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lunes, 2 de marzo de 2020

Olive Schreiner, la historia de una extraordinaria mujer africana.




Autora de la primera novela sudafricana relevante, Schreiner sorprendió por su postura contra la I Guerra Mundial, la Guerra Boer, el colonialismo inglés y sus puntos de vista feministas.

Armando Enríquez Vázquez

La Historia de una Granja Africana fue publicada en 1883 en 2 volúmenes por la editorial Chapman & Hall.  Esta historia acerca de tres personajes que crecen en una de las regiones más áridas de Sudáfrica, la novela fue un éxito instantáneo y esta considerada como la primera gran novela de aquella nación. Obviamente, en tiempos de mayor discriminación, fue escrita por una persona blanca que en la primera edición por las mismas razones se identificó como Ralph Iron, por petición del impresor, lo cierto es que detrás del libro que aborda temas como el libre pensamiento, el feminismo, el sexo premarital, temas controversiales y prohibidos en aquellos días y que se negó a modificar el final, por uno “más decoroso”, se encuentra una escritora y luchadora social brillante nacida en Colonia del Cabo, en lo que es hoy Sudáfrica, el 24 de marzo de 1855 y que se llamó Olive Emilie Albertina Schreiner.
Olive Schreiner fue la novena de los doce hijos de Gottlob Schreiner y Rebeca Schreiner, el padre era un misionero metodista perteneciente a la sociedad de Wesleyana de Misiones, establecido en un poblado cercano a la actual ciudad de Herschel en lo que antes de ser Sudáfrica se conoció como el Territorio de Basutolandia. Obviamente la educación que recibió de sus padres fue estrictamente religiosa y muy apegada a extrema rigidez de la época. La educación de Olive corrió a cargo de su madre y no tuvo algo que se pueda llamar una educación formal. No por eso Schreiner se limitó, en 1868 se mudó junto con una de sus hermanas al poblado de Cradock en donde uno de sus hermanos mayores había designado como director de la escuela local, ahí Olive leyó los textos de Darwin, Spencer, Stuart Mill y hasta de Emerson. La perspectiva de vida de la joven se amplió con las lecturas y la experiencia, por motivos de crisis económica en la familia, Olive tuvo que trabajar como institutriz y enfermera en casa de la aristocracia Boer a partir de los 19 años.  
En 1881, viajó al Reino Unido y se estableció en Edimburgo en un principio. Su idea era convertirse en enfermera, pero a los pocos días de iniciar su instrucción la abandonó por motivos de salud. Schreiner sufría de asma. Abandonada la carrera se mudó a Londres.  
En 1882 conoció a la hija de Carlos Marx, Eleonor. Olive comenzó a simpatizar con las ideas marxistas, al año siguiente se publicó su novela que fue escribiendo desde sus días en Cradock, en Karoo, zona agrícola semidesértica sudafricana. En 1884 conoció a Havelock Ellis, un intelectual promotor de la libertad sexual, con quien tuvo una amistad que duró la vida de ambos, existen quienes sostienen que en más de una ocasión Ellis le propuso matrimonio a Olive, pero ella lo rechazó.  También conoció a Edward Carpenter un activista homosexual y filósofo de ideas socialistas. De hecho, en 1886 comenzó a idear un libro acerca de la libertad sexua, el cual nunca llegó a escribir. Tras sufrir una crisis de salud en 1887 viajó a Italia, Suiza y Francia, de vuelta en Inglaterra comenzó a escribir una introducción al libro de Mary Wollstonecraft Vindicación de los derechos de la mujer, así mismo durante esos años, escribió diferentes obras de todo género.
Regresó a Sudáfrica en 1889, se estableció en Ciudad del Cabo. Al año siguiente regresó a la región de Karoo y comenzó  a escribir una serie de ensayos acerca de la vida boer y la vida de los ingleses en aquella región de Sudáfrica, que se publicó de manera póstuma. Es en ese año cuando conoció al empresario y colonizador inglés Cecil J. Rhodes, al inició Schreiner admiraba a Rhodes y pensaba que era el único hombre modelo en Sudáfrica, pero con el paso de los años, Schreiner se tornó crítica de las acciones, medidas y opiniones del inglés y del sistema corrupto y represor que formó a su alrededor. En 1897 publico una novela titulada Trooper Peter Halket of Mashonaland, una critica feroz contra todo lo que Rhodes representaba.
En 1892 conoció a quien sería su esposo Samuel Cron Cronwright, un granjero que admiraba su novela La Historia de una Granja Africana. Se casaron en 1894 y en un hecho poco común en esos días, Samuel cambió su apellido por el de su esposa.
Los problemas de asma de Olive llevaron al matrimonio a cambiar constantemente de ciudad, en 1895 además el matrimonio perdió a su única hija después de un día de haber nacido la pequeña. Tanto Olive como Samuel fueron grandes activistas; daban discursos y escribían textos y panfletos en contra de las injusticias cometidas por los colonialistas ingleses y boer. Olive, además, era una declarada feminista luchando por los derechos civiles, políticos y sexuales de las mujeres. Olive Schreiner fue una mujer fuera de serie, dejó de apoyar a grupos de sufragistas sudafricanas, cuando estas se negaron a incluir en sus demandas a las mujeres negras.
En 1898 el matrimonio se estableció en Johannesburgo y manteniendo una postura a favor de los boer, Schreiner escribió textos en contra de la postura inglesa y a favor de la paz en la región, fue critica de la guerra entre ingleses y boer, que sucedió entre 1899 y 1902. Así como una promotora de la paz, y por consiguiente fue critica de las invasiones inglesas a Transvaal y al Estado Libre de Orange, que eran otras colonias boer y hoy forman parte de Sudáfrica. Esto le causó problemas con uno de sus hermanos; Will Schreiner que era el primer ministro de la Colonia del Cabo. Su postura y escritos le valieron un arresto domiciliario a lo largo de un año.
En 1909 viajó de nuevo a Londres, su salud se iba deteriorando, en esta ocasión publica diversos panfletos y su obra Woman and Labour a la que un autor califica como: …la biblia del movimiento feminista anterior a la I Guerra Mundial. La I Guerra Mundial sorprendió a Schreiner en Europa y decidió refugiarse en Inglaterra. Continuó escribiendo a favor del pacifismo. En 1919 sufrió una crisis de depresión y en 1920 Samuel viajó a Inglaterra para regresar con ella a Sudáfrica después de una separación forzada por los acontecimientos mundiales de 5 años. Olive Schreiner murió el 11 de diciembre de 1920 en Wynberg, Sudáfrica.
Con el tiempo sus restos fueron enterrados junto con su hija, su marido y su perro. Alrededor de 5000 cartas escritas por Olive Screiner entre 1871 y 1920 se pueden consultar en Internet en el sitio https://www.oliveschreiner.org/vre?page=295



