miércoles, 15 de julio de 2015

Urraca la primera reina de Castilla y de España.




Perdida en la noche de los tiempos, vituperada por historiadores machistas; a Urraca la pintan como una mujer perversa y débil, la verdad debe haber sido totalmente diferente.
Armando Enríquez Vázquez.
Antes de Isabel I de Castilla hubo otra reina castellana, casada también con un aragonés y que luchó contra las convenciones de una época regida por hombres que la despreciaban por el simple hecho de ser mujer. Algunos historiadores la llamaron Urraca, La Temeraria.
La historia sorprendente de la primera reina titular de España, hubo otras antes que fueron reinas regentes, comienza por su nombre mismo; Urraca. Un nombre que llevaron varias mujeres de la nobleza española de la alta edad media, no es un nombre que se haya popularizado y llegado hasta nuestros días y cuyo orígenes etimológicos dudosamente podrían proceder del latín como en el caso del ave, pues su significado tiene que ver con el acto de hurtar objetos, algunos estudiosos de la onomástica de la época creen que las raíces del nombre se encuentran en las dinastías de la zona norte de España, de donde surgieron otros nombres poco comunes que tampoco se utilizan en nuestros días como Oneca o Toda.
Tampoco se sabe a ciencia cierta la fecha de nacimiento de Urraca, hija de Alfonso VI de Castilla y Costanza de Borgoña. Pero se cree que debió ocurrir alrededor de 1081. Alfonso obsesionado con las alianzas con la casa de Borgoña, comprometió a Urraca desde su infancia con Raimundo de Borgoña, el matrimonio se llevó a cabo cuando la adolescente tenía doce o trece años de edad. Urraca fue la heredera directa al trono hasta el nacimiento de su hermanastro Sancho Alfónsez el mismo año de su boda; 1093. De su matrimonio con Raimundo, Urraca tuvo dos hijos; el futuro rey Alfonso VII y una mujer a la que llamó Sancha.
En 1107, murió Raimundo de Borgoña, quedando Urraca Viuda. Sancho Alfónzes, su hermanastro, fue legitimado por su padre Alfonso VI, como el heredero al trono. Al año siguiente los árabes lanzaron una ofensiva en contra del sur del reino de Castilla, sitiando el castillo de Uclés, las fuerzas del rey fueron derrotadas por los árabes y entre los muertos se encontraban importantes miembros de la nobleza castellana, así como el heredero al reino, Sancho Alfónsez. Urraca volvió a quedar en línea directa para la sucesión del trono.
Alfonso VI decidió nombrar a Urraca como su heredera al trono. Por su condición de mujer viuda, los nobles castellanos instaron al rey a casar a  la futura reina, contra los consejos de sus cortesanos Alfonso VI evitó casar a Urraca con un castellano, sino que decidió crear una alianza con Aragón, de esta manera casó a Urraca con el rey aragonés Alfonso I El Batallador. El enlace se llevó a cabo en 1109 en Monzón de Campos. Urraca escribió sobre su matrimonio con el rey de  Aragón:
Me vi forzada a seguir la disposición y arbitrio de los grandes, casándome con el cruento, fantástico y tirano rey de Aragón.
Urraca tomó posesión de sus reinos ese mismo año de 1109, tras la muerte de su padre. El matrimonio con el aragonés no fue sencillo, parece que el batallador era también un golpeador de mujeres. Urraca por su parte que había aceptado el matrimonio de mala gana tenía un amante, el Conde Gómez González. Nada más alejado al matrimonio idílico que cuatrocientos años después escenificarían otra osada castellana y un rey aragonés conocidos como Isabel y Fernando. 
