lunes, 6 de julio de 2015

Inés Arredondo protagonista de las letras mexicanas



Sinaloense de nacimiento, Inés Arredondo es una de las plumas más importantes de la segunda mitad del siglo XX en nuestro país.
Armando Enríquez Vázquez.
Hay escritores, las mujeres estamos haciendo muy mal en decir: "la mejor escritora", "es de las mejores escritoras". Yo no soy escritora, yo no quiero ser una de las mejores escritoras. Quiero ser uno de los mejores narradores de México junto con los hombres, yo creo que las mujeres nos estamos discriminando solas.
Así respondió Inés Arredondo a Miguel Ángel Quemain en una entrevista. Inés Arredondo es uno de los escritores más importantes de nuestra literatura y a nivel popular una de las más desconocidas.
Inés Arredondo nació el 20 de marzo de 1928 en Culiacán, Sinaloa. Su nombre verdadero era Inés Amelia Camelo Arredondo. Fue la mayor de nueve hermanos de los cuales dos murieron a muy temprana edad, a pesar de disfrutar juegos con sus hermanos menores, Inés se hartaba de correrías y discusiones y se encerraba en su cuarto a leer durante horas. Su madre brindaba cierto  apoyo a la lectura, pero no creía en las mujeres independientes, su padre creía que las mujeres debían seguir las tradiciones de los sectores conservadores de la época y por lo tanto debían preparase para administrar un hogar.
Sin embargo Inés, no estaba dispuesta a seguir los patrones que sus padres anhelaban para ella. Su educación primaria se llevó a cabo en un colegio privado católico de Culiacán, donde las monjas, como es su costumbre, amenazaban a las niñas con el infierno. Pero Inés tenía un Paraíso en el que se refugiaba a lo largo de los veranos y un ángel guardián que la ayudó a librar esa mediocridad que le querían imponer en el colegio Montferrant y las reglas de su casa.
Ese Paraíso era la finca cercana a la Ingenio azucarero Eldorado donde trabajaba su abuelo Francisco Arredondo, al que cariñosamente llamaba Papá Pancho. Eldorado como todo Paraíso era un lugar de exuberante y caprichosa flora, los dueños de la finca habían sembrado lichis, cidras, mangos, limoneros y Papá Pancho vestido como funcionario del imperio británico, traje blanco de lino y sarakof administraba el lugar. Al final de la jornada laboral Papá Pancho contaba a sus nietos cuentos de Andersen, Hoffman, los hermanos Grimm. El amor del abuelo y la comprensión de las inquietudes de Inés lo llevaron a financiarle los estudios de bachillerato, primero en Guadalajara y más tarde en el Distrito Federal cuando Inés se inscribió, en contra de los deseos de sus padres, en la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
La joven cambió su nombre por el de Inés Arredondo en homenaje a su abuelo y permitiendo que el linaje del apellido se perpetuara una generación más, Papa Pancho no tuvo descendiente masculino.
Ya en la facultad de Filosofía y Letras la lectura de Nietzsche y Kierkegaard la llevaron a un estado de gran angustia y a una crisis personal que casi la llevó al suicidio pues a su parecer un mundo sin Dios no hacía sentido alguno.
Inés, pasada la crisis, cambió de carrera y entró a Letras Hispánicas. También estudió biblioteconomía. En 1953 se casó con el escritor Tomás Segovia con quien tuvo cuatro hijos, uno de los cuales murió muy pequeño. En su duelo incompartible de madre, Arredondo comenzó a escribir el primer cuento que publicó y al que tituló El membrillo.



Mi estado psicológico no era normal; entre el mundo y yo había como un cristal que apenas me permitía hacer  las cosas más rutinarias y atender como de muy lejos a mi pequeña hija Inés. Era algo más grave que el dolor y el estupor del primer momento. Yo estaba francamente mal. Para abstraerme, que no para distraerme, me puse a traducir, con mucha dificultad, creo que un cuento de Flaubert, y de pronto me encontré a mí misma escribiendo otra cosa que no tenía que ver con la traducción…
Así describió Arredondo años más tarde la génesis de ese primer cuento. El cuento fue publicado en 1957 en La Revista de la Universidad. En 1965 se publicó su primer libro de cuentos al que tituló La Señal, Arredondo y Segovia se divorciaron y ella siguió sufriendo de problemas de depresión y crisis físicas que la llevaron a ser operada en diversas ocasiones de la columna vertebral. En 1972 Inés Arredondo se volvió a casar en esta ocasión con un médico llamado Carlos Ruiz Sánchez. En 1979 publicó su segundo libro de cuentos Río subterráneo que le valió ganar el Premio Xavier Villaurrutia.
En 1983 publicó una novela corta titulada Opus 123. Y finalmente en 1988 un tercer libro de cuentos: Los espejos.

Arredondo continuó sufriendo de la espalda, escribía acostada apoyada en una tabla y su esposo luego transcribía sus textos. Encerrada en su departamento a lo largo de sus últimos años de su vida Inés Arredondo murió de un infarto mientras veía la televisión con su esposo el 2 de noviembre de 1989.

publicado el 29 de junio de 2015 en mamaejecutiva.net
imagenes: revistavariopinto.com
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