imagen: es.wikipedia.org

lunes, 13 de enero de 2020

Una risueña vaca y la feliz familia que es su dueña.




Fundada en el siglo XIX la empresa que inventó La Vaca que Ríe creo un producto acorde a la modernidad del siglo XX y la demanda del XXI.

Armando Enríquez Vázquez

Un nombre de marca extraño, además de divertido, es el utilizado por una empresa internacional de lácteos para uno de sus productos más exitosos; La Vaca que Ríe. Un queso procesado de origen francés, con un gran posicionamiento, que fue capaz de ser una marca importante en Francia y más tarde conquistó el mercado norteamericano, uno de los más grandes consumidores del lácteo, lo que la convirtió en una marca reconocida en más de 100 países del mundo.
Jura es una provincia francesa que se creó en 1790 y que se encuentra en el extremo oriental de Francia en el sistema montañoso del mismo nombre, que es parte de los Alpes. Jura se encuentra en la frontera con lo que es hoy Suiza. Esta es una de las muchas regiones con una larga de tradición de creación y fabricación de quesos.
Jules Bel nació en 1842 en el poblado de Chambéria, en la provincia de Jura. Interesado en la fabricación de quesos, fundó una empresa en 1865 dedicada a la fabricación de quesos de tipo Gruyere en otra población de Jura, llamada Orgalet. En 1878, nació León Bel, hijo de Jules quien, en 1904 tras la muerte de su padre, se hizo cargo de la empresa. Al iniciar la I Guerra Mundial León Bel Formó parte de las tropas francesas, al finalizar la guerra Bel regresó a Orgalet. De manera paralela en 1911 en Suiza Walter Gerber y Fritz Stettler desarrollaron a partir de Queso Emmentaler rallado, el cual calentarlo se mezclaba con citrato de sodio, de esta manera lograron crear un queso de gran suavidad, agradable sabor y lo más importante con una mayor vida en las estanterías. Bel interesado en esta forma de alargar la vida del producto, comenzó a busca una fórmula propia para los quesos que producía, en 1921, encontró esa mezcla y la llamó a la marca La Vaca que Ríe.
Este nombre tiene su origen en un poster popular durante la I Guerra Mundial entre los franceses. Durante el conflicto armado León formó parte de un grupo dedicado a repartir alimentos entre las tropas. Con la idea de brindar un momento grato a los soldados y para burlarse de los alemanes un compañero de brigada de Bel decidió adoptar como mascota un dibujo de uno de los miembros de la brigada llamado Benjamín Rabier, con una vaca riendo a la que llamarón Wachkyrie haciendo burla de las valquirias germanas y a la palabra vaca en francés. Con el tiempo la imagen de la Vaca sonriente decoraba los camiones de las provisiones del ejército francés.
Benjamín Rabier fue un gran ilustrador y creador de personajes animados en el inicio del cine francés. Cuando Bel creó la marca de su queso procesado, lo hizo pensando en ese diseño. En el inicio de la marca el dibujo fue hecho por Bel pensando en el original de su amigo. Pero no quedó conforme con él. En 1925 León le compró el diseño a Benjamín Rabier y le pidió añadir al diseño unos aretes redondos a sugerencia de la esposa de Bel, que son dos empaques del queso creado por Bel, que además ayudaban a las personas a no confundir el diseñó con un toro o un buey, además Bel le pidió a Rabier cambiar el café original de la vaca por un rojo que llamara más la atención. Desde entonces la marca se distingue por el logo de la vaca roja que ríe, con aretes en forma de las cajas empaque del queso.
Al inicio La Vaca que Ríe se enlataba, poco a poco la envoltura cambió a la caja de cartón con los triángulos de que queso envueltos en aluminio. El queso producido por la empresa de León Bel fue el primer queso en obtener una condición de marca registrada en Francia.
León invirtió en tecnología y modernización de la empresa, y en 1926 trasladó su compañía a la localidad de Lons le Saunier, donde hasta la fecha se encuentra su sede principal, pero también en mercadotecnia, León demostró su talento, al imprimir el atractivo diseño de Rabier en muchos productos promocionales dirigidos a niños, lo que ayudó a posicionar la marca. En 1929 Bel abrió su primera sucursal en Inglaterra.
En 1952, el grupo Bel lanzó un nuevo producto al mercado al que llamo Babybel, un pequeño queso tipo Edam que de la misma manera que los enormes quesos Edam está cubierto en cera para su conservación. A lo largo de las décadas se ha convertido en otra de las marcas líderes del grupo. Otra marca importante para el Grupo Bel es Apericube, unos cubos de queso saborizados de manera individual.
En los años setenta el Grupo Bel, dueño de La Vaca que Rie, atacó por primera vez el mercado norteamericano, estableciéndose con éxito en Canadá primero y después atacando el mercado de Estados Unidos. Hoy Grupo Bel cuenta con tres plantas de producción en Estados Unidos. Grupo Bel ha comprado a otras empresas de lacteos en los últimos 60 años iniciando con la empresa francesa Port Salut en 1950, después se hizo de la marca inglesa Crowson en 1973, en 2002 una holandesa llamada Leerddammer y finalmente otra francesa, Boursin, en 2007
León Bel murió el 19 de julio de 1957 en Paris. La empresa fue heredada a su yerno Robert Fievet, quien tomó las riendas de la empresa hasta 1996 cuando heredó la empresa a su yerno Bernard Dufort. Hoy la empresa es manejada por un miembro de la quinta generación de descendientes de Jules Bel. Antoine Fievet. La empresa es una enorme multinacional y una de las más importantes empresas francesas.
En 2009 una de las nietas de León Bel, Catherine Sauvin junto con Bernard Hanet crearon La casa de la vaca ríe, un museo dedicado a mostrar la historia tanto industrial como de mercadotecnia del exitoso y poderoso Grupo Bel.


