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jueves, 6 de agosto de 2020

Danzando con lobos.




Haciendo uso del título de aquella película de 1990 reflexiono sobre los retos educativos que enfrentamos debido a la pandemia y los rumbos que ha decidido tomar el gobierno.

Armando Enríquez Vázquez

El anuncio del Secretario de Educación Esteban Moctezuma acerca de mantener las escuelas cerradas hasta a llegada del semáforo verde y la continuación de la educación a distancia, no deja duda que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tomó la decisión correcta. Pero aun así la opción para educar en los próximos meses no deja de provocar algunas preguntas.
El principal problema de la educación a distancia lo ha representado hasta el momento la accesibilidad de los educandos. Uno por carencias propias de la pobreza que se vive en México y este gobierno sólo ha intensificado. Dos, por la limitación física y real de aparatos, computadoras, tablets y en su defecto teléfono, para que todos los miembros de una familia puedan acceder a su educación al mismo tiempo.
El gobierno ha optado por regresar a lo que se implementó en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz y fue conocido entonces como Telesecundaria. La opción es hasta cierto punto correcta. Con sus acepciones; diferente al sistema que se construyó a finales de la década de los años sesenta y que se impartía en aulas especiales donde se juntaba a los estudiantes, algo imposible actualmente, la propuesta del presidente y el Secretario de Educación es que los jóvenes se conecten a la televisión de sus casas. El número de alumnos era menor en los sesenta y setentas, pero lo peor es que la ambición del proyecto actual incluye a todas las etapas de la educación preescolar, básica y media básica, un número de millones de niños y jóvenes que difícilmente satisfarán sus necesidades educativas.
Hace cincuenta y cuarenta años, junto con las aulas y los facilitadores in situ requeridos el sistema tecnológico que se implementó fue la creación de un organismo productor de los programas y los contenidos para alimentar el sistema, ese organismo que existió hasta bien entrados los años noventa se cambió de nombre con el curso de los años y en algún momento se llamó Unidad de Televisión Educativa y Cultural (UTEC), hoy solo mantiene el televisión educativa en su nombre y pertenece al Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano conocido como SPR y alberga en sus instalaciones canales que nadie conoce y forman sólo un elefante blanco para el erario de México. Sus instalaciones se encuentran desde entonces en el corazón de la colonia Morelos de la Ciudad de México en las calles de Circunvalación y Tabiqueros. La Telesecundaria es fue un orgullo de México y un ejemplo para toda América Latina.
Frente al nuevo reto educativo que se ha propuesto el gobierno al menos en los próximos meses, tal vez por el resto del año, la solución presenta además problemas nacidos en los hábitos de consumo de Internet de los mexicanos y de los cuales al parecer ni el presidente, ni sus asesores y consejeros han decidido ignorar, y que marcan una diferencia crucial entre los jóvenes de 1960 y los de hoy.
A principios del sexenio López Obrador prometió que la conectividad sería una de sus prioridades, principalmente para dar la oportunidad a su amigo Ricardo Salinas Pliego conquistar el país con su banco agiotista. Hoy frente a la emergencia educativa esa red habría sido una gran solución.
La pregunta que debemos de hacernos como siempre es: ¿Quién se beneficia con una decisión de esta magnitud? Porque de acuerdo con lo dicho por el presidente en este esfuerzo entre el gobierno, la iniciativa privada y la sociedad, o sea, los dueños de las cadenas de televisión que están dispuesto a cobrar una módica cantidad al gobierno por transmitir los programas de la educación. ¿Qué es una módica cantidad y cómo esta ayuda a televisoras que están en serios problemas económicos como Imagen TV o Milenio, incluso a Televisa les salva el año? La comercialización de los canales de televisión ha caído junto con sus audiencias. ¿Quién va a producir estos programas? ¿Cuánto van a costar? ¿Es lo que queda de Televisión Educativa capaz de llevar esta titánica labor en las tres semanas que faltan para iniciar el ciclo escolar o se va a recurrir a las televisoras o a productoras privadas amigas del presidente y funcionarios de la SEP?
La decisión no debe haber sido sencilla, pero me da la impresión que se tomó demasiado tarde y de manera muy sesgada. Desde hace un mes los hechos y las cifras indicaban que el regreso en agosto a clases era un riesgo de salud pública, por lo que era imposible. Cuando diferentes escuelas públicas y privadas, entre ellas la UNAM, ya habían anunciado el regreso a las clases de manera presencial hasta 2021, el secretario Moctezuma insistió en un regresó presencial a las aulas, ahora ha tenido que recular.
La solución es la correcta a medias, nadie se ha preocupado por medir los daños colaterales que ha provocado estos primeros meses de educación a distancia, como tampoco en implementar e idear sistemas pedagógicos para los diferentes grupos en edades que están de manera obligatoria tomando clases virtuales, por más que había muchos signos de que era el futuro de comunicación la pandemia nos agarró con los dedos en la puerta y con una mentalidad cuadrada en todos los niveles educativos sin importar si son escuelas privadas o públicas para cometer una serie de errores que se pueden calificar como imbéciles; desde creer que se debe mantener la misma mecánica que en un sistema presencial, hasta el ser incapaces; profesores y pedagogos del estado y privados de plantear horarios mucho menores y más eficientes. La deserción por cuestiones económicas y mucho más importante por la falta de un sistema pedagógico para que el estudiante se sienta atraído en el nuevo sistema, no parecen preocupar a las autoridades.
Otro asunto preocupante es que los jóvenes y niños de las generaciones actuales están acostumbrados a una tecnología que funciona en dos direcciones, que permite el diálogo, algo que la tiranía unidireccional de la televisión no permite.
Las crisis, se ha repetido ad nauseum tienen que ser vistas como oportunidades, pero para muchos en México la educación únicamente es un negocio que no puede y no debe evolucionar porque representa según ellos un perjuicio en su pecunio o su base de electores. Las escuelas que preparan profesionistas deben estar conscientes que es hoy el momento para preparar a jóvenes a un mundo de profesiones que aun no existen y fomentar alianzas con otras escuelas para crear carreras interdisciplinarias e interscolares y de esta manera volver atractivas las carreras.
En este tema reflexionaré más en la segunda entrega.


imagen; DeathToStock.com

viernes, 10 de mayo de 2019

Los retos de los medios públicos de la 4T; las audiencias.




Uno de los retos más importantes que tiene Jenaro Villamil es romper el esquema de medios públicos elitistas y/o llenos de lugares comunes populistas, pero ya existen voces acusando al funcionario.

