miércoles, 1 de julio de 2015

De regalías y censura.



En tiempos de gritos de transparencia, democracia y golpes de pecho en los derechos individuales y libertades ciudadanas tanto corporaciones como estados se dedican a tratar de demostrar lo contrario; que ellos tienen la paleta por el palito.

Armando Enríquez Vázquez

Taylor Swift es la mujer más poderosa en el mundo de la música y tal vez en el mundo virtual, su negativa a aceptar las autoritarias reglas de Apple, provocó que los prepotentes ejecutivos de la empresa doblaran las manos, aunque ahora parece que no las van a doblar del todo.
Apple decidió por sus pistolas convertirse en una empresa pirata y no pagar regalías a los músicos durante los periodos de prueba de tres meses de los usuarios.
Taylor Swift, la joven cantante, anunció a través de una carta abierta publicada en Tumblr en la que explicaba que dadas las reglas que Apple imponía en los artistas, Apple Music no iba a contar con su nuevo material musical, titulado 1989. En menos de veinticuatro horas Eddy Cue vicepresidente de Apple informó a través de su cuenta de twitter que Apple pagaría las regalías correspondientes a los músicos en esos primeros tres meses de prueba, lo que al parecer es una vil mentira pues los ejecutivos de Apple no han querido responder a la pregunta concreta si pagarán el mismo porcentaje de regalías que tras el periodo de prueba. Apple Music estará listo para ofrecer sus servicios a partir del 30 de junio y a lo mejor para fracasar desde el primer día.
La comunidad de músicos norteamericanos no están del todo contentos con el trato que les dan las empresas de streaming y la muestra más clara de esto es que un grupo de músicos y cantantes entre ellos Madonna, Jay-Z, Beyonce, Alicia Keys y Daft Punk entre otros lanzaron en abril pasado su propio servicio de streaming llamado Tidal. Lo que puede poner en jaque a Spotify y al mismo Apple Music, eliminado el intermediarismo en la red, sobre todo ahora que las ventas de música en Internet han rebasado por primera vez a las ventas de CD’s físicos.
Un boicot de músicos, intérpretes y cantantes podría poner la codicia de la empresa de la manzana y de otras en su lugar, lo malo es que como dice Taylor Swift en su carta abierta a pesar de que muchos músicos se sentían explotados por las arbitrarias reglas de Apple, no se atrevieron a manifestarse por temor a represalias de la compañía, como si la empresa de la manzana fuera a poder más con su censura y sus represalias que el poder del consumidor que le dicta a la empresa que hacer.
De la misma manera que la música norteamericana, la semana pasada un grupo de periodistas del canal 22 de México hizo pública una carta abierta denunciando la censura y métodos de acoso laboral que se han implementado en la televisora cultural del gobierno federal, que sin empacho alguno y con todo el cinismo del PRI que nos gobierna lanza la casa por la ventana celebrando 22 años, hablando de una televisora que se comporta como repetidora de antiguas producciones.
En la carta abierta firmada por Ariadna Ambriz, Ollín Buendía Salazar, Ilia Casarín, Alejandra Flores, María Idalia Gómez, Marco Lara Klahr, Alizbeth Mercado Becerril, Magaly Quintero, Yazmín Quiroz Graciela Pérez Núñez, Fernando Troncoso y Perla E. Velázquez, se denuncia las prácticas de censura que la dirección del canal estatal a cargo de un Raúl Cremoux López, un periodista cuya trayectoria lo pinta fiel al priísmo y servil al poder, están poniendo en práctica. De acuerdo con la carta, los actos de censura comenzaron cuando se informó de manera imparcial sobre el despido de Carmen Aristegui por parte de MVS a contraorden expresa de Cremoux. El trabajo de los guardianes del estado como Cremoux es siempre censurar todo aquello que nos haga ver la verdad de lo que está sucediendo, y hoy en dia hay que ocultar todo en materia de ley mordaza en nuestro país.
El director de noticias del canal, Juan Jacinto Silva y diez de sus colaboradores renunciaron ante la intransigencia de un cínico que se atreve a declarar como defensa que la censura no tiene lugar en el México actual cuando es lo único que hemos visto por parte del gobierno federal que lo puso al frente del canal.
El canal 22 a pesar de muchos buenos programas, carece de niveles de audiencia que sean importantes, lo que no es razón para poner al frente a un hombre que está lejos de ser productor de televisión y mucho más de estar a la altura de los intelectuales que en su momento han ocupado la dirección del Canal. Un simple hecho lo demuestra, Cremoux se la ha pasado celebrando los aniversarios del canal antes que producir.
El gobierno de Enrique Peña Nieto es una vergüenza internacional en materia de libertad de expresión. ¡Cómo tenía razón Fox!, los medios, sobre todo esos que no paraban de criticarlo por no maicearlos, y los espectadores como te extrañamos.
La soberbia y la petulancia de las grandes corporaciones como Apple o de un gobierno que se dice democrático pero huele más a Maduro que a Bachelet, como el Peña Nieto, deben ser frenadas también desde este lado de los consumidores. La libertad de expresión no sólo es para el que habla, es derecho fundamental del que lo quiere escuchar. No sólo aquellos que por ser promocionados o laborar en las empresas o dependencias oficiales deben aguantar la prepotencia y patanerías que burros como Eddy Cue o Raúl Cremoux pretenden imponer. Los que estamos de este lado ¿por qué debemos aceptar la imposición de sus caprichos u órdenes? ¿Qué pasa si nadie compra Apple Music? ¿Si por una temporada borramos del control remoto el canal 22? Por lo menos hasta que a Raúl Cremoux lo vayan.

publicado en blureport.com.mx el 25 de junio de 2015