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jueves, 25 de marzo de 2021

Utopía ciencia ficción que parece realidad.




En un mundo lleno de teorías conspiración Utopía resulta más que una serie de Ciencia Ficción y acción, es una visión muy ácida de la sociedad y despiadada del momento que vivimos. 

Armando Enríquez Vázquez

Siempre me ha parecido un lugar común, una cursilería y una falta de respeto a la inteligencia de las audiencias por parte de los creadores y productores de muchas series, películas, libros y otras obras de ficción se quieran validar la importancia de su narrativa agregando la leyenda: Basado en hechos reales. Hasta el momento todo aquello en una pantalla, o impreso en hojas de papel está basado en hechos reales porque los seres humanos, lo demuestra incluso la ciencia ficción podemos partir de modelos creados, que vivimos, mientras los personajes de las historias sean hombres, mujeres y niños sólo puede reflejar actos reales cometidos por humanos que alimentan al creador o escritor en su propuesta. De hecho, todos sabemos que los temas para las narraciones son universales limitados y son los mismos desde el nacimiento de la humanidad, lo que importa es que tengo que decir acerca de esa historia y cómo la cuento.

Celebro, por el contrario, la advertencia incluida en cada uno de los episodios de la nueva serie de Amazon Prime Utopia en la que se aclara que nada de la trama de la serie nada tiene que ver con los hechos reales que estamos viviendo. Esas advertencias, aunque obvias muchas veces se me hacen más reales y sobre todo me preparan al humor negro, la crítica y la parodia.

Utopía es una serie cuyos derechos compró Amazon para crear la versión norteamericana de una exitosa serie inglesa de culto de la BBC del mismo nombre y que se estrenó en 2013. La nueva versión como siempre más gringa, no es mala sorpresivamente, ya que en otras ocasiones las empresas norteamericanas han logrado acabar con grandes series europeas como sucedió en el caso de la danesa The Killing o la demasiado larga versión House of Cards que se deshace en el tiempo.  Utopía, y sin conocer la original, es para mi gusto una de las mejores series de ciencia ficción de este año y la mejor en su estilo, de antihéroes y conspiranoica. A diferencia de la sosa segunda temporada de The Umbrella Academy y la patética Titans.

Utopía es una novela gráfica que narra una historia: El más brillante científico de su época es el responsable de crear estas armas biológicas en contra de su voluntad al ser secuestrado y amenazado por esta corporación al tener secuestrada a su hija Jessica Hyde (Sasha Lane) que logra escaparse y es cuidada por una enorme y violenta mujer llamada Artemis que la protege del grupo del llamado estado profundo. Para la mayoría de los fans Utopía es una novela gráfica de culto de la que sólo se realizó una primera entrega y el autor es totalmente desconocido.

Un grupo de jóvenes, uno de ellos un niño, que no se conocen entre ellos considera Utopía como un manual cifrado que advierte de los peligros que se avecinan para la humanidad.  Pandemias que un grupo de poder esta por soltar en la humanidad. La serie inicia cuando de manera fortuita una pareja descubre una segunda entrega de la novela y decide ponerla en subasta al mejor postor durante una convención tipo Comi-Con. El grupo de conocidos decide hacerse de Utopía y reuniendo los ahorros que tienen o creen que tienen los demás para hacerse del original. Al llegar a la convención el grupo finalmente se conoce, sólo para darse cuenta de que son un grupo de geeks sin nada de los que presumían en el chat. El peor caso es el de aquel que todos creen que es el multimillonario del grupo y resulta ser un menor de edad, huérfano.

Obviamente el comic no es para nada una narración de ficción la conspiración para enfermar a la humanidad existe y está encabezada por un millonario científico el doctor Kevin Christie (John Cusack) que manda a un par de sus creaciones a recuperar Utopía, RB (Christopher Denham) uno de estos sicarios de una fé científica jugará un papel clave en la serie al darse cuenta que ha sido manipulado por Christie.  Estos asesinos no consiguen el comic, pero asesinan a todos aquellos que durante la subasta llegaron a ver alguna de las ilustraciones del mismo, así como al hombre que lo compró, pero es demasiado tarde Grant (Javon “Wana” Walton) el huérfano, logra robarse el comic. El grupo dirigido por Christie y los niños que el entrena tienen una vuelta de tuerca en su malévolo plan por crear la pandemia perfecta para la humanidad, de hecho, entre los antihéroes de la serie Becky (Ashleigh LaThrop) tiene una enfermedad degenerativa y mortal que fue parte de una las primeras pruebas de los laboratorios de Christie. La llegada de la verdadera Jessica Hyde, el descubrimiento de la verdadera Artemis (Camryn Manheim), pero también la aparición en los nuevos dibujos de una mujer que parece un hada y cubre a Jessica con una manta y que resulta ser una agente del departamento de seguridad interna de Estados Unidos Katherine Milner (Sonja Sohn) ponen a los amigos en la mira de Christie que acelera sus planes comprometiendo al investigador y virólogo Michael Stearns (Rainn Wilson) que en el pasado creo un virus y una vacuna y a quien recurre Christie de una manera muy sospechosa para lograr la patente de la vacuna.

En un mundo lleno de teorías conspiración que se divulgan desde diferentes lugares, Internet, los medios tradicionales y oficiales, incluso desde los discursos de líderes mundiales, las fake news hoy se generan a diestra y siniestra. Utopía resulta más que una serie de Ciencia Ficción y acción, es una visión muy ácida de la sociedad y de lo que estamos dispuestos a creer sin reflexión alguna, más en estos días de una pandemia real, cuando hemos visto aparecer y desaparecer informaciones inventadas. El plantar la duda en la mente de alguien es suficiente para que los seres humanos de a pie cambiemos de punto de vista y a partir de esa sonrisa que oculta un arma llega la traición. Los personajes bien construidos no dejan de sorprendernos con sus acciones. Los ingleses no están muy de acuerdo con esta versión a la que algunos críticos consideran que es demasiado idealizada quitándole lo crudo de la original, lo que nos invita a buscar las dos temporadas inglesas. Utopía claramente no es para todos los gustos, pero es una serie negra que nos hace reflexionar sobre estos momentos que pasamos.

publicado en roastbrief.com.mx en noviembre de 2020

imagen Amazon Premiun

martes, 23 de febrero de 2021

Hablar de México con orgullo.



En 2019 y por consejo de una persona llegué a La verdadera historia de México. Me llevé una grata sorpresa. A pesar del sesgo de su conductor esta lleno de historia de México. 

Armando Enríquez Vázquez.

En medio del hate y la división entre los mexicanos provocada desde Palacio Nacional, mañana tras mañana. Frente al absurdo y continuo loop de informativos cargados de noticias desalentadoras sobre el país, tenemos el oasis de este podcast que de una manera fresca y amena nos cuenta diferentes momentos de la historia del país. Annte la oferta de Podcasts que pretenden ser graciosos o son apología de asesinos en serie encontramos este bien intencionado podcast.

En 2019 y por consejo de una persona llegué a La verdadera historia de México. Me llevé una grata sorpresa. Este es un podcast que lleva más de 200 episodios que se postean semanalmente y sigue siendo interesante.

La verdadera historia de México tiene una particularidad; la amena conducción casi académica del profesor, que no de historia, Francisco Mendoza, resulta atractiva y es capaz de mantener el podcast el sólo por casi una hora. La exposición de datos y hechos me recuerdan a un buen maestro. Temas y anécdotas que selecciona para contarnos las historias junto con el ritmo narrativo. Mendoza no es un historiador, es un fanático y conocedor de la historia nacional por lo que si resulta un poco insultante cuando desde su pasión por la historia y su posición ideológica decide descalificar a investigadores e historiadores sólo porque desde ese mal entendido nacionalismo de muchos. prefiere idealizar que enfrentarse a los hechos y descubrimientos de los investigadores y profesionales de la historia y descalificarlos con citas neutras y vagas de conocidos, a los que no pone nombre, mucho menos apellido, para validar su apasionada y poco racional defensa sobre todo de las culturas nativas de México.

Hace muchos años produciendo una entrevista con Paco Ignacio Taibo II, este contaba como desesperaba a los historiadores académicos con su narración poco ortodoxa, lo cierto es que los libros de historia del escritor son una de las mejores fuentes para leer sobre algunos pasajes de nuestra historia y de la historia de la izquierda mundial. Algo similar sucede con Mendoza quien nos lleva a conocer con su propio vidrio de color nuestra historia.

