sábado, 5 de septiembre de 2015

No minimizar al bravucón.




Trump desconoce las leyes de su país, la realidad  y la historia de su país. Más de la mitad de lo que es hoy Estados Unidos es producto de un robo descarado de territorio a México en los siglos XVIII y XIX.

Armando Enríquez Vázquez

La sorpresa en materia de política interna en Estados Unidos, no es el surgimiento de Donald Trump, personajes de la extrema derecha anglosajona, siempre han existido; Jessie Helms, Ross Perot,  son algunos de los políticos a los que hemos escuchado decir barbaridades en las décadas pasadas.
¿Por qué el caso de Trump es diferente?
Porque a pesar de que muchos siguen pensando que Donald Trump es una broma de mal gusto y con mal gusto, el fenómeno de este empresario, con ínfulas de personaje de televisión, ha develado lo peor de la población anglosajona de Estados Unidos. Ha obligado a los candidatos republicanos, incluso a los de origen hispano, que en el papel se veían más moderados a adoptar ese discurso, racista y xenofóbico que tiene otros políticos del mundo como por ejemplo Nicolás Maduro. Este fin de semana el aspirante republicano y gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, cayendo en el peligroso juego de la xenofobia y las tonterías de Trump, declaró que de llegar a la Casa Blanca, contratará por unos meses a Fred Smith fundador de Federal Express para que el gobierno de Estados Unidos implemente un sistema para seguir inmigrantes como el utilizado por la firma de paquetería para saber dónde se encuentran los envíos.
El famoso e icónico publicista Jerry Della Femina, cuyo libro de memorias sirvió a los creadores de la serie de televisión Mad Men como inspiración, y que actualmente es el director editorial de un diario regional en East Hampton, Nueva York, escribió en su columna pasada una comparación entre algunos de los argumentos del empresario norteamericano y Adolfo Hitler. El desconocimiento acomodaticio de las leyes que Trump ha externado en entrevistas, por ejemplo con respecto a la 14 enmienda de la constitución norteamericana que otorga a todo aquel que nace en ese país, por el simple hecho de hacerlo en su territorio, la ciudadanía norteamericana. Las promesas de la expulsión de migrantes de Trump, son similares a las de Hitler con la expulsión de los judíos y su promesa de una Alemania sin razas impuras. Della Femina, pone en la boca de una amiga suya la frase: Hitler tenía a los judíos, Donald Trump tiene a los mexicanos.
Las palabras del futuro embajador de nuestro país es Estados Unidos, Miguel Basáñez Ebergenyi, en su comparecencia en el senado acerca de que Trump habrá de disculparse pronto con los mexicanos, no parecen que vayan a ser realidad después de que esta misma semana vimos la forma en que Trump ordenó a los guardias de seguridad de su equipo a sacar a Jorge Ramos, mexicano y uno de los más importantes periodistas en Estados Unidos, de una de sus conferencias de prensa. Y menos cuando personajes, como la excandidata a la vicepresidencia de Estados Unidos  Sarah Palin, felicitan al precandidato por su decisión en contra del periodista.
Lo que hace Trump es idéntico a lo que hacen con frecuencia los miembros del partido neo nazi griego Aurora Dorada durante sus conferencias de prensa; correr a los periodistas que les son incómodos. Poner las reglas de las conferencias a modo. Donald Trump dice la verdad cuando acusa a los gobiernos mexicanos de ineficientes, corruptos, mediocres, causante por décadas  de obligar a los mexicanos a cruzar la frontera. Una responsabilidad que los gobiernas tanto Priístas como Panistas han eludido.
Pero miente descaradamente cuando califica a todos los migrantes mexicanos de criminales. Se le olvida que existen millones de mexicanos y mexico-americanos que son mucho más productivos, que aportan más a la economía y desarrollo cultural, científico y tecnológico de Estados Unidos, que los propios anglosajones. Trump desconoce no sólo las leyes de su país, si no la realidad  y la historia de su país. Más de la mitad de lo que es hoy Estados Unidos es producto de un robo descarado y una invasión de cuatreros y criminales norteamericanos al territorio mexicanos en los siglos XVIII y XIX. Si un estado que es primordial dentro de las aspiraciones de cualquiera que pretenda ser presidente de Estados Unidos es poblado en su mayoría por mexicanos y descendientes de mexicanos, que son la misma gente que el desprecia en su racismo. ¿Cómo va a ser campaña Trump en California?
Donald Trump no es más que un bravucón; fanfarrón, sobrado de si mismo. Tal vez él no sea peligroso, Hitler sólo tampoco lo era, son aquellos llenos de odio, de complejos, aquellos que se enamoran del populismo emanado de verdades de Perogrullo, matizadas de nacionalismo los que se convierten brazos ejecutores, en megáfonos cuya tarea es azuzar con una propaganda ramplona a los pueblos a cometer barbaridades y genocidios. Son los que lo rodean los peligrosos. Son aquellos que golpearon brutalmente a un indigente mexicanos en Boston alentados por las palabras de Trump. Son aquellos que ven en este irresponsable la materialización de sus complejos y odios, el pretexto para sacar su enojo.
Hace muchos años que las condiciones están dadas entre los anglosajones más retrógrados de Estados Unidos, esos mismos que creen que Obama es comunista, que soportan al Ku Klux Klan, para hacer en ese país un guerra civil de tipo racial. Porque todos los grupos étnicos que habitan Estados Unidos han sido en su momento victimas de discriminación y xenofobia, Alemanes, Irlandeses, Italianos, Negros, Mexicanos, hasta que de pronto la mejor manera de fundirse con el resto de los habitantes del país es acusar a un nuevo grupo étnico de las desgracias que suceden. Pero la intolerancia está latente y es la madre de lo políticamente correcto y otros eufemismos  que sólo se dan en Estados Unidos.
En un posible escenario optimista Donald Trump llegará a la presidencia de Estados Unidos, lo dudo mucho y cruzo lo dedos porque no sea así. En un escenario pesimista serán los verdaderos fascistas anglosajones que disfrazados de los padres fundadores de la Unión Americana, se hagan del poder y vuelvan a Norteamérica una pesadilla.
Falta ver como reaccionaran los demócratas, que a pesar de lo que queramos creer, con la excepción de Bill Clinton, siempre han sido los mejores enemigos de México y de los mexicanos, si no para ejemplo esta Obama.

publicado en blureport.com.mx el 31 de agosto de 2015
Imagen: businessinsider.com