publicado en the point.com.mx el 16 de diciembre de 2019
imagen: Grupo Bel

martes, 4 de junio de 2019

Dorothèe Pullinger ingeniera automotriz.




Ingeniera, diseñadora, talentosa esta mujer nacida en Francia, pero de ascendencia escocesa estuvo a cargo de una fábrica de automóviles a principios del siglo XX.

Armando Enríquez Vázquez

La historia de Dorothèe Pullinger es un ejemplo de cómo las mujeres siempre han estado presentes en todos los campos a pesar de lo que nos han enseñado. Lo que es más Pullinger fue la primera mujer en diseñar y fabricar un automóvil para mujeres.
Fue fundadora además de la Sociedad de Mujeres Ingenieras y también dirigió las instalaciones donde durante la I Guerra Mundial se fabricaron municiones para la artillería inglesa.
Dorothèe Pullinger nació el 13 de enero de 1894 en Saint-Aubin-sur-Scie, su padre Thomas Charles Pullinger fue un distinguido diseñador e ingeniero automotriz que se encargó de ayudar al crecimiento de la automotriz escocesa Arrol-Johnston. Cuando Dorothèe cumplió 8 años fue cuando la familia regresó a Inglaterra por las ofertas de trabajo para su padre. Dorothèe sabía que quería ser ingeniera como su padre desde la adolescencia, por lo que le pidió que le diera trabajo en la planta de Arrol-Johnston y su padre que estaba orgulloso de Dorothèe y de su ambición de convertirse en Ingeniera, en 1910, le dio trabajo como aprendiz de dibujante, con el paso de los años Dorothée fue progresando y demostrando la calidad de su trabajo y de sus ideas.
Sin embargo, cuando en 1914 envió su solicitud para ingresar en el Instituto de Ingenieros Automotrices de Inglaterra, la respuesta de los miembros no pudo ser más machista al explicar en su rechazo que la palabra “persona” era sinónimo de hombre y no de mujer. Eso no desalentó a Dorothèe en su idea de convertirse en la diseñadora de automóviles que quería ser. Algunos años después este Instituto se tragaría sus palabras.
En 1916 se le encomendó supervisar el trabajo de todas las mujeres que en la planta de Arrol-Johnston, que frente a las necesidades creadas por la I Guerra Mundial dejó la producción de autos para dedicarse a fabricar balas y cartuchos para el ejercito inglés, llevaban a cabo la operación. Dorothèe supervisaba el trabajo de más de siete mil mujeres que laboraban en la fábrica. Por su servicio en este campo fue nombrada Miembro del Imperio Británico, lo que de inmediato cambió la actitud del Instituto de Ingenieros Automotrices de Inglaterra, Dorothèe aprovechó y en 1919 fue fundadora de la Sociedad de Ingenieras, para que ya no hubiera objeciones por el significado de las palabras.
Con la llegada de la paz, Arrol-Johnston regresó a la elaboración de automóviles, Dorothèe fue designada gerente de la planta de Galloway, una subsidiaria de Arrol-Johnston y de inmediato emprendió la tarea de diseñar un automóvil para mujeres aplicando todo lo aprendido en los años anteriores, de esta manera nació el Galloway, el primer automóvil diseñado por mujeres, para mujeres.
Junto con el automóvil o además de él, Dorothée convirtió Galloway en una fábrica en la que trabajaban mayoritariamente mujeres bajo los colores de las sufragistas, Pullinger implementó dos canchas de tenis para las empleadas en el techo de la planta y la carrera de ingeniería para mujeres, de la que las estudiantes egresaban en menos tiempo que los hombres; de uno a dos años.
Dotothèe se aficionó a los automóviles no sólo en el aspecto de construcción y diseño, también le gustaba la velocidad y compitió como conductora en diferentes carreras. En 1924, ganó la carrera escocesa que duraba seis días, en uno de sus Galloways, demostrando la eficiencia y calidad del auto que había diseñado y construido.
Cuando el Galloway salió a la venta en 1921 fue muy bien recibido por la prensa especializada. El auto era un poco más pequeño y ligero que los autos de la competencia, un auto de dos plazas, con un asiento más alto de lo normal para dar una mejor vista al conductor, el volante era ajustable para dar más confort al conductor, lo mismo que los pedales de freno y clutch, sencillo en su mantenimiento, una de sus importantes características era tener dos puertas, lo que ayudaba a los ocupantes a no saltar. La revista femenina The Queen, The Lady’s Newspaper and Court Chronicle llamó la atención de sus lectoras al llamar al Galloway un auto muy llamativo para mujeres creado por mujeres.
En 1924 Dorothèe se casó. Poco a poco fue abandonando la industria automotriz cansada de la gente que la criticaba por “hacer y haber quitado el trabajo a un hombre”. Junto con su esposo se dedicó al negocio de las lavanderías. Al estallar la II Guerra Mundial, Dorothée fue llamada por el gobierno ingles para formar parte del Consejo de Producción Industrial, tenía a su cargo 13 fábricas, ayudó a crear el programa para incentivar a las mujeres a trabajar en las fábricas, lo más importante; fue la única mujer en formar parte de este consejo. Posteriormente formó parte de los expertos que desarrollaron el documento que ayudó al parlamento a diseñar las políticas públicas de la posguerra.
En 1947, se mudó a la Isla de Guernsey en el Canal de la Mancha donde estableció otra tintorería y murió a los 92 años, el 28 de enero de 1986.


publicado en mamaejecutiva.net el 20 de mayo de 2019
imagen: wikipedia.org

miércoles, 24 de abril de 2019

Gabrielle Petit, la espía belga de la I Guerra Mundial.




