domingo, 20 de septiembre de 2015

El poder de nuestros impuestos.



Es sorprendente como los impuestos que pagamos los mexicanos siguen alcanzando para mantener a tantas personas que poco o nada hacen por los gobernados o por el país.

Armando Enríquez Vázquez

Al presentar ante el poder legislativo el proyecto de presupuesto de egresos para 2016, mismo que en su populista discurso de principios de mes el presidente Enrique Peña Nieto anunció que mostraría como el gobierno se iba a apretar el cinturón, sin pedir sacrificio alguno a la población, el secretario de hacienda resaltó esos números alegres, pues ya hay analistas que creen que la secretaria está maquillando las cifras, que representan los logros que la reforma hacendaria ha obtenido; una mayor recaudación fiscal a partir de ampliar la base de contribuyentes. Y se nos ha dicho que somos los contribuyentes y nuestras aportaciones quienes rescatamos el año presupuestal 2015.
Quiero entender que bajo esta lógica es gracias a la contribución de los mexicanos el presupuesto del año 2016, permitirá al gobierno permanecer igual de corrupto que hasta el momento, porque los sacrificios tan cacareados por el presidente y el secretario de hacienda y reflejados en el paquete presupuestal presentado ante la cámara de diputados no hablan de eliminar ninguna plaza del sindicato de trabajadores al servicio del estado que no sirve absolutamente de nada, ni nos beneficia en nada al resto de los mexicanos, al contrario cuantas veces no vemos entorpecidos nuestros trámites por la burocracia que los triplica o por los funcionarios muy menores con una enorme ambición de aprovecharse de las necesidades de la ciudadanía. Tampoco afecta a los sindicatos petroleros o de electricistas. Es más cuando se habla de sacrificios se ha reducido el dinero destinado a la compra de medicamentos por parte del sistema nacional de salud, pero no hay ni una sola reducción en el salario de los altos funcionarios del gobierno federal y mucho menos en los programas populistas con los que el gobierno de Peña Nieto compra votos y promueve al PRI.
Hace sólo unas semanas se habló que no habría aumentos en servicios y productos por la caída del peso y mientras el gobierno a través de PROFECO cuida los precios de muchos productos, por otro lado el IFT permite que Televisa, en su servicio de televisión de Paga aumente las rentas debido a la caída del precio del peso. Entonces a la tan cacareada reducción de las tarifas de teléfono hay que oponer el favoritismo del gobierno federal por la empresa de Azcárraga  Jean en contra de sus competidores y mostrarla como una de las desventajas de la reforma en materia de telecomunicaciones. Porque los sacrificios no los pide el gobierno hoy, los exigirá a través de sus aliados en el sector privado.
Se acerca un año de austeridad en el que el gobierno insiste que se apretara el cinturón y no pedirá sacrificios a los mexicanos, ese es el patriótico mensaje del populista gobierno de Enrique Peña Nieto, que en un acto sin precedentes de generosidad con el pueblo ha decidido cancelar la cena de celebración de la independencia, pero no la onerosa e impúdica propaganda con la que a lo largo del año nos bombardean por todos los medios, que no ha logrado cambiar la percepción de mediocridad del presidente y su gobierno que tenemos los mexicanos, como demuestran las encuestas. Pero que sirve de manera perfecta para comprar el silencio de muchos medios tradicionales de comunicación.
Como los poderes legislativo y judicial de la nación son los responsables de sus propios presupuestos, tampoco habrá una reducción en el dinero que malgastan a lo largo de 2016 y por el contrario si hay aumentos. Pero lo que es más preocupante es el cinismo de los líderes de las bancadas en la cámara. Por ejemplo escuchando al líder príista César Camacho Quiroz en una entrevista radiofónica con Denise Maerker, el mexiquense se negó a reconocer la necesidad de renunciar a una parte de la dieta y mucho menos a las prestaciones absurdas que tienen los diputados en especial el seguro privado de gastos médicos. Según el legislador priísta los diputados se ganan todo eso con el sudor de su frente. Los diputados, senadores y jueces en México están por encima de cualquier otro ciudadano y son lo suficientemente desvergonzados para restregárnoslo en la cara con sus declaraciones que creen que se borran con el populismo de su propaganda en la que el senado por ejemplo se autoproclama La Casa de Mexicanos, pero yo les puedo asegurar que ni el más desordenado de los mexicanos tiene su casa así como se encuentra el Senado.
Pocos son los miembros del poder legislativo dispuestos a sacrificar cinco centavos de su dieta para solidarizarse con los mexicanos. Por supuesto ninguno de los miembros de partidos importantes, ni los enanos del Verde, quienes más como hienas se pelean la presidencia de las comisiones para llenar de más dinero sus bolsillos. El nuevo presupuesto tampoco merma el dinero destinado a los partidos políticos u organismos corruptos y obsoletos como el INE y sus consejeros que seguramente también creen que se tienen muy bien merecido su sueldo y prerrogativas.
Es sorprendente como los impuestos que pagamos los mexicanos siguen alcanzando para mantener a tantas personas que poco o nada hacen por los gobernados o por el país. No hay obra, ni apoyos a la educación que a través de bonos comienza a privatizarse, a la salud porque es mejor poner en evidencia lo malo y corrupto de un sistema que se gestó desde el mismo PRI hace décadas y comprometer la salud pública a los intereses de los empresarios del ramo. No se rescata la parte buena de PEMEX, pero se siguen patrocinando las canonjías del Sindicato.
Peña Nieto representa un populismo tan ramplón y primitivo que no tiene empacho de contradecirse en un dos por tres; anunció entre esos sacrificios que hace el gobierno la reducción en los gastos importantes, pero no a los programas supuestamente sociales con los que los priístas compran votos a lo largo y ancho del territorio nacional.

Los sacrificados seguimos siendo nosotros porque con los impuestos patrocinamos la indolencia del gobierno federal, pagamos la propaganda y mantenemos el populismo de Enrique Peña Nieto, sus súbditos y sus aliados Verdes que hasta puestos presumen ya en el gabinete. Con nuestros impuestos financiamos la corrupción y los grandes capitales que se hacen en contubernio entre empresarios con funcionarios, basten mencionar los casos de Higa y OHL. México es un mundo al revés en vez de que los ciudadanos reconozcan la buena administración del gobierno y el crecimiento de infraestructura, seguridad y seguridad social del gobierno, es este el que agradece a los ciudadanos poder seguir manteniendo tanto personaje inútil y corrupto.

publicado en blureport.com.mx el 14 de septiembre de 2015