miércoles, 10 de agosto de 2016

Xiuhcóatl y la constitución de la CDMX.





Por surrealista que parezca la Ciudad de México en ocasiones, no es un ser mítico, como tampoco los somos sus habitantes y mucho menos estamos en una ciudad fugaz. ¿Qué les pasa a los publicistas del gobierno?

Armando Enríquez Vázquez

A veces los encargados de crear una imagen para organizaciones, partidos políticos, institutos oficiales y de gobierno no parecen tener mucha idea de lo que hacen y confían más en su inventiva y en la ignorancia de la ciudadanía para crear esas en razones lógicas o conceptos estructurados. Eso parece ser lo que sucedió con la persona encargada de crear la campaña firmada por el INE y el IEDF entre otros, para la elección de constituyentes de la CDMX (Marca Registrada) que en sus impresos y propaganda en video decidieron incluir una serpiente de rasgos mexicas.
El elemento no está mal y en principio hablaría del origen de la capital del país que se remonta a la llegada de los mexicas al lago, hace casi setecientos años, y su legendaria decisión por fundar la capital de su imperio al descubrir un águila devorando una serpiente que hoy son el escudo de nuestra nación. En cierta forma, la serpiente, hace atractiva la campaña del INE y del IEDF, organismos encargados de organizar las elecciones en la capital del país, lo malo es que el diseñador o el publicista, quién tal vez intentando presumir que ha leído algo sobre mitología náhuatl, creyó necesario aclarar que la serpiente que envuelve la Columna de la Independencia o el Castillo de Chapultepec, se llama Xiuhcóatl, y es ahí donde se me ocurren una serie de preguntas.
Xiuhcóatl es la serpiente de fuego, su cuerpo está hecho de teas de fuego y bien a bien no se sabe que tipo de animal es al que representan las diferentes imágenes que existen en códice mexicas y mixtecos, pues independientemente de que su nombre se refiere a una serpiente, Xiuhcóatl es representado con patas de cocodrilo o garras de águila, lo que ha hecho que ciertos investigadores identifiquen a la serpiente de fuego mesoamericana con un dragón. Por lo que entonces la serpiente que aparece en la propaganda del INE y el IEF no coincide del todo con las representaciones originales del animal fantástico de la mitología náhuatl.



Pero eso es parte de la publicidad y de los tiempos; modificar y adecuar la imagen de las cosas para volverlas más atractivas o amigables con la sociedad light en la que vivimos. Pero ahora viene una cuestión mucho más importante; Xiuhcóatl era una serpiente de fuego que está representada también como un arma. El arma que utilizaba Huitzilopochtli, el dios de la guerra. De hecho, fue lanzando a Xiuhcóatl cómo Huitzilopochtli decapitó a Coyolxauhqui. Aunque también existían las xiuhcóatl, con minúscula, que representaban a estrellas fugaces y cometas. Cualquiera de estas dos visiones, desde mi punto de vista, nada tienen que ver con el objetivo de las elecciones a las que hemos sido convocados los capitalinos para elegir un congreso constituyente cuya responsabilidad será crear las leyes que regirán a la capital del país. No mutilar la constitución federal o la ciudad, como tampoco es una constitución que pretenda pasar fugazmente, por todas las modificaciones que los políticos le hagan a lo largo de los próximos años.  Como tampoco creó que represente el espíritu de la Ciudad y mucho menos a la ciudadanía.
Por surrealista que parezca la Ciudad en ocasiones, no es un ser mítico, como tampoco los somos sus habitantes y mucho menos estamos hablando de una ciudad fugaz. Pues como dice los Memoriales de Culhuacán: En tanto que permanezca el mundo, no acabará la fama y la gloria de México-Tenochtitlán.
Lo que es peor, a principios del siglo el ejército mexicano, a través de la Dirección General de Industria Militar, diseñó y comenzó a producir un fusil de asalto. El primero de origen totalmente nacional y por ende un orgullo de nuestros diseñadores militares. El FX-05 Xiuhcóatl, fue diseñado tomando en cuenta las características físicas de estatura y longitud de brazo del soldado mexicano. Este fusil que cuenta con dos miras telescópicas una mecánica y otra de rayo láser, capaz de disparar entre 700 y 750 balas por minuto lleva de manera más que lógica y congruente el nombre de Xiuhcóatl; serpiente de fuego.
A pesar de que la violencia y la inseguridad pululen por calles y avenidas de la Ciudad, la CDMX (Marca Registrada) no es tan violenta como Reynosa o Acapulco que sí se podrían identificar con este sinónimo de Xiuhcóatl.



El trabajo del publicista no es un trabajo de ocurrencias, es un trabajo de creatividad, de congruencia, de lógica. Identificar las próximas elecciones, a la Ciudad o a la ciudadanía con Xiuhcóatl carece de lógica y de congruencia. Era mucho más sencillo dejar a la serpiente como un elemento sin nombre que hiciera referencia al origen prehispánico de la Ciudad de México, a tratar de hacer la referencia directa a un ser de la mitología mexica, que en el fondo sólo resulta desafortunada, absurda y pretenciosa.
Lo peor es que clientes como el INE y el IEDF permitan este tipo tonterías que al ojo del que si sabe o los que somos curiosos, los deja como verdaderos pedantes.

publicado en roastbrief.com.mx el 9 de mayo de 2016