La única heroína civil de la I Guerra Mundial en Bélgica, fue una valiente joven que espió para los ingleses y que pocos recuerdan.

Armando Enríquez Vázquez

Las últimas palabras, inventadas o no, siempre tratan de ser utilizadas para sintetizar la vida de aquella o aquel a quien se intenta validar o descalificar. Las últimas palabras, somo la historia, parecen ser escritas y rememoradas por los ganadores. En el caso de Gabrielle Petit quien a los 23 años enfrentó al pelotón de fusilamiento alemán encargado de ejecutar la pena de muerte con la que se sentenció su actividad de espionaje, se dice que la joven desafió a sus verdugos antes de la descarga con el grito: “Les demostraré como una mujer belga sabe morir.” En un panfleto muy popular que se publicó en el momento de la exhumación del cuerpo Gabrielle Petit se consigna un grito diferente; “Larga vida a Bélgica, Larga…” que fue interrumpido por los disparos del escuadrón de fusilamiento. 
Gabrielle Alina Eugenia María Petit nació en Tournai, una ciudad mediana cercana a la frontera de Bélgica con Francia, el 20 de febrero de 1893. El padre fue un alcohólico desobligado y la madre murió cuando Gabrielle tenía nueve años de edad, ella y su hermana fueron educadas en un internado de monjas en la ciudad de Brugelette. Desde muy pequeña Gabrielle mostró un carácter y una determinación que sorprendió a su madre y a sus abuelos maternos en especial a su abuelo. Su madre incluso la consideraba como su mano derecha a pesar de su edad y de que Gabrielle tenía una hermana mayor.
En el internado el comportamiento de Gabrielle no fue el mejor, un día las monjas retuvieron unos dulces que le había enviado su padre como consecuencia de alguna de las faltas de Gabrielle. El padre se enteró gracias a los padres de otra interna que vio la caja de dulces, el señor Petit reclamó a la madre superiora quien a su vez en una entrevista diferente conminó a Gabrielle a dar el nombre de quien le había contado acerca de los dulces o sería expulsada de la escuela, Gabrielle se negó y decidió abandonar la escuela. A pesar de su conducta Gabrielle fue una de las alumnas más brillantes de su generación y con un gran pesar abandonó el internado. Gabrielle tenía en ese momento 15 años. Abandonó también Brugelette para vivir y buscar trabajo en Bruselas, donde vivía su hermana Helena.
Su primer empleo fue como institutriz, pero en diferentes cartas citadas por su biógrafa, la historiadora belga Sophie de Schaepdrijver, se encontraba insatisfecha y molesta, eso sin contar las negativas de su padre a entregarle sus pertenecías. Abandonó ese trabajo para entrar a una tienda de moda y después trabajó en una pastelería y después paso a trabajar como asistente en una tienda de pieles, así la insatisfecha Gabrielle que no pudo continuar con su educación cambiaba de trabajo constantemente y sufrió crisis económicas durante algunos periodos de su vida.
En 1914 conoció a Maurice Gobert, un joven sargento del ejército belga de quien se enamoró y con quien se comprometió antes justo de la I Guerra Mundial. Maurice fue enviado a Lieja, mientras Gabrielle se enroló como enfermera de la Cruz Roja. Al inicio de los enfrentamientos con el ejército alemán Gobert resultó herido y fue hospitalizado primero en Lieja y más tarde fue trasladado a Amberes. No esta muy claro cómo Petit fue contactada por los servicios de inteligencia inglesa, en los momentos en que pensaba reunirse con Gobert para huir de Bélgica, y en 1915 en lugar de encontrarse con Gobert de acuerdo al plan de ambos, Gabrielle partió a Londres donde fue instruida para realizar sus labores de espionaje. Jamás volvió a ver a Gobert. Joseph Ide, el hombre que presuntamente la reclutó, expresó años después que nunca había conocido a una mujer tan inteligente y con tantas ganas por aprender. Para cumplir con su nueva profesión, Petit cambió su nombre por el Miss Legrand, firmó papeles que le daban un puesto de trabajo en una empresa llamada Cereal Company y comenzó a espiar enviando mensajes sobre los movimientos de las fuerzas alemanas, trenes, sabía distinguir un poco los uniformes de los alemanes con lo que incluía en sus informes el tipo de fuerzas que pasaban por Bruselas. Salvando la vida de soldados ingleses y franceses a los que ayudó a cruzar las fronteras, distribuyó un pasquín llamado “Belgica Libre”.
La red de espionaje de Gabrielle Petit no duró mucho, los alemanes conscientes de los diferentes esfuerzos de ingleses y franceses por crear grupos de espías, lograron infiltrar a un contra espía alemán, que se hacía pasar por holandés y quién consiguió que Petit fuera detenida en febrero de 1916. En los interrogatorios y bajo tortura Gabrielle Petit se negó a delatar a sus compañeros, el 8 de marzo fue sentenciada a ser fusilada lo que ocurrió el 1º de abril de 1916. A diferencia de Edith Cavell, la espía-enfermera inglesa, nadie armó una campaña a favor de Gabrielle.
Fue hasta 1919 cuando sus restos que había sido enterrados en Schaarbeek, el mismo lugar de su ejecución, fueron exhumados y ella reconocida por su labor a la patria belga y a la causa de los aliados, y fue declarada heroína nacional. En 1924 una estatua de Gabrielle fue develada en Tournai.
La biografía de Gabrielle Petit escrita por Sophie de Schaepdrijer se titula Gabrielle Petit, vida y muerte de una espía de la I Guerra Mundial.  y es la base para este texto.


imagen: twitter.com

martes, 19 de junio de 2018

Despina Davidovitch Storch la turca espía de la I Guerra Mundial.




