viernes, 25 de octubre de 2019

Si te veo con otra te mato.



Killing Eve que sorprendió de grata manera a los televidentes el año pasado con una interesante temporada llena de emociones, regresó este año recargada con su humor negro y su cinismo

Armando Enríquez Vázquez

La segunda temporada de la premiada Killing Eve, inicia treinta segundos después de terminada la primera, cuando Villanelle (Jodie Comer) ha desaparecido del cuarto donde Eve Polastri (Sandra Oh) la apuñaló. Ambas tienen que huir antes de que el equipo de limpieza enviado por Los Doce, un organismo típico de toda teoría de conspiración de un caos mundial y para el cual trabajaba la asesina rusa, las elimine. Así con la incertidumbre de Eve y la certeza de Villanelle comienza el baile de la seducción y la cacería entre ambas mujeres.
Killing Eve, Producida por BBC América, que sorprendió de grata manera a los televidentes el año pasado con una interesante temporada llena de emociones, regresó este año recargada con su humor negro y su cinismo. Killing Eve, es la nueva estrella de la cadena después de Orphan Black. La segunda temporada, al igual que la primera, sólo tiene un pero: el capítulo final que los escritores no alcanzaron a resolver con la misma inteligencia que el resto de la temporada, dejando un Cliffhanger muy débil y previsible. Sobre todo, porque antes de concluir la segunda temporada se había confirmado ya que BBC América había firmado la tercera temporada.
Al igual que Orphan Black en sus primeras temporadas, Killing Eve se sostiene gracias a una pluma muy inteligente, llena de ironía, humor negro, así como una serie de actrices que son el pilar de la serie: Jodie Comer Y Sandra Oh, ambas ganadoras de diversos premios en Estados Unidos e Inglaterra por sus interpretaciones de Villanelle y Eve Polastri. La serie fue galardonada en Inglaterra como la mejor serie del año pasado. Los actores de reparto que acompañan a Comer y Oh son el perfecto acompañamiento para el par de actrices; Fiona Shaw que interpreta a Carolyn Martens, la veterana espía del MI6 bajo cuyas órdenes actúan Polastri y su equipo, Kim Bodnia que encarna a Konstantin el espía ruso miembro de los 12 y ex jefe de Villanelle, Owen McDonell quien da vida a Niko Polastri el esposo de Eve, quien se ve envuelto en un cambio de vida al que no sabe si debe o puede adaptarse y cómo hacerlo de una manera educada, correcta y comprensiva que no ofenda a Eve, a pesar de que la vorágine entre asesinatos y giros de tuerca que siguen haciendo de Eve una persona diferente de la calmada esposa con la que Niko inició la serie el año pasado y que de manera incomprensible, gracias a esta nueva personalidad, se lo está llevando entre las patas.
Cinismo y pragmatismo se encuentran en la superficie y fondo quienes la rodean, de las situaciones en un universo que aun resulta incomprensible para Eve que por otro lado sigue siendo la mejor analista de la personalidad de sicópatas a la que puede tener acceso Carolyn, lo que no significa que a los ojos de la cínica veterana de la Guerra Fría Eve puede ser sacrificable.
La aparición de una nueva asesina a sueldo. La agilidad mental de Eve y su nuevo equipo buscan descubrirla e incluso Eve invita a Villanelle a descubrir la verdad detrás de esta otra asesina.
La serie como buena serie de espionaje no deja de tener sus giros y sus traiciones, sus desencuentros y sus querencias, y aunque el crimen central resulta obvio desde la primera entrevista de los personajes en cuestión, la verdadera e importante trama es lo que sucede y pasa por las mentes y corazones de Eve y Villanelle.
Villanelle ama a Eve, Eve ama a Villanelle y en ese sentimiento que surge de querer sentir lo que sucede en la mente y en el cuerpo de sus antagonistas, las dos mujeres juegan a las escondidas y se buscan sin querer admitirlo frente a otros. Si Villanelle mata a diestra y siniestra para demostrarle a Eve que aun esta viva. Eve busca señales en los crímenes que le aseguren que la rusa esta viva. Para la rusa la inglesa es la única razón para no acabar con todo a su alrededor como respuesta al aburrimiento, para la británica es asomarse al abismo y perder su marco ordenado y burocrático en su trabajo y en un matrimonio que cada día es más rutina. Sólo cuando se encuentran cara a cara se atreven a confesarlo o en el peor de los casos a negarlo con las consecuencias correspondientes.  
Eve y Villanelle han ido más allá de la identificación entre víctima y perseguidor, o del mimetismo de los opuestos, viven una obsesión amorosa que lleva a los celos de ambas en diferentes escenas, con reacciones en diferentes tonos de contención que dirige a la secuencia de rompimiento feroz al final de la temporada.
Los Doce no dejan tampoco en paz a Villanelle y forman parte de la ecuación final de la temporada. Con un episodio final que construye su tensión de manera impecable y provocativa para el espectador, para tristemente en los últimos minutos desinflarse como un globo que se desamarra.
Aun así, esperamos la tercera temporada de la serie para ver a Eve levantarse de su muerte, para enfrentar de nueva cuenta a su enamorada y amor Villanelle, para ver lo que una Villanelle despechada puede llegar a hacer cuando ya nada importa ni tiene sentido. Killing Eve es sin duda una de las mejores ofertas en cuanto a series ahora que creemos que la pantalla ha quedado vacía.

publicado en roastbrief.com.mx el 10 de junio de 2019
imagen: BBC America

jueves, 24 de octubre de 2019

Bessie Coleman la pilota negra que voló antes que Amelia Earhart.




Víctima de la discriminación de género y racial esta valiente mujer viajó a Europa para poder realizar su sueño.

