miércoles, 7 de enero de 2015

De las autopistas a la imagen de un país.





La imagen de un bravo toro de lidia se convirtió en el ícono de una marca y de un país enteró. Su creador un diseñador gráfico veleta.
Armando Enríquez Vázquez.

Ezra Pound, fue castigado por el gobierno de su país por trabajar con el gobierno fascista italiano durante la II Guerra Mundial, Louis Ferdinand Céline unos de los más grandes escritores franceses del siglo pasado fue relegado al olvido por décadas tras haber trabajado abiertamente como colaboracionista Nazi durante la ocupación alemana de Francia, la obra de ambos es universalmente reconocida. Triste el limbo para aquellos que como veletas se movieron de acuerdo con los cambios de los vientos ideológicos del siglo pasado, su indecisión como hombres se muestra en su obra también. Tal es el caso de Manolo Prieto, un diseñador al que solo se le recordará por el Toro de Osborne.
Fundada en 1772 por el inglés Thomas Osborne Mann, la bodega de vinos que lleva el apellido de su fundador es una de las empresas activas más antiguas del mundo y la segunda en antigüedad en España. Es una empresa que continua en manos de la familia Osborne. En la década de los años cincuenta del siglo XX, Osborne buscaba una imagen para su brandy Veterano, misión que encargó a la agencia española de publicidad, Publicidad Azor. Manolo Prieto en ese entonces director artístico y del estudio de la agencia propuso a la Casa Osborne la silueta en negro de un toro de lidia, para crear enormes espectaculares que se erigirían en las carreteras españolas. La empresa rechazó en un principio la idea, pues la consideraba más afín a una ganadería de reses bravas que a una bodega de licores. Manolo y la agencia no dejaron de insistir en su idea del toro y finalmente en 1957 se instaló el primer toro en la carretera que va de Madrid a Burgos. Dentro de la silueta del toro se podía leer: Brandy Veterano Osborne.
Los primeros espectaculares se construyeron con madera, pero pronto fueron reemplazados por estructuras metálicas que resistían mejor el paso de los diferentes elementos climáticos. Se llegaron a colocar cerca de quinientos toros en las carreteras de España para inicios de la década de los sesenta. En 1988, una ley en contra de los anuncios espectaculares en las carreteras españolas puso en peligro de extinción a los toros de Osborne, fue entonces cuando surgió la idea de eliminar las letras de la silueta y dejarla como un gran toro negro. De esta forma Osborne mantuvo su publicidad presente en las vías de comunicación de la península.
Durante los siguientes seis años los toros permanecieron sin problema alguno, en 1994 una nueva legislación volvió a amenazar su existencia. Surgieron entonces defensores de los toros y se escribieron artículos, manifiestos y cartas llenas de firmas en defensa de los espectaculares por considerarlos parte de la imagen española. Todo esto se convirtió en una campaña que fue conocida como ¡Salvemos al Toro! En 1996 Andalucía proclamó a los toros como patrimonio histórico andaluz.
El indulto al toro llegó en 1997 cuando el Tribunal Supremo de España declaró que la silueta del toro había dejado de ser el emblema de una marca para convertirse en algo decorativo, integrado al paisaje. La verdad es que el toro se había convertido en mucho más que eso era una imagen de España en el mundo entero.
Esto era patente también para los dueños de Osborne, en 2009 el presidente de la empresa pensó que el toro ya no representaba todo lo que la marca tenía que ofrecer, pues su asociación con el brandy hacía que el consumidor ignorara nuevos productos de la marca. El cambio de la imagen de Osborne corrió a cargo de la agencia especializada en branding Morillas. La nueva imagen del grupo es elegante y en desde la segunda O se asoma la testuz cornada del toro de Manolo Prieto.
La silueta que era imagen de una marca, se convirtió en emblema de un país y en una marca que cuenta con tiendas que venden diferentes productos que muestran al toro que originalmente fue de Osborne.

Manolo Prieto, comunista durante los años de la Segunda República, colaborador de la Alemania Nazi y del Franquismo, trabajador en la embajada norteamericana en España, murió en 1991 refunfuñando que su labor fuera reconocida por el toro y no por el resto de su obra gráfica. De lo que conozco de la obra de Prieto, rescato sus medallas y alguno de sus carteles taurinos. Es la sencillez y la fuerza del toro sin duda lo mejor de su obra como atestigua la historia y el gusto de los españoles.
Actualmente alrededor de 90 toros subsisten en las autopistas españolas.



publicado en thepoint.com.mx el 1o de diciembre de 2014
imagenes: osborne.es
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