jueves, 13 de agosto de 2015

Discriminación y derechos humanos.



Tanto una persona que estaba delante de mí en la fila de los que no tienen derecho ni a sentarse en las sucursal, como yo, nos quejamos de manera infructuosa, el empleado de la sucursal siempre sonriente solo nos invitaba a esperar unos minutos más.

Armando Enríquez Vázquez

En un sinnúmero de establecimientos de todo tipo hoy en día es fácil encontrar una leyenda que nos informa que dicho negocio no discrimina ni por color de la piel, sexo, orientación sexual, raza, o religión. Sin embargo en algunos bancos de nuestro país se comienza a fomentar un tipo de discriminación muy particular basado en el tipo de negocio que tiene uno con el banco.
La semana pasa tuve que hacer una transacción en Banamex y al llegar fui interceptado por un empleado del banco que me preguntó si era yo cliente de la institución bancaria, al responderle de manera negativa el hombre sonriente me invitó a pasar a una fila para no clientes donde se hace el cuádruple de tiempo que un cliente además de darme un volante muy rupestre en el que claramente se especifica que para ser atendido rápidamente en Banamex se le invita a uno a volverse cliente del banco. Tanto una persona que estaba delante de mí en la fila de los que no tienen derecho ni a sentarse en las sucursal, como yo, nos quejamos de manera infructuosa, el empleado de la sucursal siempre sonriente solo nos invitaba a esperar unos minutos más. Pasaron así más de veinte minutos de ver pasar a recién llegados y ser atendidos. Mientras la fila en que nosotros estábamos parecía embotellamiento de Viaducto en hora pico y permanecía sin atención alguna. Claro al final uno ya enojado y tras atendido le mienta la madre al cajero y al sonriente empleado que no son ni remotamente los culpables de este sistema.
BBVA Bancomer ya utiliza un sistema similar desde hace algunos años.
El hecho parece trivial y mucha gente dirá; una razón más para evitar el uso de sucursales físicas y proceder a través de la banca electrónica, lo cual parece hasta plan con maña de las instituciones financieras para operar de una manera que necesita menores empleos y genera más ganancia, ese es el fin de toda usura. Cuando en realidad no lo es, puesto que miles de mexicanos carecen aún de tecnología para acceder a la banca electrónica y otros necesitan obtener dinero en efectivo de manera inmediata.
Es ahí cuando la discriminación y a falta de respeto de los bancos, tanto el español, como el americano a las personas que usan su institución; a su tiempo y a los clientes que confían en estas instituciones y expiden cheques a terceros o tienen cuentas en los que personas que no nos gustan sus bancos, ni sus políticas, ni su tamaño, tenemos que hacer depósitos. El beneficiado y el usuario al final del día no sólo es un cliente de la institución que le ha prestado su dinero a dicho banco, sino el banco mismo que permite que los asociados a sus clientes disfruten de una buena experiencia al hacer uso de sus sucursales. Pero el cerebro de los ejecutivos de estas instituciones es lo suficientemente angosto para no ver dónde está el verdadero negocio.
Por otro lado las leyes de nuestro país son muy claras y no permiten ningún tipo de discriminación, esas leyes las aceptaron tanto CITI, dueño de Banamex, como BBVA, dueño de Bancomer al momento de iniciar negocios en nuestro país. El negocio en nuestro mexicano para ambas instituciones es tan bueno que las dos han crecido de manera espectacular, gracias al dinero de los mexicanos, así que sus políticas discriminatorias son ofensivas para los mexicanos.
Hace ya algunos años que ciertos bancos manejan filas especiales o sucursales elite para su clientes Premium, eso está bien y hasta cierto punto el cliente Premium paga por ello, lo que no es aceptable es que se intente captar nuevos negocios a partir de la premisa de contigo que no tienes cuenta en el banco te trato como se me da la gana. Lo cual nos lleva a preguntarnos, ¿Está de acuerdo el gobierno o la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de que en México la discriminación, que no es legal en cuestiones de raza, credo, preferencia sexual, se aplique por ser o no ser cliente de un servicio?
¿Cuál es el siguiente paso a tomar por la iniciativa privada para  obtener un mayor número de clientes a partir de una lealtad condicionada y que además será permitida por las autoridades?
No podemos permitir que corporaciones sea cual sea su rubro se comporten de una manera extrajudicial a pesar de que la norma parece ser desde hace mucho la permisividad de las autoridades a diferentes empresas que violan los derechos ciudadanos en nuestro país sin importar sí estas empresas son nacionales o extranjeras, casos de otras magnitudes y signo que van pasando de manera impune y al final se convierten en regla.

publicado en blureport.com.mx el 6 de agosto de 2015