Armando Enríquez Vázquez

Como tantas otras historias de exitosas personas en Estados Unidos que fueron y son ignoradas y olvidadas a propósito por los racistas historiadores que han creado la historia de Estados Unidos, la vida y logros de Bessie Coleman permanecieron por años en el olvido.
Bessie Coleman, en esta época con sus logros y perseverancia hubiera estado en cualquier gala del ex presidente Obama y en los principales noticieros y talk shows de los medios norteamericanos, pero a ella le tocó esa época en que el racismo era menos disfrazado que hoy y en que las cuotas y ese absurdo que se denomina políticamente correcto habrían obligado a los reflectores en esta gran mujer de eso que maniqueamente y por etiquetar a los seres humanos se llama hoy afro-americanos.
Bessie Coleman nació el 26 de enero de 1892 en el pueblo texano llamado Atlanta. Hija de madre negra y padre miembro de las naciones nativas de Estados Unidos, al parecer Cherokee. Bessie y sus doce hermanos no tenían esperanzas de desarrollar sus aptitudes en una sociedad tan racista como la texana, a pesar de que padre decidió mudarse a Oklahoma en búsqueda de menor segregación y mejores horizontes, la madre decidió permanecer en Texas en el poblado de Waxahachie, y desde su infancia, Bessie, ayudó a su madre en la pizca del algodón y lavando ropa para terratenientes blancos. Pero Bessie además, en su poca experiencia educativa, sobresalió como una excelente alumna, que destacaba en las matemáticas y tenía la curiosidad de los grandes estudiantes. Con el tiempo y con ciertos ahorros, Bessie logró terminar sus estudios y en 1910 aplicó para la Universidad Industrial de Langston para negros, en Oklahoma.
Fue en la escuela donde oyó hablar de los hermanos Wright y también de Raymonde de Laroche que fue la primera mujer en obtener una licencia de pilota. Luego escuchó la historia de Harriet Quimby la primera norteamericana en obtener una licencia de pilota en Estados Unidos. Para desgracia de Bessie el dinero que le mandaban su madre y hermanas para la Universidad se fue acabando y ella tuvo que abandonar al finalizar el primer semestre. Bessie se va a vivir a Chicago donde vive su hermano mayor y en 1915 se graduó como manicurista, pero sus sueños de convertirse en pilota no desaparecieron nunca. Sin embargo, las escuelas de aviación de Estados Unidos no la aceptaban por dos sencillas razones; era mujer y negra.
En su trabajo como manicurista, Bessie, visitaba diferentes peluquerías. En una de ellas conoció al editor de un diario llamado Robert Abbott quien la convenció de que la única manera que tenía de aprender a volar era escribiendo a escuelas en Francia de la misma forma que lo había hecho otro afroamericano de nombre Eugene Bullard a quien se le negó la entrada en las escuelas de aviación de Estados Unidos por el color de su piel. Bullard terminó aprendiendo en Francia y hasta sirvió a la Fuerza Aérea de Francia durante la I y II Guerras Mundiales.
Bessie comenzó a escribir a diferentes escuelas en Francia y a ahorrar dinero para cuando llegara el momento. Bessie fue aceptada finalmente por la Société des Avions Caudron, una escuela propiedad de los hermanos Alphonse y René quienes además eran diseñadores de aeronaves.
Bessie viajó a Francia y en 1921 obtuvo su licencia como aviadora. Regresó a Estados Unidos con la idea de comprar un avión y poner una escuela de aviación para afroamericanos, algo que no le fue permitido, pero a partir de una serie de conferencias en las que mostraba las acrobacias que era capaz de hacer en un avión, gracias a estas conferencias se pudo hacer de un avión y creo su propio espectáculo aéreo donde ejecutaba las mismas peligrosas acrobacias que los pilotos hombres, vueltas de 360º y formaba figuras en el aire.
En febrero de 1923 Bessie tuvo un accidente aéreo en el que se rompió las costillas, una piernas y heridas en la cara, cuando se recuperó continuó con su carrera de aviadora y dando conferencias, además compró un nuevo avión y aseguró una presentación en Texas donde si los asistentes iban a estar segregados en gradas de un lado para blancos y otras para negros, Bessie se mantuvo firme que la entrada al lugar no fuera de discriminación.
En 1926 haciendo un vuelo de mantenimiento con su ingeniero que iba pilotando el avión, una herramienta se atascó en el motor del avión y este dio una vuelta, como en ese entonces los lugares de los pasajeros no tenían cinturones de seguridad y eran abierto Bessie cayó del avión y murió, el ingeniero no pudo controlar la nave y se estrelló. El también murió. Bessie tenía 34 años. Alrededor de 15,000 personas atendieron a su funeral en Chicago.
En 1977 un grupo de pilotas de Chicago creó un club de aviadoras con el nombre de Bessie y en 1995 el servicio postal de Estados Unidos imprimió un timbre en honor de la aviadora.
No fue sino hasta 2006 cuando Bessie fue admitida en el Salón de la Fama de la Aviación. Entre las muchas biografías que se han publicado sobre la pilota en la actualidad sobresale una novela gráfica publicada en 2007, escrita por Trina Robbins e ilustrada por Ken Steacy, titulada Bessie Coleman Daring Stunt Pilot.

publicado en mamaejecutiva.net el 15 de octubre de 2019

miércoles, 23 de octubre de 2019

Vestas una moderna empresa con más de 100 años.




Fundada en el siglo XIX esta empresa danesa ha cambiado con los tiempos buscando nuevos nichos y hoy es líder en molinos eólicos.

