viernes, 25 de septiembre de 2015

Los acarreados del Zócalo.




A quién se trata de engañar con acarreados y un presidente cuyo grito desangelado y frío es sólo reflejo del desgaste de su imagen y la de sus colaboradores.

Armando Enríquez Vázquez.

A finales de la década de los sesenta y parte de la de los setenta del siglo pasado, mi padre nos llevaba al Zócalo por la tarde del 15 de Septiembre, íbamos antes de las ocho de la noche porque el Zócalo se llenaba de gente que iba a celebrar la independencia del país y los tumultos de alegres ciudadanos era algo que no era atractivo.
Hace unos años cuando tenía a mi cargo un noticiero de televisión, los 15 de septiembre, a las seis de la tarde todo mundo tenía que estar en su lugar y a las nueves camarógrafos, reporteros y personal de las televisoras eran atacados por celebrantes que llevaban huevos, huevos con harina, globos de agua. La gente celebraba a México, nuestro país, en su día.
Lo que ha ido sucediendo con Enrique Peña Nieto y los días 15 de Septiembre es una clara muestra de la nula representatividad que tiene frente a los mexicanos. El año pasado cuando se ordenó a las fuerzas de la policía federal catear a niños menores de diez años quedó de manifiesto lo que se comprobaría en los siguientes días con la masacre de Ayotzinapa, el total desprecio del gobierno federal por los ciudadanos y la vida humana.
El pasado 15 de Septiembre desde muy temprano se comenzó a reportar en redes sociales el acarreo efectuado por el gobierno federal de miles de mexicanos desde diferentes municipios del Estado de México, personas en estado de pobreza tal que tienen que vender su presencia en actos públicos para apoyar a un presidente que les ajeno y en muchos casos desconocen, o al gobernador del Estado de México, lo que recuerda al ridículo espectáculo que hace tan sólo unos meses protagonizó Peña Nieto al inaugurar un estadio vacío.
Los que recordamos la inauguración del mundial de 1986, seguramente tenemos presente los abucheos y mentadas de madre al entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado, quien como presidente y cabeza del gobierno aceptó la crítica y desaprobación de los mexicanos a su actuar durante los sismos de 1985. De igual manera en un clima adverso Carlos Salinas de Gortari tomó la presidencia de la República y salió al balcón presidencial, mientras debajo del balcón se enfrentaban fuerzas del estado contra manifestantes que llamaban a Salinas de Gortari; Impostor, tras la certeza del fraude electoral orquestado por Manuel Bartlett. Más recientemente la entrada de Felipe Calderón a la cámara de diputados el día de la toma de posesión de la presidencia a pesar de la amenazas del PRD de no permitir la toma de posesión. Eso nos demuestra la calidad de ser humano y de líder que es Enrique Peña Nieto.
A quién se trata de engañar con acarreados y un presidente cuyo grito desangelado y frío es sólo reflejo del desgaste de su imagen y la de sus colaboradores, no se engaña a la opinión pública que desde temprano dio cuenta del transporte de los mexiquenses. Se trata de un infantil y esquizofrénico autoengaño, una forma absurda de escenificar como muchas de las acciones del gobierno actual, una estulticia digna del peor priísmo del siglo XX. Un acto de cinismo autocomplaciente. 
Como igual de cínico resulta el discurso de un secretario de gobernación que simula indignarse cuando los egipcios comparan la violencia mexicana a la existente en ese país africano, sobre todo cuando todos los mexicanos sabemos la cantidad de muertos saldo de la guerra contra el narcotráfico iniciada por Calderón y recrudecida por Peña Nieto en los últimos tres años y la cantidad de fosas y cuerpos sin identificar que aparecen semana tras semana en nuestro territorio. Cinismo que se demuestra en las conversaciones filtradas sobre las alianzas del secretario de comunicaciones de la federación y pareciera que del mismo presidente con la empresa OHL, mismo que se manifestó cuando la PGR trabajó para defender los intereses de dicha empresa al detener y plantar un arma en la persona del abogado de su adversario empresarial. Cinismo cuando el gobierno se decide por miembros del equipo de Televisa que va desde la titularidad de la justicia en México, hasta relaciones extrañas como las que se han revelado entre funcionarios de la empresa de televisión y priístas operaba para extorsionar y amenazar a periodistas y como de inmediato se calló a los medios para dar seguimiento a dicha prepotencia, o a la demostrada y sufrida por la empresaria María Asunción Aramburuzabala por parte de la familia López Dóriga. 
La independencia es de México, no de un presidente que ya no tiene nada que ofrecer a los mexicanos y que no tiene ningún derecho a secuestrarla y escenificarla frente a un grupo escuálido de acarreados. Porque al resto de los mexicanos nos duele como se está tratando a nuestra patria.

publicado el 19 de septiembre de 2015 en blurepor.com.mx
imagen: webcamsdemexico.com