El matrimonio no fue feliz mientras duró y la pareja no tuvo ninguna descendencia, a pesar de haber firmado un acuerdo donde Urraca era reina de Aragón, de la misma manera que Alfonso lo era de los reinos de Castilla y León, la ambición de Alfonso I, El Batallador, por tomar control de todo, se enfrentó a  la fuerza y determinación de Urraca. Uno de los puntos álgidos de esta relación se dio cuando la reina decidió decretar la libertad de un grupo de nobles árabes que el aragonés mantenía como rehenes, lo cual despertó la furia del monarca a tal grado que se dice que él mismo golpeó de manera brutal a reina. Se desató una guerra civil entre los partidarios de Alfonso y los de Urraca y esta huyó a Burgos, tras escapar de una torre donde El Batallador la mandó encerrar prisionera.
 De cualquier manera Alfonso I atacó Burgos y tomó la ciudad obligando a Urraca a refugiarse en el castillo de Candespina en Segovia propiedad de  Gómez González. Alfonso atacó Candespina apoyado por nobles castellanos y la media hermana  de Urraca; Teresa, a quien Alfonso VI le había concedido en su matrimonio el condado de Portugal, que finalmente ella y su esposo Enrique de Borgoña lograron independizar de Castilla y León formando Portugal y siendo los padres del primer rey portugués. Alfonso I de Portugal.
Las tropas del aragonés derrotaron de manera contundente al ejército de Urraca en Candespina en abril de 1111, entonces de manera sorpresiva los reyes se reconciliaron. Esta paz de pareja y entre reinos no duró mucho y unos meses después Urraca decidió apoyar los movimientos separatistas gallegos donde su hijo de tan sólo siete años de edad había sido coronado rey. Alfonso I, El Batallador, pasó los siguientes años atacando a las fuerzas de Urraca pero ya sin el éxito de la primera campaña. Finalmente en 1115 decidió acabar con la guerra, renunciar a sus intereses a los reinos de Castilla y León y mejor buscar la anulación papal de su matrimonio. Cosa que consiguió ese mismo año, bajo el argumento consanguinidad. Urraca entonces tuvo que pelear y negociar con la nobleza y el alto clero de sus reinos y ante todo con el Obispo de Santiago de Compostela; Diego Gelmírez,  al que en dos ocasiones estuvo a punto de tomar prisionero cuando en ambas ocasiones las fuerzas de Urraca entraron en la ciudad.
Así como dicen que el muro que divide a los siete reinos de Game of Thrones del salvaje norte está basado en la muro Adriano en Inglaterra, la historia de la caminata de la vergüenza de Cersei Lannister puede haber sido basada en uno de los hechos más bochornosos en la vida de Urraca.
En 1117, mientras la reina pactaba con sus enemigos en Santiago de Compostela, el pueblo se alzó en rebelión y obligó tanto a Urraca como a Gelmírez a huir y refugiarse en una torre, a la que la turba prendió fuego, ambos personajes buscaron la salida. La reina fue atrapada por los rebeldes desnudada y apedreada antes de ser rescatada. La ira de la reina no perdonó a la población de Santiago a la que una vez recuperada Urraca asoló. Los líderes de la revuelta fueron expulsados del reino y sus bienes confiscados. Urraca pactó con Gelmírez y gobernó los siguientes ocho años luchando contra los diferentes señores que se levantaban en su contra y de su hermanastra Teresa de Portugal y algunos intentos de su ex marido Alfonso I El Batallador, cogobernando con su hijo Alfonso VII. A principios de marzo de 1126, Urraca murió, sus detractores dicen que al dar a luz a un bastardo de su amante en turno Pedro González de Lara. Urraca fue enterrada en el Panteón de Reyes de san Isidoro en la ciudad de León.

Urraca fue una mujer fuera de serie dentro de su época, lo poco se sabe de ella fue escrito muchas veces por sus detractores y sin embargo lo cierto es que mantuvo el reino que heredó de su padre por más de 16 años y pudo heredarlo a su hijo para que siglos después Isabel I de Castilla pudiera crear uno de los más grandes imperios en la historia de la humanidad.


publicada en mamaejecutiva.net el 6 de julio de 2015
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