domingo, 11 de enero de 2015

Tom Landry veinte años ganando con los Vaqueros.



Uno de los entrenadores más emblemáticos de la NFL, pasó veintinueve años al mando de un solo equipo y su figura de sombrero junto a la banca será inolvidable para aficionados y amantes del futbol americano.
Armando Enríquez Vázquez
Para muchos un rival de altura, para otros el estratega de toda una época, otros lo reconocen como uno de los caballeros del emparrillado, ante todo uno de los grandes innovadores del futbol americano, existen muchas formas de definir y de honrar a uno de los más grandes entrenadores y hombres del futbol americano profesional de la NFL.
Thomas Wade Landry nació el 11 de septiembre de 1924 en Mission, Texas. Su padre era mecánico y su madre ama de casa. Durante su años de preparatoria Landry jugó como quarterback, corredor y pateador, llevando a su escuela a una temporada con más de trescientos años anotados. Landry ingresó a la Universidad de Texas y tras un año de estudios, abandonó la escuela para unirse a la fuerza aérea de su país y combatir en la II Guerra Mundial. Al finalizar la guerra Landry retomó sus estudios y su participación en el futbol colegial en la Universidad de Texas, jugando las posiciones de  corredor en la ofensiva y esquinero en la defensiva. En 1949 comenzó su carrera como jugador profesional jugando con el equipo de los Yanquis de Nueva York de la All America Conference AAFC, uno de los primeros intentos por competir con la NFL.
Landry, ese año como esquinero, se ganó el respeto de la afición por su forma ruda de jugar y pasó al siguiente año a jugar con los Gigantes de Nueva York de la NFL. Landry jugó hasta 1955, los últimos dos años fungió también como un jugador que asistía al entrenador. En 1956, los Gigantes lo hicieron su entrenador defensivo, mientras que el entrenador ofensivo era nada más y nada menos que Vince Lombardi. Lombardi y Landry se hicieron benos amigos e incluso la noche anterior al famoso Tazón del Hielo, la familia Landry cenó en casa de los Lombardi en Green Bay.
Cuenta una anécdota que un día llegó un visitante al estadio de los Gigantes. Primero pasó por la oficina de Tom Landry que junto con el equipo defensivo de los Gigantes, veía películas y analizaba al enemigo planeando las estrategias para el próximo partido. Después se cruzó con la oficina de Lombardi, donde el entrenador de la ofensiva de los Gigantes hacía lo mismo con los jugadores ofensivos de Nueva York. Finalmente el visitante llegó a la oficina del entrenador en jefe de los Gigantes; Jim Lee Howell, quien sentado cómodamente con los pies arriba del escritorio se dedicaba a leer el periódico:
  - Con personas como Landry y Lombardi en el equipo, hay poco para mí por hacer.- Aclaró el entrenador a recién llegado.
Landry fue el responsable de implementar la defensiva conocida como 4-3. En la que se utilizan cuatro jugadores en la línea defensiva y tres linebackers. Habitualmente se utilizaban solo dos linebackers y un centro defensivo. Landry cambió al centro por el linebacker. La formación se volvió muy común en la NFL y actualmente se sigue utilizando.



