jueves, 10 de enero de 2013

Desconecta el cable, apaga la televisión


¿Por qué cada día se vuelve menos atractiva la televisión? ¿Llegó acaso el momento de apagarla para siempre?

Armando Enríquez Vázquez

Hacía mucho que no me permitía ver televisión de cable o abierta y llegué a una conclusión que aburrido es ver cualquier canal de televisión.
 Muchos dirán que esto no es cierto que basta con ver el número de serie adictos que existen alrededor del mundo, que hay que ver los ratings que tiene la televisión aún y como todavía crece la inversión publicitaria en la televisión. Pero más allá de eso, hasta el zapping se ha vuelto una absurda rutina cuando más del 80% de los contenidos son repetidos y poco interesantes, finalmente en caso de querer ver de nuevo un programa, gracias a Dios tenemos ya los DVD y el Internet que nos evitan los cortes comerciales.  Acaso, ¿no es un verdadero asesinato de neuronas el hecho de que los promocionales que pasan en muchas cadenas a muchas horas a falta de comerciales son lo más repetitivo y poco creativo que hay para que el espectador trate de ver otro programa del canal?
Hace poco leía un artículo en el portal bigthink.com en el que el articulista plantea la idea  de que así como una dieta alimenticia mal balanceada trae problemas de salud y muchas veces una vida más corta, lo mismo sucede con una “dieta mal balanceada” en la información que escogemos leer. Yo me atrevería a decir que lo mismo esta pasando con la televisión. En la cadena alimenticia de nuestro cerebro la televisión abierta, la televisión por cable o satelital son finalmente versiones de la peor comida chatarra. En gran parte llenan nuestro tiempo pero al mismo tiempo nos inundan con una gran cantidad de basura, o sea los comerciales y promocionales que al final y en el inter nos impiden disfrutar del contenido real que estamos buscando y que en el peor de los casos hace que a la mitad de un programa cambiemos totalmente nuestra decisión de que ver gracias a la cantidad de basura que interpone entre nuestros contenidos.
Se ha comprobado que el cerebro tiene mayor actividad cuando uno duerme que cuando uno ve la televisión. Algunos estudios en los años sesenta del siglo pasado fueron los primeros en demostrar que el efecto que produce la televisión en nuestro cerebro es el mismo que si nos quedáramos viendo una pared en blanco. Entonces es válido pensar que no importa cuáles sean los contenidos de los cortes comerciales, al final son parte de la misma pared blanca y, sí tal vez existan aquellos a los que no les molesta y ni siquiera cuestionan, la calidad y veces que se repite la información con la que nos retacan con promocionales y comerciales. Es cierto es tal vez lo de menos, lo de más es que en interrumpen el ritmo del programa. Creo que la gran adicción a series se debe a que la mayoría de los consumidores las podemos encontrar en DVD o en línea. Y podemos consumir cuantos capítulos nos da la gana sin depender de horarios y ver la trama cortada por comerciales.
Creo que en estos momentos la televisión abierta se enfrenta a muchos retos y aquellos que duermen en su zona de confort no están a la altura de estos cambios. A mediados del año pasado se calculaba que un poco más de 34% de la población mundial tiene  acceso y utiliza Internet. Conozco casos en los que a través de las redes sociales de ciertos programas los patrocinadores han logrado promocionar productos de manera más exitosa que con el spoteo, El product placement se vuelve importante y se deben diseñar formas inteligentes para hacer el comercial dentro del programa integrado a la trama, si las televisoras abiertas quieren vivir minutos extras.
Vale la pena detenerse antes de volver a encender un televisor y preguntarse; ¿Estoy dispuesto a perder minutos irrepetibles en mi vida por ver los mismos comerciales y promocionales de siempre? 


Publicado en blureport.com.mx el 10 de Enero de 2012
 Imagen: wheatandtares.org