Armando Enríquez Vázquez

Lem era sólo un conjunto de granjas alrededor de una estación de tren cercana a la costa oeste de Dinamarca cuando en 1898, Hand Smith Hansen de 22 años, bajó del tren para poner una herrería en el lugar. Hand había aprendido el oficio de herrero de su padre y después decidió establecerse en algún lugar con un negocio propio. Rápidamente se hizo de una muy buena reputación, primero por lo propositivo y trabajador, segundo por la disposición de siempre mantener al cliente contento y responder de inmediato a las molestias y quejas de los mismos.
En 1928 Hand y su hijo Peder decidieron crear una empresa llamada Dansk Staalvindue Industri, dedicada a la creación de marcos de acero para ventanales de grandes edificios o naves industriales. La empresa tuvo un gran éxito, hasta que estalló la II Guerra Mundial, debido a la ocupación Nazi de Dinamarca y al racionamiento de los metales, la empresa luchó para mantenerse con alguna magra ganancia.
Al finalizar la II Guerra Mundial, en 1945, Peder junto con amigos y su padre fundó una nueva empresa a la que llamó Vestjysk Stalteknik A/S, que con el paso del tiempo se conviertió en Vestas, en un principio la empresa se dedicó a la producción de diferentes enseres domésticos como balanzas y mezcladoras. La empresa inició sus operaciones en un grupo de barracas que habían sido utilizadas por los Nazi. Peder quería internacionalizar a la empresa y decidió adquirir la patente de un contenedor que enfriaba la leche recién ordeñada, de ahí la empresa dio el salto a producir enfriadores para turbinas. En 1959, Peder Hansen compró a sus socios la participación de la empresa y de esta manera se convirtió en dueño único.
En 1960 la planta principal se quemó, y a pesar de ello la empresa fue reconstruida y mostró en ese mismo 1960 ganancias récord, a lo largo de esa década el negocio de Vestas fue cambiando hacia el negocio de las grúas hidráulicas para camiones, al mismo tiempo que empezó a desarrollar sus primeras investigaciones y prototipos de turbinas que con el tiempo se convertirán en molinos eólicos. Los modelos y primeros prototipos fallaron en especial uno en el que los ingenieros de Vestas tenían esperanzas con la forma de una enorme aspa de batidora. Como dato curioso la misma empresa en su sitio web reconoce que no fue si no hasta 1971 que Vestas contrató a su primer ingeniero. En 1978 dos herreros; Karl Erik Jorgensen y Henrik Stiesdal había diseñado su propio molino eólico, pero sin fondos para hacer el prototipo acudieron a Vestas con su idea, la empresa que terminó contratándolos, cuando esta se dio cuenta de los buenos resultados del diseño, este diseño en realidad ha sufrido pocas variaciones y es la base de las que actualmente construye la empresa.
En 1979 Vestas vendió su primera turbina y con ella comenzaron a vender algunas más que le dan esperanza a la empresa, incluso tan orgullosos de sus molinos estaban en Vestas que hicieron lo posible para poder presentar su producto frente a una empresa norteamericana llamada Zond que estaba interesada en comprar aerogeneradores, pero en Holanda. Los representantes de Vestas viajaron a Holanda para presentar sus molinos eólicos y lograron hacer su primera venta importante. A partir de ese momento las turbinas comenzaron a venderse y a exportarse. Sin embargo, en 1980 comenzaron los problemas y al mismo tiempo Peder Hansen mostró tener ese mismo carácter perfeccionista de su padre, cuando el aspa de un molino se despedazó con los vientos invernales daneses, Peder se encargó de una revisión no sólo de la calidad del aerogenerador dañado, trabajo en los molinos ya instalados, pidió a los dueños parar y Vestas se hizo cargo de las cuentas eléctricas de sus clientes en lo que reparaba el problema, Peder Hansen decidió que la mejor forma de tener una control sobre la calidad de las aspas era crearlas en la empresa y por lo tanto hacerse cargo del material con el que estas se hacían.
En 1985, Vestas innovó con un sistema al que llamó The Opti Tips que permite que el ángulo de las aspas se ajuste para una mayor eficiencia, en 1986 la empresa estuvo a punto de quebrar por un embarque que no llegó a tiempo a Zond en 1985, Zond se declaró en quiebra poco antes de recibir el pedido y por lo tanto no tenía ya dinero para cubrir sus compromisos con la empresa danesa. Eso aunado a cambios en las leyes fiscales danesas. Vestas se encontraba con un excedente muy grande de molinos en las bodegas de Vestas. En octubre de 1986 Vestas suspendió a los pagos y se vio obligada a centrarse únicamente en proyectos de energía eólica para mover sus excedentes en bodega y salir de la crisis, 1987 fue un buen año y Vestas fue seleccionada para llevar a cabo seis proyectos de granjas eólicas importantes en la India que fueron financiados por el gobierno danés. La década de los años noventa Vestas se posicionó en el mercado internacional, continuó el desarrollo de nuevos molinos con mayor y mejor tecnología. En 1995 construyó su primer campo eólico en mar abierto. El proyecto se llevó a cabo en Dinamarca. La fama y la calidad de los molinos de Vestas fue recompensada en 2000 cuando la marca recibió lo que es el pedido más grande en la historia de la empresa; 1800 molinos para un enorme campo eólico en España. En 2001 se encargó de construir las turbinas para la granja eólica más grande, hasta ese momento en mar abierto, en aguas territoriales de Dinamarca, ubicada en el Mar del Norte. En 2004 NEG Micron el competidor danés y Vestas se funcionaron para crear la empresa más importante del mundo en la rama con el 32% del mercado.
El slogan de Vestas es desde 2010: Viento, significa el mundo para nosotros. Vestas es el líder indudable en su mercado, incluso es parte del moderno proyecto australiano para crear una planta de energía hibrida, donde molinos eólicos, paneles solares y baterías de almacenamiento convivirán en un mismo ambiente y lugar. En 2015 compró las empresas Up Wind Solutions y Availon lo que amplió su supremacía en el mercado. En 2018 Vestas compró una empresa dedicada a la analítica en materia de energía, llamada Utopus Insight Inc, con lo que la empresa danesa pretende formular nuevos suministros de energía inteligentes que beneficien a las empresas en su costo beneficio. La empresa presume su historia de ciento veinte años y la de los dos hombres que se encargaron de desarrollarla gracias a una visión especial y darse la oportunidad para incursionar en campos nuevos. 


publicado en thepoint.com.mx el 14 de octubre de 2019
imagen: vestas.com 

sábado, 19 de octubre de 2019

Empacadores de Green Bay 100 temporadas: 1966



El año en que la NFL reconoció la importancia y fuerza de AFL y acordaron jugar un encuentro entre los campeones de las dos ligas, los Empacadores ganaron su 10 campeonato de la NFL y su primer Superbowl.

