugadores y aficionados, pero tratando de que el deporte de las tacleadas criticado en tiempos de lo políticamente correcto sobreviva a tantas críticas malsanas y hasta absurdas en contra del deporte.
Goodell ha tomado sin duda decisiones muy controvertidas, en 2012 al llamar a árbitros sustitutos que reemplazaron a los oficiales que se encontraban en una huelga, la decisión de Goodell resultó contraproducente pues a lo largo de esa temporada los errores de estos sustitutos fueron constantes dañando a los equipos de la Liga, sin embargo, Goodell ha trabajado por limpiar la imagen de la NFL de una manera que le fue enseñada por Rozelle y que Tagliabue decidió pasar por alto.
Goodell a lo largo de diez años ha tratado mantenerla a la NFL competitiva y de internacionalizarla, sin importarle mucho a quien llega a molestar y que tan criticado es por sus decisiones.
Otro de los temas polémicos acerca de Goodell es su sueldo, el cual se supo en 2014 que era de más de 34 millones de dólares al año, tanto en 2015 como este año el salario del comisionado de la NFL se ha visto reducido en más de 5 millones de dólares por la indignación de jugadores y seguidores de la NFL.

publicado en octubre 2016 en DeLaPizarraALaCancha.com.mx
imagen:Boston.com

sábado, 12 de marzo de 2016

La mala decisión de una cadena de televisión.




El 17 de noviembre de 1968 una mala decisión cambió la forma de transmitir y cubrir los juegos de futbol americano en Estados Unidos.

