viernes, 10 de mayo de 2013

Historias del Dinero: Georgina Rinehart, la mujer más rica de Australia.





Sí están celosos de aquellos con más dinero, no se queden ahí sentadotes quejándose. Pierdan menos el tiempo fumando, bebiendo y yéndose de parrandas, pónganse a trabajar más.
Gina Rinehart a sus conciudadanos australianos

De acuerdo con la lista de Forbes de hombres y mujeres más ricos del mundo el lugar número 29, lo ocupa una mujer, que a su vez es la quinta persona más rica de la región Asia-Pacífico, la mujer y la persona más rica de Australia. Su fortuna equivale a dieciocho mil millones de dólares y su nombre es Georgina Rinehart. Ocupa el lugar número 39 en la lista de mujeres más poderosas del mundo de acuerdo también con Forbes. Hay quienes creen que podría llegar a ser la persona más rica del mundo por encima de Carlos Slim y Bill Gates, su fortuna en los próximos años de acuerdo con algunas fuentes como el Citigroup puede llegar a los cien mil millones de dólares.
Gina Rinehart no sólo es la persona más rica de Australia, es sin duda la más polémica e incluso la más odiada de aquel país. A diferencia de otros magnates que son vistos como orgullo de su comunidad o de aquellos que se mantienen en la sana sombra del no hacer ruido. Gina Rinehart, es una mujer con opiniones extremistas que pide la exención de impuestos a las grandes empresas y una drástica reducción en los salarios mínimos. No quiere a la prensa y la prensa no la quiere a ella. De hecho los pocos que logran entrevistarla, o visitar las minas de hierro en la región de Pilbara, tienen que firmar acuerdos de confidencialidad que protegen a la empresaria y a sus minas. A muchos otros los ha demandado, lo mismo que empleados que ella considera que han sido desleales.
Como muchos de su clase, Gina se convirtió en millonaria de una de las maneras más tradicionales del asunto; heredó la fortuna de su padre, el empresario minero Lang Hancock. Pero a diferencia de muchos otros, Gina ha trabajado muy duro para hacer de la fortuna que recibió al morir su padre una de las más importantes del mundo. En 1952 Hancock descubrió en el oeste de Australia la veta de hierro más grande del planeta. En 1954 nació Gina, en la ciudad de Perth al oeste de Australia. Su nombre Georgina Hope Rinehart. Se dice que su padre esperaba un hijo al que llamaría George, al nacer una mujer le puso el nombre de Georgina. Sin embargo, salvo el detalle del género, Hancock preparó a su hija única, para el mundo de los negocios y jamás existió el más mínimo rechazo, al contrario el amor paterno y el filial fueron llevados al extremo, se dice que Hancock llevaba a su hija desde muy pequeña a las juntas de negocios, incluso en el extranjero para que aprendiera. Cuando Gina aprendió a manejar Hancock mandó comprar diez automóviles y estacionarlos frente a la  escuela de Gina para que ella escogiera cual quería.
Gina entró a la Universidad de Sidney, pero antes de un año abandonó la carrera de economía, al darse cuenta que la escuela no era para ella, regresó a Perth y se unió a la empresa de su padre; Hancock Prospecting.  En 1973 a los 19 años se Georgina se casó por primera vez con un trabajador de inglés de la compañía de su padre de nombre Greg Milton. El matrimonio tuvo 2 hijos, Gina se separó en 1979 y se divorció de Milton dos años después en 1981. Se volvió a casar en 1983 con un abogado norteamericano 37 años mayor que ella y de oscuro pasado, llamado Frank Rinehart, del que se dice que había perdido el derecho a ejercer en Estados Unidos. Lang Hancock nunca aprobó esta unión pues pensaba que Rinehart quería aprovecharse de Gina y de él y hacerse de Hancock Prospecting. De ese matrimonio Georgina tuvo otros dos hijos. Ese mismo año murió la madre de Gina, y ella se encargó de hacer los arreglos necesarios para contratar a una mucama recién llegada de Filipinas para que ayudara a su padre. En 1985, Lang Hancock se casó con la mucama filipina de nombre Rose Lacson,  a quién le construyó una mansión en Sidney a la que llamó Prix D’Amour. Gina, por supuesto no atendió a la boda. Gina nunca estuvo de acuerdo con el matrimonio de su padre, con el tiempo, la relación entre el magnate y su nueva esposa se fue deteriorando, Gina aprovechó para reclamarle a su padre y a través de cartas le hizo saber que se había convertido en el hazmerreir de  Australia, al casarse con la arribista  filipina. Hancock le contestó a su hija en una carta:
Si no eres capaz de considerar mi bienestar, al menos permíteme recordarte como la delgada, capaz, atractiva joven…en lugar de la vengativa, perezosa y maliciosa cría de elefante en que te has convertido…Me da gusto que tu madre, no te haya visto así.
En 1990 murió Frank Rinehart y dos años después, murió Lang Hangcock. Gina luchó legalmente por el control de la empresa de su padre, acusó a la viuda de su padre ahora Rose Porteous, quién después de tres meses ya había contraído nuevas nupcias con un amigo del difunto Hancock, de negligencia en la atención a la salud de su padre, de maltrato y puso investigadores para tratar de encontrar pruebas para acusar a la filipina de homicidio. Al final, tras 14 años de litigios, Rose Porteous sólo se quedo con Prix D’Amour.
Desde entonces Gina tomó el control de Hancock Prospecting, y la ha hecho crecer con un estilo muy personal de hacer y ver las cosas. Un estilo que la ha convertido en un personaje odiado por la mayoría de los australianos. Déspota, autoritaria y vengativa. Gina Rinehart, que odia la cobertura mediática, las entrevistas, a los periodistas que la critican compró en 2010 el 10% de las acciones del canal 10 de Australia, y un buen número de acciones de Fairfax Media, una empresa dueña de periódicos, revistas y estaciones de radio de la que la empresaria es actualmente la mayor accionista. Promover la exención de impuestos a las grandes compañías mineras, así como tratar hacer campañas minimizando y negando el cambio climático, son algunas de las cosas para la que sirven sus medios. La otra es cuidar lo que se dice de ella.
Peleonera y autoritativa, es famosa por la facilidad que hace demandas legales y promueve juicis contra aquellos que ella cree están en su contra. Pero el año pasado tres de sus hijos la demandaron por haber cambiado las reglas de un fondo que el abuelo, Lang Hancock, dejó para sus nietos y el cual Gina no quiere soltar.
 Mientras tanto la australiana, es una la cuarta mujer más rica del mundo y alguien con quien nadie quiere toparse.

 Publicado en empresasydinero.com el 3 de Mayo de 2013
Imagen: forbes.com