lunes, 31 de diciembre de 2012

2013



Años pares, años de males. Años nones, años de dones. Versa un viejo adagio español. 2012 y el apocalípsis se acabaron. Lo que viene de frente es la reconstrucción de un mundo destruido.

Armando Enríquez Vázquez

El año nuevo  está ya frente a nosotros y muchos se aprestan a llenar de propósitos vanos y lugares comunes, como lo hacen cada año, el inicio del nuevo ciclo de traslación de nuestro planeta alrededor del Sol. Caprichoso la cifra; 365 días con casi seis horas. No dice nada así sola, pero es un año nuevo para todos, el ciclo donde veremos pasar de nuevo las cuatro estaciones. Hace un año teníamos frente a nosotros un año magullado, manoseado y dijo magullado por que ya hacía varios años que un grupo de optimistas y otro de mercaderes lo promocionaban como el año en el que veríamos el Fin del Mundo, una vez más, y por si no fuera suficiente el regreso del PRI al gobierno de nuestro país que estaba cantado ya también. Conforme fueron pasando los días le fueron bajando al tono apocalíptico por uno más “amigable”; el fin de una Era. Pero libros, series de televisión, películas y algunos empecinados optimistas y charlatanes lo querían seguir viendo como del Fin del Mundo. Ni El Vaticano, ni los canales amarillistas de la televisión abierta mexicana se escaparon de caer en el juego. Pero volviendo a lo importante  el año tenía antes de estrenarlo uno o muchos “spoilers”.  Era esa fruta ya feíta que el marchante del mercado nos mete como gol. Año de males al final de cuentas.
Hoy en cambio estamos frente a un año del que aun nadie nos predispone a nada. Podemos como al principio de cada ciclo especular, y hacer predicciones. Voltear a los astros y pensar en que nuestro signo zodiacal ya tiene predestinada la ruta que debemos seguir los próximos doce meses. Podemos, ser ilusos y bienintencionados, y poner todas nuestras buenas intenciones en ello, pero dudo que aun así este vaya a ser el año que se colapsen todos los gobiernos y se acabe la narcoguerra.
Dicen por ahí que muchas veces uno no escoge el camino, pero lo que sí se puede hacer es decidir como transitarlo. Creo que esa es la mejor propuesta para el 2013.
Propongo hacer un ejercicio mental para iniciar el año. Supongamos que el mundo terminó el pasado 21 de Diciembre pasado y  en 2013 sólo nos queda reconstruir las ruinas, hagamos nuestro propio mapa de ruta y tracemos el camino a seguir durante los próximos 12 meses. Basados en nuestro libre albedrio y la capacidad que tenemos para reinventarnos en negativo, desde las excusas, los chantajes y las victimizaciones que tanto nos gustan como seres humanos y más como mexicanos. Esta vez aprovechemos el apocalipsis que acaba de pasar para volvernos proactivos, creativos, constructores y voy a dejar de lado las ideas maniqueas del buen ciudadano, el gran país el futuro de todos los mexicanos y de toda la humanidad, que otros se ocupen de esas tonterías que para eso les pagamos. No, hagámoslo desde es punto único y egoístas de nosotros mismos y cuando muchos de los tres o cuatro que nos rodean. Al final de cuentas es un año de dones o ¿no?

Publicado en blureport.com.mx el 28 de Diciembre de 2012
Imagen: myamazingpeople.com