lunes, 16 de enero de 2017

La gallina de los huevos de oro.



Porque no hay verdades más grandes que las de Perogrullo, como tampoco a verdades más a medias.
Armando Enríquez Vázquez

Hace ya más de tres décadas, después de la mentira de López Portillo de prepararnos para administrar la abundancia, que sabíamos que el petróleo se iba a acabar. Es más, no nos hagamos tontos, en las clases de las primarias y secundarias se nos enseñó a diferenciar entre los recursos naturales renovables y los no renovables. El ejemplo típico de los no renovables era el petróleo.
Entonces lo que quiso decir Enrique Peña Nieto cuando habló de la muerte de la gallina de los huevos de oro, solo fue darnos más atole con el dedo. Lo importante no es cuando y donde se murió, si no ¿Dónde quedaron los huevos?
Porque la gallina se murió, como todo ser vivo, pero el oro dura un poquito más. Y todos sabemos que el oro, no sólo está en las arcas de Peña Nieto, si no que forjó las fortunas de Luis Echeverría, José López Portillo, Carlos Salinas de Gortari, y sobre todo de todos aquellos priístas y panistas que dirigieron a la paraestatal y más descaradamente la de los líderes sindicales de PEMEX que impunemente gastaron parte de la fortuna en casinos de Las Vegas y como Carlos Romero Deschamps quien ha resultado peor que Joaquín Hernández Galicia “La Quina”.
Pero la gallina de los huevos de oro para todos los políticos de este país, no es petróleo si no el país y sus ciudadanos. En ese sentido no hay mayor responsable de eso que nosotros los ciudadanos que seguimos tolerando que ladrones, asesinos, criminales de cuello blanco y no tan blanco, rojos, verdes, azules, amarillo o morenos sigan dirigiendo y saqueando el país, cuando permitimos que se sigan tirando bombas de humo que pretenden sembrar el miedo para desviar la mirada de la impunidad, arbitrariedades y saqueo de nuestro país.
Nadie puede decir que los gobiernos del PAN no fueron también corruptos, pero si algo no queremos entender los mexicanos es que quienes siempre han saqueado al país, los que históricamente lo han visto como su botín personal, son aquellos que sin empacho se llaman herederos de la revolución.
De Miguel Alemán, que fue instrumento de los Nazis en México y después coqueteó con la mafia norteamericana para poner casinos en México, o los nacionalistas Luis Echeverría o José López Portillo que detrás de un discurso patriotero y moralino aderezado por el Huapango de Moncayo se dedicaron a saquear al país sin que ninguno de sus sucesores se haya atrevido a confiscarles los bienes en nombre de México. llegando Carlos Salinas de Gortari que vendió la dignidad del país al extranjero y ahora Enrique Peña Nieto que ha demostrado ser el mejor trapeador de interés extranjeros tanto políticos como en el caso de Donald Trump, como a los intereses empresariales como en el caso de OHL. Para estos cínicos miembros de la partidocracia la gallina está viva porque más de 100 millones de mexicanos seguimos pagando impuestos, porque la mayor parte de la población sigue bajando la cabeza y prefiriendo la falsa paz y estabilidad social que vive México. Porque la violencia no sólo se da en los asesinatos y asaltos. La violencia del Estado y del gobierno quedan demostradas en la anulación de los aumentos de salario o en el ataque contra el bienestar común de los mexicanos. En el asesinato de periodistas.
No nos hagamos tontos, siempre desde las raíces de su fundación el PRI sólo ha sabido abusar de los mexicanos, bajo un discurso que no podría dar mejor Don Porfirio Díaz. El PRI, piensa en los mexicanos como niños o peor aún como retrasados mentales a los que siempre les roba el dulce y en ocasiones hasta les hemos dado las gracias. Existen descendientes de Elias Calles, Alemán, Echeverría, incluso el mismo Cuauhtémoc Cárdenas que fue un pillo cuando fue gobernador de Michoacán, que viven de los negocios resultantes de la corrupción validada por sus antepasados, así como existen ex miembros del PRI que hoy se dicen de oposición y con lo único que sueñan es el poder para seguir robando a los mexicanos.
En una estupenda caricatura de Helguera en La Jornada el 14 de enero titulada Zoología Petrolera en la que se ve a un trabajador de PEMEX asegurando los tornillos de un ducto, el trabajador está ocupado en sus labores y contesta a los ociosos lectores del diario: Aquí nunca hubo una gallina de los huevos de oro… solo bueyes de uñas largas.
El dinero de PEMEX sirvió durante décadas a líderes y presidentes para financiar las corruptas elecciones locales y federales de un partido represor y poco empático con sus gobernados. Hoy Enrique Peña Nieto quiere justificar su propia codicia en los precios exteriores del petróleo. Hoy, después de haberse burlado de los mexicanos cada día de su gobierno pretende hablar de unidad, con ese mismo discurso fascista que utilizaba Luis Echeverría Álvarez, otro asesino de mexicanos, que se disfrazaba de izquierda mientras robaba al pueblo, de la misma manera que lo hizo Andrés Manuel mientras gobernó a la Ciudad de México.
Hoy, Enrique Peña Nieto monta una obra de teatro con su pacto, y solo los paleros y los muertos vivientes como Carlos Aceves del Olmo dirigente de la CTM le aplauden y le dicen: Sí, señor. Además de proponer puras estupideces.
De la gallina de los huevos de oro, se aprovecharon los gobernadores de los estados de todos los partidos que incapaces de gobernar se hicieron desde siempre de partidas especiales que desde el Congreso de la Unión plantearon todos los partidos. Sólo vale recordar que fue el PRI quien durante ocho años desde las cámaras legislativas se opuso a una reforma que después con la llegada de Peña Nieto aprobó de una manera mucho más destructiva que la planteada por el PAN.
Sin embargo, lo más importante es que lo sabíamos desde hace por lo menos tres décadas. Pero ni los príistas, ni los panistas planearon una verdadera política para crear empresas mexicanas fuertes y competitivas. Ninguno de los dos se ha atrevido a invertir en la educación pública más allá de las palabras vacías de Peña Nieto, así como su cobardía y en ese sentido debemos aunar la de Fox y Calderón por no enfrentar a un magisterio dañino a los niños y jóvenes mexicanos.
La falta de previsión, de inversión, de creación de empleos y políticas de creación de industrias, la falta de una política referente a la promoción de la ciencia, de la investigación, de la formulación de patentes mexicanas, sólo demuestra que fueron los partidos políticos y los sindicatos los principales interesados en robarse todos los huevos de oro, cuando sabían que la gallina estaba desahuciada.
Enrique Peña Nieto sólo sabe decir verdades de Perogrullo, esto es obviedades, pero además las dice a media a su conveniencia.