Armando Enríquez Vázquez

Nunca fue más cierta la frase; Esto no se acaba hasta que se acaba que el domingo 17 de noviembre de 1968, aquella tarde dos equipos de la joven liga de futbol americano profesional, la AFL (American Football League) que a esas alturas ya había mostrado el musculo necesario para que los directivos de NFL vieran en peligro su hegemonía, los grandes nombres del futbol americanos como Halas y Mara estaban listos para la unión de las ligas. Esa tarde jugaban en cadena nacional en Estados Unidos a través de NBC, los Raiders de Oakland en contra de los Jets de Nueva York. El juego se llevó a cabo en California en casa de los Raiders. La diferencia de horarios entre las costas de Estados Unidos es de cuatro horas.
Tres años antes en 1965, la NBC había ganado el contrato para transmitir los juegos de la nueva liga que iba al alza, anteriormente y desde el inicio de la liga en 1960 los derechos de transmisión habían pertenecido a ABC.
Los Jets eran sin lugar a duda uno de los equipos más espectaculares de ambas ligas y Joe Namath, el quarterback de los neoyorquinos era la principal razón para ello. Pero además entre los Raiders y los Jets existía ya para esas tempranas temporadas de la liga y de la historia de ambas franquicias una rivalidad que iba más allá del terreno deportivo y confrontaba a los gerentes de los equipos; Al Davis de los Raides y Weeb Ewbank de Nueva York. Esa era la temporada en que los Jets habrían de llegar al Superbowl, el tercero y ganar sorpresivamente a los favoritos Colts de Baltimore.
En el último cuarto del encuentro y con tan sólo 65 segundos por jugarse, Namath tenía a los Jets arriba en el marcador por 3 puntos 32-29. La transmisión del juego había iniciado a las 4:00 PM tiempo del Este de Estados Unidos que era la una de la tarde en la costa oeste, para los ejecutivos de NBC un espacio de tres horas resultaba más que suficiente para un partido de futbol americano y a las siete de la noche tenían anunciado el estreno de la película Heidi. La cadena gastó dinero y mucho tiempo aire promocionando el estreno de la película. Sin embargo, de manera inesperada el encuentro se alargó más de tres horas. los ejecutivos de NBC tenían claro que tras el esfuerzo de mercadotecnia para anunciar la película decidieron que a las siete en la costa este de aquel país la transmisión del juego sería cortada para dar paso a la película. ¿Qué podía pasar en 65 segundos, cuando los fabulosos Jets de Namath iban arriba por tres puntos? La cadena de televisión tenía compromisos más importantes con los anunciantes de la película.
Lo qué pasó fue lo que menos imaginaron los ejecutivos de la cadena tanto en el partido de futbol americano, como en la respuesta de las audiencias. Tres jugadas después y tan sólo veinte segundos después en el reloj de juego los Raiders anotaron un touchdown cuando Daryle Lamonica, el quaterback del equipo de Oakland, completó un pase con su corredor Charlie Smith. Con 42 segundos por jugar Namath se preparaba para intentar superar los cuatro puntos de ventaja que tenía el equipo de Oakland. Pero Earl Christy, el regresador de patadas de los Jets, fumbleó el ovoide en la yarda 2 de los Jets en el kick off. El balón fue recuperado por Preston Ridlehuber de los equipos especiales de los Raiders, quién tras correr las 2 yardas, anotó para el equipo californiano.
Los Raiders ganaron el encuentro 43-32. Los ingenuos, avariciosos, prepotentes o como quiera uno llamarlos ejecutivos de NBC, incluso decidieron correr un cintillo con el resultado final del encuentro, como para dar la puntilla a los aficionados de la costa este que esperando ver el final del encuentro se habían topado al regresar del corte comercial de las siete de la noche con el inicio de Heidi.
La respuesta fue inmediata, los seguidores de los Jets en la ciudad de Nueva York y de otras partes del este de Estados Unidos comenzaron a llamar a la cadena de televisión para manifestar su enojo ante la decisión de la empresa, la cantidad de llamadas fue tal que colapsó el conmutador de la cadena de televisión, la gente al no encontrar respuesta por parte de NBC, optó por llamar al departamento de policía de la ciudad y a la alcadía de la Gran Manzana.
El hecho figuró al día siguiente en la primera plana del New York Times. Curiosamente el juego es conocido como el Heidi Bowl y fue votado por los aficionados en 1997 como uno de los mejores partidos de la historia del deporte.
El hecho tuvo como consecuencia que la NFL al firmar su siguiente contrato por derechos de transmisión con CBS, dejara de manera muy clara en el papel que ningún partido podía ser cortado en su transmisión si no había terminado. Algo que se volvió una regla para los demás deportes. El último minuto, por obvio que suene, también tiene sesenta segundos y con la demostración de los Raiders quedó muy claro.

imagen: remembertheafl.com

domingo, 14 de diciembre de 2014

Harry Wismer el polémico dueño de los Titanes de Nueva York.