Las últimas 29 semanas Francisco Mendoza se ha dedicado a dar una historia detallada y muy documentada, sobre todo en las fuentes históricas tradicionales, de la independencia de México. En su momento hizo también una detallada serie de 16 episodios sobre la invasión norteamericana, donde aprendí acerca de la poco conocida Batalla de Monterrey.

Otras de las largas series de Francisco Mendoza sobre episodios de nuestra historia incluyen; quince episodios sobre los presidentes de México, 6 episodios acerca del Museo Nacional de Antropología e Historia, cinco muy buenos de los animales en la historia nacional. Tiene programas unitarios excepcionales como el que dedicó a un gobelino medieval con un unicornio que está en Durango. Dos series muy interesantes de 3 capítulos cada uno sobre espías en México y la otra sobre extranjeros en nuestra historia.

A lo largo de sus cuatro años de existencia La verdadera historia de México, ha crecido en audiencias y aunque se transmite en vivo todos los lunes por la noche, yo prefiero escucharlo otro día de la semana a una hora en que pueda y no regresar a estar atado a horas y días como con la televisión y el radio. Las nuevas audiencias tienen esas 200 horas para enriquecer su conocimiento de la historia.

No hay gran producción y la entrada que en los primeros años utilizaba la música de un programa antiguo de televisión norteamericana de comedia, lo que resultaba una ironía y actualmente utilizan el vals Sobre las Olas de Silvestre Revueltas, dándole una solemnidad y aires de pretensión que poco ayudan a la conducción de Mendoza. Si uno no ha escuchado los contenidos esta entrada le puede dar una idea incorrecta del podcast.

La verdadera historia de México es muy interesante y sobre todo logra escaparse la mayoría de las ocasiones de los lugares comunes de la historia oficial.

Hay que reconocerle a Francisco Mendoza su pasión y autenticidad para contarnos los diferentes pasajes que le interesan sobre la historia e interesarnos a los oyentes en su selección de historias que alejan a los protagonistas de sus pedestales para ponerlos en esa dimensión humana que han intentado otros muchos historiadores y escritores desde hace mucho tiempo y que Mendoza logra en el formato de audio.

Realmente vale la pena escuchar a Mendoza porque su propuesta de podcast es importante en un país en el que nos odiamos por decreto, en un país en el que hemos decidido olvidar los orígenes, hechos e historias de la nación.    


publicado originalmente en roastbrief.com.mx el 20 de octubre de 2020

imagen. Armando Enríquez


miércoles, 17 de julio de 2019

Días de robots y ciencia ficción.



Una extraordinaria propuesta de ciencia ficción animada que pone a Netflix en el total liderazgo en la materia.

Armando Enríquez Vázquez

Tres robots visitan las ruinas de una ciudad mucho tiempo después del Apocalipsis. El congelador de un viejo refrigerador sirve como lugar donde se desarrolla la civilización humana. Una luchadora capaz de poseer el cuerpo de una bestia enfrenta a nuevas criaturas. Una criatura mitológica evoluciona con la ayuda de un hombre conforme la civilización y la tecnología transforman las tradiciones rurales de China. La testigo de un crimen habrá de huir del asesino sólo para llegar al mismo punto de partida. Hombres lobos en el ejercito americano. Misiones perdidas en los límites del espacio. Un hombre que vive en un basurero y su extraña mascota. Una piloto de guerra y su extraordinaria nave.
Todas estas historias y otras forman parte de una antología de animación producida por Netflix bajo el nombre de Amor, muerte y robots. 18 historias de ciencia ficción en la que estos temas son el centro de las anécdotas. La serie cuenta entre sus productores ejecutivos a David Fincher, quien inició la aventura de la producción propia dentro de Netflix, callando a todos aquellos que decían que las series en internet eran imposibles al adaptar a la política norteamericana la gran serie británica House of Cards y mejorarla con creces.
18 historias independientes de entre 6 y 18 minutos de duración, que no necesitan verse en un orden en particular y todas con técnicas de animación diferentes. Algunas de ellas se pueden ver infinitas veces, lo que habla muy bien de la serie y muy bien de todos los elementos que la componen; animación, guiones, actuación, en este caso la locución. Un proyecto que involucró a 14 empresas dedicadas a la animación.  La serie de ciencia ficción tiene sus altibajos y aunque en general se puede decir que pasa la prueba, es importante reconocer que existen episodios que debieron de ser descartados al final de la producción.
Amor, muerte y robots, me recuerda una revista que me encantaba durante los años ochenta que se llama Heavy Metal, la cual incluso produjo en 1981 una película con algunas de las mejores historias aparecidas en la revista y que representaban el principio de las novelas gráficas de ciencia ficción. La revista como ahora Amor, muerte y robots tenía esos mismos altibajos argumentales en las diferentes narrativas, pero lo que yo más disfrutaba eran precisamente las diferencias de las propuestas gráficas. La diversidad de las historias en tanto a calidad y atractivo es parte de toda antología elaborada a manera de revista con tantos autores. Algunas historias en Amor, muerte y robots terminan por ser mejores que otras. El espíritu de Heavy Metal parece estar en la serie en más de un sentido, como Heavy Metal, que llevaba como advertencia a lectores y sobre todo a padres: La revista de historias fantásticas para adultos, Neflix aprovecha el tipo de historias también para posicionarse entre los adultos jóvenes y no tanto como una serie violenta, descarnada y en algunos casos de gran carga sexual en materia de animación, pero sobre todo en muchos de los episodios como una serie inteligente, propositiva y reflexiva.
La ventaja de Sonnie, Más allá de la grieta y Buena cacería, son tres extraordinarios capítulos con carga sexual y con tres tipos de animación diferentes. Mientras en La ventaja de Sonnie la animación recuerda a los juegos para computadora, Buena cacería parece ser un homenaje al gran Moebius, uno de los grandes de la novela gráfica de ciencia ficción y constante colaborador de Heavy Metal y la animación de Más allá de la grieta tiende a un gran realismo, aunque en su momento climático no deja de recordarme a otro de los grandes artistas gráficos y escultores del siglo XX: H.R. Giger, el creador de Alien.



Pero la animación que resulta delirante en la serie es la del capítulo titulado Testigo que trabaja animando y retocando sobre escenas reales, el ritmo desquiciante, la temática de persecución se combinan de manera perfecta para crear la atmósfera ideal para el episodio. La explosión de texturas y cuadros con diferentes tipos de animación presentes en las escenas de mayor violencia, así como las gotas de sangre en cámara lenta ayudan a mantener al espectador sofocándose en la historia, las veces que los personajes llenan de vaho las cámaras invisibles y que sirven de punto de vista solo ahondan en el inquietante clima de incertidumbre que tiene Testigo.
El humor negro también está presente en para mi gusto una de las mejores historias de la serie Tres robots. Otra buena historia con esa carga de humor negro es Necesito una mano. Pero les falla drásticamente en los dos peores episodios de la serie a mi criterio El yogur que conquistó el mundo e Historias alternativas.
Piezas únicas, es una historia de evolución e involución. La historia mecánica de cómo después de la fama y el éxito el personaje, como muchos otros ejemplos en la historia del mundo real lo único que anhela es regresar a los tiempos sencillos de sus inicios. De alguna manera menos humana evoca la frase aquella de Ernesto Sábato de que nuestra patria es la infancia.
Trece de la suerte es sin duda otro de los episodios que no se debe omitir y finalmente está La guerra secreta que cierra la antología, ambas son historias épicas con una narración estupenda. En general la serie no tiene pierde y reivindica el lugar de la novela gráfica en la ciencia ficción, de la animación para audiencias mayores de edad, demostrando que este tipo de narraciones menos convencionales y menos complacientes tienen cabida también entre los miles de millones de usuarios del Internet.
La propuesta de Netflix en materia de animación y ciencia ficción es una muestra de porque en materia de contenidos la plataforma es líder.


Una versión de este texto fue publicada por roaastbrief.com.mx el 1º de abril de 2019
imagen: Netflix.

miércoles, 22 de mayo de 2019

El pederasta de otro planeta.



