martes, 26 de marzo de 2013

La reforma olvidada


Hoy que sobre la mesa de discusión está el crecimiento económico del país, cuando el gobierno se propone reactivar la generación de empleos y promover las reformas necesarias para lograrlo. Hay una de la que no se habla y no debemos olvidar.
Armando Enríquez Vázquez
Son tiempos de cambio, tiempos de demostrar que el país puede crecer, que los mexicanos tenemos un brillante futuro, o al menos eso pretende hacernos creer el gobierno de la República.  Son tiempos en que se plantean todas las estrategias políticas y estructurales que habrán de lograr este objetivo. Tenemos una reforma educativa cuyo objetivo debe ser además del inmediato administrativo de controlar a los sindicatos de maestros que tanto daño le han hecho a la educación en nuestro país, el formar ciudadanos preparados y competitivos que logren con esas armas su bienestar y el de los suyos. La reforma en materia de telecomunicaciones que acabará al parecer las practicas monopólicas del sector y promoverá la competencia, así como la ley de la oferta y la demanda. Una reforma energética, otra fiscal, la urgente reforma política. Todas encaminadas, en teoría, a sentar las bases para que México pueda crecer, con ciudadanos responsables y comprometidos, con empresarios que sepan competir y se olviden de amenazas, chantajes y el ala protectora de un gobierno que los encubre y protege. Pero nadie habla de otro de los pilares para lograr un crecimiento como nación y como líder a nivel mundial.
A México, le urge desde hace décadas una reforma en cuanto al campo y la producción de alimentos. Debido a la negligencia del ex presidente Felipe Calderón, nuestro país importó alimentos por más de 65 mil millones de dólares en los últimos seis años. La mayor importación de alimentos que haya tenido el país en su historia. Somos un país cuyo principal cereal de consumo es el maíz y tristemente por la políticas poco visionarias en materia agrícola, somos el importador número uno del mundo del grano. Importamos trigo, soya, cártamo, canola y girasol. Nuestras importaciones de frijol otro de los productos básicos en la dieta de los mexicanos crecieron en un 85% el años pasado.
Esto impacta no sólo en el precio final de los granos al consumidor si no en todos aquellos productos que los utilizan, incluyendo artículos de consumo como la carne ya que muchos de estos granos se utilizan para la engorda de animales, así como de otros alimentos procesados.

La autosuficiencia alimentaria debería de ser junto con las otras reformas de las que escuchamos hablar y leemos diario en todos los medio, uno de los principales ejes de ataque del gobierno federal. La creciente sequía a nivel mundial permite ver que la demanda por alimentos cada vez será mayor y los precios internacionales seguirán a la alza para detrimento del poder adquisitivo de los mexicanos. Hace muchas décadas que se dice que la repartición de tierras en México concluyó, sin embargo seguimos sin lograr la autosuficiencia en materia alimentaria, ni un cambio significativo en la vida de los campesinos que terminan por abandonar sus tierras y emigrar a las ciudades.
Cuando se habla de crecer al turismo, de la investigación en nuevas fuentes de energía verde que nos permita ir haciendo a un lado poco a poco nuestra dependencia de los hidrocarburos, se nos olvida que una de las causas que podría fortalecer el liderazgo internacional de nuestro país, al crea una autonomía económica del resto de los países es a través de lograr producir lo que nos comemos y no sólo en el sector de la agricultura, sino en el ganadero y piscícola también. En México importamos carne de cerdo y carne de res para nuestro consumo diario en un estimado de 40 %.
Hoy que se habla de competencia sana en el mercado, llegó el momento de modificar la legislación para que el productor tenga mejores ganancias y no sea el intermediario el que sin hacer gran cosa logre los grandes dividendos por los productos del campo. Promover la autosuficiencia primero y después la exportación, como se ha logrado en ciertas frutas y vegetales, creará agricultores y ganaderos que puedan vivir de sus esfuerzos  e inversiones, para nosotros citadinos que todo lo queremos ver como empresas, la ganadería y la agricultura son negocios, una industria que puede hacer crecer en más de un sentido a la nación y debemos exigir a esos legisladores que no hacen nada porque todo lo ven en su Ipad mini nueva, que se pongan a trabajar y le den los estímulos y las leyes que tanto requiere nuestro campo.

Pubicado en blureport.com.mx el 25 de Marzo de 2013
Imagen: bloy.net
             smithsonianmag.com