Armando Enríquez Vázquez

¿Qué están haciendo los gobiernos de otros países con sus medios públicos? Lo primero es dejarlos trabajar alejados de las ideologías o perversiones personales de los gobernantes. BBC o RTVE tienen un consejo que los hacen totalmente independientes del gobierno. Las políticas de producción no parten de los discursos políticos, o de planes populistas, demagógicos o fascistas que intentan imponer gustos a los radioescuchas o televidentes. Los medios públicos satisfacen los intereses de los ciudadanos, cuidando ciertos parámetros que son parte de políticas públicas, no partidista. Los medios públicos en el mundo están manejados por gente de medios y no por políticos que pretenden enriquecerse con el puesto. CBC, la televisión pública de Canadá, se ocupa de asuntos que interesan a los canadienses y no sólo a minorías étnicas o sociales. PBS, la televisora pública de Estados Unidos, trabaja en bien de un público bombardeado desde poderosas cadenas privadas, con la misma inventiva y con producciones inteligentes pero muy bien realizadas.
Uno de los aciertos, al menos en papel, del presidente López Obrador es haber nombrado al frente de los medios de comunicación pública a un hombre cercano a los medios y que ha sido muy crítico de lo que ha sucedido en los últimos años en el panorama de la comunicación pública y privada del país y que se ha centrado en los temas de poder y corrupción que rodean a la radio y televisión del país; Jenaro Villamil.
En una entrevista realizada por el portal Eje Central ( http://www.ejecentral.com.mx/ejercicio-de-simulacion-en-finanzas-de-spr/ ) al presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), que es el puesto que ejerce Jenaro Villamil, el funcionario parece estar consciente de la evolución de audiencias y del como estos han comenzado a dejar totalmente de lado a los medios tradicionales, prefiriendo por muchas razones las plataformas en Internet. Como crítico y periodista especializado en los medios nacionales parece conocer perfectamente de que pie cojean los sistemas públicos de radiodifusión en el país en materia de producción y de creación de audiencias, como funcionario también parece estar resignado a las políticas públicas de la cuarta transformación y su austeridad republicana que le permiten una pequeña si no es que nula esfera de maniobra para producir materiales a la altura de los tiempos, capaces de competir con la producción de otros países y por lo tanto de venderse a otras televisoras públicas. Un factor que nunca ha parecido importar a directores y administradores de medios públicos mexicanos, que irónicamente viven obsesionados por comprar producciones de televisoras públicas extranjeras, en especial de rtve, Deutsche Welle, BBC, CBC de Canadá, ABC la televisora pública australiana o la japonesa NHK entre otras, para evadir la responsabilidad de producir materiales nacionales de excelencia y promover la corrupción entre funcionarios y casas productoras.
En ese sentido y más allá del miserable modelo de negocio que plantea Villamil en la entrevista al convertir a SPR en la casa productora del estado, lo llamo miserable por el ínfimo tamaño del negocio como el mismo Villamil lo describe, lo interesante sería que entre la presidencia del SPR y el consejo ciudadano que es parte del organismo pudieran decidir también la creación de programas interesantes para audiencias mundiales, que sean exportables y generen alguna ganancia, al tiempo de que muestren el México de hoy, de esta manera también mostrar a un presidente inculto que la economía naranja puede ser factor importante para generar recursos al país, así como empleos. En un momento se puso de moda en los medios nacionales públicos y privado demostrar la incapacidad mexicana para producir contenidos originales. Televisa cuna del malinchismo nacional compro muchas franquicias argentinas y las tropicalizó, incluso a finales del siglo XX, México fue uno de los países que compró la franquicia de la serie de rtve Cuéntame como pasó, pero más allá de unas escenas que la misma televisora española presumió la versión mexicana no vio estreno en pantalla, el mismo canal 22 que compró los derechos se autocensuró.
El único canal que salió a demostrar que en México se podían crear contenidos de calidad en todos los géneros fue Canal Once desde su barra infantil, su barra de programas temáticos como La ruta del sabor,  y series dramáticas, de comedia e infantiles mucho más interesantes que lo que hacía y hace la televisión privada; XY, Paramédicos, Soy tu fan, El diván de Valentina, Kin, entre otras, que a lo largo de los últimos 20 años hicieron crecer las audiencias del canal y su reconocimiento entre los mexicanos.
Existe una convocatoria en el sitio de internet del SPR, pero como sucedía en gobiernos anteriores es una colección de lugares comunes, populistas e imprecisos que pueden dar entrada a cualquier amigo y dejar fuera obras que podrían ser verdaderamente importantes e interesantes. Estos son algunos de los lugares comunes que se utilizan como machote en este tipo de convocatorias inventadas desde tiempos del viejo PRI, mantenidas por el PAN, el Nuevo PRI del 2012 y ahora perpetuadas por Morena y su 4 T:
3. Las temáticas y contenidos de los proyectos que sean ingresados, deberán ser afines a los Principios Rectores del SPR, los cuales se enlistan a continuación:
 I. Promover el conocimiento, los derechos humanos, libertades y difusión de los valores cívicos II. El compromiso ético con la información objetiva, veraz y plural, que se deberá ajustar plenamente al criterio de independencia profesional y al pluralismo político, social y cultural del país; III. Facilitar el debate político de las diversas corrientes ideológicas, políticas y culturales; IV. Promover la participación ciudadana mediante el ejercicio del derecho de acceso a los medios públicos de radiodifusión; V. Promover la pluralidad de contenidos en la programación y a los acontecimientos institucionales, sociales, culturales y deportivos, dirigidos a todos los sectores de la audiencia, prestando atención a aquellos temas de especial interés público; VI. Promover la difusión y conocimiento de las producciones culturales nacionales, particularmente las cinematográficas; VII. Apoyar la integración social de las minorías y atender a grupos sociales con necesidades específicas; VIII. Fomentar la protección y salvaguarda de la igualdad entre mujeres y hombres, evitando toda discriminación entre ellos; IX. Promover el conocimiento de las artes, la ciencia, la historia y la cultura; X. Velar por la conservación de los archivos históricos audiovisuales que disponga; XI. Procurar la más amplia audiencia y la máxima continuidad y cobertura geográfica y social, con el compromiso de ofrecer calidad, diversidad, innovación y exigencia ética; XII. Promover el conocimiento científico y cultural, la salvaguarda y el respeto de los valores ecológicos y de protección del medio ambiente; XIII. Preservar los derechos de los menores. (Tomado de la convocatoria de producción de SPR: http://www.spr.gob.mx/proyectostv/docs/invitacion_ingreso_proyectos_independientes.pdf )
Como se puede apreciar la convocatoria abarca todo y nada, convirtiéndolo todo en subjetivo. Es ambigua y puede prestarse a la interpretación del que contrata, como se ha hecho siempre en los medios públicos. Poco o nada habla de formatos algo a lo que se hace referencia más tarde pero sólo de manera técnica, algo que no debería estar a consideración del productor. Para colmo y mala espina de lo que sucede ya en el SPR Fernando Coca quien fue nombrado por el presidente como director del canal 14 en enero, renunció a principios de abril al cargo acusando a Villamil de farsante y corrupto. En el portal de Reporte Índigo acusó a Villamil de estar coludido con Proceso para producir para SPR. ( https://www.reporteindigo.com/reporte/villamil-es-un-farsante-fernando-coca/ ) Algo que de ser cierto sería un duro golpe a las esperanzas de medios públicos sanos y nuevos, lo que sí puede ser indicativo de lo que sucede en los medios públicos de la 4 T es el caso de el director de Canal Once, José Antonio Álvarez Lima quien fue director de IMEVISION (Canales 7 y 13) en tiempos de Carlos Salinas y gobernador de Tlaxcala de 1993 a 1999 (Salinas / Zedillo) y como López Obrador en su momento un leal soldado del PRI y del presidencialismo, sabemos de entrada que la transparencia no existirá en las decisiones que tome Álvarez Lima.
A lo largo de más de cincuenta años la televisión pública mexicana se ha caracterizado por la mediocridad y estancamiento de su producción, la única excepción ha sido a lo largo de los años el Canal Once, el primero y siempre vanguardia de las propuestas de televisión pública en nuestro país. Y sí los canales como el 22 y 14 han resultado un nido de corrupción y de mediocridad en materia de producción, el caso de Edusat es tristísimo donde se produce con tres y el resultado es de tres pesos y ni que decir ya de los miserables y abyectos canales estatales. Sistemas de comunicación dedicados a la promoción de gobernantes inútiles y caja chica para los familiares como sucedió durante la gestión de Graco Ramírez en Morelos o el gran desperdicio que es el canal 34 del sistema público mexiquense.
Jenaro Villamil tiene un reto y es balancear la visión del presidente con medios que sean capaces de generar audiencias reales, pero como se ven los actos totalitarios y sin razón que dominan al gobierno, el margen de acción de Villamil se contrae y seguramente pasaremos seis tristes, grises y demagógicos años de medios públicos de radiodifusión.