Netflix empeñado en dar salida por medio de su plataforma a diferentes producciones de cine documental de gran calidad estrenó en enero pasado un extraordinario e impactante documental

Armando Enríquez Vázquez

De las historias de horror que surgen de la psicopatía de la sociedad moderna, la contada por el documental de Netflix “Abducted in Plain Sight” (Abducida a plena vista) jugando con la palabra “Abducted” en su sentido de secuestro, así como se utiliza para narrar el supuesto rapto de seres humanos por entes extraterrestres, es sin lugar a dudas una de las más delirantes que existen.
La anécdota es en principio sencilla; una adolescente de doce años secuestrada por un carismático vecino y llevada por diferentes lugares de Estados Unidos y México, en dos ocasiones, con duración de meses bajo la complicidad tácita, ese silencio que aniquila, el egoísmo, el miedo y la estupidez de todos aquellos adultos que se vieron involucrados en la terrible historia que destruyó parte de la vida de Jan Broberg.
Netflix empeñado en dar salida por medio de su plataforma a diferentes producciones de cine documental de gran calidad estrenó en enero pasado, este extraordinario documental que se presentó en las pantallas de Estados Unidos en 2017 y ganador de diferentes premios cinematográficos en 2018.
Dirigido por la documentalista, productora y escritora Skye Borgman la cinta nos muestra a los protagonistas de un crimen que encuentra sus raíces en una serie de ideas preconcebidas de la sociedad norteamericana blanca y anglosajona de los pueblos perdidos. La argumentación criminal premeditada, fríamente planeada y descarnada de quien desde una personalidad atractiva y de líder puede manipular a todos los seres cercanos a su objetivo pensando en todas las posibilidades futuras, para que las cosas jueguen de manera perfecta en su acción criminal.
Robert Berchtold con su familia llegó a vivir a la comunidad de Pocatello en Idaho y se instaló ahí, pronto hizo migas con sus vecinos los Broberg, miembros como él del culto mormón, y se obsesionó con la hija mayor de los Broberg; Jan, a la que visitaba con frecuencia, platicaba con Jan y sus dos hermana y les contaba historias acerca de un tema que apasionaba a Berchtold; los platillos voladores y las civilizaciones extraterrestres. Robert Berchtold construyó lazos y fidelidades entre los diferentes miembros de la comunidad, y de la misma manera al interior de la familia Broberg, lo que permitió a Berchtold secuestrar a Jan en 1974, cuando la niña tenía sólo doce años con el pretexto de llevarla a montar caballos y con el permiso de su madre. Berchtold drogó a la joven y desapareció con ella por meses. A Jan le contó y armó todo un circo para convencerla de que ambos habían sido abducidos por extraterrestres, argumento que con el paso de los días sirvió a Berchtold violar a la joven.
El secuestro terminó cuando Berchtold fue detenido en Mazatlán tras haberse casado con Jan de tan sólo doce años. Extraditado a Estados Unidos y listo para ser enjuiciado Berchtold fue exculpado por los Broberg, Tanto la madre, como el padre de la joven sostuvieron algún tipo de relación sentimental con Berchtold, lo que le permitió tener una forma de chantajearlos.
En 1976 volvió a secuestrar a Jan quien vivía aterrorizada en casa de sus padres, convencida de la misión alienígena de la que formaba parte junto con Berchtold y que tenía que ser finalizada. Las supuestas amenazas que los seres de otro planeta le hicieron por si llegaba a revelar a sus padres su existencia o la misión que ella y Berchtold tenían que llevar a cabo, la hacían vivir en constante temor.
La historia no deja de ser un retrato detallado de una familia, de las relaciones sociales de la humanidad. De esa idea de la sociedad norteamericano de que todo el mal viene del exterior, aunque los testimonios tanto del padre, como de la madre de Jan nos demuestran la enorme culpa que ambos tuvieron en toda la trama que afectó a su hija. Todos los personajes adultos en el momento del secuestro de esta historia cuentan de manera extremadamente civilizada no sólo el crimen, pareciera que no existió ningún momento de angustia en ellos, si no con una calma y una seguridad de una inocencia muy cuestionable en todos y cada uno de ellos. Pero lo que cuentan nos demuestra que las únicas víctimas fueron las tres hijas de los Broberg, pero obviamente y muy claramente Jan.
Leyendo sobre esta mujer me entero de que es actriz y ha aparecido en películas y series de televisión desde 1992. Ha dado entrevistas y escrito un libro acerca de su experiencia, siendo siempre muy abierta acerca del crimen del que fue víctima. Lo que nos muestra que Jan pudo en algún grado la situación más que traumática que sufrió en los años setenta.
“Abducted in Plain Sight” es la película de terror de la que nadie quiere formar parte, porque sabemos que no es un argumento de ficción, aunque lo parezca. Se trata de una historia macabra nacida en la mente retorcida de un hombre obsesionado por hacerse de una niña, a la que aterrorizó con su cuento de los seres de otro planeta hasta el año de 1978 cuando la Jan tenía 16 años y ya se había desecho de su secuestrador y a la que sus padres consciente o inconscientemente entregaron a su secuestrador por egoísmo. Una reflexión acerca de una sociedad donde los monstruos no necesariamente tienen cuernos y habría que agregar que muchas veces son los propios padres los que están dispuestos a enviar a sus hijos directo a la boca del lobo, ciegos y llenos de motivos personales para traicionar su misión más que terrestre de proteger a sus crías. En la vida real, el melodrama no forma parte de la ecuación.

publicado en roastbrief.com.mx el 18 de febrero de 2019
imagen Netflix

miércoles, 15 de mayo de 2019

El genocidio olvidado.



Un relato de poder, de la influencia colonialista y económica que los gobiernos más poderosos de occidente ejercen sobre los países africanos.


Armando Enríquez Vázquez

Uno de los libros que más me ha impactado en la vida lo leí hace un poco más de veinte años, su título es: “Deseamos informarle que mañana habremos de ser asesinados con nuestras familias” escrito por el periodista Philip Gourevitch acerca del genocidio en Rwanda, el titulo fue tomado de una carta que un tutsie entregó a un sacerdote que refugiaba a un grupo de ellos en su iglesia y que permitió la entrada de los hutus al día siguiente.
Ya desde entonces una de las cosas más impactante de esta tragedia de la humanidad era la cantidad de personas exterminadas por un asunto de raza en menos de un mes. Los Hutus eliminaron en cuestión de días a un millón de tutsies a machetazos principalmente. Rwanda fue el genocidio llevado a cabo en menor periodo de tiempo en la historia del siglo XX. Pero lo más sorprendente es que los occidentales y el mundo enteró prefirió en su momento, como continúa haciéndolo hoy, ignorar esta masacre. Durante más de setenta años los judíos nos han pedido no olvidar El Holocausto, una de las grandes vergüenzas de la humanidad, pero a poco más de 20 años casi nadie recuerda el terrible genocidio ocurrido en África Central en 1994.
“Black Earth Rising” una miniserie de ocho capítulos producida por Netflix nos plantea en el más inglés de los sentidos una historia ficticia acerca de un complot por revelar una verdad terrible que sucedió a continuación del genocidio y cuando los Tutsies huyeron a Zaire en busca de una vida libre de persecuciones. Escrita, dirigida y producida por Hugo Blick, un afamado productor inglés, “Black Earth Rising” tiene todo el gran estilo de la novela inglesa de intriga de Graham Greene y sobre todo de John Le Carré.
Kate Ashby (Michaela Coel) una joven abogada, que fue rescatada por el miembro de una ONG de entre los cadáveres masacrados de su gente y adoptada por una prominente abogada inglesa, quien en su juventud también fue parte de los grupos que fueron a defender a los tutsies tras la masacre hutu, se ve envuelta en una trama legal y de violencia cuando su madre al tratar de juzgar a un viejo miliciano tutsie en la Corte Internacional de la Haya es asesinada junto con el militar africano y otro joven abogado que fue amante de Kate.  
Kate Ashby trabajará con el socio de su madre el abogado Michael Ennis (John Goodman) quien mueve las cartas de acuerdo con un antiguo plan elaborado por él, Eve Ashby (Harriet Walter), la madre de Kate. Eunice Clayton (Tamara Tunie) jefa de la oficina de asuntos africanos del Departamento de Estado de Estados Unidos. Una antigua miliciana tutsie, Alice Munezero (Noma Dumezweni,) intentando llevar a juicio a uno de los hutus acusado del genocidio en Rwanda y quien hasta ese momento a pesar de tener órdenes internacionales de captura ha evadido a la justicia, pero al mismo tiempo revelar una historia desconocida entre esta guerra fraticida.
La actuación de Michaela Coel es extraordinaria y la de John Goodman es sin duda una de las mejores de su carrera y eso es mucho decir, pues es un extraordinario actor con papeles ejemplares como el del gordo psicópata, vecino de cuarto del escritor en “Barton Fink” de los hermanos Coen.
Un relato de poder, de la influencia colonialista y económica que los gobiernos más poderosos de occidente ejercen sobre los países africanos, que explotan todas las riquezas del continente, la inutilidad de los cascos azules, las conspiraciones de cuello blanco para acceder a los recursos africanos sin importar el costo en vidas humanas o la sumisión aunada a la corrupción y el poder de muchos líderes africanos. La historia está escrita de una manera estupenda y hay escenas que son perfectas en su sutileza y brutal elegancia. La secuencia del viejo magistrado en su contenedor de archivos, la declaración mutua de amor entre Michael y Kate son ejemplo de la calidad de la pluma de Blick.
Aunque una obra de ficción, “Black Earth Rising”, nos recuerda lo que nunca deberíamos olvidar; el odio de un pueblo por otro, capaz de llevar tragedias bestiales y delirantes. Tal vez como pecado yo diría que la miniserie olvida por completo el rol que juegan hoy los chinos en África quienes han ganado en un par de décadas más terreno entre los líderes y habitantes del continente con una política de sonrisa y billetes que los los siglos de brutalidad e intolerancia impuestas por los europeos.
Tanto si conoces la historia terrible de Rwanda y las disputas entre hutus y tutsies como si nunca has escuchado de ella “Blak Earth Rising” es una serie que te recomiendo ver, porque de la misma manera que tantas películas, libros y series nos obligan a no olvidar la aniquilación de los judíos en la Europa Nazi, nadie debe olvidar e ignorar el genocidio que Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia permitieron y hasta cierto punto promovieron en última década del siglo pasado en el centro de África y que como en el caso de los primeros en su momento, aún hay líderes hutus que impunemente caminan por África.

