jueves, 21 de mayo de 2015

La importancia de una televisión pública independiente. (Primera Parte)



Crear un sistema de televisión pública abierta en México que se propositivo y atractivo para las audiencias es una obligación del actual gobierno.

Armando Enríquez Vázquez

¿Qué tienen en común la BBC, CBC, NHK, RTVE, DR? Además de la buena programación que se difunde y compra a nivel mundial, estas cadenas inglesa, canadiense, japonesa, española y danesa tienen en común el ser los sistemas públicos de radiodifusión del estado de sus países.
El modelo mexicano de radiodifusión pública y en especial de televisión nació de la recurrente demagogia del gobierno mexicano por educar al país. Llevar cultura a un país donde los más necesitados lejos de buscar educación, se encuentran en busca del sustento diario y aunque tienen televisores en su casa estos sirven para escapar de su realidad por unas horas, por lo que buscan entretenimiento.
Las televisoras públicas mencionadas al inicio, han sido capaces de hacer un balance perfecto entre su misión de llevar cultura, información y entretenimiento a las audiencias de sus países primero y más tarde a nivel mundial. Además de haber comprendido la importancia de la revolución tecnológica en la que vivimos.
Claros ejemplos son los programas informativos y editoriales de RTVE, que no se alinean directamente con la política del partido en el poder, sino con la realidad crítica de la España de hoy. Los debates en las cortes son transmitidos sin interrupciones y sin hacer comentarios tendenciosos o lisonjeros al jefe de estado español. Lo mismo sucede con la cadena canadiense CBC.
Son canales que transmiten y hablan de la cultura, de la realidad y además producen programas de entretenimiento de gran calidad. Isabel producida por RTVE cuenta la historia de la reina que hizo posible la existencia del Imperio Español. DR. La cadena pública danesa, produjo el año pasado la épica serie 1864, sobre la segunda guerra de los ducados, también conocida como la segunda guerra de Schleswig, en la que Dinamarca se enfrentó a Prusia y perdió lo que cambio la actitud beligerante de Dinamarca por una neutralidad que perduró hasta el la I Guerra Mundial. Ni que decir de las series históricas de la BBC que han desde los años setenta del siglo pasado captado la atención del público alrededor del mundo. Recuerdo que la década pasada la CBC dedicó una miniserie al polémico y muy querido primer ministro canadiense Pierre Trudeau. Nuestra televisión pública en la década de los setenta produjo Los bandidos de Río Frío y más recientemente Los Minondo, ambas series pasaron sin pena ni gloria.
La producción de las grandes televisoras públicas no se limita a entretenimiento e información, hay que sumar la enorme cantidad de documentales de gran calidad y actualidad mientras que nuestra televisión estatal basada en talk shows y programas de nulo interés por la temática que desarrollan menospreciando las exigencias de las audiencias.
La televisión pública mexicana jamás ha sido vista, como un organismo capaz de generar sus propios medios de producción. Amarrada al presupuesto federal y los caprichos de los gobernantes desde su nacimiento, tal vez, no me gusta ser mal pensado, para evitar que Canal Once e IMEVISION en su momento y años después, Una voz con todos, canal 30 creado por Felipe Calderón, la televisión pública pudiera competir con la televisión abierta privada. Durante los sexenios priístas los canales públicos han sido incapaces de producir sin el beneplácito de la burocracia nacida en Los Pinos o en las mediocres mentalidades de los funcionarios de la Secretaria de Gobernación. Basta una mirada a los actuales directores de Once TV y Canal 22 para darnos cuenta de la gravedad del asunto.
Nuestra televisión pública vio sus mejores años al final del sexenio de Ernesto Zedillo y durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón cuando se produjeron las primeras series en Canal Once y la barra infantil Once Niños se posicionó fuertemente en el gusto de los niños  y sus padres que encontraron una alternativa a la poco imaginativa oferta de Televisa y TV Azteca.
Primer Plano fue sin duda uno de los programas de opinión más importante de la década pasada, emulado y nunca superado por los programas tendenciosos de opinión de la televisión privada con periodistas que hoy gozan de menor credibilidad que los panelistas de Canal Once.
Series como XY, Bienes raíces y la tropicalizada Soy tu fan, obligaron al duopolio a producir series originales como TV Azteca o tropicalizadas como en el caso de Televisa.
Peor aún es la visión a futuro; la pobreza de los sitios de Internet de los canales públicos nos demuestra que a las autoridades aún no les queda claro la importancia del Internet, como tampoco parecen entender las tendencias de crecimiento de los usuarios que hoy en día nos dicen que el cincuenta por ciento de los mexicanos utilizan de manera frecuente el Internet y la tendencia como es lógico suponer será de mayor crecimiento.

publicado en roastbrief.com.mx el 2 de marzo de 2015
imagen deathtoStock.