miércoles, 27 de febrero de 2019

A manera de la BBC.



La Cuarta transformación anunció en su inicio el modelo de medios del estado que quiere, la realidad es que hay mucho que construir en ese tema.

Armando Enríquez Vázquez

La llegada de Andrés López Obrador a la presidencia impuso ya una nueva vuelta de timón a los medios de comunicación del estado. Durante décadas este modelo de comunicación ha sido verdaderamente patético y sólo ha servido para enriquecer a los funcionarios que han dirigido estas diferentes entidades. La excepción ha sido siempre el Canal 11. La labor, en general de los medios públicos ha dejado mucho que desear, con una producción muy limitada en creatividad y valores de producción. El canal 22 se ha dedicado más a comprar series y películas extranjeros de gran calidad, que hacer un esfuerzo por tener una propuesta honrosa nacional. Los medios públicos han estado amarrados a magros presupuestos y políticos mediocres con poca visión de lo que es la televisión y mucho menos de los retos que enfrentan los medios públicos del mundo con audiencias globales por crear. Existen muchos mensajes llenos de lugares comunes en los medios nacionales que a finales del 2006 habían prácticamente desaparecido pero que entre el ego de Felipe Calderón y la idea primitiva de Peña Nieto sobre los medios se revivió un sistema que el primero denominó OPMA (Organismo de Producción de Medios Audiovisuales) y el segundo SPR Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano).
Los políticos soberbios desconocen que la televisión es ante todo un medio de entretenimiento y más en un país como el nuestro donde a la mayoría de los mexicanos los asuntos de la alta cultura son inasequibles y en muchos casos inentendibles y muy poco atractivos sí además se presentan de a manera de mesa de opinión o de dizque sesudas entrevistas, y no porque que crea como el difunto empresario Emilio Azcárraga Milmo que la televisión es para jodidos, sino porque tristemente la visión mezquina y servil del dueño del un tiempo monopolio de los medios de México se dedicó a con este pretexto a analfabetizar a México con sus programas y políticas de producción.
La leyes mexicanas han sido lo suficientemente retrogradas o proteccionistas para conseguir un estancamiento de la producción pública a lo largo de décadas. Incapaces de aceptar coproducciones o patrocinios la televisión y la radio públicas mexicanas se han visto hundidas un circulo viciosos que empieza con malos trabajadores, profesionales de los medios conformistas, improvisados designados por familiares y amigos, voraces productores que gastan el 10% de lo que se les asigna y se embolsan el resto del recurso, todo esto ha hecho de los medios del estado verdaderos elefantes blancos, sobre todo en el caso de los sistemas de radiodifusión estatales que son una desgracia y un despilfarro sin beneficio alguno para los gobiernos locales.
El modelo que el nuevo gobierno quiere para los medios de comunicación pública de acuerdo a lo dicho por el presidente es el de la BBC o el de RTVE. Por lo tanto, los legisladores habrán de revisar el marco legislativo actual para incluir patrocinios y apoyos económicos externos al gobierno para lograr ese desarrollo en la producción de los medios del Estado.
Además, el sistema debe ser revisado a fondo en su estructura, pues la BBC y RTVE son organismos públicos independientes al poder, son entes que no responden a la voluntad de primeros ministros, presidentes o de los intereses políticos de sus directores. En México desde siempre estos medios han sido solo una extensión de la voluntad de los gobernantes y en el peor de los casos un pésimo modelo de negocio encargado de promover la visión del gobernante sin importar el tener audiencia o manteniendo números ridículos de rating. La producción pública a pesar de no ser una gran inversión sin duda es la más cara en el país en tanto minuto producido por audiencia impactada
Existen otras señales públicas cuyo objetivo general es poco claro y producen o compran programas por simple hecho de gastar presupuesto. Esos son los casos de los Canales del Congreso y Judicial, terribles pozos sin fondo que no sirven para nada y carecen de audiencia.
Sí López Obrador pretende crear una nueva cara para los medios de comunicación públicos puede comenzar por observar modelos exitosos no sólo extranjeros, dentro del mismo sistema del estado el IMER, es un buen ejemplo, a partir de crear verdaderas estaciones radiofónicas dirigidas a audiencias específicas, el instituto ha logrado hacerse un público fiel, además su sistema de informativos es interesante y crítico, aplicar ese esquema a la televisión es un reto porque los canales de SPR y SEP son una verdadero desperdicio que nadie ve y a nadie interesan, la mayor parte de los mexicanos desconocen su existencia, lo que se debe en gran parte a la imposición que la ley hace en materia de patrocinios y apoyos económicos para la producción, que siempre es cara y presupuesto asignado a estos medios poco. Las pocas iniciativas inteligentes se pierden por la falta adecuada de promoción, el caso del futbol americano nacional.
El sistema de producción independiente en los medios públicos exitosos es muy importante y en México se ha intentado imitar, pero ante las limitaciones legales y la corrupción imperante del sexenio que terminó el modelo no funcionó, familiares de los funcionarios y recomendados se encargaron de encarecer presupuestos y entregar puras porquerías que no interesaron a las audiencias, la falta de autocrítica al interior de los medios públicos no existe. El exceso del control gubernamental que es el mejor disfraz de la censura y la necesidad de llenar la parrillas de programación con lo que haya son realidades que juegan en contra del funcionamiento correcto del sistema. 
Pero también, el presidente y sus asesores deben estar listos para apostar en nuevas plataformas y tecnologías pues la televisión sola esta por convertirse en un enorme elefante blanco. Los modelos de negocio de los medios públicos también debe ser puestos sobre la mesa y escuchar a los especialistas para lograr un mejor impacto de estos medios del Estado.
En su discurso de toma de posesión el presidente López Obrador anunció grandes apoyos a los artistas y creadores nacionales, y por extensión debemos entender a los productores de radio y televisión de los medios públicos. Sí en realidad la propuesta del presidente es crear medios competitivos a nivel mundial, atractivos y con contenidos de calidad para los mexicanos,  le debe quedar claro que la producción no es barata y si se pretende que se hagan programas como Planet Earth, Blue Planet, El Ministerio del Tiempo, Isabel, Carlos Rey Emperador se necesita dinero, talento, creatividad y sobre todo un marco legal que haga de los medios públicos un proyecto independiente del político y el partido en el poder, un proyecto transexenal, un proyecto que incluya dinero diferente al presupuesto y productores que no sean amigos de políticos, un proyecto con gran autonomía para que los mexicanos podamos sentirnos orgullosos de nuestros medios públicos y que estos sean un referente en el continente y en el mundo.
En un error rápidamente corregido se había propuesto que los medios del estado pasaran a ser parte de la Secretaria de Gobernación, finalmente y ante los comentarios de muchos de los involucrados y voces inteligentes se decidió que el sistema de comunicación pública permanezca en la Secretaria de Educación Pública, lo que al final de cuentas también debería de modificarse y darle la personalidad jurídica de un organismo independiente.
La llegada de un hombre como Jenaro Villamil al SPR, debe dada la experiencia de Villamil como analista y conocedor critico de los medios servir para dar ese paso importante en la transformación de los mediocres medios del estado.