publicado en roastbrief.com.mx el 11 de febrero de 2019
imagen Netflix

miércoles, 8 de mayo de 2019

Memes, influencers y fraudes.



Ambos documentales son propuestas para hacernos reflexionar sobre una sociedad donde las nuevas generaciones de hombres y mujeres viven encerrados en una vida expuesta a la mirada de los demás. 



Armando Enríquez Vázquez

En la vida en tiempos del Internet, muchos sienten que la fama y el dinero son inmediatos y definitorios. Excepciones las hay, pero por lo general los influencers viven de la constancia con la que suben sus contenidos y la calidad o atractivo de los mismos. Las audiencias mundiales están ahí, listas para seguir a quien, por razones desconocidas a las antiguas leyes de la mercadotecnia, llamen su atención. Influencers dispuestos desde su ambición y egoísmo a promocionar todo aquello que les genere dinero, sin ni siquiera cuestionar que significa asociarse a una marca o a un concepto. Influencers obsesionados con alargar sus quince minutos de fama repitiendo acciones y actitudes que al final se descubren tan solos como el noventa por ciento de sus seguidores.
Netflix estrenó dos documentales altamente recomendables con estos temas: “The American Meme” y “Fyre: The Greatest Party That Never Happened” ambos tratan sobre cómo el mundo de la comunicación y de los negocios ha cambiado a partir del Internet y difícilmente volverá a ser el mismo.
“Fyre: The Greatest Party That Never Happened” cuenta como la mente de un sociópata y la de aquellos a los que engatusa se embarcan en un enorme fraude a partir de redes sociales e influencers. Wiiliam McFarland, un carismático joven empresario nacido en New Jersey y quien sin duda podría estelarizar un remake de American Psycho, ideó junto con el rapero Ja Rule uno de los más grandes fraudes que se hayan llevado a cabo a través de Internet con la colaboración involuntaria de modelos e influencers a los que McFarland pagó o prometió pagar al crear un ficticio festival de música, cuyo nombre era Fyre y prometía ser el más exclusivo e importante evento musical de la historia.
Fyre, nació como una aplicación que permitiría agendar a celebridades musicales y de todo tipo para diferentes eventos, surgió de la mente maestra de un hombre que ideó vender la imagen de lujo y privilegios a un sector que desde el inicio de la idea estaba diseñado para atraer a como él lo dice en una de las escenas de juntas con sus colaboradores en el documental “a los perdedores que están en Internet”. A partir de una idea en una de dichas juntas el concepto evoluciona al concierto más elitista que se haya creado. En un inicio un promocional con las más importantes modelos del momento; Emily Ratajkowski, Kendall Jenner, Bella Hadid, Alessandra Ambrosio, Hayley Baldwin, Lais Ribeiro, entre otras en las playas de las Bahamas y un post que ellas mismas, influencers pagados y la propia gente de McFarland subieron en una fecha y momento determinado provocó que en menos de 24 horas se hubieran vendido los boletos para Fyre, el festival de música aunado a la App se volvieron virales. La gente compró de manera irresponsable boletos para un festival que ni los mismos organizadores tenían idea de cómo se iba a llevar a cabo, ni dónde, ni cuales en un principio eran las bandas que se presentarían en el escenario.
En un principio McFarland dijo que el festival se llevaría a cabo en una isla que había pertenecido a Pablo Escobar, lo que para él era otra forma de crear interés por el lugar. Pero su ambición y mentiras hicieron que se les vetara el utilizar dicha isla. Por lo que encontró otro lugar en Bahamas, mucho menos glamoroso para llevar a cabo su fraude y por supuesto no le avisó a ninguno de sus clientes.
Mc Farland es la imagen propia del americano millenial encarnada; egoísta, mezquino, ignorante, cínico y hedonista a lo que hay que agregar su mente brillante y su carisma. La historia y sus repercusiones legales no solo tienen a McFarland en la cárcel cumpliendo una sentencia de seis años de prisión después de haber iniciado una nueva estafa. Algunas de las modelos han sido citadas a declarar por su participación en el fraude al finalizar enero de 2019. Lo que queda claro es que la única gran fiesta que hubo fue la que llevaron a cabo McFarland y sus colaboradores más cercanos los meses que duró la preparación del falso festival la cual se patrocinó con el dinero de quienes compraron los boletos que iban de los 900 a los 45,000 euros. Más lo que se les hizo invertir aparte a los asistentes para tener ciertos privilegios cuando nunca existieron ni los servicios básicos que se le prometieron a los espectadores.
“Fyre: The Greatest Party That Never Happened” es una reflexión no sólo sobre los estafadores que viven en Internet. Es, también, una demostración de cómo Interanutas e influencers han olvidado la esencia de Internet y la responsabilidad que se adquiere de ambos lados en su uso y confirmación de quien está del otro lado del mensaje o del dinero, de la responsabilidad de asociarse con marcas a diestra y siniestra por ganar dinero sin importar el mensaje detrás de la marca.
En “The American Meme” se habla de la responsabilidad que tiene un Influencer para no ensuciar su nombre, su reputación o su credibilidad con cualquier marca, pero también se reflexiona acerca de todo lo que se hace en Internet se queda en la red para siempre y con el tiempo puede resultar contraproducente para las personalidades de la red.
“The American Meme” resulta un documental aún más perturbador sobre la vida en Internet, en este caso de aquellos que han logrado a través de redes sociales, canales o plataformas propias convertirse en personalidades seguidas por millones de personas, desconocidos que viven una soledad impresionante que en muchos de los casos que los obliga a creer que la única manera de darle sentido a su vida es ser parte del espectáculo de su personaje favorito del Internet, como en el caso de las mujeres que acuden a los sitios donde se presenta Kirillwashere para ser humilladas por voluntad propia creyendo que se están divirtiendo.
Paris Hilton, quien se cuenta entre los productores del documental, Emily Ratajkowski, Kirill Bichutsky, Brittany Furlong, DJ Khaled, Josh Ostrovsky están entre las principales voces que dan vida al documental que va del furor y encanto de ser una celebridad al abismo de repetir la misma rutina durante años, de la creatividad y escándalo llamativo, al estigma de un mal video viral. Del crecimiento vertiginoso y el salto a la fama, al olvido y las consecuencias en la salud y las relaciones personales de los influencers que cierra el circulo y los lleva a lugares similares al vacío existencial de sus seguidores. A manera de contrapunto en el documental aparece un actor, modelo, director y escritor llamado Mathew Felker quien no tiene ninguna red social, ni interacción personal en Internet lo que no lo conflictúa y tampoco le ha impedido ser feliz y lograr las metas a las que se aspiraba antes de existir el Internet. Emily Ratajkowski se refiere a lo democrático que es Internet y que en muchas ocasiones fue el argumento de los primeros Hacktivistas como Edward Snowden y Aaron Swartz quien supuestamente se suicidó en 2013 después de hackear documentos de MIT, y así como es democrático y todo tipo de materiales se publican en Internet, son estos hombres y mujeres que lo han hecho su ambiente ideal para triunfar, quienes a veces lo denigran con lo idiota de su contenido, aunque argumentarán, sin poder rebatirlos que es lo que sus seguidores quieren, como en su momento el empresario mexicano Emilio Azcárraga Milmo defendió y promovió los contenidos mediocres y sosos de la televisión mexicana. Todos ellos conscientes de que los personajes que han creado en sus redes sociales son para sus seguidores tan reales que muchas veces devoran la individualidad del Influencer. Sin que la gente entienda la diferencia entre ese personaje que han creado para Internet, el cual no tiene ver en nada con el hombre o la mujer detrás de la cara en Internet y que no es cercano a lo que realmente son. Desgraciadamente poco o nada les queda por hacer, porque como algunos de ellos lo reconocen el tiempo de los influencers está por cambiar, si no es que por finalizar y su vida ha sido definida por esos minutos de fama virtual que los condena en tiempo y espacio.
Ambos documentales son propuestas para hacernos reflexionar sobre una sociedad donde las nuevas generaciones de hombres y mujeres viven encerrados en una vida expuesta a la mirada de todos los demás, quienes en su hedonismo, egoísmo y profunda soledad están dispuestos a sacrificar su humanidad, confiando ciegamente, además, en mucho de lo que se publica o aparece en las redes sin aceptar la responsabilidad de verificar la información antes de validarla ellos, creando confusión y el caldo de cultivo perfecto para vivales, falsas estrellas, mensajes mediocres y perversos, así como estafadores.

