martes, 3 de enero de 2017

Peladita y en la boca.




Todas las empresas productoras del mundo están dispuestas a correr riesgos, dentro de ciertos límites, para ganar la mayor audiencia posible, algo que curiosamente no sucede en México.

Armando Enríquez Vázquez

Mientras que Netflix lleva a lo largo de este año más de 10 series originales estrenadas, Claro Video se contenta con 2, y Blim ni siquiera parece existir en el mapa de las plataformas de Internet. Las plataformas que están realmente tratando de hacer la competencia al gigante de los contenidos en Internet son; Amazon, Hulu, Crackle o Vice, incluso Vimeo comienza a producir material original, no siempre con los mejores resultados, pero indudablemente arriesgando a peleando por las audiencias.
Mientras que las dos empresas más importantes de México y se podría decir que del mundo de habla hispana parecen pecar de cautelosas a producir, porque nadie les asegura audiencias importantes y esto se debe a esa anticuada visión empresarial mexicana de no invertir si no se está 100% seguro de recuperar con creces la inversión. Una actitud que nace del ejercicio monopólico, por un lado y por otro del excesivo proteccionismo gubernamental que llevó a México a vivir gran parte del siglo XX con las fronteras medio cerradas, para asegurar que las empresas nacionales no tuvieran competencia. Durante décadas gran parte de la inversión publicitaria en medios ha provenido de los gobiernos federal y locales, lo que ha asegurado la falta de preocupación por parte de los empresarios y directivos de medios en ganar audiencias de manera competitiva y por otro ha asegurado a los gobiernos una visión sesgada de la realidad.
Lo que no cabe en la cabeza de los directores de producción de las empresas de entretenimiento dirigidas por mexicanos son dos cosas; que los mexicanos seamos capaces de crear, por eso llenan sus canales de extranjeros que les venden el hilo negro, se los cobran como de oro y finalmente los resultados son nulos; y dos que los mexicanos seamos capaces de valorar contenidos diferentes a los bodrios que durante años se han producido para la televisión abierta nacional.
El ejemplo más claro de esa falta de valor y de audacia, lo vemos en las dos principales cadenas de televisión abierta que parecen programación espejo una de otra y en el fracaso rotundo de Grupo Imagen con Cadena 3, canal que tuvo que cerrar por la falta de creatividad de su dirección y su equipo de producción.
Pero en el caso de Claro Video el panorama es aún más triste porque las dos series originales que estrenaron este año parecen ser lo único que tienen bajo la manga. Sin difusión, ni promoción importante, La Hermandad que es una buena serie ha pasado sin pena ni gloria. Un artículo en El País da cuenta de las penurias presupuestales y la falta de claridad de la gente de Claro video para llevar a cabo una segunda temporada de un proyecto interesante es lo que resalta en ese artículo del mes de junio y hasta la fecha no sabemos si habrá segunda temporada. En lugar de marcar la calidad de la serie.
Y ni que decir de Blim que entró al mercado con patético refrito de una excelente serie española de televisión.
Todas las empresas productoras del mundo están dispuestas a correr riesgos, dentro de ciertos límites, para ganar la mayor audiencia posible, algo que curiosamente no sucede en México. Las malas costumbres y el no querer moverse de zona de confort provocan que el país con más hispanohablantes del planeta parezca a los ojos del mundo como falto de ideas o de propuestas creativas, lo que sin duda es una percepción falsa.
HBO es una empresa que a lo largo de los últimos años ha invertido en diferentes propuestas y proyectos mexicanos; Capadocia de Epigmenio Ibarra, Señor Ávila de Lemon Films y Dios Inc. de Itaca Films son ejemplos de estas apuestas que la empresa norteamericana ha producido con productoras nacionales diferentes a las mismas recetas de siempre, todas ellas de gran calidad y las dos primeras logrando más de una temporada. Demostrando que vale la pena apostar en contenidos mexicanos.
De hecho, Cadena3 en su momento jugó de manera exitosa con Argos, la casa productora de Epigmenio Ibarra que sin embargo no le alcanzó a Imagen Comunicaciones para ser competitiva después de haber despedido a Ferriz de Con y repetir el modelo de Televisa, sin tener la fuerza, ni el capital político, artístico, o económico para hacer frente a la competencia y tuvieron que cerrar la emisora.
Netflix ya apostó desde el año pasado con la serie Club de Cuervos, que sin haber logrado el gran éxito, si consiguió una segunda temporada en la plataforma de distribución de contenidos que está próxima a estrenarse.   
Conforme pasen los meses y los años estoy seguro de que veremos más producciones nacionales en plataformas internacionales interesadas en conquistar los mercados hispanoamericanos.
Las empresas mexicanas no pueden pretender que las ganancias se den de manera sencilla porque la competencia cada vez será mayor y sin presupuesto, visión, ni agallas será muy difícil competir y entonces quizá terminen como Televisa que anunció esta semana el aumento de las tarifas de Izzi pretextando la devaluación del peso como causa y maquillando el hecho de hacer pagar a sus fieles suscriptores los errores en las decisiones de los encargados de la producción de la empresa.

publicado en roastbrief.com.mx el 26 de septiembre 2016 
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