Armando Enríquez Vázquez

1966 marcó el momento que los grandes barones de la NFL ya no pudieron negar la realidad y en un desesperado esfuerzo por demostrar la hegemonía de la vieja liga sobre los jóvenes empresarios de la AFL, decidieron en interés del negocio crear un juego al final de las dos temporadas entre los dos campeones de las ligas que diera certeza de que en el futbol americano profesional de Estados Unidos sólo podía existir un campeón. Tal vez Halas esperaba que si la NFL demostraba continuamente su predominio sobre los equipos de la AFL esta perdería el favor de sus aficionados, algo que no sucedió. La fusión estaba a la vista.
El anuncio de este juego que con el paso de los meses se convirtió en el Superbowl sucedió en junio de 1966, previo al inicio de ambas temporadas. Durante la selección anual de egresados de las universidades elegibles para jugar de manera profesional, los Empacadores seleccionaron en primer lugar a Jim Grabowski, un corredor de la Universidad de Illinois, quien en la mente de Lombardi era junto con otro novato Dony Anderson los futuros reemplazos de Paul Hornung y Jim Taylor que iniciaron la recta final de sus carreras.
La NFL aprobó una nueva franquicia; los Halcones de Atlanta que fue incorporada a la Conferencia Este. La NFL tuvo 15 equipos esa temporada y por lo tanto hubo equipos que descansaron una semana.
Los Empacadores iniciaron la temporada el 10 de septiembre en Lambeau jugando contra los Potros de Baltimore y logrando su primera victoria de la temporada por un marcador de 24 -3.
Los Empacadores sólo perdieron dos juegos en esa temporada, el primero frente a los 49ers de San Francisco el 9 de octubre en la casa de los 49ers por un punto; 20 – 21. El 6 de noviembre el segundo cuando recibieron a los Vikingos de Minnesota por un marcador de 17 – 20. Bart Starr fue electo el jugador más valioso del año, lanzó 2257 yardas y 14 Touchdowns, el más largo de 83 yardas. En el caso de las yardas por tierra Jim Taylor corrió 705 yardas, anotó en cuatro ocasiones. Los Empacadores anotaron 335 puntos y recibieron 163. La defensiva logró interceptar a los quartebacks adversarios en 28 ocasiones, los lideres en este departamento con 5 cada uno fueron Dave Robinson y Bob Jeter. A lo largo de los 14 encuentros oficiales de temporada la defensiva de los Empacadores logró anotar en 6 ocasiones, en dos de ellas Bob Jeter llevó el balón interceptado hasta la zona de anotación de sus adversarios.
Al final de la temporada los Empacadores se enfrentaron a los Vaqueros de Dallas en el juego de campeonato de la NFL. Mientras los Empacadores tuvieron una temporada de 12 ganados y 2 perdidos, Los Vaqueros tuvieron un récord de 10 ganados 3 perdidos y un empate. El juego se llevó a cabo el 1º de enero de 1967 en el Cotton Bowl en Texas, casa de los Vaqueros. Los entrenadores Vince Lombardi y Tom Landry de los Vaqueros eran amigos y viejos conocidos que habían trabajado juntos como coordinadores en los Gigantes de Nueva York.
Los Empacadores ganaron por marcador de 34 a 27. Bart Starr completó 19 de 28 pases para 304 yardas y 4 touchdowns, Jim Grabowski recuperó un fumble en el primer cuarto y lo regresó hasta las diagonales. Los Empacadores ganaron su décimo campeonato de la NFL. Este triunfo le dio a los Empacadores como campeón de la NFL el pase al primer Superbowl para representar a la vieja Liga. El equipo campeón de la AFL fueron los Jefes de Kansas City, propiedad de Lamar Hunt el hombre que enfrentó y desafió a George Halas y quien siete años después celebraba el éxito de su idea, algo que ninguna otra liga creada para enfrentar a la poderosa NFL había logrado.
Los Jefes tuvieron una temporada de 11 ganados, 2 perdidos y un empatado. La final de la AFL se llevó a cabo el 1º de enero también, en el War Memorial Stadium casa de los Bills de Buffalo. El marcador final fue de 31 a 7. El entrenador de los Jefes era Hank Stram y su quarterback Len Dawson.
El primer Superbowl se jugó el domingo 15 de enero de 1967 en el Coliseo de Los Ángeles. Bart Starr cerró una brillante temporada al completar 16 pases en 23 intentos, con los que logró 250 yardas y dos anotaciones. Max McGee fue el receptor de ambos pases de anotación, mientras que Jim Taylor anotó un touchdown por tierra y Elijah Pitts otros dos. Los Empacadores ganaron el primer Superbowl por marcador 35 a 10. El único Touchdown de los Jefes fue un pase de Len Dawson a Curtiss McClinton en el primer cuarto, por unos minutos se empató el partido. En el segundo cuarto Mike Mercer pateador de los Jefes consiguió un gol de campo y a partir de ese momento el dominio fue de los Empacadores y los Jefes no volvieron a poner puntos en el tablero.
Vince Lombardi logró el título de campeón de ambas ligas, tres años después, con la fusión de las ligas el Superbowl sólo sería el nuevo nombre del campeonato de la NFL.

imagen: wglt.org

miércoles, 16 de octubre de 2019

Dorothy L. Sayers publicista, escritora, poeta y lingüista.




Participante en dos de las más exitosas y recordadas campañas publicitarias en Inglaterra, escritora de importantes novelas policíacas, poeta y traductora de La Divina Comedia.

Armando Enríquez Vázquez

Dorothy Leigh Sayer fue una versátil escritora del siglo XX, se desempeñó sin problemas escribiendo novelas policiacas, por lo que algunos de los críticos literarios la ponen en un grupo artificial de cuatro mujeres de habla inglesa que se dedicaron a partir de la década de los años 20 del siglo pasado a escribir principalmente novelas de asesinatos de las llamadas Whodunit de manera exitosa. Este grupo de escritoras está compuesto por la neozelandesa Ngaio Marsh y otras dos inglesas Margery Allingham y la muy conocida Agatha Christie.
Dorothy L. Sayer nació el 13 de junio de 1893, en el seno de una familia anglicana, su padre, Henry Sayer, era ministro y director de la Escuela de la Catedral de Cristo en Oxford. Dorothy estudió en la Escuela Godolphin, una prestigiosa escuela para mujeres que aun existe en la ciudad de Salisbury. Allí consiguió una beca para estudiar su carrera en Lenguas Contemporáneas en la Universidad de Somerville. Al graduarse en 1915, comenzó a trabajar en una editorial llamada Blackwell’s que se encuentra en Oxford y fue fundada en 1879. En esa misma editorial Sayers publicó en 1916 su primer libro de poesía y en 1918 el segundo.
A principios de la década de los años veinte Dorothy L. Sayers decidió probar suerte en el mundo de la publicidad y entró a trabajar en una agencia llamada S.H. Benson, a la joven se le atribuye la frase: La publicidad paga. Dorothy estuvo involucrada en dos campañas legendarias en Inglaterra, la joven escribió muchos de los textos de las mismas y desarrolló ideas para las mismas. La primera fue diseñada para la mostaza Colman’s, que quería borrar a toda la competencia, la idea fue crear un club, al que se llamó El club de la Mostaza. La campaña inició con letreros en el transporte público de Londres preguntando a los londinenses si su padre se había inscrito ya al Club de la Mostaza. Acto seguido comenzaron a distribuirse cupones para inscribirse al Club, una vez inscrito el nuevo miembro recibía una placa que lo reconocía como tal. En los diarios comenzaron a aparecer historias y caricaturas acerca del Club. Se filmaron cortos para exhibirse en los cines mostrando al Baron de Beef, presidente del club, llevando a cabo diferentes acciones como poniendo una primera piedra utilizando mostaza en lugar de cemento o llevando a cabo una competencia atlética cuyo premio era un gran tarro de mostaza Colman’s. Se imprimieron juegos de cartas, se publicaron libros con las aventuras de los miembros del Club, se grabaron canciones y tarros de mostaza especiales. El Club fue un éxito y sobrevivió hasta 1933. Llegó a tener medio millón de miembros, incluso Colman’s se vio obligado a abrir una oficina con personal dedicado únicamente a contestar el correo y mandar las credenciales del club. Se publicó un libro con las recetas especiales del Club que, por supuesto todas contenían mostaza. Las ilustraciones del libro fueron hechas por J. Gilroy con quien trabajo también en la segunda campaña que fue para la cerveza Guinnes y es la famosa versión con los animales del zoológico. A Sayer se le atribuye el primer verso publicitario para el Tucán de Guinness que se volvió icónico para la marca.
Con el tiempo Sayers abandonó la publicidad y se dedicó de lleno a la literatura, una de sus novelas de crímenes titulada Murder must Advertise, se basó en su vida en S.H. Benson Ltd. Mientras aún trabaja en la agencia publicó su primera novela titulada: Whose Body? Donde aparece por primera vez Lord Peter Wimsey, el detective fruto de la imaginación de Dorothy L. Sayers. Dorothy escribió once novelas protagonizadas por el Detective. Murder must Advertise es la octava novela del detective. Sayers dejó un manuscrito inconcluso con la doceava novela de Lord Peter Wimsey. En 1996 los custodios de la obra de Sayer se acercaron a la escritora Jill Paton Walsh y le propusieron terminar este manuscrito titulado: Throne, Dominations, el libro se publicó en 1998 y Paton Walsh ha escrito otros tres libros con el personaje. Sayers publicó la onceava novela de Lord Peter Wimsey en 1937.
En 1930 Sayers junto con otros escritores dedicados al género policiaco, creó el Detection Club, una organización en la que los miembros se reunían a platicar, intercambiar ideas, pedir ayuda con sus textos, incluso el Club patrocinó y publicó libros colectivos de los miembros o individuales. Todos los miembros se atenían a jurar una serie de reglas, a manera de manifiesto, que establecían normas dentro de su escritura. Entre los miembros fundadores del Club estaban G.K. Chesterton, quien fue el primer presidente del Club, Hugh Walpole, H.C. Bailey, La Baronesa Emma Orczy, Agatha Christie, Freeman Wills Crofts, Henry Wade, Arthur George Morrison, Jessie Rickard, entre otros. Dorothy L. Sayers fue la tercera presidente del Club de 1949 hasta su muerte en 1957 y la presidencia fue entonces ocupada por otra de las importantes escritoras del género; Agatha Christie.
Dorothy escribió cuentos también y tradujo la Divina Comedia de Dante Aligheri entre 1949 y 1957, sólo vio publicados los dos primeros cantos. Antes en 1929 hizo una traducción de los fragmentos que se conocían en ese entonces de Tristán en Bretaña que es parte del Cantar de Tristán. Escribió ensayos, textos y reflexiones religiosas, programas de radio para la BBC y obras de teatro.
Dorothy L. Sayers era una escritora y una persona culta y estimada no sólo entre los escritores de novelas de detectives, entre sus amistades se encontraban el poeta T.S. Eliot y el escritor C.S.Lewis. Sayers murió el 17 de diciembre de 1957.
El Detection Club aún existe, pero se dice que las reglas entre los miembros se han relajado.


