miércoles, 18 de enero de 2017

Traición, espejitos y bolas de humo.



El gobierno inicia el año descubriendo una de sus mayores traiciones a los mexicanos. Subir la gasolina, sin ningun tacto es el çutimo acto de un gobierno codicioso e insensible.

Armando Enríquez Vázquez

Siempre que creo que Peña Nieto ha llegado al punto más bajo de su imagen y de su discurso, me sorprendo porque siempre lograrán él y sus asesores verse peor, despertar más el enojo de los mexicanos, afrentar a la sociedad en todos sus niveles y reunirnos en contra de la imagen del patético aprendiz de político mexiquense. El mensaje de año nuevo de Peña Nieto, logró como en vez anteriores la unidad de los mexicanos; por supuesto en contra de él y de la forma en que insulta a la inteligencia de los mexicanos.
El servilismo de medios como Radio Fórmula, Televisa, Grupo Imagen, El Universal, no me sorprende, al fin ellos sólo cuidan sus intereses en materia de inversión publicitaria del gobierno. Su supuesto análisis del mensaje presidencial es de pena ajena y su objetividad es nula. Pocos al interior de estas empresas se atreven a cuestionar lo poco sólido del discurso y respuesta del presidente a los mexicanos, entre ellos Enrique Muñoz. Admito que existen mexicanos que respaldan a Peña Nieto, pero aun ellos construyen su defensa en una argumentación con cierta lógica y no el simple parloteo y repetición de las palabras de Peña Nieto como si estas fueran la ley y no pudieran ser analizadas. Lo que dice Enrique Peña Nieto ni se sostiene, ni es real. Claro que en el aumento de las gasolinas hay un aumento a los impuestos, claro que habrá una inflación de dos dígitos al final del proceso y por supuesto que aumenta a todos los mexicanos y sobre todo a las clases desposeídas por que el aumento se verá reflejado en todos los precios de servicios y productos.
¿Por qué en lugar de hacer preguntas idiotas, Peña Nieto no admite la necesidad de un aumento de emergencia al salario mínimo? El que entró en vigor el 1º de enero ya no existe gracias al gasolinazo. ¿Por qué en lugar de hacerse la víctima, Peña Nieto no nos dice que van las investigaciones de los verdaderos saqueadores del País o sea los priístas?
Nos debe quedar claro que si a cuatro años de gobierno. Enrique Peña Nieto sigue culpando al PAN y sus gobiernos es que además de incapaz, es un cobarde que no acepta su responsabilidad en la situación crítica que vive México. Los mexicanos no necesitamos que Los Pinos estén habitados por un llorón carente del valor para hacerse responsable de sus propias decisiones.
Peña Nieto llegó a la presidencia con el síndrome del traje invisible del emperador, lo peor es que después de cuatro años y a pesar de los gritos de algunos de sus secretarios, de la prensa y de todo el pueblo de que va desnudo, Peña Nieto aun va sintiéndose vestido con un impecable traje que lo hace verse de maravillas, mientras sus asesores y los lacayos que tiene en los medios aplauden.
Peña Nieto sonriendo desde un carro de Golf, diciendo que comprende el enojo y justificando lo injustificable, no muestra más que esa traición que la mayoría de los políticos mexicanos ejercen contra los ciudadanos con cinismo y que ya tiene tintes de burla descarada y que proviene de toda la clase política sin importar el color del partido.
Peña Nieto debe entender que la democracia se sustenta en la disidencia, en la oportunidad de hablar y objetar las propuestas del gobierno, no las imposiciones construidas en mentiras, amenazas veladas, y comparativos engañosos y populistas. Peña Nieto es un político de mediados del siglo XX, es más dinosaurio que los dinosaurios clásicos como Emilio Gamboa Patrón o Manlio Fabio Beltrones y sus asesores y escritores de discursos viven en la tradición de Francisco Labastida Ochoa de: Me llamó mariquita.
No sería raro que detrás de los saqueos se encuentre el PRI; Ochoa Reza, Eruviel y los dinosaurios menos brillantes del grupo Atlacomulco que a como dé lugar restan interesados en sembrar el miedo, para desvirtuar el derecho ciudadano a la protesta ciudadana. Durante décadas así de burdos han sido en el PRI financiando porros y golpeadores al interior de las instituciones de educación superior del país, otorgándoles credenciales del PRI y sembrando el miedo en la sociedad, todo está documentado. Pero sí Alejandra Barrales, presidenta del PRD, lo dice, ahora tiene la gran responsabilidad de demostrarlo, como el mentiroso de Enrique Ochoa Reza tiene la de demostrar lo contrario.
Creer que el gasolinazo no implica una inflación de dos dígitos en los primeros meses del año, es tan ingenuo como pretender que un personaje como Luis Videgaray pueda tomar las riendas de la política exterior del país. Videgaray es la peor elección para el puesto desde que Vicente Fox designó para el cargo a Luis Ernesto Derbez. Toda la presidencia de Enrique Peña Nieto ha sido una traición hacía México, los mexicanos e incluso contra su partido político, lo que es peor al interior del gobierno de Peña Nieto existen traidores que gozan del favor del mandatario que sólo se han preocupado por hacerlo ver cada vez peor; su vocero, asesores y aquellos que le escriben los discursos. Por su puesto que a Peña Nieto le falta autocrítica y autorreflexión. Un hombre que ha demostrado su nula sensibilidad política, un político surgido de lo peor, si es que tal pleonasmo existe, del PRI; caprichoso, terco, estulto.
Lo triste es que esa traición se revela en el silencio cómplice de ciertos miembros de la oposición como Ricardo Anaya, o desde la incompetencia mental de López Obrador que pretende que los mexicanos esperen hasta 2018, cuando en las elecciones este mesías tropical imponga la República del Amor donde no castigará a nadie y solapará a todos creando así su propio compló contra México. Lo malo es que esa traición pretende esconderse en pactos que están por anunciarse y recuerdan a aquellos de solidaridad con los que el PRI hundió a México en crisis durante las décadas de los ochenta y noventa hasta que Ernesto Zedillo los desapareció.

publicado el 12 de enero de 2017 en blureport.com.mx

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