miércoles, 11 de febrero de 2015

“El genio”, Bill Walsh, la ofensiva de la costa oeste.



Uno de los más exigentes entrenadores, de los innovadores y sin duda uno de los más exitosos al jugar tres Superbowls y ganar los tres.
Armando Enríquez Vázquez.
Durante la década de los ochenta si existe un equipo que vale la pena recordar como una dinastía son los 49ers de San Francisco. Joe Montana, Jerry Rice, Ronnie Lott, Dwight Clark, Roger Craig. El hombre responsable de formar a una de las ofensivas aéreas más espectaculares en la historia de la NFL fue un hombre que estuvo a punto de abandonar el futbol americano profesional de por vida, cuando sintió que ya no había nada más que él pudiera hacer al sentirse boicoteado por uno de sus ex jefes. Su nombre hoy es sinónimo de excelencia en la liga: Bill Walsh.
William Ernest Walsh nació en Los Ángeles, California el 30 de noviembre de 1931. En sus tiempos de preparatoriano y en sus primeros años en el futbol colegial en la Universidad de San Mateo, Walsh jugó como quarterback, sin embargo cuando pasó a la Universidad Estatal de San José, el entrenador lo cambio a posiciones defensivas. Walsh sufrió diferentes lesiones que terminaron con sus aspiraciones para jugar de manera profesional e incluso en su último año en la universidad solo alineó en cinco encuentros. A pesar de esto, Bob Bronzan, entrenador del equipo, estaba impresionado por el conocimiento de Walsh del deporte y le ofreció un puesto de asistente en el equipo de entrenadores una vez que terminara con sus obligaciones con el ejército de Estados Unidos.
Así inició Walsh su carrera como entrenador, asistiendo a Bronzan y entrenando al equipo de novatos de la universidad, trabajó después en la Universidad de California en Berkeley y más tarde en Stanford. En 1966 fue contratado en la AFL por Al Davis para que fungiera como entrenador de los backfields de los Raiders de Oakland. Walsh aprendió el tipo de ofensiva que Davis había aprendido de Sid Gillman en sus días como entrenador asistente en los Cargadores de Los Ángeles y que Davis perfeccionó e implementó en los Raiders. En 1968 Bill Walsh fue contratado por el legendario Paul Brown para ser entrenador asistente en la nueva franquicia de la AFL; los Bengalíes de Cincinnati. Durante ocho años Walsh trabajó para el equipo de Cincinnati, durante ese tiempo comenzó a desarrollar lo que años después sería conocido como la Ofensiva de la Costa Oeste, y que consistía en modificaciones al sistema de Davis y su Ofensiva Vertical, y utiliza mucho más pases cortos y rápidos a los backfields convertidos en receptores.
Uno de los objetivos de la AFL era desarrollar un estilo de juego más atractivo y aéreo que el de su rival la NFL, y eso es exactamente lo que hombres como Bill Walsh y Al Davis hicieron. Walsh empezó a tomar decisiones en los Bengalíes y en 1971 seleccionó en la tercera ronda del reclutamiento colegial a un joven llamado Ken Anderson, que no había jugado en ninguna universidad grande, ni mediana, pero en el que Walsh había visto algo. Algo que ni siquiera pudo mostrar a los demás involucrados en la selección por parte de Cincinnati, primero porque la escuela donde jugaba Anderson era tan pequeña que no tomaban ninguna película de sus juegos y cuando Walsh consiguió que una universidad de las que habían jugado en contra de Augustans College, no se podía observar nada pues en cuanto sucedía alguna jugada importante generada por Anderson, los aficionados se levantaban de sus asientos y obstruían la vista de la cámara. Todos, incluido Brown, tuvieron que confiar en los instintos de Walsh. Ken Anderson tomó las riendas de los Bengalíes. Cuando Brown dejó su posición como entrenador en jefe de la franquicia en 1975, muchos creyeron que Walsh sería nombrado como sustituto de Brown, pero no fue así. El lugar del entrenador de los Bengalíes fue para Bill Johnson. Walsh renunció al equipo sintiéndose traicionado.