una primera versión de este texto se publicó en roastbrief.com.mx el 3 de diciembre de 2018

jueves, 15 de junio de 2017

Medios sin dinero y en crisis.



Los sistemas de radiodifusión del Estado deben ser contraparte en contenidos a la producción comercial, pero no por eso debemos mantener las mismos formatos y contenidos obsoletos hace más treinta años.

Armando Enríquez Vázquez

Hablar de competitividad está muy bien, hablar de calidad y variedad en los contenidos esta mejor, hablar de un estado que promueve esto y además cuenta con estaciones de radio y televisión es algo que sucede en casi todo el mundo. Hablar de un estado hundido en una profunda crisis económica y de credibilidad con un enorme sistema de radiodifusión a su cargo que no produce, ni funciona a siquiera al 20% de su capacidad es la realidad de los medios a cargo del Estado mexicano.
Tan sólo, en cuanto a televisión abierta se refiere, el estado cuenta con más señales que cualquiera de las cadenas nacionales grandes, llámese Televisa o TV Azteca. Canal 11, Canal 22, Una voz con todos (Canal 30), Canal del Congreso y Canal Judicial son las señales del gobierno federal y sus diferentes poderes que pagamos todos nosotros de nuestro bolsillo y las cuales en el mejor de los casos no vemos y en el peor ni siquiera sabemos de su existencia, pero además, hay toda una serie de canales que produce un área de la Secretaria de Educación Pública llamada Televisión Educativa, y producción de otras dependencias como PROFECO, eso sin contar que casi todos los gobiernos estatales cuentan con señales de televisión abierta que únicamente sirven para saquear las arcas locales y en el mejor de los casos tienen una pequeña producción, que en muy pocas ocasiones a ser digna, pero que de nada sirve pues esta son totalmente desconocidas a nivel local, y mejor ni hablar de la audiencia nacional, pues no tienen promoción alguna.
Algo similar sucede con Una voz con todos, nombre de por sí patético y pretencioso para un canal de televisión que la gran mayoría de los mexicanos desconoce a pesar de que la señal opera desde tiempos de Felipe Calderón, y en tiene repetidoras en casi todo el país, y al que en teoría Enrique Peña Nieto quería volver la joya de la corona de la radiodifusión publica y que sólo es una erogación más para el bolsillo de los mexicanos a lo que no importa el canal y mucho menos los áridos y poco creativos contenidos de la señal, que además no cuenta con el presupuesto para hacer contenidos que sean atractivos y mucho menos que sean capaces de cumplir con la idea del discurso gubernamental de la competitividad.
Los sistemas de radiodifusión del estado deben ser la contraparte en discurso y contenidos a la producción netamente comercial, pero no por eso debemos mantener las mismas ideas, formatos y contenidos que ya eran obsoletos hace más treinta años; la mesa redonda y el talk show.
Los mejores contenidos de Canal Once son aquellos en los que participan casas productoras y productores externos al canal y para los que el presupuesto asignado es cada día menor gracias a los recortes que son necesarios para mantener la estabilidad del gobierno. Desde el año pasado con el recorte presupuestal anunciado, los estrenos del 2017 regresan a la línea de la televisión barata y poco atractiva de hace 25 años, basada en puros talk shows y producciones grabadas sobre lugares comunes. Esta crisis de contenidos es mayor al hablar del Canal del Congreso o el Canal Judicial, dos verdaderos hoyos negros para nuestro bolsillo. Estoy de acuerdo que en el ejercicio de la transparencia y la democracia ambos canales son hasta cierto punto necesarios. Conocer y difundir en detalle las sesiones del poder legislativo y las decisiones que los magistrados de la Nación toman y que afectan al rumbo de la nación es importante, pero como ambos poderes no trabajan todo el año, no existe una razón para que estos canales transmitan todo el año. Son organismos del gobierno llenos de burócratas y de programas que a nadie le importan y que sólo generan un gasto más para los contribuyentes, eso sin hablar de las transas que sus directores, líderes sindicales y miembros de los poderes legislativo y judicial que se sienten encargados y con ciertos privilegios para tomar decisiones llevan a cabo. En el caso de estos últimos hasta se encargan de censurar al interior de estos canales los contenidos por no corresponder a los intereses de los partidos, cuando en teoría la razón de existir de estos canales es promover la democracia y la transparencia en nuestro país.
La solución que veo posible para que nuestros medios públicos sean competitivos y produzcan contenidos atractivos y de calidad tampoco es tan difícil. Las propuestas van desde trabajar como lo hace la BBC a partir de una cuota que paga aquel que quiere tener acceso a la televisora o en otro caso a partir de incentivos a la iniciativa privada, incluyendo la mención del patrocinador por unos segundos en pantalla, para que aporte recursos para la producción de los canales.
En México siempre entre una izquierda puritana y los mojigatos que creen que la participación de la iniciativa privada en los asuntos públicos corromperá el sistema. Como si no estuviera corrupto ya. Se ha negado la participación de patrocinios y comercialización de los canales del Estado desde la ley. Mientras que por otra parte trabajadores, mandos medios y altos de los canales tienen pánico de que la llegada de un capital que exija calidad y efectividad de los contenidos evidencie la ineptitud de la mayoría de sus trabajadores que se limitan a ser mediocres burócratas encargados de ganar un sueldo, y en el caso de las coproducciones generadas por el Canal Once, sólo hacen refunfuñar a sindicalizados y burócratas que hablan siempre mal del trabajo generado desde casas productoras y de los sueldos que estas producciones generan, sin poder ver y aceptar su mediocridad y falta de especialización para llevar a cabo un trabajo similar.
Hoy frente a la crisis de recursos que enfrenta el Estado mexicano, así como los gobiernos estatales, aunada a la crisis de creatividad y de propuestas al interior de las empresas de radiodifusión del estado, ya sea televisión o radio, las opciones son claras; modificar la ley y permitir la participación de patrocinios y dinero de la industria privada o ir apagando las señales una por una, conforme vayan resultando incosteables y poco atractivas a los ojos y oídos de las audiencias. 