En el famoso Club de los Tontos que dio origen a la AFL, hubo un hombre que no alcanzó la fama de los otros y cuya franquicia cambió de nombre y de dueño a los dos años.
Armando Enríquez Vázquez.
Harry Wismer fue de todo un poco en el futbol americano, jugador, cronista, periodista y dueño de equipos de la NFL y de la AFL, a lo largo de una vida polémica. Fue un entusiasta de la creación de la AFL, consiguió los primeros contratos de televisión para la nueva liga y fue también el primero en perder su franquicia, a los dos años de haber iniciado la liga.
Wismer nació en Port Huron, Michigan el 30 de junio de 1913. Desde niño le llamaba la atención la fama y mientras secaba los platos de su casa prometía a su madre que llegaría el día en que ella no tendría que pagar ni una sola cuenta, que él las pagaría todas por ella. En su juventud su habilidad en los deportes lo llevó a ganar una beca para estudiar la preparatoria en Wisconsin. Jugó futbol americano para la Universidad de Florida por un año y después abandonó La Florida para jugar con la Universidad Estatal de Michigan. Debido a una lesión en la pierna se vio obligado a retirarse del emparrillado, pero el entrenador de la Universidad le consiguió un empleo como cronista de los juegos de la Universidad.
Gracias a su inquietud y a sus ganas de crecer, Wismer viajó a la ciudad de Detroit para conocer y entrevistarse con G. A. Richards entonces dueño de los Leones de Detroit y de una estación de radio, quien lo contrato por 10 dólares a la semana para hacer un programa sobre los Leones. Harry pedía aventón para viajar cinco veces a la semana desde la Universidad a la Detroit. Un año después de iniciar sus labores en radio, Wismer abandonó los estudios para dedicarse de lleno a la radio, Richards lo nombró entonces director de deportes de la estación.
Gracias a su pragmatismo y su interés en crear relaciones con gente importante Wismer se casó en 1941 con la sobrina consentida de Henry Ford; Betty Bryant. Un año después viajó a Washington donde otra estación de radio lo contrató para narrar los partidos de los Pieles Rojas de Washington. El primer partido que narró fue el legendario 73 a 0 que los Osos de Chicago infringieron a los Pieles Rojas y que hasta la fecha se mantiene como el record de la mayor paliza en la NFL. A lo largo de su carrera como cronista y comentarista de radio Wismer fue objeto de críticas por su poca atención al juego y su mucha invención a describir las actividades sociales en la tribuna.
Se cuenta que en una ocasión en un juego del ejército donde un jugador de nombre Doc Blanchard corrió setenta yardas para anotar un touchdown, Wismer confundió el nombre del jugador y dio el crédito de la jugada a otro llamado Glenn Davis, cuando finalmente se Wismer se percató de su error le informó a los radioescuchas que Davis le acababa de dar un pase lateral a Blanchard y este había conseguido la anotación.
Otro día mientras transmitía un encuentro de Play Off, Wismer, narró: Llega a la yarda treinta y cinco, sigue a la cuarenta, cuarenta y cinco, cincuenta, cincuenta y cinco… Una más,  así describió r una patada de intentó de gol de campo: Patea y es una hermosa patada, por donde se vea es espectacular y no es buena.
 Pero lo más criticado de las narraciones de Wismer era la facilidad con la que el cronista hacía que políticos y estrellas de cine aparecieran en las tribunas del estadio a pesar de que no estuvieran siquiera en la ciudad. Inventaba que el presidente de Estados Unidos se encontraba en las gradas.  Que algún actor de cine pasaba frente a él y lo saludaba. Wismer, además, al nombrar a las celebridades que acudían a los partidos incluía de repente en la lista de nombres el de algún amigo suyo.