publicado el 5 de febrero de 2019 en roastbrief.com.mx
imagen Netflix

miércoles, 1 de mayo de 2019

Tú, ella y las relaciones tóxicas.



“You” narra la anodina historia de un individuo torpe con muchos problemas mentales para tratar de encontrar el pasado y el futuro de una chica que le atrae.


Armando Enríquez Vázquez

El tráiler nos promete una historia clásica sobre un stocker, la serie resulta más común, menos creativa y realmente perdida en su propuesta. “You” la serie de Netflix me dejó como espectador con un mal sabor de boca.
La serie no está construida para contar la historia del acosador obsesionado y enfermo en tiempos del Internet, pues el acosador Joe Goldberg (Penn Badgley) lejos de ser el eficiente, conocedor y frío Elliot Alderson de “Mr. Robot”, resulta ser un hombre con un conocimiento superior al básico en tecnología, pero nada que lo haga un experto capaz de alterar la vida de la gente. Al final resulta que es un texto de su víctima el que lo salva apuntando a otro sitio. En lugar de una serie de terror sobre los peligros que habitan en la red, o una serie que narre lo que una mente perversa puede hacer con la tecnología para obtener a la mujer de sus sueños, “You” narra la anodina historia de un individuo torpe con muchos problemas mentales para tratar de encontrar el pasado y el futuro de una chica que le atrae cometiendo crímenes por accidente y celos de la manera más descuidada posible.
El mismo personaje de Goldberg que en un principio parecería querer vivir en un bajo perfil para dedicarse a su vida de acosador, resulta que es librero porque no puede aspirar a ser nada más.
La serie en sí es una serie de falsas vueltas de tuerca que carece de sorpresas y termina siendo totalmente predecible. Para acosador Joe es muy malo y para víctima Beck es pésima pues terminan en una mala relación antes de que lleguemos a la mitad de la serie por consentimiento de ambos.
Al final resulta que la víctima Guinereve Beck, (Elizabeth Lail) Beck para los personajes de la serie, se convierte en la acosadora cuando después de meses de separación y una vez que Goldberg convertido en la pareja ideal de la mujer que se atraviesa en su camino justo después de que Beck lo abandona, comienza a “stockear” a Joe, hasta que él voltea a verla para regresar a la relación más que tóxica que los une.
Lo que el tráiler prometía como una ser una serie enferma como la película Silver de 1993 en la que William Baldwin interpretó a un hombre que vigilaba a todos los vecinos de un rascacielos a partir de cámaras ocultas, resulta ser un “chick flick” con un asesino chambón y con suerte como protagonista.
La propuesta central de la serie puede ser “La gente nunca cambia.” Frase que se repite hacia el final de la serie. En ese sentido los personajes son terriblemente lineales y carecen de crecimiento o curva de aprendizaje, a excepción de Karen (Natalie Paul), la mujer que se relaciona con Joe, ninguno de los otros personajes esta dispuesto a cambiar, a crecer o dar un paso diferente, lo que dramáticamente no funciona en la serie. Todos están forzados por un mal guión a comportarse de maneras que no son lógicas, incluso llegando a ser cómplices en crímenes que los reafirma como personas normales, no en el sentido siniestro y torcido, si no en la más banal y chabacana propuesta conformista.
Mal escrita y peor actuada “You” a diferencia de otras producciones de Netflix que sorprenden por su originalidad, su narrativa, su línea argumental y su propuesta con temas modernos y controversiales, es una historia que hemos visto muchas veces y muchas de esas veces mejor contada, mejor escrita, mejor actuada. “You” ni siquiera nos pone en alerta acerca del actuar de las personas en la red, como tampoco es un reflejo de la compleja alma humana. “You” es en el mejor de los casos un fallido melodrama de errores. Un sociópata llevado por su propia torpeza a verse en situaciones comprometidas que resuelve de una manera poco seria y creíble a diferencia, por ejemplo, de las narraciones de los hermanos Coen en la cinta “Fargo” y en la serie de tres miniseries que produjeron los Coen para Fox y que llevan el titulo de la premiada película que muestran a este tipo de torpes delincuentes enfrentando las consecuencias de sus errores y sus acciones algo que por lo general empeora la situación, resultando en escalofriantes y divertidas historias de humor más que negro. En “You” tanto Beck como Joe construyen sus destinos a partir de ser una pareja sosa en un guión poco atractivo, como lo es toda la serie, el asesinato de la mejor amiga de Beck, Peach Salinger (Shay Mitchell) no resulta siquiera en un giro interesante en la trama a pesar de que capítulos después aparece un detective privado que interroga y sigue a las otras amigas de Peach y no a Beck que fue la última en ver a su amiga con vida. Ni que decir con la nula expectativa que crea la desaparición de una ex novia de Joe llamada Candace (Ambyr Childers).
“You” es una serie fallida, a la mitad de todos los géneros y sin poder definirse por alguno todavía nos intenta sorprender con el peor y más absurdo cliffhanger que he visto para una serie en muchos años.

publicado en roastbrief.com.mx el 28 de enero de 2019
imagen Netflix

miércoles, 13 de febrero de 2019

Narcos: México, cuando todo se fue a la…



“Narcos: México” esta perfectamente producida, hablada en “mexicano” puro y con una gama de actores que vuelven la serie memorable.

