viernes, 16 de enero de 2015

Propaganda, elecciones y ¿la democracia?





Cada partido debería ser responsable, como sucede en muchas otras democracias, de su economía de tener donantes acreditables y responsables, así como candidatos respetables.

 Armando Enríquez Vázquez

De cara a un proceso electoral más en nuestro país los medios de comunicación comienzan a atiborrarnos de propaganda de los diferentes partidos políticos. Un presupuesto exagerado esta por ejercerse y los medios de comunicación empiezan llenar sus arcas gracias a los tiempos aire que los diferentes partidos políticos, el gobierno federal y organismos del gobierno como los institutos estatales electorales,  El IFE maquillado llamado hoy INE y los tribunales electorales compran sin ton ni son.
En los próximos seis meses la demagogia, las acusaciones infundadas, la llamada guerra de lodo y el cinismo serán, pan nuestro de cada día, incrementados desde todas las trincheras políticas y se nos querrá hacer creer que eso son campañas políticas electorales. Escucharemos pocas propuestas y mucho menos idea de parte de los contendientes.
Uno de los más tristes ejemplos de la falta de creatividad de los publicistas políticos actualmente, es la campaña del Partido Verde. Hace ya varios meses mantiene una campaña de propaganda en radio, televisión, prensa y espectaculares que es la misma, incluso en imágenes y slogans que la de hace seis años, presumiendo los logros legislativos de una bancada que sólo sabe votar lo que el PRI le ordena. Logros de hace seis años, que demuestran la nulidad de este llamado partido político, incapaz de hacer o proponer nada durante la última legislatura, orgullosamente sus miembros se han dedicado a calentar curules y escaños.
Esas campañas políticas y partidos políticos que financiamos los mexicanos con nuestros impuestos, sin importar si simpatizamos con ellos o no, bajo el pretexto de evitar que dineros malhabidos financien candidatos o partidos políticos, al menos, eso es lo que nos han hecho creer desde el anterior IFE y el Congreso de la Unión. Los hechos son contundentes y cada día podemos ver más ediles y gobiernos a lo largo y ancho del país de todos los tintes políticos que han sido patrocinados por el crimen organizado o por intereses empresariales muy específicos.
Siempre he pensado que el dinero que se asigna a partidos políticos y candidatos, a propaganda partidista en los diferentes medios de comunicación y diferente al uso y abuso de los tiempos y espacios oficiales, tendría un mejor uso en programas específicos de los gobiernos locales, estatales y federal. En infraestructura, promoción, educación.
Sumar el dinero dedicado a los diferentes partidos políticos, al destinado a programas sociales que en muchos casos parece más una limosna institucionalizada y tiene por objetivo promover el voto por un partido o candidato, resulta en miles de millones de pesos que podrían ser utilizados en el fomento de la ciencia, en la ampliación de redes de transporte público en las grandes ciudades, en surtir de medicinas las farmacias del sistema de salud, entre muchos otros usos realmente democráticos y no propagandísticos.
Durante seis meses y conforme se acerque el día de la votación, medios y partidos políticos tratarán de hacernos creer que la agenda de nuestra patria está centrada en unas elecciones que desde hoy están amenazadas por ser boicoteadas por parte de diferentes sectores de la población civil en especial en Guerrero. Lo que probablemente tenga como consecuencia algo que no tiene lugar en ninguna democracia, la represión y la violencia por parte de un gobierno que en dos años ha demostrado que ese es el estilo de gobierno que mejor se le da, ya sea acallando periodistas, encarcelando a los que creen sus potenciales enemigos políticos, desapareciendo estudiantes y guardando silencio absoluto acerca de todos los desaparecidos y desconocidos aparecidos en tantas fosas clandestinas, que han resultado no ser los normalistas de Ayotzinapa.
No necesitamos oír, leer o ver mantas en nuestras calles que anuncien a una serie de personas que están muy lejos de representarnos a la sociedad o de ser el cambio. Personas que nos desconocidos hoy que nos toparemos en siete meses en los botes de basura, pues otra de las consecuencias de las elecciones son las toneladas de basura que generan.
El PAN no logró transformar el país en lo mínimo. En doce años de mandato el PAN se comportó de la misma manera que el PRI y fue incapaz de cuestionar el modelo dizque democrático que rige a México. Dieciocho años del PRD en la Ciudad de México, sólo han servido para desmantelar las redes clientelares del PRI, para crear las redes clientelares del PRD representadas entre otros por los vagoneros del Metro y otros comerciantes que se les permite colocarse en zonas en las que representan un peligro para la ciudadanía como los andenes de la estación Guerrero y que de acuerdo con el actual jefe de gobierno ya no existen.
Ni que decir del PRI que se encargó durante doce años de boicotear y atacar las propuestas presidenciales de Fox y Calderón, para al regresar al poder hacerlas suyas y entonces si aprobarlas y cacarearlas como propias. Ya ni que decir de partidos satélites y acomodaticios como el Verde que ha resultado desde su fundación el negocio de una familia y sus amigos. Y que hoy cree que emulando la precampaña de seis años de Peña Nieto en la persona del corrupto gobernador de Chiapas, apadrinado por el PRI logrará estar cerca de la presidencia en 2018.
Un PRI que señala con dedo flamígero a los partidos de oposición, ocultando con la otra mano a miembros criminales de su organización como Mario Marín, Los hermanos Moreira o los criminales gobernadores de Veracruz Fidel Herrera o Javier Duarte, especialistas en desaparecer periodistas y a los que se les ha señalado por tener nexos con los Zetas. César Duarte gobernador de Chihuahua al que se acusa de enriquecimiento ilícito y bajo cuyo gobierno la violencia en el estado ha regresado a sus peores niveles. Tiene muy poca cara para hablar de democracia y pedir el voto ciudadano.
La democracia no tiene nada que ver con la imposición de personas con poderes plenipotenciarios como el comisionado Alfredo Castillo en Michoacán, violando así la constitución federal y local que dan el derecho a los ciudadanos de elegir a sus gobernantes.
Cada partido debería ser responsable, como sucede en muchas otras democracias, de su economía de tener donantes acreditables y responsables, así como candidatos respetables, con trayectoria política o social y que trabajen para la ciudadanía, no para otros intereses. Todos y cada ciudadano debe ser capaz apoyar libremente al partido de su preferencia y también de cuestionar y señalar las irregularidades de los funcionarios públicos.
Sin duda estamos en un momento en que la llamada democracia mexicana debe ser analizada y no por políticos, politólogos o mesas de consulta, ni por los tribunales electorales que creen que utilizar el dinero de la prerrogativas partidarias en redes de prostitución no debe tener consecuencia legal alguna, sino por la ciudadanía que es la más afectada por los resultados de una forma de gobierno que parece no estar funcionando, ni satisfaciendo el derecho de los mexicanos a vivir en paz y de manera armónica. Hoy  estamos obligados, en México, a promover la evolución y cambio de eso a lo que llamamos democracia.

publicado en blureport.com.mx 9 de enero de 2015
imagen: info7.mx