publicado en roastbrief.com.mx el 6 de marzo de 2017

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Crear nuevas estrategias para la televisión pública.



La televisión pública mexicana necesita ser capaz de competir con la televisión pública de otras latitudes, necesita ser capaz de competir en las nuevas plataformas que no se limitan a las fronteras nacionales.

Armando Enríquez Vázquez

 La creación del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, también conocido por las siglas SPR, está muy lejos de ser un éxito, la realidad es que el organismo del gobierno federal ha pasado desapercibido para la gran mayoría de mexicanos. Su canal llamado Una voz con todos y que ostenta el número 30 de la banda televisiva, es desconocido por la gran mayoría de los habitantes del país, a pesar de ser a ellos a quien intenta ser dirigido.
Hoy los medios públicos se encuentran frente a una encrucijada planteada por el cambio en las plataformas de comunicación por un lado y por otro, por la reducción en el presupuesto del gobierno. El gobierno tiene la oportunidad de preservar esos espacios que ha creado, o dejarlos morir para no seguir generando gastos inútiles. Es momento también, de qué, los ciudadanos hablemos y demos una opinión acerca de lo que representan para nosotros esos espacios de comunicación.
Estaciones de radio y televisión han sido para el gobierno federal y a muchos gobiernos estatales, órganos de propaganda de sus acciones de gobierno. La mayoría de las veces para colmo de males estos canales cuentan con audiencias muy reducidas. El Estado y en específico los gobiernos priístas han demostrado su incapacidad para desarrollar canales competitivos. La actual crisis de programación que sufre el Canal Once es una muestra clara que para el gobierno federal lo importante es llenar horas comprando programación que no es interesante para las grandes audiencias nacionales, repitiendo modelos y esquemas de hace más de veinte años o creyendo que la cultura surge a partir de aburridos programas de opinión, que resultan inocuos. Al final del día muchos de los canales públicos sólo han generado una burocracia autocomplaciente.
Cuando en la década de los cincuenta del siglo pasado, de manera demagógica, Miguel Alemán, en ese momento presidente de México, comisionó a Salvador Novo y Guillermo González Camarena para viajar por Europa y Norteamérica a estudiar los sistemas de televisión privada y pública, y así determinar el modelo a implementar en México, casi estoy seguro que el corrupto presidente veracruzano tenía muy claro cuál era el modelo a imponer en México y cuáles de sus amigos serían los beneficiarios de las concesiones de las frecuencias de televisión, antes de que Novo y González Camarena emprendieran el viaje. Más tarde al surgir la televisión pública, el gobierno con tal de no entorpecer, ni competir con la comercialización de los canales privados y bajo la idea populista de los gobiernos priístas de demostrar una autosuficiencia en los recursos, fijo reglas que dejaron a la televisión pública aislada y a merced de los caprichos y políticas de los diferentes presidentes. El asunto de los ratings jamás ha preocupado al Estado. Para el Estado Mexicano los medios de su propiedad siguen siendo concebidos como lo fueron en los países comunistas, y no como la televisión pública británica, japonesa o española.
Los medios públicos siguen siendo percibidos por los gobiernos federal y locales en México como una mezcla de canales de propaganda, poco críticos o analíticos y una producción aburrida calificada como cultural o educativa que poco o nada tiene de ellas. Claro que existen excepciones;  algún programa de Canal Once, pero es vergonzante que incluso en el canal cultural del estado; el 22, a lo largo de este sexenio la prepotencia y censura que los funcionarios ejercen en contra de los contenidos de los programas informativos y la negativa por difundir noticias contrarias a la política del gobierno federal haya pasado a ser noticia.
Ejemplo de esta visión primitiva acerca de los medios de radiodifusión se da en la joya de la corona en la radiodifusión pública de México; Canal Once, a su vez el primer canal de su tipo en nuestro país, mientras que durante décadas el canal ha sabido resolver con éxito su barra infantil y en los pasados dos sexenios se le dio la oportunidad para crear y experimentar en materia de series, algunas de las cuales son verdaderos parteaguas en nuestra televisión, a lo largo del actual gobierno ha retornado a una barra de programas comprados en el extranjero carentes de interés, e imprácticos para la audiencia en México, así como el documental plano y sin interés para la mayoría de los espectadores. Lo que es peor la barra nocturna después del noticiero tiene programas editoriales tan intrascendentes como México Social o Dinero y poder.
Hoy que sobre la mesa se encuentra la desaparición de la televisión lineal, la reforma en materia de telecomunicaciones tendría que plantearse su primera modificación y proponer un esquema que permita al Canal Once, al 22, al SPR, así como a los sistemas locales de televisión pública sobrevivir sin tener que estar determinados por los caprichos sexenales de gobernantes o a los presupuestos. La televisión pública, en un primer paso, debe ser independiente de los gobiernos y buscar financiamientos fuera del erario que les permita ser autosuficientes.
La televisión pública mexicana necesita ser capaz de competir con la televisión pública de otras latitudes, necesita ser capaz de competir en las nuevas plataformas que no se limitan a las fronteras nacionales y la única manera de hacerlo es creando contenidos interesantes para todos los hispanohablantes y hacer disponible su programación de manera inmediata en Internet. ¿Cómo es posible que series como Kin, Paramédicos o Juana Inés no estén disponibles en el portal del Canal Once?
Es muy probable que, de no buscar nuevas formas de financiamiento, que no necesariamente pasan por la comercialización de los canales, el Estado deba elegir en un futuro cercano entre sus tres frecuencias y sacrificar alguna o a varias, cuando lo ideal debería ser que bajo el ala de SPR, el Canal Once, el 22 y Una voz con todos, deberían crecer y poner ante las audiencias nacionales e internacionales una programación de calidad y con gran proyección del país y de la región.