Con el tiempo llego a tener un 25% de las acciones de los Pieles Rojas de Washington sin embargo sus desacuerdos constantes con Georges P. Marshall, fundador y dueño mayoritario del equipo lo llevaron a vender su parte. De acuerdo con Wismer, su principal diferencia se basaba en la disputa de Wismer para contratar jugadores negros, cosa que el racista de Marshall se negó durante muchos años a hacer hasta que finalmente la Liga lo obligó. Wismer también fue accionista de los Leones de Detroit, junto con otro de los futuros dueños de equipos en la AFL, Ralph C. Wilson Jr. quien sería dueño de los Bills de Buffalo hasta su muerte.
Wismer comenzó también a transmitir los juegos de la Universidad de Notre Dame y en 1953 participó en la producción de resúmenes de los juegos colegiales que eran transmitidos por la televisión americana los domingos por la tarde y se recortaban a 75 minutos de duración.
A finales de la década de cincuenta Lamar Hunt y Bud Adams que habían intentado sin éxito obtener una franquicia de la NFL y que habían decidido crear su propia liga se acercaron a Wismer, por sus contactos con la industria de la televisión para ver si le interesaba formar una franquicia de para su liga. Wismer aceptó y eligió la ciudad de  Nueva York para su equipo al cual llamó Titanes. Los contactos de Wismer lograron una negociación con la ABC que hacía viable las primeras temporadas de la AFL. De hecho estas negociaciones fueron la base para todas futuras negociaciones de la NFL.
Para muchos Harry Wismer era el hombre que mayores ganancias tendría dentro de la nueva liga, su equipo jugaba en la ciudad más habitada de Estados Unidos y tenía lo mejor de los contratos de televisión. Sin embargo, en su contra había tres cosas, la primera la importancia y antigüedad de la franquicia de la NFL; los Gigantes de Nueva York, después estaba la sede que Wismer consiguió para el equipo y que se trataba de los antiguos campos de Polo de Nueva York que se encontraban en muy mal estado y finalmente era que Wismer a diferencia de otro dueños de la AFL como Lamar Hunt, Bud Adams o Barron Hilton no tenía tanto dinero y su apuesta falló.
En un artículo de Sports Illustrated de 1962 que hablaba de los avances de la AFL se mencionaba a dos equipos que podían estar en graves problemas los Raiders de Oakland que tenían un equipo muy débil y muy mala asistencia a su estadio y los Titanes de Nueva York que tenían los mismos problemas y además a Harry Wismer.
La gente no asistió a los juegos como Wismer hubiera querido y él quedó en bancarrota. La Liga intervinó y se hizo cargo de los sueldos de los jugadores a finales de 1962, o sea tan solo la segunda temporada de la AFL. Para 1963 el equipo fue vendido por la Liga a un empresario de nombre Sonny Werblin que cambió el nombre del equipo por el de Jets y los traslado al Shea Stadium.
Harry Wismer quedó arruinado y se dedicó a beber, se mudó de regreso a Michigan. Escribió un libro llamado The Public Call It Sport, que pasó sin pena ni gloria. Estuvo envuelto en algunos proyectos deportivos, se le diagnosticó cáncer de cadera y sufrió un tratamiento que incluyó operaciones. Wismer terminó regresando a Nueva York, donde al no gozar ya de ninguna fama, su depresión y su alcoholismo se incrementaron. El 2 de diciembre de 1967 se cayó en las escaleras de un restaurante sufriendo una fractura de cráneo, al día siguiente murió a la edad de 54 años.