La historia de una espía otomana que en fiestas de Washington cautivaba a militares y funcionarios para comunicar sus secretos a la embajada alemana sugestionó a los americanos.

Armando Enríquez Vázquez

El 31 de marzo de 1918, el New York Times, anunciaba la muerte de una mujer conocida como Madame Storch en la prisión de la Isla de Ellis donde se mantenía tanto a los migrantes que querían entrar a Estados Unidos, como aquellos a los que se iba a deportar. Madame Storch pertenecía a estos últimos. Se le había detenido unos días antes bajo cargos de espionaje a favor de Alemania y no podía ser juzgada en Estados Unidos por ese crimen debido a que no existía ninguna legislación para proceder en contra de una mujer espía en el vecino país en ese momento.
La historia de Despina Davidovitch Storch que era su nombre completo, fascinó a los norteamericanos que sintieron por un momento que el enemigo en forma de mujer estaba en casa, y los diarios tanto neoyorquinos como de Washington vendieron la historia de la mujer durante semanas y meses por venir. El Washington Times publicó un reportaje de once partes los domingos para contar la historia de la joven.
Se cree que Despina Davidovitch nació en Estambul en 1895, hija de un búlgaro y una alemana, Despina Storch aprendió diferentes idiomas y a la edad de 17 años se casó por primera vez, según algunas fuentes con un militar francés de apellido Storch, pero esto no está del todo claro, otras fuentes casan a Despina en 1915 con un oficial inglés de apellido Hasketh, ambos apellidos fueron usados por Despina como alias. De ser cierto el matrimonio con el militar inglés, este duro muy poco porque existen registros de que durante ese año Despina viajó a todo lujo por las principales ciudades europeas, a finales de 1915 fue detenida a petición del gobierno francés, en Madrid, pero misteriosamente fue rápidamente liberada y junto con el hombre con el que fue detenida, un supuesto Barón de Beville, partió a toda velocidad a Barcelona desde donde se embarcaron rumbo a La Habana. Después de una estancia breve en Cuba Despina Storch llegó a Estados Unidos y se estableció primero en Washington donde se convirtió en una socialité de fama, dilapidando dinero y codeándose con lo mejor de la sociedad en banquetes y fiestas, sobre todo con militares y diplomáticos, aunque su primer contacto en la capital de Estados Unidos fue visitar directamente al embajador de Alemania. Poco después se trasladó a Nueva York y se instaló en el Waldorf Astoria, por alrededor de un año.
En 1917 y tras la entrada de Estados Unidos a la I Guerra Mundial, Despina se cambió de hotel al Biltmore, otro lujoso hotel inaugurado en 1913. Donde se registró bajo el seudónimo de Madame Nexie, acompañada por el inseparable Barón de Beville y dos personajes más. Una mujer cuarentona que se hacía llamar Elizabeth Charlotte Nix y un supuesto Conde francés. La cantidad de dinero que Storch gastaba fue lo primero que llamó la atención de las autoridades de Estados Unidos en especial del Departamento de Justicia. Las pesquisas de los agentes norteamericanos resultaron infructuosas y a pesar de tener muy bien ubicada a Elizabeth Charlotte como una de las piezas clave en el espionaje alemán en Estados Unidos y saber que el dinero que Storch gastaba, provenía de la embajada alemana, Storch era lo suficientemente cauta e inteligente para dejar claro su juego. Los encargados de la investigación desesperados por el fracaso de su operación de vigilancia sobre la joven se vieron en la necesidad de infiltrar a una persona dentro de la vida cotidiana de Storch, para lo que recurrieron a un millonario neoyorquino que aceptó ayudar al departamento de justicia. W.H. Vanderpoel resultó un hombre igual de seductor que la mujer a la que iba a espiar. Vanderpoel se hizo presentar ante el Baron Beville y esta a su vez lo presentó con Storch. La cazadora resultó cazada. La simpatía, gallardía y sobretodo el dinero de Vanderpoel pronto envolvieron a Storch que sin darse cuenta confesó ante él algunas minucias que hicieron que los agentes del Departamento de Justicia pusieran en marcha las órdenes de arresto para Storch, para Beville y sus dos amigos.
Ella por su parte debe haberse dado cuenta de que algo no cuadraba con su nuevo amigo y de pronto se dispuso a partir con rumbo a La Habana para tomar unas merecidas “vacaciones”. Vanderpoel puso a los agentes de Estados Unidos en alerta sobre esta situación y Storch junto con el Barón fueron arrestados en Key West en Florida justo antes de embarcarse rumbo a Cuba. Los agentes norteamericanos también detuvieron a Elizabeth Charlotte Nix y al Conde de Clairmont, los otros dos espías.
De regreso en Nueva York Storch fue comunicada de su arresto, trasladada a la Isla Ellis puerto de entrada y salida de Estados Unidos y a pesar de que las leyes de Estados Unidos no contemplaban la existencia de mujeres espías, Despina fue interrogada en vano. Nada salió de su boca, no así del cateo a su habitación donde se descubrieron documentos encriptados, el código para enviar mensajes y muchas otras cosas que la incriminaban. La falta de leyes en Estados Unidos para su conducta obligó a los americanos a buscar deportar a Despina Storch a Francia. La noticia de su deportación a Francia ensombreció en carácter de la joven espía.
Pocos días antes de que se llevara a cabo la deportación Despina Davidovitch murió en su celda. La versión oficial dice que la mató una neumonía contraída en la prisión, otra versión dice que la joven murió envenenada, incluso se ha manejado la teoría de que se suicidó con una capsula de cianuro.
En un ataúd blanco Despina Davidovitch Storch, la espía que puso de cabeza a la inteligencia norteamericana, que se paseó recopilando secretos por las principales capitales del mundo, fue enterrada el 1º de abril de 1918 en el cementerio de Mount Olivet en Queens Nueva York. Tenía solo 23 años. Ningún sacerdote ortodoxo griego quiso oficiar una misa y junto al féretro con un ramo de flores se encontraba el Barón de Beville, a quien se le permitió asistir a la ceremonia antes de ser deportado.



publicado en mamaejecutiva.net el 11 de junio de 2018
imagen; wikipedia.org

lunes, 21 de agosto de 2017

Edith Cavell la enfermera espía de la I Guerra Mundial.





