lunes, 29 de agosto de 2016

La actriz que inventó la tecnología para comunicar submarinos.



Participó en una de las películas más controvertidas de cine austríaco en los años 30, fue actriz de Hollywood, pero además fue inventora.
Armando Enríquez Vázquez
A su llegada a Hollywood en 1937, fue llamada la mujer más hermosa del mundo. Hedy Lamarr ya tenía sobre sus espaldas el haber protagonizado una película que había escandalizado a Europa y que había sido prohibida en Estados Unidos y aunque la joven austriaca siguió una carrera cinematográfica muy exitosa en Estados Unidos, que le dio un lugar destacado en la historia del cine, lo que muchos ignoran es que además de hermosa, Hedy Lamarr era extremadamente inteligente y patentó junto con otro peculiar personaje un sistema de comunicación que es el precursor del GPS y otros sistemas de comunicación actual.
Lamarr dijo en alguna ocasión que la cuestionaron sobre su belleza; cualquier joven puede lucir glamorosa lo único que tiene que hacer es quedarse quieta y verse estúpida.
Hedy Lamarr nació en Viena, Austria el 9 de noviembre de 1914. Su nombre real fue Hedwig Eva Maria Kiesler. Sus padres eran judíos conversos. La madre era pianista y el padre banquero. La situación de la familia era más que holgada y Hedwig fue una niña muy inteligente y talentosa. Su padre acostumbraba caminar con ella y platicar sobre el funcionamiento de diferentes mecanismos que se iban encontrando en sus paseos. El mundo mecánico llamó profundamente la atención de la niña que decidió estudiar ingeniería. Pero también en sus genes estaba la herencia artística de su madre y el cine comenzaba a ser el verdadero arte del siglo XX.
Max Reinhardt, el famoso director de teatro y de cine, descubrió a Hedwig y la invitó tomar clases de actuación. En 1933 Hedwig protagonizó una película llamada Éxtasis, la película ya en el estilo final del movimiento expresionista se convirtió en un escándalo en Austria y en toda Europa, por que mostraba a la actriz totalmente desnuda en varias escenas y en particular en una donde la joven se metía a nadar. Algunos críticos concuerdan que esto era lo menos escandaloso de la película y lo que realmente tendría que haber llamado la atención de una sociedad mojigata, es el hecho que la película muestra por primera vez relaciones sexuales, así como el momento del orgasmo en la pantalla, todo ello en close ups de la cara de la actriz y sin que hubiera desnudo alguno durante esas escenas.
La película catapultó como toda historia escandalosa a la joven y un judío dedicado a la fabricación de armamento, Friedrich Mandl, le propuso matrimonio. Hedwig aceptó y durante los siguientes años vio la industria de su marido crecer y a él asociarse con los Nazis a los que ella destestaba, así como con Mussolini. Mandl era además un obseso celoso que intentó comprar todas las copias de Éxtasis, para que nadie viera a su esposa desnuda. Además, ejerció sobre la joven el acoso y control más terrible que se pueda imaginar, al grado que ella sólo se podía desnudar o bañar en presencia de él. El constante aislamiento en el que vivió la joven en los años de su primer matrimonio, aunado a las visitas a la fábrica y a las pláticas de su marido con clientes y empleados, le permitió continuar sus estudios de ingeniería y desarrollar ideas sobre procesos técnicos. Pero Hedwig, vivía presa de la demencia de su esposo quien escuchaba todas las llamadas telefónicas de la actriz. Incluso se dice que en una ocasión Hedwig pidió a un militar inglés invitado de su marido, la ayudara a fugarse de la casa, aprovechando una breve ausencia de MAndl. El inglés accedió y acordaron una hora para llevar a cabo la fuga esa mism noche. La fuga no se pudo llevar a cabo porque Mandl había mandado poner micrófonos en el comedor y descubrió la conspiración de Hedwig, poniéndole la grabación una vez que el invitado se retiró.
En 1937, harta y desesperada por su situación por un lado, y preocupada por el surgimiento y empoderamiento de los Nazis, la actriz de 23 años huyó a Londres. Para lograr escapar de su casa y de la vigilancia enfermiza de su marido, Hedwig drogó a una de sus sirvientas, le robó el uniforme y se escabulló en la noche. Con la ayuda de joyas que tomó, llegó primero a Paris y de ahí viajó a Londres. En la capital británica conoció al productor de cine norteamericano Louis B. Mayer y consiguió con insistencia un pequeño contrato en Estados Unidos y viajó rumbo a California.



En 1938 estelarizó su primera película en Hollywood; Algiers. Hedwig cambió entonces su nombre por el Hedy Lamarr. La actriz no gustaba de fiestas, ni era afecta a las bebidas alcohólicas, ni a las drogas. Lamarr aprovechaba sus largos ratos de soledad para continuar con sus investigaciones científicas.
En 1939 Lamarr conoció a otro excéntrico personaje, el músico norteamericano George Antheil, famoso por su Ballet Mecánico, pero además amigo de escritores tan importantes como Ezra Pound, James Joyce, Ford Madox Ford, entre otros. Los dos descubrieron que tenían muchos intereses en común, entre ellos; la preocupación por los problemas de comunicación entre los submarinos y la forma de intervenir en las comunicaciones en tiempos en que el mundo se encontraba bajo una amenaza como la planteada por los alemanes.
Lamarr y Antheil comenzaron a trabajar juntos por las noches y desarrollaron tras meses de trabajo un sistema para controlar torpedos por radio frecuencia. El 11 de agosto de 1942 la oficina de patentes de Estados Unidos otrogó a Hedy y George la patente para un sistema secreto de comunicación. Ambos donaron la patente al Departamento de Estado, en específico a la marina norteamericana, como su contribución a la causa de la guerra. El invento fue desdeñado por los militares por 20 años, o tal vez mañosamente, puesto a un lado, pues curiosamente se utilizó durante la crisis de misiles con Cuba en 1962, unos meses después de que los derechos de la patente habían expirado. Por lo que Hedy Lamarr nunca recibió un peso sobre su invento
 Hedy Lamarr fue reconocida finalmente como inventora en 1997 y como homenaje se nombró el 9 de noviembre, fecha de su nacimiento, Día Internacional del Inventor.
A lo largo de su vida filmó más de 20 películas en Hollywood entre 1938 y 1958. Se dice que rechazó el papel de Ilse Lund en la película Casablanca, papel que finalmente interpretó Ingrid Bergman.
Hedy Lamarr en las décadas finales de su vida vivió aislada del resto de los seres humanos, su comunicación incluso con sus hijos se llevaba a cabo por teléfono y se dice que pasaba entre 6 y 7 horas al día hablando por teléfono.
Hedy Lamarr murió en Florida el 19 de enero del año 2000, sus cenizas fueron esparcidas conforme con su voluntad en un bosque cercano a Viena, el gobierno austriaco le erigió una tumba simbólica.

publicado en mamaejecutiva.net el 22 de agosto de 2016
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