jueves, 30 de abril de 2015

Las campañas políticamente correctas.



De campañas sucias, vituperios y cinismo institucional.

Armando Enríquez Vázquez.

Si hay un lugar común que nos debe ofender a los ciudadanos por sus falsos y puritanos golpes de pecho, es esa tontería de la que abusan los lectores de noticias cuando hablan con desprecio y horror de las campañas sucias de los partidos políticos.
En el planeta de la perfección donde los cándidos lectores de noticias viven, nadie puede agredir a nadie, no se vale sacar los trapitos sucios al sol de los políticos y mucho menos cuando estos pertenecen al PRI que amenaza a sus patrones y sus concesiones en los espectro mediáticos.
Las campañas sucias en teoría están plagadas de vituperios, de calumnias y falsas acusaciones. Pero decir y subrayar los errores y abusos del enemigo político no tienen nada que ver con una campaña sucia.
Desgraciadamente ni los medios, ni el INE parecen conocer la diferencia entre una verdad y una calumnia. Tal vez resulte molesto para la presidencia reconocer que 200 personas viajaron en el séquito del presidente en su visita a Londres, pero el número de personas está documentado. Probablemente a los estrategas de las reformas de Peña Nieto les reviente el admitir que el precio de la gasolina es mucho más caro que en Estados Unidos que no es un país productor, pero las cifras que marcan las bombas de las gasolinerías no mienten. Lo mismo debe suceder en el PAN al reconocer que su gobernador Padrés se mandó construir una presa en beneficio de sus tierras y las de sus familiares, Qué sus legisladores predican una moral digna del manual de Carreño y actúan con un libertinaje digno de la Francia de finales del siglo XIX. No que decir ya del PRD o peor aun de morena que no va en al último y con letras pequeñitas en lo que a corrupción y nexos con el crimen organizado se refiere y en eso baste recordar el caso iguala y las primeras referencias de Abarca y los miembros de morena.
Las decisiones del INE son una afrenta para todos los mexicanos. No solo no saben los consejeros distinguir entre la calumnia y los hechos reales, si no que desde el doble discurso de una falsa moral democrática pretenden retirar spots a manera de la censura de una dictadura, mientras el Partido Verde se burla de la constitución, de los mexicanos y del INE, al violar de manera repetida y sin pudor alguno las leyes electorales de nuestro país, sin recibir por parte de este más que amonestaciones y multas que cínicamente el partido paga con el dinero de los ciudadanos. Violar la ley de manera repetida y con conocimiento de causa equivale a la cancelación inmediata del registro. Sin embargo el Instituto y los consejeros encabezados por el Consejero Presidente Lorenzo Córdova se sienten más cómodos fungiendo como damas decimonónicas asustadas por las cosas que se dicen entre partidos, entre candidatos que ejecutando sus funciones.
A pesar del soponcio que le da a Córdova el escuchar estos spots, nada de lo dicho es falso, ni exagerado. Los ciudadanos somos los que debemos decidir si queremos votar por un partido con un presidente con relojes carísimos producto de años en la política u por el que proclama ser el defensor contra la corrupción pero llegado el momento agacha la cabeza y vota como le dice el partido en el poder. Es claro que el PAN solo sabe votar como el PRI se lo ordena y se mimetizan en el partido en el poder cuando les conviene como lo muestran sus spots de propaganda en contra uno del otro que son exactamente iguales. La gente no puede distinguir quien se anuncia si los azules o los rojos.
Esas campañas ideales con las que sueñan los consejeros del INE y los comentaristas de radio televisión y periódicos no puede existir en México, en un país donde la realidad nos sorprende cada mañana con actos de corrupción, de nexos escandalosos entre el crimen organizado y el PRI, cuando todos los días descubrimos que ha sido más fácil para operadores del gobierno encargados de lograr la paz, decidir por el asesinato. Cuando la prepotencia y la impunidad son nuestro pan diario. ¿Cómo espera el INE que las campañas hablen de propuestas y de ideas, sí los supuestos legisladores carecen en su mayoría de voluntad propia? Sí dependen de los caprichos y voluntades del presidente o de los presidentes de sus partidos en el último de los casos.  
En México no hay campañas sucias hay políticos sucios hablando de sus sucios rivales. Hay partidos sucios burlando de sucia manera las leyes de México. Que no nos confundan ni el INE, ni los lectores de teleprompter; la suciedad no está en las campañas sino en todos aquellos que con su mal ejercicio en la función pública, las legislaturas han hecho de nuestro país el segundo en el mundo en impunidad y tal vez el primero en cinismo.

publicado en blureport.com.mx el 22 de abril de 2015
imagen: betanews.com