En 1976, fue contratado por los Cargadores de San Diego y ahí trabajo con el quarterback Dan Fouts y lo hizo mejorar en su juego. En 1977, la Universidad de Stanford le ofreció el puesto de entrenador en jefe del equipo.
Años después en una entrevista, Walsh declaró que en sus años con los Bengalíes, Paul Brown se encargó de boicotear todas las oportunidades que tuvo de convertirse en entrenador en jefe en otros equipos. Ya en Stanford, Walsh pensó seriamente en abandonar el futbol americano, el hombre de 47 años creyó que su oportunidad de dirigir a un equipo de la NFL había pasado ya. En ese punto y tras dos años de llevar a temporadas ganadoras a Standford, sonó su teléfono y los 49ers de San Francisco le ofrecieron la añorada oportunidad de convertirse en entrenador en jefe. Era el año de 1979.
Bill Walsh llegó a los 49ers a reconstruir un equipo que había terminado la temporada con dos juegos ganados y catorce perdidos. Ese año Walsh se encargó de contratar a un joven quarterback de la Universidad de Notre Dame al que muchos rechazaron acusándolo de inconsistente, su nombre Joe Montana y con el paso de tan solo dos años, Walsh les demostró a todos los detractores de Montana lo equivocados que estaban. En su primera temporada al mando de los 49ers las cosas no cambiaron y el equipo volvió a repetir el 2-14 como record de su temporada. 1980 comenzó a mostrar cierta mejoría y los 49ers ganaron seis y perdieron diez. 1981 cambió la forma en que los medios y los aficionados veían a los 49ers, pero lo más importante ellos mismos cambiaron la forma de verse a sí mismos. Los 49ers bajo la batuta de Walsh y el brazo de Montana llegaron al Superbowl XVI, para enfrentar al viejo pupilo de Walsh, Ken Anderson y los Bengalíes de Cincinnati. Los 49ers ganaron su primer Superbowl por un marcador de  26 a 21. Fue también el primero de era Walsh-Montana. Montana fue nombrado el jugador más valioso del Superbowl y Walsh el entrenador más valioso del año.
En 1984, los 49ers regresaron al Superbowl y en su edición XIX vencieron a los Delfines de Miami 38-16. Montana fue nombrado por segunda vez el jugador más valioso del Superbowl.
Finalmente en 1988 Walsh y Montana llevaron a los 49ers a un tercer Superbowl en el que enfrentaron de nueva cuenta a los Bengalíes de Cincinnati esta vez los 49ers ganaron con un marcador de 20-16, En esta ocasión el jugador más valioso fue Jerry Rice, otra de las selecciones de Walsh.
La sorpresa fue que ese año, tras diez años con la franquicia Bill Walsh dejó el equipo para convertirse en comentarista de la cadena de televisión NBC. Bill Walsh decía estar exhausto, Walsh se aseguró que George Seifert fuera nombrado su sucesor. Los 49ers llegaron la temporada siguiente de nuevo al Superbowl y por cuarta vez lo ganaron, esta ocasión enfrentaron a los Broncos de Denver a los cuales humillaron con un marcador de 55-10. La estructura y el equipo eran el que Walsh había construido.
Además de la Ofensiva de la Costa Oeste Walsh legó al futbol americano profesional, cosas que parecerían tan triviales y que sin embargo todo mundo utiliza el día de hoy como las hojas enmicadas con el plan de juego, o el hecho de tener de manera anticipada las primeras 15 jugadas ofensivas del juego.
Bill Walsh fungió como comentarista de televisión tres años y en 1992 regresó a Stanford como entrenador en jefe de la universidad. En 1994 dejó a la universidad y se retiró como entrenador.
En 1993 se convirtió en miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional. En 1999 regresó a los 49ers como vicepresidente y gerente general. En 2001  se separó de manera definitiva de la franquicia y de 2004 a 2007 trabajo como consultor del equipo.

Bill Walsh murió víctima de leucemia el 30 de julio de 2007 a la edad de 75 años.

imagen: espn.go.com