lunes, 4 de mayo de 2015

Eulalio Ferrer uno de los grandes publicistas en México.



Nacido en Santander, España y combatiente de la Guerra Civil Española, Eulalio Ferrer dedicó su vida a la publicidad, a difundir la obra de Cervantes y las letras.
Armando Enríquez Vázquez.
Un joven de escasos 20 años, que ya a los 19 ostentaba el grado de capitán de las fuerzas republicanas españolas, entró en aquella playa mediterránea de Argelès sur Mer donde el gobierno francés había creado un campo de concentración para los españoles que huían de las crueldades de las fuerzas franquistaFalange. Un hombre interceptó al joven santanderino recién llegado y le pidió un cigarro, el capitán hurgó entre las cosas que le dieron las autoridades francesas para soportar el cautiverio y encontró una cajetilla de cigarros, inútil para él que no fumaba, y se la entregó al hombre. Este en agradecimiento le dio un libro que el joven guardó entre sus cosas antes de continuar su camino en busca del abrigo contra el frío que dominaba la playa donde los prisioneros construyeron unos barracones que resultaban insuficientes para la cantidad de personas que el gobierno francés manera inhumana hacinó en esa playa.
Al otro día al buscar algo en su mochila, el joven de nombre Eulalio Ferrer, descubrió el libro que el fumador le había dado, sólo para descubrir que se trataba de una edición del Quijote de la Mancha. El libro se volvió el material de lectura y relectura para Ferrer a lo largo de su vida.
Eulalio Ferrer nació en Santander el 26 de febrero de 1920, hijo de un humilde linotipista, se hizo periodista a los 15 años de edad y como muchos otros españoles abrazó la causa republicana. Tras su participación en la Guerra Civil Española y su salida a Francia, después de meses de estar en el campo de concentración, Ferrer finalmente llegó a México y en un principio se estableció en Oaxaca. Ahí retomó su carrera de periodismo en un diario llamado Mercurio y más tarde descubrió la publicidad, a la que se dedicó en un principio por necesidad. En 1947 fundó  la empresa Anuncios Modernos.
Ferrer se dedicó a aprender un oficio que como el mismo dijo no se estudiaba en ese entonces y en el cual la improvisación era el pan nuestro de cada día. Pero sobre lo que más aprendió conforme a sus declaraciones fue sobre sociología y el comportamiento humano.
En 1960 fundó Publicidad Ferrer, que alcanzó su apogeo en la década de los ochenta, compitiendo contra las agencias de publicidad norteamericanas establecidas en nuestro país y convirtiéndose en una de las agencias de publicidad más importantes del país entre los clientes que han pasado por la agencia a los largo de 65 años se pueden contar a Nescafe, Sabritas, Contact X, Corolla, Tequila Sauza, Gerber, Nestlé, entre muchos otros.
Ese oficio de publicista, lo llevó al de escritor y a lo largo de su vida Eulalio Ferrer publicó cuarenta y dos libros, básicamente reflexiones sobre la publicidad y el idioma entre los que se destacan: De la lucha de clases a la lucha de frases, El publicista: testimonios y mensajes, La historia de los anuncios por palabras, Cartas a una joven publicista, El lenguaje de la inmortalidad, El lenguaje de las trilogías y El lenguaje del color. Dos libros de memorias Entre alambradas donde narra su experiencia en el campo de concentración francés y México en el Corazón. Además de la novela Hablame en español.
A esta actividad literaria hay que añadir la promoción que Eulalio Ferrer hizo para dar a conocer la obra de Miguel de Cervantes Saavedra y en especial El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Aquél libro que fue su mejor compañía durante los días fríos de Argelès sur Mer y su almohada por las noches.
En 1969 Eulalio Ferrer pudo volver a España, a su natal Santander y en el campo que rodea al panteón de la ciudad que era donde se enterraba en fosas comunes a los republicanos asesinados por las fuerzas de Franco, depositó flores, cosa que llamó la atención del sepulturero del lugar.
-¿Qué hace usted? - Le increpó.
- Echo claveles sobre mi tumba.
- ¡Pero, sí usted está vivo!
-Sí; pero si no llegó a irme, aquí estaría enterrado.
Su celebración por la vida no se limitó a este acto, Eulalio Ferrer fundó en 1987 y presidió hasta su muerte el premio Internacional Menéndez Pelayo. Que otorgan la Universidad Internacional Méndez Pelayo y la Fundación Cervantina creada por el mismo Ferrer en México. Este premio se otorga a la labor científica o literaria en Iberoamérica.
En Guanajuato creó El Museo Iconográfico del Quijote, que heredó al gobierno y en el que el publicista donó más de 850 piezas de arte sobre el personaje.
Fue nombrado miembro de la Real Academia de la Lengua en 1991.
Eulalio Ferrer murió el 25 de marzo de 2009 en la Ciudad de México.
En 2014, ganó una batalla a las huestes franquistas cuando la calle Falange Española en su natal Santander cambio de nombre por el de Eulalio Ferrer.

publicado en thepoint.com.mx el 27 de abril de 2015.
imagen: eleconomista.com.mx