miércoles, 24 de abril de 2013

Algo está podrido en Dinamarca



El discurso de Obama contra el senado norteamericano, las acciones en contra de sus gobernados en Europa y la falta de leyes claras en México son claros ejemplos de cómo la democracia ha sido superada o jamás existió.

Armando Enríquez Vázquez


Escribió Bioy Casares que al soñar utopías hay que recordar que el sueño de unos es la pesadilla de otros. En esta época en la que se habla apasionadamente y absurdamente de lo políticamente correcto, de lo que se puede y debe decir, de lo que podemos y no hacer o disfrutar, con esa gran intolerancia que caracteriza a todos los grupos que se sienten, se dicen y los que son realmente intolerados. Hoy que tanto canturrean la libertad, vivimos otra época del manual de Carreño disfrazado e impuesta por la ética gay  y  la verdad de Hello Kitty. Por eso que pasan cosas como las que vemos hemos visto en estas semanas y la reflexión sobre lo verdaderamente importante es nula.
Cuando el Presidente de los Estados Unidos, “la mayor democracia del mundo”,  tiene que salir a recordarle al Senado de su país, que esta para servir al pueblo y no asociación de rifles, cuando sobre la voluntad ciudadana se encuentra el negocio de pocos, aunque este implique de manera descarada hacerse de la vista gorda y permitir el trafico legal de armas, cuando en lugar de representar a los votantes, los poderes de una nación se vuelven mercachifles de la muerte. Es que algo está podrido en Dinamarca, como escribiría Shakespeare en Hamlet.
Cuando el gobierno de un país defiende a los bancos y prefiere tener miles de casa vacías, desaprovechadas, mientras los ciudadanos buscan un pedazo de banqueta, o un puente para dormir. Algo está podrido en Dinamarca.
Cuando el mismo revoltoso del primero de diciembre, ese que se quejó de ser víctima de la policía reaparece en la toma de la rectoría de la UNAM, sin ser miembro de la comunidad universitaria. Algo está podrido en Dinamarca.
Cuando las fuerzas federales no pueden mantener la seguridad de un país, el gobierno maquilla las cifras de la mano de sus aliados en la prensa y los medios de comunicación, mientras que cada día se crean más grupos de autodefensas en las comunidades de nuestro país. Algo está podrido en Dinamarca.
Durante muchas décadas hemos escuchado que la democracia es el mejor de los gobiernos. La razones que nos dan son poco claras, la verdad sea dicha la democracia no funciona y el mismo Aristóteles la consideraba una forma corrupta de gobierno. Hoy con una sociedad que no puede ser acallada, mientras los periódicos agonizan y todavía tratan de hacernos creer la verdad oficial, en internet esta la verdad, la de los jóvenes, hombres y mujeres de carne y hueso que ya no beben el atole con el dedo que las diferentes plutarquías quieren hacernos creer es la realidad.
Hoy la democracia no defiende los intereses de ninguno de los votantes, como tampoco se preocupa por ejercer las leyes como es debido. Los movimientos como somos el 99%, democracia 2.0, son de orden global e intentan redefinir las maneras en que vemos a nuestros gobiernos y como esperamos ser gobernados.
Cuando, como pasa en Italia, las clases que han ejercido el poder en las últimas décadas se ven confrontadas por grupos como cinco estrellas y caen al borde de los que a los sensacionalistas les encanta llamar ingobernabilidad, existen hechos muy claros que refutan ese concepto. La primera es que la llamada sociedad civil no se detuvo, Italia siguió trabajando y los italianos en su vida diaria. Dos al final tuvieron que optar por un presidente cercano a los noventa años que no hará ninguna diferencia en la caída de la democracia italiana, es hora de revisar los modelos de gobierno y las formas de ejercerlo y ser representativo como se pretende, o simplemente aceptar el papel real del gobierno como mero administrador de bienes y nada más.
Los políticos no son más que títeres de grandes corporaciones o de los organismos financieros que deciden como quebrar países solo para poder mantener el reinado del miedo entre los civiles.
La democracia ha caducado, necesitamos buscar nuevas formas participativas, respetuosas de todos,  que no necesiten etiquetar, ni excluir; hombres, mujeres, feministas, heterosexuales, homosexuales, negro, blanco, hispano, asiático, todos son términos que han sido utilizados, en algún momento, para dividir y vencer a los seres humanos. La discordia es muy cercana a lo que hoy nos quieren hacer creer que es la democracia.
En Dinamarca, nada tiene por qué estar podrido.
 
Publicado el 23 de abril de 2013 en blureport.com.mx