viernes, 7 de julio de 2017

¿Quién va auditar a Mancera?



Frente a las aspiraciones presidenciales de Miguel Ángel Mancera alguien debería estar ya sacando los números de su administración. 


Armando Enríquez Vázquez

Es un hecho que en los próximos meses Miguel Ángel Mancera, actual jefe de gobierno de la CDMX (Marca Registrada), habrá de renunciar a su puesto y no lo hará por dignidad, ni por decoro, lo hará para intentar competir en la carrera presidencial del 2018.
Hace cinco años Mancera obtuvo el mayor número de votos que cualquier candidato a la jefatura de gobierno de la capital del país haya logrado jamás. La ciudadanía confió en Mancera en primer lugar porque no tenía militancia en el PRD a pesar de ser su candidato y de ser el procurador de justicia de Marcelo Ebrard. Mancera nos vendió la idea de su pureza y virginidad política, es más a la fecha el político no pertenece a ningún partido político, aunque su enferma relación con la peor parte de las tribus perredistas de la CDMX (Marca Registrada) sólo ha provocado que la corrupción durante su administración sea descarada y cínicamente desvergonzada como en ninguna otra administración perredista de la ciudad, y eso que sufrimos a López Obrador y sus operadores, a Rosario Robles y a Marcelo Ebrard. Así mismo su servilismo ante el presidente Peña Nieto, a diferencia de sus antecesores, solo demuestra la ambición desmedida que este político tiene. Como también demuestra su tibia personalidad y su falta de compromiso con el cargo.
A diferencia de los tres anteriores, Mancera poco o nada hizo por la ciudadanía de la capital o por la capital misma. Mancera ha trabajado para él y para sus amigos y colaboradores. Mancera estrenó su puesto de elección popular con el dedo flamígero señalando y acusando a su predecesor de corrupción. Sin embargo, a casi cinco años de haber iniciado su gobierno, la capital del país enfrenta una crisis de corrupción, seguridad y credibilidad en sus autoridades. Miguel Ángel Mancera debería ser auditado, antes de su renuncia. Resulta curioso que a pesar de tener desde hace dos años una asamblea donde la mayoría de los asambleístas pertenecen a la oposición, casi nadie, sólo un puñado de ciudadanos ha puesto en entredicho la manera en que se administra la CDMX (Marca Registrada). Los asambleístas de Morena, PAN y PRI, parecen no tener ningún problema con la forma en que se dilapida el presupuesto de la capital, mientras sigan siendo uno de los congresos más caros y corruptos del mundo.
El metrobús tiene goteras, el metro es un basurero lleno de fallas humanas y mecánicas con un sindicato que cree que puede poner y de hecho pone en jaque a las autoridades para lograr todas las canonjías posibles. La ciudad se inunda a la menor provocación por una falta de previsión, Mancera a concesionado las multas, la construcción y el transporte público. Un jefe de gobierno que es incapaz de hablar de manera clara y reconocer el crecimiento de la inseguridad y el crimen organizado en la capital del país durante su gobierno. Que no enfrenta los problemas de la ciudad, el transporte colectivo concesionado es un verdadero foco de corrupción. Los taxis llevan la cromática que quieren y no existen operativos contra los taxis piratas. Las obras de gobierno no siguen una lógica, y mucho menos una planeación, los que vivimos cerca de la obra de Río Churubusco e Insurgentes hemos visto como han construido y destruido, aceras, el mismo túnel de José María Rico y la carpeta asfáltica una y otra vez, lo que obliga a que se rindan cuentas claras tanto por parte de la constructora a cargo que da completamente la idea de no saber que está haciendo, como de las autoridades encargadas de supervisar esta obra.
Mancera no tiene ojos más que para él. Ha demostrado a lo largo de su gestión que la ciudadanía, empezando por los más vulnerables no le interesan. No tiene fuerza más que para levantar su imagen como precandidato presidencial. En la Ciudad de México mientras los carteles nacionales y locales de las drogas se fortalecen, Mancera se la ha pasado cinco años negando lo que para todos es claro. Se ha pasado cinco años manteniendo un silencio cómplice, sin atreverse a condenar la falta de programas de seguridad en el Estado de México que se extiende por razones obvias y de colindancia con la ciudad. Un gobierno que ha sido incapaz de llevar de manera transparente, clara y exitosa los casos más importantes y escandalosos de justicia de los últimos cinco años. En materia de justicia, un abogado como mancera ha demostrado ser incapaz de tener a los mejores hombres para tener una ciudad que lleve a cabo la justicia de manera expedita y correcta.
Cinco años ha permitido Mancera que se talen árboles a diestra y siniestra, acabando con las áreas verdes de la ciudad en favor de sus amigos constructores y afectando de manera directa el microclima de la CDMX (Marca Registrada). Cinco Años de una fallida política social que se refleja en el aumento de indigentes en las calles de la ciudad que al gobierno le importan en lo más mínimo. Pero en los momentos que se necesitó mostrar fuerza ante decisiones absurdas del gobierno federal que afectan a la CDMX (Marca Registrada) Mancera reaccionó de la misma servil manera que cualquier gobernador priísta.
Llama la atención como el Instituto de Verificación Administrativa de la Ciudad de México, INVEA, a últimas fechas ha clausurado obras y lugares a diestra y siniestra, Meyer Klipp, también, debe ser auditado y su instituto investigado, porque existen las sospechas de que sea uno de los mayores focos de corrupción de la CDMX (Marca Registrada) y de recaudación de dinero para la campaña de Mancera en el 2018. Las Secretarias de Vivienda y Desarrollo Urbano y de Movilidad de la Ciudad son desde hace al menos dos sexenios verdaderos nidos de corrupción. Mancera decidió dejarlas en manos de los máximos burócratas del PRD capitalino para que se siguieran enriqueciendo de la mano de constructoras y extorsionando a través de reglamentos absurdos a ciudadanos como los taxistas. La incapacidad de Mancera para gobernar queda de manifiesto en la caída de la calidad de vida de los capitalinos.
No existen, hasta el momento pruebas de que Mancera en sí sea corrupto, lo qué si hay como en otros casos de jefes de gobierno, es la certeza de cómo ha protegido a diferentes grupos y tribus para enriquecerse a través del gobierno y a costillas de la ciudadanía o de los empresarios y mantener así a votantes. Las cuotas y las mordidas se cobran a automovilistas, vendedores ambulantes, constructores, a todos y esa corrupción servirá, sin duda, en parte para financiar las aspiraciones presidenciales de Mancera y en gran medida para que los perredistas de la asamblea se sigan haciendo de la vista gorda frente al dispendio de la oficina del Jefe de Gobierno, afectando a la ciudadanía en su modo diario de vivir, convivir y transitar por la Ciudad. Creo que ningún habitante de la CDMX votaría por Mancera para presidente, así fuera la única opción en la boleta.
Lo peor es que una vez que Mancera haya renunciado, llegará a la Jefatura de Gobierno, alguien igual de dañino y cínico que el actual titular de la ciudad; su jefa de gobierno Patricia Mercado quien al igual que Mancera, ha demostrado que su único interés es ella misma y su servilismo a las estructuras del poder, llámese hoy en día, el PRI.

publicado en blureport.com.mx el 1º de julio de 2017.