martes, 1 de mayo de 2018

Algunas científicas de la antigüedad.




La importancia de las mujeres en sociedades anteriores a la llegada del cristianismo ha quedado documentada de diversas maneras, es así como conocemos los nombres de algunas de ellas.
Armando Enríquez Vázquez

El papel que las mujeres han jugado en el desarrollo y la evolución de la Humanidad es claro por más que existan intentos a lo largo de la historia por menospreciar o borrar el valor de una mujer desde los diferentes nichos de poder del hombre. Entre las mujeres que participaron en el desarrollo de diferentes áreas científicas, que aún no se llamaban así, ni siquiera calificaban como las especialidades que hoy tenemos mencionaré a algunas de las cuales los datos son muy pocos y se sabe de su existencia por las menciones que se hacen de ellas en diferentes registros que se han hallado a lo largo de investigaciones arqueológicas.
Conforme a unas tablillas con escritura cuneiforme encontradas en lo que hace milenios fue Babilonia, existieron al menos dos mujeres dedicadas a la confección de perfumes a partir de flores, hierbas aromáticas, petróleo, agua. El nombre de una de estas mujeres se conserva entero, se llamó Tapputi-Bellatekallim esta última palabra nos da a conocer que Tapputi era la encargada del laboratorio, palabra tal vez demasiado elaborada y moderna al referimos a un taller especializado en la confección de estos perfumes, cosméticos y ungüentos. De la otra mujer únicamente sobrevive la mitad del nombre o tan solo un par de sílabas -ninu, a esta segunda mujer se le atribuye de acuerdo con las tabletas cuneiformes la elaboración de un tratado acerca de la fabricación de perfumes, hoy perdido. Tapputi vivió alrededor del año 1200 a.c. y es considerada por muchos la primera mujer química de la historia.
En el antiguo Egipto y anteriores a Tapputi y -ninu, se han encontrado referencias a mujeres que practicaban la medicina. Durante las excavaciones en Giza de la tumba de un alto funcionario de la Dinastia V (2620 a 2560 a.c) llamado Ajethotep, se descubrió una estela celebrando a la madre de este funcionario, una mujer llamada Peseshet, quien de acuerdo con la estela fue una médica importante encargada de otras médicas que trabajaban en el palacio del Faraón y cuidaban de la madre del Faraón. Pero incluso anterior a Peseshet queda el nombre de otra mujer médica de Egipto, Merit Ptah, quien se cree que vivió en 2700 a.c. y de quien sabemos que fue una médica distinguida por un jeroglífico que aparece en la tumba de su hijo un alto sacerdote. La tumba se ubica en el Valle de los Reyes y en la inscripción se le menciona como jefa de los médicos.
En la Grecia Clásica existieron también un número de mujeres dedicadas a la ciencia; médicas, curanderas, parteras, pero también existieron otras mujeres dedicadas a otras facetas de la ciencia como la embriología y naturaleza, ese es el caso de Pitias la Vieja, primera esposa de Aristóteles, aunque en realidad no existen fuentes que sostengan la actividad científica de esta mujer, lo mismo sucede con Agnodice la supuesta primera partera en trabajar en Atenas, de quien cuenta la leyenda que se disfrazaba de hombre para ejercer hasta que siendo acusada de seducir a sus pacientes no le quedó más que levantar su túnica frente a sus acusadores para mostrar que se trataba de una mujer. Incluso de mujeres muy importantes como Aspasia de Mileto, una destacada filosofa, esposa de Pericles, la información se reduce a cierta etapa de su vida. Hay que recordar que los griegos, esos a los que todos admiramos, eran una sociedad tremendamente misógina y en la que las mujeres no tenían los mismos derechos que los hombres, a las mujeres no se les consideraba ciudadanas en Atenas y si han sobrevivido nombres de mujeres filosofas y científicas muchas veces es porque sus nombres se encuentran en textos difamatorios de sus contemporáneos.
Entre la más documentadas se encuentra Téano, esposa de Pitágoras y matemática como él, pero una vez más las diferentes fuentes entran en conflicto porque algunas la hacen hija del matemático, lo que ha llevado a diferentes especialistas a creer que existieron dos matemáticas con el mismo nombre que formaron parte de la escuela pitagórica. Téano vivió en el siglo V a.c. y aunque se le atribuyen varios tratados, lo cierto es que ninguno existe ya y el único legado que existe de esta o estas mujeres son cartas sin que se tenga la certeza de su autoría.
Estos son algunos nombres que han sido rescatados de la noche de los tiempos, incluso aunque algunos como en el caso de Agnodice, se tratara tan solo de un cuento, lo que si demuestra es que había mujeres creando, aportando y formando parte de las comunidades antiguas.


publicado en mamaejecutiva.net el 23 de abril de 2018
imagen: es.wikimedia.org

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