lunes, 9 de enero de 2017

Protestas y saqueos.



Medios y gobierno quieren manipular como lo hicieron en antaño a la opinión poniendo a las manifestaciones ciudadanas y a los criminales saqueos a la misma altura.
Armando Enríquez Vázquez

Existe una gran diferencia entre las protestas y los saqueos, como también existe una gran diferencia entre la forma infantil y ridícula que desde los medios más serviles de la sociedad se intentan asociar ambos fenómenos y hacer a un lado la realidad.
Las protestas en su mayoría son de carácter ciudadano, organizadas por miembros de la sociedad civil o desde agrupaciones e incluso algunos partidos políticos, por más que esto le duela a un hombre como Enrique Peña Nieto que parece nunca ha entendido el significado de la democracia. Tal vez, esto se deba a qué como plagio en su tesis, difícilmente se enteró de lo que estudió a manera de licenciatura.
Los saqueos por otro lado surgen en un sentido de la violencia y la afrenta diaria a la que ciertos sectores, los más desprotegidos, están expuestos a diario, esto no lo justifica, pero lo explica. Sin embargo, hay otra parte de estos saqueos que parecen estar coordinados y pagados desde grupos, incluidos partidos políticos, interesados en sembrar el caos y el pánico entre los mexicanos, lo cual resulta muy grave, en específico, si como declaró la presidenta del PRD, Alejandra Barrales, esta coordinación viene desde el PRI, porque entonces estamos una vez más frente al terrorismo de Estado del que tanto le gusta hacer uso a ese partido político.
Y de no ser así, más allá de la necesaria investigación, es imprescindible que se aclare quién está detrás de los saqueos y deslindar responsabilidades. Porque si para un gobierno que se sabe rechazado no queda claro quién es quién entre manifestantes y saqueadores, convenientemente la represión queda a discreción de las autoridades.
Irresponsable y de manera tendenciosa para los canales de televisión abierta, estaciones de radio y periódicos parece estar claro que no hay diferencia entre ambos fenómenos, incluso al privilegiar la información acerca de los saqueos los medios están ayudando a difundir y crear ese pánico y que la Secretaria de Gobernación intenta frenar y por lo tanto, la dependencia a través de RTC, debe poner un alto a estos agoreros de la tragedia, y no se trata de hablar, ni de promover la censura, sino todo lo contrario de promover un clima de tranquilidad entre ese círculo, cada día menor, de personas que aun da credibilidad a ciegas a esos medios.
Los mexicanos poco a poco estamos descubriendo que la democracia no se limita a un día y a tachar una boleta con un nombre o el logotipo de un partido político, a lo largo de casi cien años esa ha sido la falacia en la que los miembros de la partidocracia han ejercido su tiranía. No, la democracia se ejerce diciendo lo que nos parece y lo que no de nuestros gobernantes, haciéndoles ver que estamos al tanto no sólo de lo que hacen, sino de lo que dice y como lo dicen, y cuando las cosas no nos parecen estamos en todo nuestro derecho de manifestarnos. De gritar a los cuatro vientos nuestro desacuerdo con medidas autocráticas.
La disidencia está prohibida en los regímenes totalitarios de izquierda y de derecha. No en la democracia. La forma dictatorial en la que reaccionó la Secretaria de Comunicaciones y Transportes al rescindir permisos a transportistas, no encuentra paralelo ante la cobarde actitud de la misma Secretaría que a lo largo de cuatro años siempre ha reculado frente a maestros y otros grupos que también han bloqueado las vías federales de comunicación.
Hoy debemos pedirle al subsecretario René Juárez, quien prometió dar con los incitadores cibernéticos a los saqueos que nos informe si son personas independientes o miembros de partidos o asociaciones sociales, teniendo la mente abierta a también encontrar entre esos incitadores a miembros de su partido, que buscan ganancia en río revuelto.
Ante las protestas y la posibilidad de que estas continúen, debemos tener paciencia y entendimiento de que la lucha de los manifestantes, no es mezquina, ni tiene como objetivo llevarse dos pantallas de video a su casa o una lavadora, si no que el gobierno explique lo que tiene que explicar de manera lógica y no de la forma rupestre en la que se maneja Peña Nieto y todos aquellos que desde el interior del PRI o de los partidos de oposición guardan ese silencio cómplice, con el que desde curules, escaños, secretarías y gubernaturas han promovido un saqueo más dañino y ofensivo a la Nación que ese que inunda hoy las pantallas de televisión y las portadas de ciertos diarios.