Armando Enríquez Vázquez

La nueva serie de Netflix, “Narcos: México” tiene como premisa principal que en México nada va bien desde nunca y menos desde la aparición de lo que la serie llama el primer gran cartel de las drogas en nuestro país en los años ochenta del siglo pasado, y si bien la premisa no es del todo falsa, la serie parte de la falsa y chabacana idea gringa acerca de la bondad e inocencia de un grupo de policías gringos de la DEA quienes violando la Constitución, ponen orden, o al menos eso creen ellos y los guionistas, en un país tercermundista donde impera la ley del dinero. Algo que a pesar de la sorpresa de los Kiki Camarena y sus camaradas en el consulado norteamericano en Guadalajara existe también en todos los círculos políticos, criminales y policiacos de Estados Unidos.
“Narcos: México”, esta como las temporadas que tratan sobre los carteles colombianos, perfectamente producida, hablada en “mexicano” puro y con una gama de actores que vuelven a la serie memorable: Diego Luna como Miguel Ángel Félix Gallardo, Tenoch Huerta como Rafael Caro Quintero, Joaquín Cosío como Don Neto, José María Yazpik a quien habíamos visto ya en la última temporada de Narcos como Amado Carrillo “El señor de los cielos”, Teresa Ruiz como Isabella Bautista, Michael Peña como Kiki Camarena y Alyssa Díaz como Mika Camarena, como en el caso de las primeras tres series situadas en Colombia la combinación de actores norteamericanos con actores mexicanos, colombianos y el brasileño Wagner Moura quien interpreta a Pablo Escobar y el español Pedro Pascal que estelariza las primeras tres temporadas como Javier Peña, tiene buenos resultados. Diego Luna y Tenoch Huerta jugando las contrapartes y las visiones diferentes sobre el negocio de la droga son también la visión de uno de los grandes actores de Hollywood en dos personajes similares, mientras Luna nos recuerda a Al Pacino en el Padrino II; impasible, frío, calculador y capaz de explotar mostrando la peor de las violencias, Tenoch es una tropicalización de Pacino en Caracortada; violento, impulsivo, menos cerebro y más tripa, obsesionado. El retrato de los criminales mexicanos es bueno como en las temporadas colombianas. Lo malo es que en el caso de México la popularización del Narco, no se nota en la serie. Como en el caso de las primeras tres temporadas la violencia está cuidada y el papel de Luna la vuelve una serie mas dialogada que la acción que tienen las temporadas colombianas. Más allá de estas dos actuaciones, vale la pena resaltar la extraordinaria actuación de Joaquín Cosío quien crea un personaje realmente inolvidable. El Don Neto de Cosío es cínico, acomodaticio y realmente despreciable. La secuencia de su detención sin duda una de las mejores de la serie basada totalmente en las películas de gangsters más violentas. Las secuencias entre Luna y Huerta, Cosío y Huerta, Cosío y Luna, Luna y Yazpik, Luna y Teresa Ruiz, son verdaderamente una delicia en cuanto a la actuación y demuestran la calidad del guión de la serie, que en ese sentido cubre lo obvio y melodramático ramplón de la premisa inicial sobre esos gringos buenos y los mexicanos malos. Teresa Ruiz hace que su personaje sea verdaderamente memorable y muy probablemente de ese personaje derive en las siguientes temporadas “La Reina del Pacífico”.
Tal vez una de las grandes fallas de la serie es el retrato de Guadalajara que no es fiel y no se aprecia la ciudad.
La producción de Narcos: México corre a cargo de la empresa francesa Gaumont como sucede con las temporadas ubicadas en Colombia, y si el casting fue cuidadoso para dar un buen resultado, también brilla la dirección en la serie, al menos dos de ellos dirigidos por Amat Escalante.
A diferencia de “Un extraño enemigo”, o las temporadas colombianas de “Narcos”, “Narcos: México” se cuida mucho de mencionar a funcionarios del gobierno que aun viven y tienen poder. Y la advertencia al inicio de la serie sobre lo ficticio de algunos hechos y personajes así lo demuestra, la historia está viva aún y no hay que removerle mucho, basta con recordar la desaparición y asesinato de uno de los productores de la serie en las cercanías de San Bartolo Actopan un lugar entre los estados de Hidalgo y Estado de México. No se hace mención al poderoso secretario de gobernación en esos días y futuro director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Barttlet sobre el que siempre han existido sospechas de complicidad en el asesinato del agente de la DEA. Ni se nombra a otros miembros del gobierno del Presidente de la Madrid, ni al presidente. Se nombra y se representa a Humberto Álvarez Machain el médico que supuestamente mantuvo con vida a Camarena a lo largo de la tortura y al poderoso cuñado de Luis Echeverría Álvarez, ex presidente de México, y diputado local de Jalisco, Rubén Zuno Arce y quien murió en 2012, en una prisión en Estados Unidos donde cumplía sentencia por su involucramiento en la muerte del agente de la DEA. No profundiza como lo hizo en el caso de las temporadas colombianas en esa simbiosis entre el crimen organizado y las altas esferas políticas, aunque la entrada triunfal de Félix Gallardo a una junta de narcos mostrando todo el poder del ejército mexicano deja clara esa relación.
“Narcos: México” cuenta la mitad de la historia, la mitad donde un criminal supo acomodar la corrupción institucional a su favor y reunir a las cabezas del crimen ya existente, olvida o hace a un lado a una de las organizaciones criminales más antiguas del país y antagonista del Cartel de Sinaloa; el llamado Cartel del Golfo comandado en los años de Miguel Ángel Félix Gallardo por Juan García Abrego y que fue fundada por un tío del narcotraficante llamado Juan Nepomuceno Guerra en la década de los años 30. Alguien también tendrá que algún día contar la historia del crimen organizado en la costa opuesta del país.
Será interesante ver como se desarrollan las siguientes temporadas de la serie, si es que las hay, y hasta donde van a llegar hoy que El Chapo está en juicio y pueden salir nuevos hilos narrativos que enriquezcan la serie.

publicado en roastbrief.com.mx el 20 de noviembre de 2018
Imagen: Netflix 

miércoles, 6 de febrero de 2019

Un extraño enemigo, una extraña producción.



“Un extraño enemigo” es una de las mejores y más interesantes producciones mexicanas de 2018, lo extraño la produjo Televisa para Amazon dando por entendido que BLIM no sirve para nada.


Armando Enríquez Vázquez

No cabe duda “Un extraño enemigo” es una de las mejores y más interesantes producciones mexicanas del año, lo extraño es que no la produce el mercenario de Epigmenio Ibarra, si no Televisa y está firmada por el mismo Emilio Azcárraga Jean y Bernardo Gómez, lo que manda una extraña señal en este momento político del país.
Pero primero, lo primero, “Un extraño enemigo” comete un pecado: minimizar el poder de los estudiantes, su poder de convocatoria y la validez de sus reclamos que se extendieron a otros sectores de la población, simplificando todo a un complot político para lograr la sucesión presidencial.
Esta visión parcial pinta de manera muy clara lo que debió haber pasado en la política palaciega de 1968 una año antes del que el dedo de Gustavo Díaz Ordaz señalara al elegido para sucederlo; puros personajes ambiciosos y mezquinos que manejaron el país por lo menos hasta el 1982 cuando dejó la presidencia el López Portillo, amigo intimo de Luis Echeverria Álvarez, la camarilla de ladrones y asesinos dirigió el país.
La serie pinta de cuerpo completo, con nombre y apellidos a los principales buitres y criminales políticos de la política del país y sólo evita el nombre de Fernando Gutiérrez Barrios, uno de los personajes más siniestros de la historia política del país, al llamarlo Fernando Barrientos. Los personajes principales de la historia están perfectamente retratados y el casting no pudo haber sido mejor. Hernán del Riego en el papel de Gustavo Díaz Ordaz es una de las mejores actuaciones de este año, sin duda. La personificación que hace Antonio de la Vega de Luis Echeverria es también extraordinaria pero la serie se basa en la extraordinaria actuación y caracterización de Daniel Giménez Cacho en el papel de Barrientos que hace difícil dudar de quien se está hablando: Fernando Gutiérrez Barrios.
“Un extraño enemigo” no es un melodrama chabacano y simplón, es una serie que muestra de una manera clara la forma maquiavélica y sin compromiso con los ciudadanos, en la que se movían los hilos del poder en tiempos del PRI.
El acercar a una generación que no lee, pero ve series a la historia reciente y terrible de México es una acierto, aunque ese no sea el propósito principal de la serie. Mostrar que los aparatos de inteligencia de gobierno eran y son capaces de infiltrar gente en los movimientos sociales para desacreditarlos o tener control de sus líderes, como sólo vemos en series policiacas norteamericanas, es un tema que pocas veces se ve en las producciones nacionales, y que sigue siendo vigente y real, como lo demuestran los recientes hechos en Ciudad Universitaria. Sin embargo, la serie, también cometió actos de autocensura, por ejemplo, al no mostrar el asesinato de la joven líder a manos de su amante. 
La ambientación, actuaciones y dramatismo de la serie son algo que no es común en las producciones de Televisa, la razón principal, es tal vez que ninguno de los poco capaces productores y guionistas de la empresa de Azcárraga Jean metió las manos en esta serie, y me da la impresión que mucho, al menos de la negociación de la misma sucedió bajo el corto reinado de Isaac Lee, el colombiano que sustituyo a José Bastón, que si bien demostró desprecio por el mercado nacional, diagnostico rápidamente que el principal problema de la empresa eran sus trabajadores y la mafia que desde tiempos de Emilio Azcárraga Milmo carecían de propuestas inteligentes y diversas para la televisión mexicana y que marcaron una empresa monopólica incapaz de desarrollar contenidos de calidad. Si Lee no hubiera fracasado en su principal misión: levantar los ratings de la empresa, muy probablemente “Un extraño enemigo” luciría el sello de TAO, la subsidiaria de Televisa que Lee creó para vender contenidos de calidad para Amazon, como los que no se producen en San Ángel o Chapultepec, y que firmó la serie “Diablo guardián”.
La dirección de Gabriel Ripstein, miembro de la dinastía Ripstein de cineastas, es extraordinaria y junto con el pool de escritores logra una serie muy efectiva que con las reservas de una empresa que durante los últimos 50 años ha servido de arma de propaganda estatal sobretodo en tiempos del PRI, no quiere comprometerse al 100% en contar la historia, pero deja bastante clara su postura actual acerca de quien en otro momento no sólo financió la empresa, sino que de una manera más directa de lo que quisieran reconocerlo creó a Televisa, cuando el mismo Luis Echeverría al que la serie pinta como lo que es un burócrata asesino, sin ningún merito más que el haber sido seleccionado por Díaz Ordaz para sucederlo, otorgó a Emilio Azcárraga Milmo el control de los canales 4, 5 y 8 para no tener él que lidiar con cuatro dueños de televisoras.
Llama la atención que a un par de meses, la serie se estrenó el 2 de octubre pasado, de salir Peña Nieto de la presidencia, un presidente que inventó y promocionó la televisora y que le dio en consecuencia gran poder político a la empresa de Azcárraga Jean, al nombrar por ejemplo a una hermana de uno de los vicepresidentes primero como Procuradora General de la Nación y después como Secretaria de la Función Pública, se haya vuelto de manera tan clara en contra de ese sistema que los convirtió en un monopolio que tanto daño ha hecho a México. Hoy que son tiempos de cambio o eso nos quieren hacer creer, y cuando Televisa ya consiguió el espaldarazo del Presidente López Obrador el mensaje de la producción y quienes aparecen como productores parecen quererse limpiar las manos de su involucramiento en la creación del regreso del PRI a Los Pinos hace seis años. En ese sentido Televisa me recuerda a todos los miembros de la Stasi, la policía política de la Alemania Democrática o espías Checos o Polacos que al caer el muro se dieron golpes de pecho tratando de ocultar las mezquindades de alma que eran evidentes para todos los demás.
Como sucede cuando la gente carece de visión y/o de creatividad, algunos de estos directivos de Televisa comienzan a hablar ya de una segunda temporada de la serie, lo que sinceramente a menos de que se hable del ascenso de Echeverria, la represión de su sexenio, el 11 de junio de 1971 y el nacimiento del monopolio televisivo en nuestro país, carecerá de valor.

