jueves, 23 de julio de 2015

¿Y el gobierno federal cuándo?

El gobierno federal lleva meses siendo objeto de un fuerte desgaste por los casos de corrupción e incapacidad en los que se ha visto envuelto en menos de un año y no piensa en cambios en el gabinete. 

Armando Enríquez Vázquez.

Por fin Miguel Ángel Mancera jefe de gobierno de la Ciudad de México hizo los cambios que consideró necesarios al interior de su gobierno. Por lo pronto anunció la remoción de su cargo de los secretarios de Gobierno, Movilidad, Educación, Trabajo y Desarrollo Social, además de deshacerse de otros funcionarios muy incomodos e incompetentes como Joel Ortega quien hasta hoy hizo del Sistema de Transporte Colectivo Metro un verdadero de desastre y que debería ser investigado de la misma forma que debería de serlo Rufino H. León Secretario de Movilidad hasta hoy. Faltaron los esperados cambios en las áreas de seguridad capitalina y sobretodo en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda que tanto daño a hecho a los capitalinos en el gobierno de Mancera, bajo la dirección de Felipe de Jesús Gutiérrez Gutiérrez y se ha prestado para todas las suspicacias posibles.
La llegada de una mujer no partidaria como Patricia Mercado en la Secretaría de Gobierno de la capital podría indicar que Mancera se perfila como un candidato independiente en 2018, dos destacadas Perredistas como Amalia García Y Alejandra Barrales a Trabajo y Educación respectivamente y el nombramiento de un miembro de Nueva Alianza como director del STCM, significa que Mancera desdeñó alianzas con Morena y se perfila a trabajar los próximos tres años en contra de todos los obstáculos que los miembros de la nueva fuerza política están preparando para desgastarlo. La llegada de García y Barrales puede ser un intento por ganar con dos de las mujeres más reconocidas del perredismo el espacio del PRD en la capital. En estos cambios no se siente la mano de Carlos Navarrete, quien si es honesto consigo mismo debe comenzar a pensar en su renuncia a la presidencia nacional del organismo político.
Lo que hay que reconocer a Mancera es que supo reaccionar a los resultados de las pasadas elecciones del 7 de junio. Que a pesar de no hacer un par de cambios que los conocedores y los ciudadanos estábamos esperando, ha maquillado su gobierno y le ha dado una cara nueva, mucho más amable.
El gobierno federal por su lado lleva meses siendo objeto de un fuerte desgaste por los casos de corrupción e incapacidad en los que se ha visto envuelto en menos de un año. Los especialistas llevan ya más de siete meses esperando que surjan noticias desde la oficina de Enrique Peña Nieto relevando algunos de sus secretarios que han sido puestos bajo los reflectores sin que estos sepan desmarcarse, demostrando su ineficiencia para resolver y evitar daños en la figura ya de por si desgastada del presidente.
La indiferencia y soberbia con la que el presidente sobrelleva el asunto de la corrupción, el poco valor cívico de enfrentar los cargos de la Casa Blanca enviando a su esposa a informar sobre  la construcción, la forma abúlica en que los procuradores de la nación y el secretario de gobernación han atacado los casos de Tlataya, Ayotzinapa y las cientos de desapariciones y fosas que aparecen a diario es sintomática de un gobierno dedicado a hacerse únicamente de dinero a como dé lugar.
Es increíble que el SAT y por extensión la Secretaria de Hacienda, sean incapaces de determinar dónde y cómo se está lavando dinero, cuando supuestamente tienen perfectamente monitoreados a los ciudadanos y sus movimientos bancarios. Fueron los agentes de Hacienda los que con mucha menos tecnología llevaron a la cárcel a Al Capone en 1930. Así como los fracasos en las licitaciones que han terminado redituando mucho menos al gobierno federal y las implicaciones de Videgaray en actos de corrupción con Grupo Higa. Rosario Robles ha sido incapaz de acabar con la pobreza y el hecho queda demostrado por los datos del INEGI que revelan una caída de 3.5% en los ingresos de las familias mexicanas.
Las sospechas del secretario de comunicaciones en actos de corrupción con la constructora española OHL y la falta de investigación por parte de las áreas del gobierno en este asunto.
La forma en que el presidente ha atado las manos de sus colaboradores y las ganas que tiene de demostrar la inefectividad del estado mexicano queda manifiesta en el silencio institucional que el secretario de educación mantiene o en las declaraciones de los secretarios de las fuerzas armadas efectúan tratando en dar a entender esta injusta situación que la incapacidad en materia de seguridad del gobierno federal los tiene. Siendo la educación, el ejército y la marina de las instituciones más cuestionadas a lo largo del sexenio y cada día más por la forma en que el presidente se ha empeñado en poner a estas instituciones bajo la lupa ciudadana con desconocidos objetivos.
Lo mismo ha sucedido en las últimas semanas con el sector salud, se prefiere el escándalo. Sin que den soluciones, ni se tomen medidas en contra de las mafias de médicos y hospitales púbicos y privados que existen en nuestro país. De este ataque al sector salud han surgido rumores y temores que nadie del gobierno ha salido a desmentir, en el caso de las servicios médicos también debe ser prioritaria la competitividad tan cacareada por el presidente, así como se debe investigar la preponderancia del Grupo Ángeles en el sector y las practicas leoninas que muchos de los médicos de esta institución y otras privadas llevan a cabo.

El presidente o quien sea que esté detrás de él se encuentra muy cómodo despreciando a los mexicanos y viviendo de la avaricia, lejos muy lejos de la mente y de los negocios se encuentra la idea de hacer los movimientos necesarios para hacer un gabinete menos ineficiente. Hoy México se mueve en la dirección que las autoridades quieren y es hacia sus bolsillos. Ojala y en este caso aprendieran de Mancera aunque fuera por guardar las apariencias.

publicado por blureport.com.mx el 17 de julio de 2015