domingo, 19 de julio de 2015

Traición y ciudadanía.




La democracia en México no funciona, es un pretexto para mantener un aparato burocrático ineficiente y enorme. Una verdadera afrenta a la ciudadanía.

Armando Enríquez Vázquez.

Cuando la semana pasada la mayoría perredista en la asamblea legislativa de la Ciudad de México decidió dar el cambió de usos de suelo a 7 predios de la ciudad, concluyó la más reciente de las traiciones de un partido que se proclama de izquierda y que desde tiempos de Rosario Robles ha gobernado con voraz corrupción en contra de los habitantes de la Ciudad de México. Hasta el 7 de junio pasado la Ciudad de México fue su bastión más importante.
Ese mismo gobierno, llamado de izquierda, aprobó, también la semana pasada, en la peor tradición Stalinista que en la capital del país la trata de mujeres por líderes políticos sea algo legal al exonerar a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, basándose simplemente en la declaración de una de sus asistentes, desechando las evidencias presentadas por la parte acusatoria. El poder judicial de la capital, ese mismo que fue exhibido por su corrupción en el documental Presunto Culpable y en casos como el del magistrado Genaro Góngora Pimentel que se negó a pagar la pensión alimentaria llevando sin pudor alguno a su amante a la prisión, ese cuerpo judicial corrupto y vergonzante para nuestra ciudad debe ser investigado.
Las rápidas acciones de gobernadores como los de Chihuahua y Veracruz para enmendar las leyes electorales locales e impedir así las candidaturas independientes, es una clara obstaculización al deseo de una ciudadanía que está harta del ejercicio corrupto y unilateral de los gobiernos locales y federal emanados de una partidocracia.
El jueves pasado tanto el FMI como la OCDE emitieron comentarios negativos acerca de las expectativas de crecimiento en nuestro país y de las tan cacareadas ventajas a corto plazo de las reformas estructurales que tras un año y medio de haber sido aprobadas tienen resultados que fuera del discurso repetitivo y mareador que sigue utilizando el gobierno federal en el sentido de las bajas en las tarifas telefónicas, resulta hasta insultante. Y mientras en la demagogia más insultante, el director de IMSS anuncia que se crearon miles de nuevos empleos en México, la realidad es que por los comentarios del FMI, nos acercamos peligrosamente a que la avaricia de Enrique Peña Nieto y todos los que lo rodean hagan encallar al país en una de esas crisis que sólo los priístas son capaces de generar. A pesar que de acuerdo con una nota publicada en El País el 14 de abril de este año, México se convertirá en la primera economía de habla hispana a pesar de la diferencia en el ingreso per capita, pasaremos a ser la economía número 14 en el mundo.
El presidente sigue de manera inconsciente y prepotente viajando con su Corte de los Milagros, llena de idiotas y enanos, por el mundo demostrando que el PRI es igual que el Partido Comunista de la Unión Soviética en sus años de auge. Mientras millones de mexicanos viven en pobreza extrema, se asesina a estudiantes y cada día desaparecen más mexicanos, él se pasea con todos aquellos que elogian su traje nuevo de emperador.
Al mismo tiempo que se anuncia un presupuesto base cero para 2016 que atenta contra la educación y la cultura en nuestro país, los sueldos de los funcionarios permanecen inalterados y el fuero, esa oprobiosa condición que nos ofende a los ciudadanos convirtiéndonos en seres de segunda frente a funcionarios déspotas y legisladores sedientos de dinero mal habido, se mantiene lo más alejado de la discusión pública.
El presidente y su gabinete de seguridad han traicionado a la ciudadanía de México que se ve obligada a abandonar sus pueblos y ciudades, a dejar el campo y llegar a ciudades o municipios como Ecatepec donde los feminicidios son un crimen común, e ignorado hasta la semana pasada, cuando tanto el gobierno local como el federal pidieron la declaración para alerta de género en la entidad. Un gobierno cuyo mayor logro en contra del narcotráfico se acaba de fugar por un túnel de un kilómetro y medio que se construyó bajo las narices del sistema de seguridad nacional y una vez más del gobierno de  Eruviel Ávila.
La democracia en México no funciona, es un pretexto para mantener un aparato burocrático ineficiente y enorme. Una verdadera afrenta a la ciudadanía, en la que líderes sindicales cobran por hacer política y los políticos cobran por los favores que otorgan a empresas como OHL. Un sistema basado en promover la corrupción a todos los niveles porque así fue enseñado Enrique Peña Nieto que no sabe de libros pero si de mentir, engañar y defender la putrefacción que lo rodea, justificándola al darle un carácter cultural, casi genético.
La opacidad y la impunidad crecen en todos los niveles de gobierno. Pero los culpables somos los ciudadanos que continuamos permitiendo estas tropelías, que seguimos prendiendo la televisión esperando encontrar en los noticieros de las cadenas nacionales el asomo en cierto grado de la verdad, olvidando que Azcárraga y Salinas Pliego antes soldados del sistema hoy son los que hacen que el Presidente y los suyos bailen conforme les mueven los hilos.

Si creemos que la democracia se compone de la acción ciudadana que va más allá de votar, entonces debemos obligar a que los funcionarios en los gobiernos locales, estatales y federales por medios de actos pacíficos, cotidianos y constantes que demuestren nuestro anhelo por un mejor México para todos y no sólo para aquellos que día con día nos traicionan de palabra y acto a los millones de habitantes de nuestro país.

publicado el 14 de julio de 2015 en blureport.com.mx