publicado el 30 de septiembre de 2019 en mamaejecutiva.net

lunes, 14 de octubre de 2019

Una hacienda y una marca de chocolate.




En Tabasco un doctor, migrante y con curiosidad por lo exótico de su nuevo entorno creó una marca basada en las tradiciones culturales que hoy es gourmet.

Armando Enríquez Vázquez

A ese Tabasco que horrorizó al escritor inglés Graham Greene, un Tabasco salvaje combinaba una naturaleza agresiva y a humanos ateos que sin temor desafiaban a Dios; la malaria y el garridismo, llegó en los años veinte del siglo pasado, un médico alemán de nombre Otto Wolter Hayer. De acuerdo con el sitio myheritage.com Otto Wolter Hayer nació en 1902, en Salzwedel. Wolter, a diferencia de Greene, se adentró en el estado de los pantanos, se estableció en Comalcalco un poblado a unos 50 kilómetros de Villahermosa la capital del estado. Compró una antigua hacienda llamada Hacienda de la Luz a su dueño Ramón Torres. La hacienda fue construida en 1870. Una vez comprada la hacienda, el alemán se dedicó a repararla y plantar cacao, mientras se dedicaba a su profesión, Se casó con una mujer llamada Alba Peralta Pulido que murió al dar a luz a su hijo en 1932. En ese momento Wolter dejó a un lado la profesión de médico y se dedicó a la elaboración de chocolates, aunque en la realidad siguió su consulta con los habitantes de la región cercana a la hacienda, algo que hacía de manera filantrópica pues no cobraba nada por la consulta.
El Cacao es otro de los muchos productos que los españoles llevaron a Europa desde México y no tardó en conquistar el paladar de todo el mundo. Tristemente en la actualidad el Cacao Mexicano sólo representa menos del 3% de la producción mundial. Los principales productores se encuentran en África; Costa de Marfil, Ghana y Nigeria, países y trabajadores agrícolas que por lo general no consumen el chocolate, ni el cacao. 
Otto Wolter, se casó por segunda vez, con otra tabasqueña esta de nombre Gloria Peralta Pulido quien era hermana de la primera esposa. En 1958 decidió fundar la empresa Wolter Chocolate dedicada a la fabricación de chocolates de mesa en tableta y en polvo, incluso un polvo de chocolate con avena que se llama Chocoavena. Otto Wolter Hayer murió en 1983. Las riendas de la empresa las tomó su esposa Gloria y a partir de 1997, la empresa comenzó a ser dirigida por Ana Beatriz Parisot Wolter, nieta del fundador e hija de Gloria.
En los últimos años Parisot Wolter ha cambiado la imagen de la empresa y ampliado la oferta de la misma. Por un lado, en 2003 creó el Museo Vivo de la Historia del Cacao y Chocolate, Dr. Otto Walter que fue el primer museo de tipo privado en el estado de Tabasco, la visita a la Hacienda de la Luz donde se le muestra al visitante la forma en la que se elabora el chocolate en su manera tradicional y parte de la hacienda que sigue siendo el hogar de Parisot Walter, su esposo, hijos y su madre, la visita se ha ido ampliando, hoy incluye la posibilidad de elaborar chocolates por parte de los visitantes ya sea como un taller, o un curso práctico. La visita a la Hacienda de la Luz es parte de lo que se conoce como la ruta del chocolate. Por otro lado, Ana Beatriz Parisot, ha también dado un giro a la empresa creando una línea de chocolate gourmet que se vende a lo largo del territorio nacional con la marca Quetzalli, que es una barra en diferentes presentaciones y que ha ganado más de 10 premios en el evento que reconoce de manera internacional al chocolate y que se lleva a cabo de manera anual en Londres. En 2019 ganaron el oro con su chocolate oscuro que contiene 70% de cacao y está condimentado con sal de hormiga chicatana y cardamomo.
Con un poco más de 60 años de existencia Wolter Chocolate es una de las empresas tabasqueñas más importantes y emblemáticas en el ramo del chocolate, que además aprovecha la elaboración de su producto para crear turismo, en un país y en un estado que necesitan de una industria sin chimeneas.
La filantropía de Otto Wolter Hayer ha sido reconocida por el gobierno de Tabasco nombrando una clínica de rehabilitación en Comalcalco con su nombre.


publicado en thepoint.com.mx el 30 de septiembre de 2019
imagen. wolterchocolates.com

domingo, 6 de octubre de 2019

Empacadores de Green Bay 100 temporadas: 1965




Durante la temporada de 1965 los Empacadores lograron su noveno título en la NFL y esta vez la final no fue contra los Gigantes de Nueva York.