publicado en roastbrief.com.mx el 12 de noviembre de 2018
imagen: Amazon 

miércoles, 27 de junio de 2018

Creepypastas y Channel Zero; de Internet a la televisión.



Las series llegaron y conquistaron el Internet, ahora las creepypastas de Internet llegan a la televisión y al cine.

Armando Enríquez Vázquez

Las Creepypastas son un fenómeno popular que se origina en Internet. El crear historias de terror a partir de los formatos propios de la red y que parezcan reales ha superado y por mucho la imaginación de la generación anterior de escritores de terror. Una Creepypasta no tiene por qué ser una historia lineal, puede tratarse únicamente de un meme o de una imagen.
Tal vez el más célebre de los Creepypastas sea Slenderman. Ese personaje que aterroriza a los jóvenes de hoy que surgió de un par de fotos en un foro de Internet en 2009 y fue creado por Eric Knudsen. Slenderman se ha convertido en un fenómeno narrativo tan importante del siglo XXI que aparece en historias, videojuegos, próximamente una película. Existen quienes insisten en “haberlo visto” y en que es “real”, llegando al extremo de las dos jovencitas norteamericanas que cometieron un asesinato en su nombre.
Slenderman no sólo es el primer gran fenómeno originado en Internet en impactar a la sociedad moderna, más allá de la historia de terror, Slenderman ha servido de ejemplo para que lo teóricos de comunicación en internet demuestren el paradigma de Gutenberg que habla sobre la nueva forma de conocer y aprender socialmente y que rebaza los límites que imponen los libros.
Pero regresando a los Creepypastas, el fenómeno es tan importante y tan atractivo que en 2016 la cadena de televisión SyFy aprobó un proyecto llamado Channel Zero. La primera temporada utilizó como tema otra de las historias más exitosas de los Creepypastas llamada Candle Cove. La versión original de la historia fue escrita por Kris Straub, un creador y caricaturista cuya principal plataforma de trabajo se encuentra en Internet. Originalmente Candle Cove, fue escrito como si se tratara de un chat donde varias personas comenzaban a recordar un programa de televisión infantil que sólo unos cuantos veían, pero que lo adultos, por ejemplo, las madres de los que intervenían en el supuesto chat no recordaban el programa, pero sí la obsesión infantil de sus hijos por sentarse frente al televisor a ver la estática, los que llamamos comúnmente “moscas”, a una determinada hora del día. El fenómeno en Internet llevó a que algunas personas subieran supuestos capítulos de Candle Cove en Internet que sólo muestran estática, incluso alguien subió a Youtube el pretendido capítulo final con los personajes del programa gritando por más de un minuto.
La segunda temporada se basó en otra Creepypasta escrita originalmente por Brian Russel titulada No-End House, y que narra la historia de una misteriosa casa que aparece en diferentes partes del mundo atrayendo a jóvenes para que entren en ella y modificando su vida de manera radical. La casa en realidad es una trampa para alimentar a los seres que viven al interior de la casa.
La tercera temporada que fue estrenada hace un mes tiene como base una historia escrita por Kerry Hammond y titulada Search and Rescue Woods, y publicada en Reddit por primera vez. En la historia existe la imagen de una misteriosa escalera que lleva a una puerta a muchos metros del suelo y que aparece y desaparece de manera azarosa. En la serie la temporada lleva en nombre de Butcher’s Block.
Channel Zero tiene estas tres temporadas y ya está firmada una cuarta, las historias se cuentan en seis capítulos y el resultado es realmente siniestro, desconcertante y sí, se podría decir que es aterrador.  A diferencia de American Horror Story, en la que la originalidad de la serie se ha ido desgastando con el paso de las temporadas hasta volverse un lugar común de tantas historias de terror en la historia de la televisión o cine, Channel Zero tiene la frescura y la sorpresa que en su tiempo tenía La Dimensión Desconocida o años más tarde Galería Nocturna, la diferencia principal es que en lugar de capítulos de media hora Channel Zero utiliza el formato de serie unitaria, lo que le permite desarrollar los personajes y subtramas de una mucho mejor manera. Las ideas sino son del todo innovadoras y se puede ver la influencia de Stephen King en algunas, resultan más convincentes, contundentes al carecer del sentido melodramático y sensiblero que recubre la mayoría de las historias de King. No existen grandes efectos especiales, solo extraordinarias actuaciones y situaciones que son muy frikis.
La idea de llevar estos Creepypasta a la televisión fue de Nick Antosca quien tiene cinco novelas publicadas, series de televisión como Teen Wolf para MTV y participado como coproductor de trece capítulos de Hannibal.
Channel Zero cuenta además de las historias con actuaciones y caracterizaciones que van completamente de acuerdo con lo desconcertante de la serie, con un grupo de buenos guionistas para las adaptaciones de las Creepypastas.
Esperemos la cuarta temporada de la serie y mientras tanto los invito a hurgar en el fascinante mundo de las Creepypastas, hay que advertir que como todo en la red las hay de chile, de dulce y las verdaderamente malas, vulgares y llenas de lugares comunes.




publicado originalmente en roastbrief.com.mx el 5 de marzo de 2018
imagen Scyfy

miércoles, 20 de junio de 2018

La llegada de Amazon y el final de Blim.



No han pasado ni dos años de esto y el fracaso de Blim ha sido tan estrepitoso que la empresa de televisión anunció una alianza con Amazon para la creación y distribución de contenidos. 