Actualmente existe una política de patrocinio para algunos de los medios de radiodifusión pública, sin embargo, esta debe hacerse extensiva a todos los medios de los estados. En el área metropolitana del Valle de México captamos el canal 34 del Estado de México, el canal 21 del gobierno de la CDMX, además del Canal Once, el 22 y Una voz con todos y a pesar de ellos hay momentos en que la programación de ninguno de ellos resulta atractiva. La responsabilidad recae en la poca visión de los gobiernos acerca de lo que significa tener una canal de televisión.
Un ejemplo claro de que si no es competitivo no se puede sobrevivir, lo vimos a finales de 2015,  el canal Cadena 3 de Grupo Imagen después de siete años al aire, la falta de imaginación, la falta de calidad en sus productos y la nula osadía para crear algo diferente a lo ofrecido por el duopolio, los llevó a la quiebra, y al cerrar inesperadamente Grupo Imagen perdió audiencia y credibilidad de sus anunciantes quienes se sintieron traicionados, justo antes de operar una cadena nacional de televisión abierta. Frente a la seguridad de que un medio estatal es difícil que desaparezca, lo único que hace falta es obtener los financiamientos necesarios para crear nuevas propuestas de producción. Crear nuevas políticas acordes a los tiempos y fincar un verdadero sistema de radiodifusión pública de nuestro país y no un organismo que, a pesar de existir en el papel, la mayoría de los mexicanos desconoce.

publicado en roastbrief.com.mx el 13 de junio de 2016
imagen: spr.gob.mx

jueves, 4 de junio de 2015

La importancia de una televisión pública independiente (Tercera y última parte)



Los contenidos son el rey de las empresas de entretenimiento y comunicación exitosas, claro, apuntalados en buenas campañas de publicidad y marketing. un hecho que  veces ha olvidado nuestra televisión pública abierta.

Armando Enríquez Vázquez.

La Secretaria de Comunicación y Transportes asignó ya las dos nuevas cadenas nacionales de televisión abierta digital, tras la licitación a la que convocó el gobierno federal y como resultado de la reforma en telecomunicaciones en la que el presidente hizo énfasis acerca de la imperiosa necesidad de la competencia en el sector. Una fue para el Grupo Imagen y la otra a Grupo Radiocentro. A partir de finales de este año veremos, en teoría, una mayor oferta de contenidos nuestras pantallas. Pero sí el esquema de las nuevas televisoras se limita a copiar los patrones ya establecidos primero por Televisa, después por TV Azteca, ya sabemos cuál será la respuesta de las audiencias en los próximos años.
Los contenidos son el rey de las empresas de entretenimiento y comunicación exitosas, claro, apuntalados en buenas campañas de publicidad y marketing. Cuando Canal Once llenó la ciudad de espectaculares anunciado sus series, el crecimiento de su cobertura, su barra infantil, mucha gente comenzó a sintonizar el canal y la calidad de los contenidos los retuvo.
Hoy nos preguntamos ¿qué está sucediendo en los canales del estado? ¿Dónde queda la televisión pública y los objetivos que la reforma en materia de telecomunicaciones y la ley del SPR plantean? ¿Cómo piensan llegar a los diferentes y diversos sectores de la población si la principal oferta televisiva pública es aburrida, donde lo más atrevido de la programación no puede competir con el duopolio, ni hablar de manera crítica del gobierno? ¿Cómo competir con una telenovela si lo único que se está dispuesto a producir son documentales sobre la vida de los personajes ínfimos de nuestra sociedad? La crónica urbana y de sus habitantes lleva décadas haciéndola de una manera perfecta Cristina Pacheco, todos los demás solamente son émulos con mejor o peor factura. Lo mismo sucede con otros modelos que han resultado exitosos y se han vuelto una buena fórmula barata y lucrativa para las casas productoras contratadas por los canales públicos de llenar horas de transmisión.
Obviamente no se trata únicamente de recursos, se trata de contenidos que desgraciadamente tienen que pasar por censores de las secretarias de Gobernación, Salud y Educación.
Es hora de apartar a la televisión pública de la opinión académica y mojigata de la mayoría de los grupos sociales que confunden la televisión con la propaganda, de quitar cualquier influencia de las diferentes bancadas de los partidos políticos en el Congreso de la Unión que piensan que el SPR es un juguete del estado antes que un medio de comunicación moderno y sobretodo las tentaciones del gobierno de dictar lo que deben ser los gustos de la población.
Nadie sintonizará los canales del estado, como nadie sintoniza los canales legislativo y judicial, sí persiste esta idea hermética de producir los contenidos que le interesan a funcionarios en lugar de intentar conocer a la audiencia, de la misma manera que sucedió por décadas. Lo más preocupante es que nadie está hablando de SPR, nadie, ni el propio estado. Nadie está promoviendo esta tercera y nueva cadena de televisión abierta en nuestro país. La televisión del estado mexicano parece condenada a perderse en el ruido de la estática como una señal inexistente. Poca gente sabe de la existencia del canal Una voz con todos y de su programación.
Si algo nos ha demostrado la evolución de la televisión es que todo cabe en un jarrito sabiéndolo adornar de entretenimiento, que los formatos de catedra y de documental informativo, lejos de interesar a las audiencias, las alejan, qué este tipo de oferta ha sido rebasado por Internet y plataformas mucho más dinámicas, con comunicación en dos sentidos y plurales como la educación a distancia.
La importancia de una televisión pública fuerte radica en crear audiencias críticas a partir de contenidos capaces de invitar a las personas a sentarse frente a la pantalla, debe tener el objetivo de fortalecer una industria que en México ha sido secuestrada por los caprichos de dos empresarios, desarrollando y promoviendo a los guionistas, directores, productores, postproductores y talento a cuadro del futuro. Eso sin contar el apostar a crear nuevas e interesantes líneas de negocio a que eviten distraer partidas del presupuesto a gastos no prioritarios como la producción de televisión.
La ley prevé los patrocinios. Es hora de explotarlos para poder contar esas historias que por su elevado presupuesto resultarían imposibles de financiar para el estado. Hay que ver la cantidad de patrocinios que series como la española Isabel o la danesa 1864 producidas por las televisoras públicas de esos países, tienen. Y la mención de patrocinadores es muy similar a la propuesta por la ley del SPR.