Imagen: en.wikipedia.org

viernes, 27 de julio de 2012

El día que Joe Namath renunció a la NFL

 
 
Sin ser uno de los más impresionantes quarterbacks de NFL en cuanto a sus números, lo cierto es que la Liga nunca dependió tanto de un mariscal de campo para ganar dinero.
Armando Enríquez Vázquez
En enero de 1969 los aficionados al futbol americano estaban listos para el tercer campeonato mundial de la NFL. Por un lado los campeones de la antigua liga los Potros de Baltimore y por el otro, los Jets de Nueva York representando a la joven liga de la AFL.
Los Potros habían sido catalogados como el mejor equipo de futbol americano en la historia del deporte. Incluso entre los apostadores y cronistas deportivos le daban un mayor margen de puntos a los Potros que aquel que en los dos años anteriores habían dado a Green Bay. En papel el equipo de la NFL era muy superior al de la AFL y todo mundo opinaba que habrían de pasar muchos años para que un equipo de la AFL le ganara a uno de la NFL un campeonato final.  Los dos primeros campeonatos habían sido ganados por los Green Bay Packers y su legendario entrenador Vince Lombardi. Ahora tocaba el turno a los Potros de  demostrar la supremacía de la NFL. Tres días antes del juego el Quarterback de los Jets, un joven estrella de 26 años llamado Joe Namath que cuatro años atrás había rechazado la selección de los Cardenales de San Luis de la NFL por la de los Jets de Nueva York, entonces un equipo desconocido en la nueva AFL, declaró que él garantizaba el triunfo de la escuadra neoyorquina. Agregó que en la NFL nunca habían visto Quarterbacks como los que tenía la AFL. Algunos integrantes de los Potros respondieron a las palabras de Namath, pero Earl Morral el quarterback de los Potros guardó silencio, en menosprecio de su contrincante.
Joe Namath era uno de los mayores logros de la AFL, haberlo firmado cuando las dos ligas ni pensaban en unirse había hecho a la afición de Nueva York voltear a ver a los Jets y a su Quarterback, las reglas de la recién creada liga que permitían un mayor juego aéreo, habían hecho que Namath logrará una temporada de 4,007 yardas por aire.
Cuando llegó el domingo del juego, Namath cumplió con lo prometido y sorprendiendo a todos los partidarios de la vieja liga. Llevó a los Jets a lo que hasta hoy es su único campeonato y su única aparición en un Superbowl. Los Jets ganaron ese domingo con un marcador de 16-7. Namath fue nombrado el jugador más valioso del partido.
Namath sorprendió a todos y lo volvería a hacer unos meses después al anunciar su retiro de la NFL.
Namath era una celebridad en Nueva York, ya antes del Superbowl y su fama trascendió a nivel de todos los Estados Unidos tras el domingo. Su compañero de equipo Sherman Plunkett, lo bautizó con el apodo de Broadway Joe, por su estilo de vida y su forma de ser. Entre otras entradas de dinero aparte del futbol, Namath era socio de un bar llamado Bachelors III en Nueva York y que tenía la idea de expandirse a Boston y Florida. Las ligas acababan de unirse y el comisionado de la NFL Pete Rozelle no quería escándalos de alcohol y drogas ligadas a la futbol por lo que ordenó a Joe Namath terminar su sociedad en bar. La respuesta de Namath fue por mucho, más dramática y contundente de lo que Rozelle y los dueños de los equipos hubieran esperado y querido.
Namath citó a una conferencia de prensa y anunció con lágrimas en los ojos su retiro del futbol americano.  El quarterback campeón, ídolo de millones. El ejemplo de lo que era la nueva liga, que en menos de diez años podía competir contra la NFL, decía adiós al futbol americano.
Las simientes mismas de la NFL temblaron ante el anuncio del joven jugador, Pete Rozelle sintió su liderazgo como comisionado de la Liga puesto a prueba. La salida de Namath del deporte profesional ponía en peligro el negocio y la participación de patrocinadores. Namath desafiaba a la autoridad en una época en que la juventud cuestionaba al establishment y la guerra en Vietnam.
Finalmente las partes negociaron. Rozelle cedió y Namath podía quedarse como socio en las sucursales de Boston y Florida pero debía de vender su parte en el Bar en Nueva York. Así lo hizo Namath. Y seis semanas después de anunciar su retiro y con tiempo aún para participar en el final de la pretemporada, el quarterback regresó al campo de entrenamiento de los Jets.
Namath nunca volvió a jugar un Superbowl, pero continuó siendo una figura polémica en sus años como jugador. Fue de los primeros deportistas en volverse un símbolo sexual en los comerciales.  su imagen está ligada a marcas como Noxzema, una crema de afeitar, donde compartía la pantalla con una modelo entonces desconocida de nombre Farrah Fawcett. Pero uno de los más controvertidos y curiosos comerciales que hizo Namath en los años setenta fue para una marca de pantimedias, donde el jugador tenía puestas las pantimedias.
En 1985 Joe fue seleccionado para el salón de la fama del futbol americano.
A la fecha cuenta con 69 años de edad. Su record profesional no es impresionante 140 juegos, 62 victorias, 63 derrotas, 5 empates. 173 pases de anotación, 220 intercepciones completó 1,886 pases para 27,663 yardas, todo ello en trece años de carrera. Pero lo más sobresaliente de namath siempre será el haber sido el jugador que mejor supo aprovechar a los medios, el ser la primera superestrella de los deportes y aunque la NFL lo quiera olvidar, el hombre que puso a temblar por un momento a la liga.


Publicado en Thepoint.com.mx el 25 de Julio de 2012
Foto: nesn.com
Video: Youtube