jueves, 9 de mayo de 2013

Pesticidas vs abejas



Si las abejas desaparecieran, la humanidad desaparecería en cuatro años”. Esta frase se la atribuyen a Einstein, al parecer el científico jamás la dijo. Pero el peligro no deja de ser real.

Armando Enríquez Vázquez
La Unión Europea acaba de prohibir, por los próximos dos años, el uso de insecticidas a base de neonicotinoides, un tipo de insecticidas que actúan sobre el sistema central nervioso de los insectos, pero que también dañan a los mamíferos, incluido el ser humano. En el centro de la preocupación europea no se encuentran ni la gente y mucho menos las mascotas; sino las abejas. El año pasado marcó records en Europa y Estados Unidos en la muerte de abejas. El fenómeno tiene preocupados a los científicos desde el año de 2006, a partir de esta fecha el número de colmenas en el mundo ha ido disminuyendo sin que al parecer exista una razón clara. El problema no es sólo que las abejas desaparezcan, si no el papel fundamental que la especie juega en la polinización de la gran mayoría de especies agrícolas. Sin abejas, el problema de hambruna a nivel mundial puede volverse una realidad de manera más rápida que lo que sería por sequía o desertificación.
Muchos de los debates se han centrado en el uso de los insecticidas y en especial a los que utilizan neonicotinoides en su fórmula. Este tipo de insecticidas son muy populares y son los más utilizados por los agricultores en Estados Unidos y el Reino Unido. Pero al parecer han  hecho una merma muy importante en la población de abejas a nivel mundial. Se calcula que sólo el año pasado en California más del 40% de la población de abejas murió de Septiembre a Diciembre.
Las autoridades europeas esperan con la prohibición de los insecticidas que la población de insectos se recupere, aunque muchos investigadores no son tan optimistas. Las voces contrarias a la decisión de las autoridades continentales han declarado que la prohibición de los insecticida provocará la utilización de antiguos pesticidas hechos a partir de sustancias conocidas como piretroides que son más contaminantes que los polémicos neonicotinoides, y que de acuerdo con algunos investigadores repercutirán de manera negativa para los consumidores humanos.
Como siempre los voceros de las  empresas químicas que producen los pesticidas han declarado que no existen estudios que relacionen a sus productos con la muerte de las abejas y están siendo apoyados por lo pronto, por los representantes ingleses que votaron en contra de la prohibición. Pero como sabemos la mayoría de las veces las agendas de los representantes públicos es más cercana a los bolsillos de las grandes empresas que a la salud de sus representados, en los Estados Unidos las autoridades en este caso: el Departamento de Agricultura y la Agencia Protección Ambiental, publicaron un informe en el que se acusa como principal causante de la mortandad entre las abejas a un ácaro parásito que tiene como nombre científico verroa destructor,  este parásito, se alimenta de la hemolinfa de los insectos. Otros de los factores importantes para la desaparición de las colonias de abejas de acuerdo a este documento tienen que ver con la falta de una mayor diversidad genética entre las abejas, esto es que les falta aparearse con abejas de diferentes colmenas. Lo cual suena un poco, sólo tantito, más absurdo que el siguiente factor de la lista: La mala nutrición de las colmenas. Por último se hace la observación de investigar en los insecticidas para determinar si resultan dañinos para las abejas.En México no existen datos acerca de los daños que la desaparición de los insectos ha tenido en la agricultura nacional a pesar de que somos el sexto productor mundial de miel y el cuarto exportador del producto.

Publicado en blureport.com.mx el 8 de Mayo de 2013
Imagen: zmescience.com