No se trata de producir televisión para jodidos, se trata de entender que la gran mayoría de los televidentes mexicanos no tienen el perfil económico, ni académico similar al de los productores de los canales del estado, quienes desprecian el mercado al que van dirigidos, lo que curiosamente, a lo largo de muchos sexenios priístas, incluido el actual ha convertido a la televisión pública en la más elitista de todas, la más débil y la menos importante. Es hora como pretende la reforma en materia de telecomunicaciones de cambiar esto y formar una  televisión pública independiente y fuerte, que los mexicanos estén dispuestos a ver.

publicado en roastbrief el 16 de marzo de 2015
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viernes, 29 de mayo de 2015

La importancia de una televisión pública independiente. (Segunda parte)



La reforma en telecomunicaciones creó el SPR. Una nueva oportunidad del estado para ofrecer contenidos atractivos y no las mismas historias aburridas de siempre.


Armando Enríquez Vázquez

El 13 de julio de 2014 entró en vigor la nueva ley del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano dando cuerpo al órgano rector y operativo de la radiodifusión pública en México. La creación de este organismo fue  promovida por el gobierno de Enrique Peña Nieto, en su reforma en materia de telecomunicaciones.
La ley establece como patrimonio del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, conocido como SPR, en primer lugar los recursos que se le asignen en el presupuesto de egresos de la federación, como fuentes secundarias y terciarias de financiamiento la ley contempla servicios de producción a externos, excluyendo la emisión de mensajes comerciales y venta de publicidad. Además los donativos, patrocinios, legados y/o derechos que personas físicas y morales hagan al sistema.
Los patrocinios pueden, de acuerdo a la ley, financiar la producción de segmentos o programas enteros y la operación o instalación de sistemas de radiodifusión del Sistema.
Entre los principios rectores del SPR se enumera una larga lista de acciones y temáticas todas ellas relacionadas con la promoción del conocimiento científico y cultural, la difusión de valores cívicos, derechos humanos y libertades.
Finalmente entre los miembros de la Junta de Gobierno que rige al SPR se encuentran, además del presidente del SPR, un funcionario de la Secretaria de Gobernación, uno de la Secretaria de Salud y otro de la Secretaria de Educación Pública y tres de los integrantes de un Consejo Ciudadano, formado por nueve consejeros independientes y especialistas en radiodifusión, en teoría.
Entre las atribuciones del SPR destacan coordinarse con los medios públicos federales para garantizar el cumplimiento de sus fines, esto es coordinarse con Canal Once, Canal 22 y Una voz con Todos en materia de televisión y con IMER en el caso de la radio. Además el SPR debe colaborar y coadyuvar con los sistemas de radiodifusión publica estatales y municipales.
Hace ya ocho meses el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, entró en funciones y esperemos este año comenzar a ver que son capaces de hacer.
 Sin embargo en el marco de la reforma de telecomunicaciones hay una frase faltante en esta ley; Competencia en el sector.
Peña Nieto al plantear la reforma en 2013 hizo hincapié en la necesidad de fomentar la competencia en el sector. Una competencia que sobretodo Canal Once había hecho realidad en los sexenios pasados con la mejor barra infantil en la oferta de la televisión abierta y más tarde al utilizar el formato de series nacionales dentro de su programación. Pero desde la llegada de Peña Nieto al poder y los nombramientos de los actuales directores de Canal Once y Canal 22, la televisión pública dio un salto hacia atrás, retomando una programación sosa y poco atractiva en cuanto a la producción nacional se refiere.
La efectividad de una televisión pública radica en la fortaleza  de su programación, en lo atractivo que sea, en la variedad de su oferta sobre todo en el campo de la producción propia. Con una junta de gobierno que parece más un ministerio de propoganda, al tener entre sus miembros a tres burócratas cuya preocupación sin duda será cuidar los intereses ideológicos del partido en el poder, difícilmente habrá logros en la programación televisión pública. La ausencia de un miembro del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes entre los tres funcionarios federales hace evidente el carácter de censura y demagogía que el gobierno federal quiere imprimir al SPR.
Otro factor no mencionado en la ley es el entretenimiento, cualquier medio de comunicación moderno sabe que el entretenimiento es el mejor medio para hacer llegar mensajes de cualquier tipo. Educar y promover valores no tiene por qué convertirse en una especie de aburrida clase, solemne documental, docto talk show o noticiero manipulados únicamente. El noticiero cultural de canal 22 parece tener como objetivo confirmar a la opinión pública lo aburrida que es la cultura.
La ley hace énfasis en producción de documentales, noticieros veraces y promoción del cine. Una receta que desde hace ya muchos años demostró ser infalible para que el televidente normal cambie de canal a los treinta segundos.
Lo más triste es que nuestros canales oficiales se llenan de programas extranjeros que poco interesan o atraen a los espectadores y que además en ocasiones podemos encontrar en otros canales de la televisión de paga o de los sistemas estatales de televisión como sucede con producciones de la Deutsche Welle que pasan por Una Voz para Todos, KW y el Instituto Morelense de Radio y Televisión. Esto sin contar que algunos de ellos fueron producidos hace ya más de cinco años y muchas veces la información es ya obsoleta. Desafortunadamente la producción nacional esta reducida a desarrollar ad nausea los mismos formatos, esquemas y temas; talk shows, noticieros, programas turísticos y culinarios, programas de bajo costo de producción que a estas alturas ya poco atractivo o novedad tienen y debilitan a la radiodifusión pública.
En nuestros canales públicos no existe la promoción o canalización de proyectos de gran envergadura, ni mediana siquiera a posibles patrocinadores, en pocas palabras, si estos sistemas públicos no tuvieran una partida dentro de los presupuestos estatales o federal muy probablemente se encontrarían en peores condiciones de las que se encuentran o ya hubieran desaparecido. No es posible que el Canal 22 tenga repeticiones de un programa que trata de obras de teatro que ya no están en cartelera.
Es imperativo que el SPR contemple entre sus áreas operativas un área de ventas no sólo al extranjero si no de las producciones que le interesen y que puedan tener grandes costos para el sistema y que con la ayuda de empresas, fundaciones culturales privadas y ONG`s de forma que la televisión pública salga del círculo vicioso y letargo en el que vive,  que sea capaz de competir primero con la televisión abierta privada nacional y también a conquistar mercados en el exterior.