En 2015 se cumplieron cien años de que esta valiente enfermera fue fusilada por los alemanes por traición.

Armando Enríquez Vázquez

Desde el momento en que cayó muerta por las balas de pelotón de fusilamiento alemán, Edith Cavell se convirtió en la primera mártir inglesa de la I Guerra Mundial. Su figura como salvadora de soldados heridos sin importar el bando para el que lucharan la revistió de un halo. A lo largo del tiempo que ejerció su profesión durante la guerra ayudó a cientos de soldados aliados a regresar, sanos a Inglaterra, su famosa frase final frente a los alemanes que la fusilaron: “No basta con el patriotismo, no debo tener odio, ni resentimientos en contra de nadie”, muestra el temple de esta mujer.

Edith Cavell, enfermera de profesión y espía por convicción, de acuerdo con lo que reveló la investigación de Stella Rimington, quien fungió de 1992 a 1996 como Directora-General del MI5, que es como se conoce al servicio de inteligencia británico, en un programa de la BBC sobre el centenario de la muerte de la heroína inglesa.

Edith Louisa Cavell nació el 4 de diciembre de 1865, en el poblado de Swardeston en Inglaterra. Hija de un vicario, su educación fue suficiente para permitirle trabajar como institutriz en Inglaterra y en Bélgica. Pero tuvo que abandonar su trabajo en Bruselas, para regresar a Londres y cuidar a su padre que estaba en enfermo.

Una vez que el padre hubo recuperado la salud. Cavell decidió estudiar enfermería y tomó los cursos necesarios en el Hospital de Londres en 1900. Siete años después, fue contratada por la escuela de enfermería de Bruselas que acababa de ser inaugurada. Cavell ayudó a formar enfermeras no sólo en el hospital en Bruselas, sino en diferentes hospitales de Bélgica. También escribió artículos para diferentes revistas sobre enfermería. Cuando estalló la I Guerra Mundial Cavell se encontraba con su madre en Inglaterra, pero a la brevedad regresó a Bruselas, sólo para encontrar el país y la ciudad invadidos por las tropas alemanas.

Una mujer alta, pálida, delgada, que regía su vida por las reglas, incluso aquellas que ella misma imponía y carente de sentido del humor de acuerdo con el testimonio de una de las enfermeras que trabajó para ella en una entrevista para la BBC en 1962, armó una red amateur de espionaje, como definió Rimington de espionaje, que se dedicó no solo a ayudar a soldados aliados a cruzar las frontera alemana, si no pasó secretos de inteligencia en pedazos de tela escondidos en los zapatos, pañuelos y tacones de los soldados que iban de regreso a Inglaterra. Los alemanes dictaron una ley donde aquellos que ayudaran a ciudadanos de la alianza a salir de la zona ocupada por los alemanes, serían acusados de traición. Los primeros en beneficiarse de esta peligrosa actividad de Cavell fueron un coronel y un sargento ingleses, en noviembre de 1914. A partir de ese momento Cavell y sus conocidos lograron ayudar a 200 soldados a regresar a Inglaterra y de acuerdo con cifras extraoficiales fueron más de 900 soldados.

A finales de julio de 1915 dos de los colaboradores belgas de Cavell fueron detenidos por la policía militar alemana y cinco días después los alemanes entraron en el hospital de Cavell y la arrestaron.

De acuerdo con el Gobernador Militar de Alemania en Bélgica, El general Moritz von Bissing, Cavell era consciente de su culpabilidad como espía.

Detenida en la prisión de St. Gilles, el juicio al que fue sometida fue muy corto y fue encontrada culpable de traición y condenada a la muerte. El veredicto fue una verdadera sorpresa y cubetada de agua fría para todos los gobiernos aliados. Los representantes de los gobiernos de Estados Unido y España en Bélgica trataron de interceder en favor de la enfermera. Pero la respuesta de los alemanes fue una rotunda negativa. El Conde Harrach, uno de los oficiales alemanes en Bélgica contestó:

“Prefiero ver a la señorita Cavell fusilada que al más humilde soldado alemán herido y lo único que lamento es no poder fusilar a otras tres o cuatro ancianas inglesas.

La mañana del 12 de octubre de 1915 Edith Cavell fue fusilada en Bruselas. Su ejecución causó de inmediato una reacción mundial de repudio a los alemanes. Los ingleses crearon canciones, panfletos y películas como propaganda. Incluso una montaña en Canadá fue bautizada con su nombre. El mismo Sir Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, escribió:

“Todo mundo debe sentirse asqueado por el acto de barbarie de los soldados alemanes al asesinar a grandiosa y gloriosa mujer.”

Al momento de su muerte Edith Cavell, la vieja inglesa según el oficial alemán, tenía 49 años. 

publicado en mamaejecutiva.net el 8 de agosto de 2017
imagen: wikipedia.org

lunes, 20 de febrero de 2017

La revista con el dandy.




Una de las más icónicas revistas neoyorquinas que es conocida en todo el mundo nació hace noventa y dos años cuando un excombatiente de la I Guerra Mundial decidió editarla.

Armando Enríquez Vázquez.

