viernes, 15 de mayo de 2015

Alerta Amber.



Las pruebas de la existencia de la desaparición forzada en nuestro país estan en cada estación del metro, en las paradas del metrobús, en los canales de televisión.
Armando Enríquez Vázquez

A últimas fechas me llama la atención la cantidad de fotocopias con personas desaparecidas que hay en los pizarrones de las estaciones del metro, Copias fotostáticas repartidas por CAPEA (Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes) de la Procuraduría de Justicia del DF, con fotografías de adolescente y jóvenes mujeres en su mayoría, mismas fotocopias que se pierden entre carteles de difusión cultural del gobierno y de las delegaciones del Distrito Federal.  Los posters de la PGR con fotos de personas desaparecidas en los lugares para la publicidad en las estaciones del metrobús, los constantes cortes en los canales  de televisión del estado como canal 11 y canal 22 de la Alerta Amber, así como en las estaciones de radio del estado, llamando a reconocer rostros de mexicanas  y mexicanos que tienen días o meses sin volver a casa.
Cuando inició internet existió una oleada de correos que nos avisaban de personas en especial de niños desaparecidos, supuestamente robados. Conforme fueron pasando los años se pudo demostrar que muchos de estos correos electrónicos eran falsos o habían sucedido en lugares diferentes y tiempos que no correspondían a los señalados por los correos, había fotos de niñas y niños que llegaban con dos o tres nombres diferentes.
Solo una pequeña parte de ellos resultaba cierto y tal vez todo era una estrategia para ocultar la magnitud del delito de trata en nuestro país.
Nada debe inquietarnos más que la cantidad de personas en especial de mujeres que desaparecen en México.   
De acuerdo con los datos de la Red por los Derechos de la Infancia (REDIM) 3 de cada 10 desaparecidos en nuestro país son niños, y conforme a los datos de la Secretaría de Gobernación más del cincuenta por ciento de los desaparecidos entre 2006 y 2015 se han dado en este sexenio. Las cifras varían porque la misma Secretaría de manera burda se ha encargado de maquillar las cifras a la baja, cada vez que declara sobre el tema aprovechando el olvido histórico de los mexicanos.
Amnistía Internacional en su informe, Información para el comité contra las desapariciones forzadas de la ONU, publicado este año utiliza los números de la secretaria de gobernación y habla de más de 22,600 personas entre 2006 y octubre de 2014.
Hoy las desapariciones de mujeres, contrasta con la diaria aparición de cadáveres en el Estado de México y que parecen no importarle a autoridad alguna, ni estatal, ni federal. Estos cuerpos sólo sirven para la portada de los diarios de nota roja que se consumen a diario en el Distrito Federal y zona conurbada. El Gobernador mexiquense ha ignorado las diferentes voces de organismos no gubernamentales y de la sociedad civil que piden se declare a la entidad como zona de crímenes de género, la misma sordera padecen en las oficinas federales. Aun así el gobierno se indigna ante el informe sobre las desapariciones forzadas en nuestro país del relator de la ONU.
No todos los desaparecidos, ni asesinados en México son miembros del crimen organizado. Hay muchas mujeres y hombres que han desaparecido en las redes de la trata de personas. Hay muchas mujeres y hombres que han desaparecido por disentir, por hacer uso de la libertad de expresión. Hay muchos que han desaparecido víctimas de la delincuencia común.
México no se divide en los que viven del crimen organizado y los que viven en de una manera correcta. Hoy el crimen organizado no es sólo el que vive fuera de la ley, si no el que nos quiere hacer creer que vivimos en un estado de derecho que ellos mismos se encargan de violentar en sus acciones y palabras. Autoridades y funcionarios de todos los niveles, a los que el hecho de que los mexicanos desaparezcan se reduce a una cifra fría, una calumnia al sistema, un negrito en el arroz de sus turbios negocios.

Es vergonzante la actitud de políticos y candidatos que han olvidado que es esa ciudadanía que desaparece a ritmos acelerados desde que el PRI de regresó a Los Pinos, la que en teoría los elige. No debería haber lugar en México para aquello que están más preocupados por agarrarse a golpes de todo tipo entre ellos antes enfrentar a una ciudadanía que demanda atención. Deberían preocuparse por que las Alertas Amber fueran la excepción y no el pan nuestro de cada día.

publicado el 11 de mayo de 2015 en blureport.com.mx