martes, 16 de agosto de 2016

El ocio madre de…



Uno de los juguetes más populares surgió en la mente de un vendedor inquieto en espera de su cliente.
Armando Enríquez Vázquez.

El año es 1961. No tienes un celular, ni un smartphone. Pokémon Go está a 55 años de ser inventado. Imagina que llegas a vender tu producto a una tienda general, el dueño no está y tienes que esperarlo para vender tu producto. El tiempo pasa y aburrido de pasear la mirada por las estanterías de la pequeña tienda, te topas con una caja de ganchos en forma de S, que se utilizaban en para las cadenas para nieve de las llantas de los vehículos. ¿Qué haces?
La respuesta ordinaria sería tal vez, continuar con tu recorrido visual por las estanterías por enésima vez, mirar el reloj de pulsera para saber cuánto tiempo ha durado tu espera, salir a la banqueta y fumar un cigarrillo.
Cuando Leonard Marks se vio en esa situación, al parecer tomó uno de los ganchos y lo unió con otro y después con otro y después uno más… Y así lo encontró Robert Gilbert el dueño de la pequeña tienda de la cuadra donde Marks vendía tarjetas de felicitación. Marks le hizo ver a Gilbert lo divertido que podía resultar el crear un juguete cuya finalidad fuera esa, unir piezas en cadenas. Gilbert le comentó, entonces, a Marks que conocía a un diseñador de juguetes y que tal vez Marks debería llamarlo.
Como una coincidencia resultó que el conocido de Gilbert, fue compañero de escuela de Marks. Se trataba de Milton Dinhofer, quien se había graduado en el Instituto Politécnico Rensselaer, en el estado de Nueva York como ingeniero y había diseñado ya para 1961 dos juguetes que tenían cierto éxito. El primero era un casco espacial de plástico, que alcanzó cierta notoriedad al aparecer en portadas de revistas de circulación nacional en Estados Unidos a principios de la década de los años cincuenta. El segundo fue el primer popote plástico transparente y con curvas al que llamó Sip-n-See (Sorbe y observa) que tenían figuras de algunos personajes que daban sentido a los giros del popote.
Marks sin pensarlo dos veces llamó a su viejo compañero de escuela y acordaron reunirse en casa de Dinhofer. Marks llegó a la casa de Milton con una caja de ganchos y le demostró a Dinhofer el valor de juego de los ganchos, Dinhofer por su parte reconoció la posibilidad de éxito del juego y acordó con Marks diseñar las piezas, mientras que Leonard se encargaría de venderlo. Esa misma noche los dos hombres firmaron una sociedad.
De acuerdo con Dinhofer en una semblanza del juguete y el ingeniero que realizó su nieta Tracy Leshay, la simple vista de los ganchos rojos de plástico lo hizo pensar en monos, por lo que se dedicó por un lado a buscar registros de patentes para el juego y por otro a diseñar la figura lúdica que habría de adquirir aquel gancho. A pesar de que encontraron patentes existentes a juegos para formar cadenas, ninguna de ellas tenía que ver con animales.
El diseño de los monos estuvo basado en otro de los populares diseños de Dinhofer, la figura del vaquero que sostenía en sus manos el popote cual si fuera un lazo para hacer suertes con él.



El primer nombre que tuvo el juego era Chimp to Chimp incluía doce monos de plástico de colores en un empaque de cartón y plástico. La decisión de que fueran sólo doce dependió de la altura promedio de un niño de 10 años, para hacer una cadena de monos parado, sin que le costara mucho esfuerzo. Pero a la hora de buscar la venta del producto Marks y Dinhofer se toparon con un obstáculo insalvable en ese primer intento.  Marks presentó Chimp to Chimp a la tienda departamental Woolworth, que a principios de la década de los sesenta tenía la mayor red de establecimientos en Estados Unidos, con más de dos mil. La gente de Woolworth se mostró interesada en el juego, pero para poder estar seguros de su venta, pidieron a Marks y Dinhofer asegurarles una pauta televisiva de 13 semanas con un comercial, inversión que no sólo resultaba cara para los dos hombres, sino hasta riesgosa. Ahí terminó la primera etapa en el desarrollo del juego.
Sin perder contacto Dinhofer y Marks siguieron con sus vidas. Marks integró un nuevo socio a la ecuación; Herman Kesler. Dinhofer y Kesler llevaron los chimpancés a la empresa Lakeside Toys en Minnesota, fue entre los ejecutivos de esa junta en la que nombre Barril de monos surgió como una alternativa al nombre original. En inglés la frase: más divertido que un barril de monos surgió a mediados del siglo XIX, teniendo en cuenta que un barril lleno de monos no era lo más divertido que existe. El nombre de Barril de monos se quedó para el juego y se diseñó un empaque en forma del barril para contener a los monos. Finalmente, el 1965 el juego fue lanzado a la venta. El comercial de televisión mostraba a un grupo de monos reales, saliendo de un barril, las imágenes de los monos se combinaban con escenas de un par de niños jugando con las figuras de plástico.
El Barril de monos cumplió en 2015 cincuenta años de existencia y hoy es producido por Hasbro. 


publicado en thepoint.com.mx el 8 de agosto de 2016
imagen: wikipedia.org
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