publicado en roastbrief.com,mx el 9 de marzo de 2015
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jueves, 21 de mayo de 2015

La importancia de una televisión pública independiente. (Primera Parte)



Crear un sistema de televisión pública abierta en México que se propositivo y atractivo para las audiencias es una obligación del actual gobierno.

Armando Enríquez Vázquez

¿Qué tienen en común la BBC, CBC, NHK, RTVE, DR? Además de la buena programación que se difunde y compra a nivel mundial, estas cadenas inglesa, canadiense, japonesa, española y danesa tienen en común el ser los sistemas públicos de radiodifusión del estado de sus países.
El modelo mexicano de radiodifusión pública y en especial de televisión nació de la recurrente demagogia del gobierno mexicano por educar al país. Llevar cultura a un país donde los más necesitados lejos de buscar educación, se encuentran en busca del sustento diario y aunque tienen televisores en su casa estos sirven para escapar de su realidad por unas horas, por lo que buscan entretenimiento.
Las televisoras públicas mencionadas al inicio, han sido capaces de hacer un balance perfecto entre su misión de llevar cultura, información y entretenimiento a las audiencias de sus países primero y más tarde a nivel mundial. Además de haber comprendido la importancia de la revolución tecnológica en la que vivimos.
Claros ejemplos son los programas informativos y editoriales de RTVE, que no se alinean directamente con la política del partido en el poder, sino con la realidad crítica de la España de hoy. Los debates en las cortes son transmitidos sin interrupciones y sin hacer comentarios tendenciosos o lisonjeros al jefe de estado español. Lo mismo sucede con la cadena canadiense CBC.
Son canales que transmiten y hablan de la cultura, de la realidad y además producen programas de entretenimiento de gran calidad. Isabel producida por RTVE cuenta la historia de la reina que hizo posible la existencia del Imperio Español. DR. La cadena pública danesa, produjo el año pasado la épica serie 1864, sobre la segunda guerra de los ducados, también conocida como la segunda guerra de Schleswig, en la que Dinamarca se enfrentó a Prusia y perdió lo que cambio la actitud beligerante de Dinamarca por una neutralidad que perduró hasta el la I Guerra Mundial. Ni que decir de las series históricas de la BBC que han desde los años setenta del siglo pasado captado la atención del público alrededor del mundo. Recuerdo que la década pasada la CBC dedicó una miniserie al polémico y muy querido primer ministro canadiense Pierre Trudeau. Nuestra televisión pública en la década de los setenta produjo Los bandidos de Río Frío y más recientemente Los Minondo, ambas series pasaron sin pena ni gloria.
La producción de las grandes televisoras públicas no se limita a entretenimiento e información, hay que sumar la enorme cantidad de documentales de gran calidad y actualidad mientras que nuestra televisión estatal basada en talk shows y programas de nulo interés por la temática que desarrollan menospreciando las exigencias de las audiencias.
La televisión pública mexicana jamás ha sido vista, como un organismo capaz de generar sus propios medios de producción. Amarrada al presupuesto federal y los caprichos de los gobernantes desde su nacimiento, tal vez, no me gusta ser mal pensado, para evitar que Canal Once e IMEVISION en su momento y años después, Una voz con todos, canal 30 creado por Felipe Calderón, la televisión pública pudiera competir con la televisión abierta privada. Durante los sexenios priístas los canales públicos han sido incapaces de producir sin el beneplácito de la burocracia nacida en Los Pinos o en las mediocres mentalidades de los funcionarios de la Secretaria de Gobernación. Basta una mirada a los actuales directores de Once TV y Canal 22 para darnos cuenta de la gravedad del asunto.
Nuestra televisión pública vio sus mejores años al final del sexenio de Ernesto Zedillo y durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón cuando se produjeron las primeras series en Canal Once y la barra infantil Once Niños se posicionó fuertemente en el gusto de los niños  y sus padres que encontraron una alternativa a la poco imaginativa oferta de Televisa y TV Azteca.
Primer Plano fue sin duda uno de los programas de opinión más importante de la década pasada, emulado y nunca superado por los programas tendenciosos de opinión de la televisión privada con periodistas que hoy gozan de menor credibilidad que los panelistas de Canal Once.
Series como XY, Bienes raíces y la tropicalizada Soy tu fan, obligaron al duopolio a producir series originales como TV Azteca o tropicalizadas como en el caso de Televisa.
Peor aún es la visión a futuro; la pobreza de los sitios de Internet de los canales públicos nos demuestra que a las autoridades aún no les queda claro la importancia del Internet, como tampoco parecen entender las tendencias de crecimiento de los usuarios que hoy en día nos dicen que el cincuenta por ciento de los mexicanos utilizan de manera frecuente el Internet y la tendencia como es lógico suponer será de mayor crecimiento.

publicado en roastbrief.com.mx el 2 de marzo de 2015
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