Armando Enríquez Vázquez

La famosa frase: Las ofensivas ganan juegos, las defensivas campeonatos, se cumplió con creces cuando los Empacadores de Green Bay conquistaron el noveno título de la NFL en 1965. Ese año la defensiva ganó los juegos y el campeonato. Por primera vez en seis años Jim Taylor no ganó más de mil yardas durante la temporada normal. Paul Hornung y Bart Starr tuvieron una temporada llena de lesiones, y aunque Starr inició en los 14 encuentros de la temporada, lo cierto es que no los terminó todos. Ese año previo al inicio de la temporada El Nuevo Estadio de la Ciudad, casa de los Empacadores fue rebautizado y oficialmente declarado Lambeau Field en Honor a Curley Lambeau el fundador de los Empacadores.
La ofensiva de los Empacadores fue calificada como la número 12 de una NFL que tenía en ese momento 14 equipos.
Los Empacadores fallaron en sus intentos por llegar al juego de campeonato en 1963 y 1964, a pesar de terminar con temporadas ganadoras. El éxito de Vince Lombardi hacía que los dueños de otros equipos voltearan a verlo y a pesar que tenía un contrato firmado con los de Green Bay. Wellington Mara, el dueño de los Gigantes de Nueva York y antiguo jefe de Lombardi, intentó un par de temporadas contratar a Lombardi sin éxito.
En la selección de jugadores estudiantiles de 1965, los Empacadores escogieron a Donny Anderson, primera selección del equipo, quien portó el número 44 en su Jersey con el que jugó hasta 1971 cuando salió del equipo, Donny era half back. El tacle defensivo Jim Weatherwax y al linebacker Phillip Vandersea. Estos tres son los que sobresalieron.
Los Empacadores enfrentaron a sus rivales habituales de la Conferencia Oeste. La temporada inició el 19 de septiembre cuando los Empacadores enfrentaron y derrotaron a los Acereros de Pittsburgh, de la Conferencia Este, en su casa por marcador de 41-9. En su primer juego en casa vencieron la siguiente semana a los Potros de Baltimore, equipo que habría de convertirse en el rival a vencer en la temporada, por primera vez. Los Empacadores ganaron los primeros 6 juegos de la temporada y después tuvieron tres semanas desastrosas perdiendo dos encuentros y apenas ganando el tercero. En esas tres semanas los Empacadores sólo anotaron 23 puntos. El 12 de diciembre volvieron a enfrentar a los Potros de Baltimore esta vez en Baltimore y volvieron a ganar esta vez por marcador de 42-27. La última semana los Empacadores llegaron a San Francisco con una marca de 10 ganados y 3 perdidos con una esperanza de ganar el juego y llegar a la final de la NFL. Sin embargo, la tarde en San Francisco no resultó un día de campo para los de Green Bay a pesar de que los 49ers terminaron en cuarto lugar de la conferencia. El marcador final fue un empate a 24. Los Empacadores empataron en el primer lugar de la conferencia con los Potros de Baltimore lo que los llevó a jugar un encuentro entre las dos escuadras en Lambeau Field para definir al campeón de la conferencia y equipo a enfrentar al campeón de la Conferencia Este; los Brown de Cleveland.
El encuentro que se llevó a cabo el 26 de diciembre enfrentó a dos equipos sin quarterback titular. Johnny Unitas de los Potros estaba lastimado y para colmo lo mismo sucedía con su reemplazo, ese día fungió como quarterback de los Potros Tom Matte quien era el corredor estrella de los potros y había jugado como mariscal de campo en sus días de colegial con la universidad de Ohio. Pero los Empacadores no estaban mejor Bart Starr resultó lesionado en la primera jugada ofensiva de los Empacadores, al intentar detener Don Shinnick, linebacker de los Potros que había interceptado el primer pase de Starr y llevó de regresó hasta la zona de anotación. Bart Starr no regresó por el resto del juego. Los controles de los empacadores estuvieron a cargo de Zeke Bratkowski, el sustituto de Starr que venía de los Carneros de Los Ángeles.
En la crónica del Journal Sentinel de Milwaukee se destaca la labor de Bratkowski y sobre todo de la defensiva de los Empacadores que no permitió que en la segunda mitad del encuentro los Potros pasaran de la yarda 50. Mientras los Empacadores tuvieron 23 primeros y diez, mientras que los Potros solo tuvieron 9. En yardas por aire los Potros lograron 32 contra 250 de los Empacadores, por tierra los Potros obtuvieron 143 yardas contra 112 de los de Green Bay. Los Empacadores perdieron el ovoide en 4 ocasiones, mientras que los Potros sólo una.
A pesar de las estadísticas los Empacadores estuvieron muy lejos de ganar de manera sencilla y fueron perdiendo a lo largo de todo el partido. El encuentro terminó con el marcador de 10 -10, obligando a tiempos extra y muerte súbita como marcaban las reglas de la NFL en esos días. La anotación de los Potros en el primer cuarto en el regreso de un fumble y después en el segundo un gol de campo, habían tenido a los de Baltimore a la cabeza durante todo el encuentro. Los Empacadores habían logrado empatar el encuentro con un gol de campo en el último minuto del tiempo regular. El héroe de la tarde y tal vez de la temporada fue Don Chandler, el pateador de los Empacadores que durante un quinto cuarto que se jugó hasta el minuto 13 cuando Chandler pateó el golde campo que dio la ventaja y el pase al juego de campeonato a los Empacadores.
El 2 de enero de 1966 Los Empacadores de Green Bay enfrentaron a los Browns de Cleveland en Lambeau Field. Ese día las cosas fueron diferentes, los Empacadores no tuvieron problema de ganarle a los campeones de la NFL en 1964 que intentaron defender su título. Paul Hornung anotó por tierra con un acarreo de 13 yardas, Bart Starr lanzó un pase de 47 yardas a Carroll Dale para anotar y Don Chandler pateó tres goles de campo para la victoria de los empacadores por marcador de 23 a 12. La defensiva interceptó en dos ocasiones; Herb Adderley y Willie Wood. Los Empacadores sólo permitieron ocho primeros y dieces y los Browns fueron incapaces de anotar en la segunda mitad del encuentro. Los Empacadores solamente le permitieron a los Browns 64 yardas por tierra, mientras que Hornung y Taylor consiguieron 194 yardas entre los dos y cada uno corrió esa tarde más yardas que los Browns. Bart Starr completó diez de dieciocho pases y lanzó para una ganancia de 147 yardas. Así los Empacadores de Green Bay consiguieron su
La temporada de 1965 marcó ya una competencia importante entre la NFL y AFL feroz. Durante la selección de universitarios elegibles para jugar de manera profesional, la AFL consiguió a uno de los jóvenes universitarios más deseados por la NFL; Joe Namath, lo que agregó mayor visibilidad a la nueva liga que había en cinco años ganado un espacio entre los aficionados norteamericanos al futbol americano profesional y ya no estaba lejos la derrota de la terquedad de George Halas y sus aliados.
Como dato curioso: En la temporada de 1965, la NFL decidió agregar a los oficiales en el campo de juego un sexto elemento al que llamó Juez de Línea, esto en respuesta a la forma de jugar del quarterback de los Vikingos de Minnesota que se movía de una lado al otro detrás de la línea huyendo de los defensivos adversarios, para lanzar en cuanto podía, muchas veces se puso en duda si el mariscal de campo de los Vikingos había cruzado la línea de scrimmage, la función del Juez de Línea, entre otras cuidar que el quarterback se no cruce la línea de scrimmage antes de lanzar un pase. En un principio esta decisión de la NFL fue conocida como La regla Tarkenton.