The New Yorker, es sin duda una de las revistas más importantes en la vida cultural de la urbe de hierro. Pero también es una de las revistas referentes de la cultura, las letras y la inteligencia norteamericana para el mundo. The New Yorker además ha abrigado en sus portadas a grandes artistas gráficos de diferentes latitudes, como nuestro maravilloso Abel Quezada que trabajo en la década de los ochenta para la revista y dibujo más de 12 portadas para publicación. The New Yorker se ha distinguido por sus portadas sugestivas, festivas e incluso con un valor editorial. Poetas como William Carlos William, Ogden Nash, Sylvia Plath o W.H. Auden publicaron en las páginas de la revista. Escritores de la talla Scott Fitzgerald, Vladimir Nabokov, J.D. Salinger, John Updike, entre muchos otros colaboraron con cuentos y otros materiales para The New Yorker.
Famosa como Playboy por sus viñetas humorísticas, su textos literarios, científicos y análisis políticos. Pero, además, The New Yorker contiene una de las mejores carteleras de lo que sucede en la ciudad de Nueva York lo que la hace atractiva tanto para el habitante de la Gran Manzana como para el turista que la visita. Tan afamada publicación surgió de la mente de un veterano de la I Guerra Mundial, de su esposa, un socio inversionista y otros entusiastas hace ya casi un siglo.
Harold Wallace Ross nació el 6 de noviembre de 1892 en Aspen, Colorado. Cuando tenía la edad de ocho años y por una crisis económica en la zona la familia de Ross, se vio obligada a mudarse y deambular por el oeste americano, hasta que finalmente se establecen en Salt Lake City. A los trece Ross abandonó la escuela y se dedicó de lleno a su pasión; el periodismo. Incluso huyo del hogar familiar para refugiarse en Denver en casa de un tío y trabajar en la prensa de la ciudad. Regresó al seno del hogar familiar pero ya no regresó a la escuela y trabajo en un diario local de Salt Lake City, durante la siguiente década trabajo en diferentes periódicos en Atlanta, Sacramento, Nueva Orleans y Nueva Jersey entre otros lugares de Estados Unidos. Al iniciar el involucramiento de Estados Unidos en la I Guerra Mundial Harold Ross se enlistó en el ejército, en el ejército participó en la publicación de la revista Stars and Stripes que hasta la fecha es la publicación oficial de las fuerzas armadas de Estados Unidos.



Entre las personas que se encontraban en la publicación, había una sola mujer llamada Jane Grant, una periodista hecha en Nueva York de la misma edad que Ross. Al final de la guerra ambos regresaron a Nueva York y en el histórico Hotel Algonquin crearon una tertulia junto con otros periodistas y escritores que llego a ser conocida como La mesa redonda del Algonquin. Fue en esas charlas donde surgió la idea de crear una revista neoyorquina y comenzó a fraguarse la idea de The New Yorker.
Además del ímpetu de Harold y Jane quienes terminaron casándose en 1920, se requirió de un socio financiero que fue Raoul Fleischmann. El primer número de la revista salió a la venta el 21 de febrero de 1925, con un precio de 15 centavos de dólar y una portada que se volvería el logo de la publicación a lo largo de sus casi cien años de existencia.
La portada muestra a un personaje de cuello estirado y sombrero de copa, snob, lo que se conocía como un dandy que sostiene en una de las manos un monóculo con el que pretende observar a una mariposa.
El creador de la portada fue un artista gráfico llamado Rea Irvin, nacido en San Francisco en 1881. Irvin no solo fue el creador de la primera portada y actuó de facto como el primer editor artístico de la revista, a lo largo de más de treinta años, más de 160 portadas fueron creadas por el artista, si no que Irvin también creo la tipografía que lleva su nombre y durante 98 años ha identificado a la revista en los puestos de periódicos.
El personaje de aquella primera portada fue bautizado con el nombre de Eustace Tilley, por Corey Ford, un escritor humorista y colaborador de la Revista y fue dibujado por Irvin como recurso de último minuto tras que la portada como un telón abriéndose para dejar ver una silueta de los edificios de Nueva York era rechazada por Ross. De acuerdo con el colaborador de la revista Louis Menand, en el número del aniversario ochenta en 2005, la portada en sí no era más que un chiste sobre que era más efímero si la mariposa o el pretencioso personaje que la observa. Menand, también cuenta que a Corey Ford le fue encomendada la tarea de escribir diferentes historias acerca de Eustace Tilley a lo largo del primer año de existencia de la revista. También, aclara como al principio no quedaba claro para nadie de que trataba la revista; ni para el público, ni para los anunciantes y tampoco para el editor y los colaboradores. Lo cierto es que el primer gran hit de la revista se produjo tras la publicación del número del 28 de noviembre de ese 1925 cuando un artículo de la revista llamó la atención de la prensa en Estados Unidos alcanzando incluso la primera plana de los diarios y la revista por primera vez se agotó en puesto de periódicos y revistas.
El artículo en cuestión se tituló: Why We Go to Cabarets: A Post Dèbutante Explains. Escrito por Ellin MacKay. Una novelista y cuentista quien en 1926 se casó con el compositor Irving Berlin.