En 1960 el dictador de la NFL George Halas concedió una franquicia de la liga a la ciudad de Dallas, como franca respuesta a la osadía de Lamar Hunt y Bud Adams de crear una nueva liga a la que llamaron AFL. El equipo de Lamar Hunt se encontraba en la ciudad de Dallas y se llamaba los Texanos de Dallas, con el tiempo el equipo de Hunt se mudó de ciudad y se convirtió en los Jefes de Kansas. La NFL otorgó la franquicia de Dallas a Clint Murchinson Jr. y Bedford Wynne. El equipo, tras varias opciones e indecisiones fue bautizado como Vaqueros y su primer gerente general fue Tex Schramm. Schramm decidió contratar a Landry como entrenador del equipo. De acuerdo con el propio Landry la oferta le vino como anillo al dedo ya que estaba pensando en abandonar el futbol americano. Landry tenía interés en vivir en Dallas y dado que Lombardi ya no estaba con los Gigantes, pues había sido contratado también como entrenador en jefe para el equipo de Green Bay, no le veía ya mucho futuro a su carrera en la NFL.
Su primer año con el equipo de Dallas, y el primer año de la franquicia fue un año perdedor en el que los Vaqueros no ganaron ni un solo juego. Perdieron once y empataron uno. Las siguientes cuatro temporadas también fueron perdedoras, pero tanto Schramm como Murchinson tenían confianza en Landry y en 1964 extendieron su contrato por diez años.
Como el gran estratega defensivo que fue, Landry comenzó a obsesionarse con nulificar la ofensiva de Lombardi que era conocida como “Carrera hacía la luz del día”, que el más exitoso entrenador que haya habido en la NFL diseñó para los empacadores. Dicha jugada consiste en que el corredor busque los espacios abiertos, en lugar de correr a través de los espacios abiertos por el bloqueo de la línea ofensiva. Landry entonces modificó la defensiva 4-3. Dos de los hombres de la línea defensiva se colocan una yarda detrás de la línea de scrimmage, estos dos hombres son aquellos asignados a cubrir el espacio donde anticipan que va a pasar el corredor. Esta nueva defensiva se conoce como Flex. Landry, sin embargo nunca pudo ganar un juego de campeonato a los Empecadores de Lombardi, y una carrera directa del quarterback de Green Bay, Bart Starr, de una yarda acabó con los Vaqueros en el famoso Tazón del Hielo de 1967.
Se dice que Landry frustrado ante las dos derrotas que tuvo en los juegos por el campeonato en contra de Green Bay, se preguntaba si acaso no sería la falta de carácter de su equipo o la de él mismo lo que impedía que su equipo fuera campeón.   
Pero poco a poco Landry iba construyendo un equipo sólido que en 1970 habría de llegar al Superbowl V, mismo que perdieron frente a los Colts de Baltimore 16-13. Al año siguiente, en 1971, los Vaqueros fueron de nueva cuenta campeones de la NFC para repetir en el Superbowl y en esta ocasión ganar el sexto campeonato de la NFL frente a los Delfines de Miami por 24-13. Ese año Roger Staubach ganó la titularidad como quarterback del equipo.
Landry también innovó en la ofensiva. Primero y de acuerdo con sus propias palabras debido a la poca calidad de los jugadores ofensivos de los Vaqueros, Landry retomó una estrategia de principios del siglo XX y abandonada en la década de los años sesenta, que consistía durante la formación de los equipos en cambiar la estructura de la misma. Landry decía que ese tipo de trucos y artimañas las odiaba como entrenador defensivo, pero que a la primera ofensiva de los Vaqueros le funcionaba muy bien. Hoy este cambio en la formación se sigue utilizando a la fecha por muchos de los equipos.
Otra de las grandes innovaciones de Landry a la ofensiva fue la formación escopeta.
Bajo la batuta de Landry los Vaqueros llegaron en cinco ocasiones al Superbowl y ganaron dos de ellos, el VI frente a los Delfines de Miami y el número XII en el que derrotaron a los Broncos de Denver por marcador de 27 a 10.
Landry era un hombre religioso y creía en las reglas y los límites. En sus 29 años como entrenador en jefe de los Vaqueros, tuvo bajo su mando a grandes jugadores con los que construyó la franquicia y la leyenda de los Vaqueros. Entre sus discípulos que después llegaron a ser entrenadores y llevar a sus equipos a Superbowls están Mike Ditka y Dan Reeves.
Las anécdotas y recuerdos son innumerables. Tony Dorsett el gran corredor de los Vaqueros, contó en cierta ocasión que durante su año de novato, un día que sus padres viajaron a Dallas para verlo jugar, todo le salió mal y llegó tarde al estadio, una vez en los vestidores le dijeron que Landry lo quería ver en su oficina. Dorsett temiendo el regaño del entrenador se presentó en la oficina. Landry le informó que como castigo a su retraso no iniciaría esa tarde en el encuentro y tal vez ni siquiera jugara. Dorsett frustrado ante la posibilidad de no jugar, salió de la oficina de Landry con ganas de llorar. Finalmente, como él mismo cuenta, si jugó ese día y anotó tras una carrera de muchas yardas, siendo uno de sus mejores días en su primera temporada. Al día siguiente Landry recibió al joven Dorsett, diciéndole que sí así iba a jugar, podía llegar tarde con más frecuencia.
Landry es uno de los entrenadores con más juegos ganados en la NFL, arriba de él sólo Don Schula y George Halas. Landry también es uno de los entrenadores con más juegos de postemporada, pero el record más importante que tiene Tom Landry es el de tener 20 temporadas ganadoras consecutivas una marca a la que ningún otro entrenador se acerca aún.
A principios de 1989, tras una temporada perdedora los Vaqueros de Dallas fueron vendidos a Jerry Jones, ese mismo día, el prepotente nuevo dueño del equipo acompañado por Tex Schramm, se dirigió a un campo de golf de la ciudad texana de Austin, donde Landry se encontraba jugando, sólo para informarle que estaba despedido, lo mismo sucedió con Schramm y los dos últimos miembros fundadores de los Vaqueros que aun se encontraban en el equipo dejaron de ser parte de él. Tan sólo un par de semanas antes Landry había declarado que estaba listo para dirigir otros cuatro años a los Vaqueros. Landry tenía en ese momento 64 años de edad.
Bob Lilly, el tacle pilar de la poderosa defensiva del juicio final de los años setentas y quien jugó catorce temporadas bajo el mando de Landry, al enterarse de la noticia declaró: Es el final de una era. Nuestra era. Muchos vaqueros están llorando esta noche. El mismo comisionado de la NFL Pete Rozell declaró: Es como la muerte de Lombardi. Tom es no sólo un gran entrenador, sino un gran ejemplo a seguir para los niños y aficionados del futbol americano.
Dos años después Landry fue hecho miembro del Salón de la Fama. El 12 de febrero de 2000 Tom Landry murió de leucemia en Dallas. Al parecer la arrogancia y la prepotencia de Jones alejaron a Landry de la franquicia de su vida y de acuerdo con las declaraciones de su viuda en 2011, Tom Landry regresó a ser fan de su primer equipo de la NFL y murió apoyando a los Gigantes de Nueva York. De acuerdo con su viuda las relaciones con la familia Mara, dueña de la franquicia neoyorquina, siempre fueron cordiales y amistosas.

imagenes:   nypost.com 
                     espn.go.com