Imagen:packerhistory.net

jueves, 3 de octubre de 2019

Cuchillos Ojeda una artesanía jalisciense



En el occidente de México, en Jalisco existe un taller de cuchillería que tiene más de cincuenta años de existencia y sus cuchillos son de calidad exportación.

Armando Enríquez Vázquez

No todas las empresas crecen y se convierten en corporativos de nivel mundial, no siempre una gran marca es una marca que acapara el mercado de su nicho. A veces en una marca sólo existe la satisfacción del desarrollo y manufactura de productos de gran calidad. Ese parece ser el caso de un taller de cuchillería que se encuentra en el poblado de Sayula en el estado de Jalisco.
Sayula se encuentra en el centro sur del estado de Jalisco, tiene alrededor de 35,000 habitantes y se encuentra a un poco más de 115 kilómetros de la Guadalajara, capital del estado.
Este afamado taller de cuchillería con sede en Sayula fue fundado por José Ojeda, un creativo y brillante artesano que presume ser descendiente de una familia de herreros con 12 generaciones, que trabaja en la zona desde tiempos de la Colonia.
José Ojeda Larios nació el 3 de octubre de 1932 en Sayula, fue criado por su tío Salvador que no tenía hijos y le pidió a su hermano el poder criar a uno de sus hijos. José fue el designado a vivir bajo la tutela de Salvador. Ahí aprendió el oficio de herrero, fue a la escuela a los doce años y sólo por tres años hasta que aprendió a leer y hacer cuentas, después a los 15 años, José, abandonó la escuela y se dedicó a trabajar.
Ya a los nueve años había creado sus primeros cuchillos, pero en esos tiempos y durante la mayor parte de su adolescencia no era un artesano cuchillero; era un herrero qué, hacia todo tipo de trabajos con metal. Su historia alargada o sintetizada es básicamente la misma. Una historia de esfuerzo, de trabajo de constancia y de amor por el desarrollo de nuevos productos al lado de la fragua, el yunque y el marro.
Ojeda Larios a fuerza de la experimentación, curiosidad y persistencia fue perfeccionado su arte y la calidad de sus hojas de cuchillo, las belleza de los mangos de los mismos en diferentes materiales se pueden apreciar en su sitio web y en diferentes videos en Youtube. Entre ellos resalta la entrevista que le realizó TG tourgurmet donde vemos al viejo artesano explicar su vida y su arte, así como la historia de Sayula y de su oficio con la elocuencia envidiable. (1)
Resalta la manera en que José Ojeda marca la importancia del oficio del herrero en el desarrollo de la humanidad, que es una visión original y no tan equivocada. José Ojeda ha trabajado no sólo en la cuchillería, se dedicó a la fabricación de armas y logró fabricar pistolas y rifles de repetición con el permiso requerido de la Secretaria de la Defensa Nacional. A finales de la década de los años cincuenta, José Ojeda, vendió su primer rifle semi automático en mil pesos. Cuando se expidió la ley de armas de en 1970, su trabajo como armero terminó y se dedicó de lleno a la cuchillería, su catálogo es extenso; hebillas, bastones de madera con estilete, cuchillos de cocina, hachas, dagas de combate, shuriken, katanas. José Ojeda Larios fue el primer artesano en Sayula en hacer cuchillos de acero inoxidable.
A lo largo de sus ochenta y siete años de vida José Ojeda ha recibido diferentes distinciones a nivel nacional, el más reciente fue el 11 de abril de 2019 el gobernador de Jalisco otorgó un reconocimiento a Don José Ojeda y a su gran labor como artesano, artista. En 2013 fue nombrado miembro de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco (2). El trabajo de su taller ha sido parte de exposiciones internacionales; en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y en Sevilla, por ejemplo.
 Además de su gran experiencia, José Ojeda trabaja de la mano de otros artesanos quienes en ocasiones son los encargados de desarrollar el diseño gráfico que va sobre la hoja del cuchillo.
Los Cuchillos Ojeda tienen su propio logo para distinguirlos de cualquier otro, un cactus muy estilizado que recuerda también el mapa de la República Mexicana con la palabra Ojeda en la parte inferior.
José Ojeda enseñó a dos sus hijos el oficio, creando así la catorceava generación de artesanos del hierro en Sayula.


publicado en thepoint.com.mx el 23 de septiembre de 2019
imagen: cuchillosojeda.com.mx

miércoles, 2 de octubre de 2019

Los dioses americanos deben estar locos.




¿Por qué la narrativa carece de puntos de interés, o de climax que nos preparen, por ejemplo, para el final de la segunda temporada?



