viernes, 5 de abril de 2013

Stephanie Louise Kowlek, la mujer detrás de los chalecos antibalas



Una de las fibras más resistentes en el mercado, compuesto esencial en cascos y trajes para motociclistas, Kayaks, llantas, partes de aeronaves, tijeras y cuchillos fue el descubrimiento de una mujer científica.

Armando Enríquez Vázquez
Si decimos Kevlar inmediatamente sabemos que estamos hablando de uno de los polímeros más resistentes que se conocen actualmente, gracias al descubrimiento de esta fibra hoy existen chalecos antibalas capaces de detener una bala de calibre .38 a tres metros de distancia, así como piezas paras naves que viajan allende la atmósfera resistentes a las diversas fuerzas normales a un vuelo orbital.
El Kevlar es sin duda uno de los grandes descubrimientos del siglo pasado y se lo debemos a una mujer. Stephanie Louise Kwolek nació en New Kensington, Pensilvania el 31 de Julio de 1923. Su padre siempre la aconsejó e impulsó a aprender de la naturaleza directamente. A Stephanie, le gustaba explorar y caminar por los bosques y riachuelos cercanos a su casa, a veces en compañía de su padre. Eran las épocas de la depresión económica en Estados Unidos, Stephanie se entretenía creando cuadernos donde pegaba hojas y semillas que recolectaba en los paseos. O diseñando vestidos para sus muñecas de cartón. El gusto e interés por la ciencia lo obtuvo de su padre que murió cuando Stephanie tenía 10 años de edad. De su madre obtuvo la fortaleza y la fuerza para enfrentar los obstáculos. Llegado el momento de decidir una carrera Stephanie quería estudiar medicina pero no tenía el dinero para pagarse la carrera, así que curso una licenciatura en química en la Universidad Margaret Morrison de Carnegie, hoy conocida con Carnegie Mellon.
Tras graduarse en 1946, aceptó un trabajo en Du Pont, en la ciudad de Buffalo, Nueva York, como investigadora. Stephanie, esperaba con el tiempo juntar el dinero suficiente para regresar a la universidad y llevar a cabo su sueño de estudiar medicina. La verdad es que su trabajó le resultó tan apasionante e interesante que Stephanie Kwolek jamás volvió a abandonar los laboratorios de Du Pont, más que para jubilarse. Ocho años antes de la entrada de Kwolek a Du Pont, se descubrió el Nylon la primera fibra sintética con la que se hacen medias y otras prendas de vestir.
En la década de los sesentas los laboratorios Du Pont, entre sus investigaciones, trabajaban en descubrir cuál era la fibra que sustituiría al Nylon, por otro lado comenzaba a hablarse de una posible crisis de energéticos por lo que la empresa quería descubrir un material que fuera más resistente y pudiera reemplazar al acero del encordado de las llantas para hacerlas más ligeras y optimizar combustible.
Los polímeros que logró conseguir Kwolek, eran bastante peculiares, ya que a diferencia de aquellos con los que había trabajado con anterioridad, las nuevas sustancias era opalescentes y con muy poca viscosidad, por lo general este tipo de sustancias eran descartadas. Sin Embargo, la obstinación de Stephanie, la hizo llevar la sustancia a la siguiente etapa de las pruebas, esto es con una maquina crear las fibras. Las fibras que consiguió resultaron muy resistentes y era muy difícil romperlas con las manos, a diferencia del Nylon. Los siguientes estudios y pruebas a las que se sometió la prueba demostraron la gran fuerza y rigidez del nuevo material, con resultados sorprendentes. La fibra, por ejemplo, no perdía ninguna de sus propiedades al ser expuesta a altas temperaturas, 420°C, la temperatura a la que la nueva fibra era degrada.
El descubrimiento entusiasmo a los investigadores y comenzaron a buscar las aplicaciones del nuevo material al que se le llamo Kevlar. Entre ellas, uno de los investigadores la utilizó en su investigación para la creación de materiales para hacer chalecos antibalas, resultando un éxito, así que sí Kwolek, pensó en estudiar medicina para salvar vidas, el Kevlar ha salvado muchas de policías.
Durante los siguientes años Kwolek continuó sus investigaciones en 1986 después de cuarenta años trabajando para Du Pont, Stephanie Kwolek se jubiló, aunque hasta la fecha sigue siendo consultora de la empresa. En 1995 se convirtió en la cuarta mujer norteamericana en ser admitida en el Salón de la Fama de Inventores de los Estados Unidos. Su nombre aparece en al menos 17 patentes concedidas entre 1961 y 1986.

Publicado en thepinkpoint.com.mx el 3 de Abril de 2013
Imagen.eandt.theiet.org