Harold Ross trabajaba todo el tiempo. La revista y su edición eran su verdadera pasión por lo que no solo con el tiempo se divorció de Jane Grant, si no de las otras dos esposas que tuvo: Marie Francoise Elie, con quien tuvo a su único hijo y finalmente con Ariane Allen.
Harold Ross fue calificado en vida y ya muerto, por envidiosos y competidores, como un iletrado, un gamberro con suerte que como el burro del cuento de pronto había tocado la flauta, que nunca supo cuál era la finalidad de su revista, ni que rumbo editorial debía tomar, pero lo que sus más tardíos biógrafos dicen que el verdadero Ross era un hombre de gran talento y listo para adaptarse a los grandes cambios del siglo veinte, un hombre que no tenía miedo a que su proyecto evolucionara, en 1929 tras la caída de la bolsa de valores y la crisis económica la revista estrenó una sección a la que llamó Intenta dormir un poco. Mamá está cerca. Los cambios editoriales de la revista a lo largo de las décadas en que Ross estuvo al frente son claros y parecen demostrar esa aceptación al cambió de Ross que mantuvo y mantienen a la revista a la venta a diferencia de tantas otras que desaparecen.
Harold Ross murió el 6 de diciembre de 1951 en Boston, tenía tan sólo 59 años de edad. La familia Fleischmann quedó entonces como única propietaria de la revista. William Shawn ocupó el lugar de Ross como editor de la revista de 1952 hasta el año de 1987.
The New Yorker pertenece desde 1999 al grupo editorial de revistas Condé Nast.

publicado en thepoint.com.mx el 13 de febrero de 2017
imagenes:    wikipedia.org
                   newyorker.com 

martes, 19 de enero de 2016

Milunka Savic la militar más condecorada de la historia.



En un ejército de hombres, peleando codo a codo contra las fuerzas enemigas a su país esta mujer logró engañar a muchos haciéndose pasar por hombre.

Armando Enríquez Vázquez.

Entre el 30 de junio y el 8 de julio de 1913 se llevó a cabo la batalla de Bregalnica, entre los heridos en batalla se encontraba un valiente soldado serbio que había sido reclutado unos meses antes, pero que son duda había mostrado su valor y coraje en las primeras batallas de la segunda guerra de los Balcanes ganándose un par de condecoraciones. El soldado fue herido de gravedad al estallar una granada y fue llevado al hospital, ahí al momento de llevar a cabo las curaciones el médico militar habría de hacer un descubrimiento sorprendente: el soldado en cuestión era una mujer. Su nombre era Milunka Savic y no sería esa la última vez que participaría en el campo de batalla.
Milunka nació en 1890, en comunidad rural de Koprivnica, que de acuerdo con Wikipedia hoy cuenta con alrededor de 12 habitantes. En 1912, su hermano fue reclutado por el ejército serbio para combatir en contra de los otomanos, pero alguna enfermedad tenía el chico que Milunka decidió cortarse el cabello y adoptar la personalidad del hermano. Otros dicen que fue una oportunidad que le dio la vida para huir de la metódica rutina que conlleva la vida rural. El hecho es que Milunka se uniformó y se destacó como un soldado valiente y osado. Milunka no vio acción hasta 1913 cuando estalló la segunda guerra de los Balcanes, en la que los búlgaros enfrentaron a Grecia y Serbia. Tras el descubrimiento de su género y una vez que sus heridas sanaron Milunka fue llamada por su oficial a cargo.
Estaba claro para el militar qué si bien la joven había usurpado el lugar de su hermano, y había formado parte de un grupo en el que en teoría no había cabida para mujeres, también tenía claro que sus acciones en batalla eran mucho más valiosas que las de muchos de los hombres que estaban y habían estado bajo su mando. Así que le ofreció a Savic la oportunidad de incorporarse a los cuerpos de enfermeras del ejército serbio. La joven rechazó la oferta del superior y le pidió mantenerla de en el ejército donde ella se encontraba tan agusto. El oficial entonces le prometió pensarlo y darle una respuesta al siguiente día. Savic en posición de firmes le dijo a su superior que esperaría la decisión ahí mismo. Una hora después y con la militar aun en posición de firmes el oficial le comunicó que seguía siendo miembro del ejército serbio.
Durante la I Guerra Mundial Savic se distinguió como una de las soldados más valientes y audaces del ejército serbio, durante la batalla de Kolubara, Milunka armada con tres cananas llenas de granadas y un rifle irrumpió en las filas del ejército austro-húngaro, logrando hacer a mas veinte enemigos prisioneros y causando innumerables bajas en el enemigo arrojando granadas a diestra y siniestra, neutralizando así, las ametralladoras de los invasores de serbia. Esta acción le valió una Estrella Karadjordje, la máxima presea otorgada a los héroes de guerra serbios. Milenka resultó herida por las esquirlas de una granada enemiga y estuvo algunos meses en recuperación, a su regreso al frente la osada mujer se ganó su segunda Estrella al distinguirse en la batalla de Crna Reka donde gracias a una táctica similar a la que le ganó el apodo de La bombardera de Kolubara, Savic logró capturar a 23 soldados búlgaros. Después, como muchos serbios y siendo parte de un ejército que había sido reducido a menos de la mitad, huyó a Francia y se integró a las fuerzas franco-británicas que recuperaron Serbia.
Por su valor y hechos en la Guerra recibió condecoraciones de Francia, Inglaterra, Rusia y por su puesto del gobierno de su país. Fue la única mujer a la que se le otorgó La Cruz de Guerra de Francia con palma de oro. Todo esto la convierte en la militar más condecorada de la historia.
Una vez terminada la I Guerra Mundial. Milunka rechazó la oferta del gobierno francés de vivir en aquel país con una muy buena pensión y regresó a Serbia, se instaló en Belgrado; se casó, tuvo una hija, se divorció y adoptó a tres huérfanas de la guerra, trabajó como empleada postal y encargada de la limpieza en un banco entre muchos otros trabajos. Durante la II Guerra Mundial, dirigió un pequeño hospital para milicianos, cuando Serbia fue invadida por los nazis se negó a asistir a un banquete que daban los altos mandos Nazis, por lo que fue arrestada y pasó una gran parte de la guerra en el campo de concentración de Banjica.
Al terminar la II Guerra Mundial, el gobierno comunista de la recién formada Yugoslavia le concedió una miserable pensión y se olvidó de ella, hasta que en 1972 un periódico hizo un reportaje de las penosas condiciones en las que vivía Milunka, la presión de la opinión pública obligo al gobierno a concederle un pequeño departamento en el que Milunka murió el 5 de octubre de 1973, a la edad de 84 años.

publicado en mamaejecutiva.net el 12 de enero de 2016
imagen: badassoftheweek.com