Armando Enríquez Vázquez

La segunda temporada de American Gods resultan 8 capítulos en cámara lenta para esperar que algo realmente suceda en la trama de la serie de Starz distribuida también por Amazon Prime en la siguiente temporada.
Después de una interesante y llamativa primera temporada, la segunda entrega de la serie se desploma pues resulta terriblemente aburrida; nada parece suceder y lo peor es que lo que sucede es realmente muy poco. Otras cosas parecen ser más diversiones y puntadas cercanas al humor involuntario, que elementos que aporten de manera sustantiva a la trama; la versión 2.0 de Media parece más una ocurrencia que una verdadera evolución del sistema. EL carrusel en medio de la casa de la montaña puede ser una de las secuencias menos interesantes y más largas de la serie.
Los problemas no sólo se originan en la ejecución de la nueva temporada, al interior de la producción han existido problemas graves que obligaron a Starz a cambiar a los productores de la serie. Creo la mala decisión se demuestra en el producto final.
Odín (Ian McShane) pasa de ser el misterioso y dominante personaje con una misión clara y de vital importancia, del que en los primeros ocho episodios descubrimos que se trata de la cabeza de los viejos dioses que llegaron a las costas de Norteamérica con aquellos que llegaron a habitar y conquistar el nuevo continente, quiñen intenta reunir a los demás dioses originales como él, para poder enfrentar a los nuevos dioses de la sociedad encabezados por Mr. World (Crispin Glover), Media (interpretada en la primera temporada por Gillian Anderson y en la nueva versión 2.0 de la segunda temporada por Kahyun Kim) y El Chico Tecnología (Bruce Langley), se ha transformado en un pasivo y molesto personaje que parece salir sobrando en algunos de los capítulos de la segunda temporada.
Lo malo es que una vez que el personaje que tiene la fuerza para darle sentido a la serie, a pesar de no ser el personaje principal, la serie se desvanece en la abulia; Shadow Moon (Ricky Whittle) vaga sin sentido en los capítulos de la segunda temporada y su zombi esposa Laura (Emily Browning) aunque consigue dejar de descomponerse, tampoco aporta gran cosa a la trama a lo largo de las ocho horas de la nueva temporada.
No conozco la novela homónima de Neil Gaiman, pero en los créditos de la serie se nos hace saber que el escritor ha estado supervisando los 16 capítulos de su serie. Entonces ¿Por qué la narrativa carece de puntos de interés, o de climax que nos preparen, por ejemplo, para el final de la segunda temporada?
El hecho que la serie este estructurada en temporadas de 8 capítulos, que no tienen la calidad, ni las necesidades de producción de otras series, obliga a cuestionar a los que no conocemos la obra literaria ¿Qué tanta paja están metiendo en la trama para alargar la serie?  A diferencia de lo que acabamos de ver en Game Of Thrones donde todo tiene una fría lógica que lleva a un final que no gusto a muchos y que sin embargo no podía ser de otra manera, pues los personajes de G.R.R. Martin son congruentes con ellos y con sus arcos argumentales: no hay los conejos de la chistera que sorprenden y no aportan nada. Algo que sucede en más de una ocasión en la trama de American Gods. El único personaje en la segunda temporada que tiene un desarrollo dramático que es atractivo es la diosa Bilquis (Yetide Badaki) que coquetea con pasarse al lado de los dioses modernos y juega un papel de espía que Odín descubre, sin que exista consecuencia alguna. Más allá de la conversión en una doble espía.
El Chico Tecnología y su histérica prepotencia se ven borradas por la superioridad en el organigrama de Mr. World. La violencia de la primera temporada queda reducida a la balacera en la cafetería. Mucho queda a deber la segunda temporada a sus seguidores.
Se sabe que habrá una tercera temporada, en la que por tercera ocasión se cambiará al productor general. Esa tercera temporada debe ser definitiva y mostrar que tanto los escritores como los actores pueden dar el paso necesario para finalizar la serie de una manera digna o poder continuar paro de una manera interesante, con acción que no termine por decepcionar a los televidentes.


publicado por roastbrief.com.mx el 3 de junio de 2019
imagen: Amazon Prime

martes, 1 de octubre de 2019

Soledad Acosta de Samper la prolífica escritora del siglo XIX.




Una de las verdaderas glorias de la literatura colombiana vivió y escribió en una época en que las mujeres no tenían muchos campos en los que desarrollarse.

Armando Enríquez Vázquez

En la sociedad de la naciente Colombia, como en la de México algunas de las profesiones donde muchas de las mujeres más brillantes de finales del siglo XX, se desarrollaron estaban relacionadas con la literatura y el periodismo. Dentro de la cultura colombiana una de estas mujeres fue Soledad Acosta de Samper, una de las prolíficas autoras de aquella nación y sin duda la de mayor producción durante el siglo XIX y principios del siglo XX. Acosta incursionó en todos los géneros literarios.
Soledad Acosta nació el 5 de mayo de 1833 en Bogotá, su padre Joaquín Acosta era, en el momento de nacer la escritora, subteniente del Batallón de Cazadores de Nueva Granada, había sido nombrado directamente por Simón Bolívar. Acosta fue además geógrafo, historiador y discípulo de Alexander von Humblodt. La familia se mudó a Paris cuando Soledad era pequeña, ciudad a la que llegaron en 1846. Antes vivieron en Nueva York y Soledad junto con su madre Carolina Kembel un año en Halifax, Canadá. La misma estancia en la Ciudad Luz no fue muy larga pues con las revueltas en Francia de 1848, el militar decidió regresar con su familia a Colombia. El militar se estableció entonces en la caribeña ciudad de Santa Marta. En 1852 fue nombrado General y un año después murió. Soledad conoció en unas fiestas regionales a su futuro esposo el periodista y político José María Samper, el matrimonio tuvo lugar en 1855. En 1857 Soledad regresó a París, esta vez con su esposo quien ostentaba un cargo oficial del gobierno colombiano. Desde Europa, Soledad comenzó a colaborar con diferentes publicaciones colombianas como El Mosaico y La Biblioteca de Señoritas, que fue la primera revista dirigida al público femenino en Colombia. Soledad trabajó como corresponsal, también colaboró en la publicación peruana El Comercio de Lima. Acosta de Samper escribió reseñas, críticas y análisis de arte. Estos periódicos y revistas no sobrevivieron por mucho tiempo, en parte por el público al que iban dirigidos y los altos costos de producción.
En 1864 publicó su primer cuento titulado La perla del valle. En 1867 publicó Dolores la primera de más de veinte novelas que escribió a lo largo de su vida. Entre ellas Una holandesa en América, que narra el viaje de una joven holandesa a Colombia para reencontrarse con sus padres que cuando zarparon rumbo a Colombia con la idea de hacer la América, prefirieron dejar en su país a su hija al cuidado de una tía. El personaje creado por Acosta es una antítesis de las mujeres de las novelas románticas escritas por los anquilosados escritores del mundo que gustaban de mujeres pálidas, débiles y listas para morir de amor. Lucía la holandesa viaja sola a Colombia, es letrada y no necesita de un hombre para crear su plan de vida.
Soledad Acosta Samper también escribió novela histórica y sin duda una de las más atractivas, al menos para mi atención es Los piratas de Cartagena, en el que la colombiana narra algunas historias de una ciudad que sufrió de manera intermitente la visita, asedio y asalto de diferentes piratas que se escondían el Caribe y Las Antillas patrocinados por Francia e Inglaterra como Robert Bahal y Francis Drake. Como novelista histórica no podía faltar en la obra de Soledad una biografía de su propio padre el General Joaquín Acosta.
Acosta de Samper fue también la primera colombiana en dirigir, editar y financiar una revista en aquella nación. La revista La mujer, se publicó de manera quincenal de 1878 a 1881.
Soledad Acosta de Samper continuó escribiendo durante el resto del siglo XIX y la primera década del siglo XX, escribió además de la prosa y poética, cuatro obras de teatro.
Murió el 17 de marzo de 1913 casi a los ochenta años.
2013 fue declarado por el Ministerio de Cultura de Colombia el año de Soledad Acosta de Samper conmemorando de esta manera el centenario de la muerte de la brillante escritora y excepcional mujer.  


publicado en mamaejecutiva.net el 23 de septiembre de 2019
imagen wikipedia.org