Armando Enríquez Vázquez


Con la arrogancia inherente a la empresa, Televisa anunció en 2016 el retiro de sus contenidos de Netflix, se decía lista para lanzar su propia plataforma en Internet para ganar en los mercados hispano hablantes.
No han pasado ni dos años de esto y el fracaso de Blim, la plataforma en Internet de Televisa ha sido tan estrepitoso que apenas el pasado viernes 23, la decadente empresa de televisión anunció una alianza con Amazon para la creación de contenidos. Blim nació condenado a morir, primero con ese nombre y segundo iniciando su servicio con una serie española de la que Televisa compró los derechos para tropicalizarla y destruirla: Grand Hotel.
Manipuladores de la verdad, como lo han sido desde la llegada de Emilio Azcárraga Milmo a la presidencia de la empresa que fundó su padre, Televisa da una versión sesgada de la nota que retrata a la compañía como una fuerte empresa, cuando lo único que existe detrás de la nota es la agonía que vive la empresa.
La historia es diferente de acuerdo con los medios norteamericanos, Variety por ejemplo, y con los especializados en contenidos y televisión; el acuerdo entre Amazon y Televisa esta muy lejos de ser una alianza y es un acuerdo comercial donde la empresa de Jeff Bezos comprará contenidos a Televisa, series de 8 a 10 capítulos sin especificar cuantas a través de una división de la empresa llamada Televisa Alternative Originals o TAO. Un acuerdo comercial como muchos otros que tiene la empresa de Jeff Bezos. El portal Televisión Hispana reportó el día anterior al anuncio de Televisa, que la empresa mexicana cayó en la venta anual de contenidos en más de 7% con respecto a 2016 y aunque en general se mantiene por arriba de TV Azteca en los números totales, la televisora de Salinas Pliego reportó una venta mayor en 11% al año pasado en cuanto a sus contenidos.
La producción de series de tan cortas duración es algo que no se sabe hacer al interior de Televisa y que los productores y escritores de la empresa desprecian sentados en la seguridad y confort de sus infumables y eternas telenovelas. Las llamadas series que Televisa produjo al interior de su empresa o vendió a canales extranjeros, el caso de El Dandy, por ejemplo, incluyen setenta capítulos de confusión y las clásicas tonterías melodramáticas y sin estructura típicas del grupo. Las mejores series de televisa están muy lejos de haber sido desarrolladas por la gente de la empresa y son en gran número franquicias que se compraron en Argentina como Mujeres Asesinas o Los Simuladores.
Lo que sí queda claro con esta operación mercantil de compra y venta es la poca capacidad de entender a las nuevas audiencias por parte de Televisa, demuestra también lo desprestigiado de la marca y muy seguramente provocará la desaparición de Blim y de esta manera el primer gran fracaso de la nueva presidencia dividida de una Televisa sin un Azcárraga al frente y el triunfo de la gente de Univisión en la destrucción del otrora gigante de la comunicación al que las malas decisiones y la arrogancia de sus directivos destruyeron en menos de veinte años.
Conforme a notas financieras de esa misma semana el único negocio sano de Televisa es su televisión por cable, lo que suena lógico porque la mayor parte de los contenidos no son de Televisa, sino de las empresas extranjeras que rentan sus contenidos a las cableras como Izzi.
La falta de músculo al interior de Televisa y el pésimo posicionamiento de la marca suceden en un momento crítico en la evolución del medio, con la compra que a finales del año pasado hizo Disney de Fox, el crecimiento de Netflix, Hulu y la fuerza de Claro Sports en materia de derechos de eventos deportivos internacionales, Televisa se ha quedado sin oportunidades.
Televisa pelea como gato boca arriba, pero en su parrilla de televisión abierta la desesperación de la empresa es tal que en sentido financiero ha anunciado nuevos esquemas de comercialización en sus canales que le permitan respirar económicamente y en cuanto a contenidos no tiene empacho alguno de piratearse los contenidos exitosos de TV Azteca mostrando la falta de talento.
Todo parece indicar que la pelea ya está decidida, que únicamente es cuestión de tiempo para que escuchemos el estertor final de Televisa.


publicado en roastbrief.com.mx el 26 de febrero de 2018

jueves, 14 de diciembre de 2017

Sportflix, Disney, Netflix y lo que falta.



Las cosas y los negocios cambian de manera constante en Internet y los oportunistas están a la orden del día.

Armando Enríquez Vázquez

No hay paso atrás; los nuevos medios de entrenamiento y de distribución de contenidos ya no están en los medios de comunicación convencionales y mucho menos en el más popular del siglo pasado; la televisión. Los movimientos más fuertes en cuanto a búsqueda y creación de audiencias, así como de negocios, se dan hoy en Internet.
Disney anunció que dejará de vender sus contenidos a Netflix. Disney es una de las más importantes productoras de contenidos a nivel mundial, no sólo por la empresa madre que representa una buena rebanada del pastel del mercado infantil, no sólo con sus programas de televisión y películas para televisión que por lo general se exhiben en sus canales, tampoco con toda la mercancía que crea alrededor de cada una de sus franquicias. Disney es mucho más que sólo películas para niños y parques de diversión. Disney es ESPN, el canal de televisión abierta de Estados Unidos ABC y sus filiales, la cadena A&E d televisión de paga, Marvel, Pixar y Lucas Film entre muchas otras empresas muy exitosas. En los primeros días de diciembre Disney ha anunciado la compra de una buena parte de Fox, incluidas las cadenas internacionales. Disney se prepara para atacar de manera frontal a Netflix, pues además se hará con la mayoría accionaria de Hulu que era otra de sus competencias potenciales en el mercado de Internet.
Por su lado, Netflix, sin lugar a duda es el gigante de Internet y además, el que con estrategias agresivas ha roto con los paradigmas del Internet, las series y el cine. Netflix ha provocado el cambio y la evolución de los medios, obligando a muchos medios y plataforma a bailar al son que dicta Netflix.
Amazon, Crackle, HBO, Hulu y FOX, estas dos últimas recién adquiridas por Disney, son algunos de sus competidores directos, mientras que en el mercado en español la competencia es tímida y mediocre, la encabeza Clarovideo y después con una audiencia mínima Blim. También los canales españoles RTVE y Antena tres ofrecen algunos de sus programas vía streaming. De acuerdo con una encuesta de Usuarios de Servicios de Telecomunicaciones, publicada en el diario El Economista, en México Netflix goza con el 70% de preferencia, Clarovideo con el 35% y Blim sólo el 3%.
El anuncio de la entrada de lleno de Disney en el mercado del Internet plantea la necesidad de que los pequeños, o sea todo aquel que no es Netflix, comience a prepararse a producir para competir.
Pero no sólo los contenidos de entretenimiento están en Internet, algo que sin duda se ha mantenido como el fuerte de los canales de televisión abiertos son los deportes, sobretodo la liga mexicana de futbol, llamada Liga MX, que goza de espectadores dispuestos a prender su aparato de televisión al menos dos horas a la semana.
Aunque existen ligas como la NFL, la MLB o la NBA que ya ofrecen a los aficionados servicios de streaming y muchos otros que son streaming pirata que hace que los aficionados a los deportes no dependan de estar conectados a su televisor para ver un partido, y tampoco se limita a un juego contratado por un director de programación o a lo que les alcanza económicamente a las empresas a contratar como sucede a Televisa con la NFL. El problema actual es que cada liga te cobra por separado su servicio lo cual se convierte para aquellos que gustan de más de un deporte en una renta alta.
En julio y agosto de 2017 se anunció en México acerca de una nueva plataforma mexicana en su origen llamada Sportflix la cual comenzaría a operar supuestamente a partir del 30 de agosto distribuyendo contenidos deportivos de las grandes ligas deportivas. El vicepresidente de esta plataforma; Matías Said, declaró en su momento que el servicio que tendría un costo de entre 20 y 30 dólares mensuales. Este hombre aseguró estar en contacto y haber conseguido ya acuerdos con Televisa, Azteca y otras empresas deportivas, así como con algunas ligas como NFL, NBA o NHL. En entrevista con El Economista, Said, habló de contar con unos 20 socios inversionistas de los que no reveló nombres aclarando que eso sucedería en el momento en que la empresa salga de manera pública a cotizar en la bolsa de valores.
Al intentar encontrar datos sobre quien o quienes son los dueños de esta nueva plataforma, la información es nula, y no me queda claro porque empresas como Televisa o TV Azteca habrían de arriesgar contenidos que son de los pocos que les aseguran audiencias hoy en día, a menos de que ellos sean parte de esta iniciativa.
Poco antes del supuesto lanzamiento de Sportflix, Fox Sports Latinoamérica salió a desmentir a Saíd sobre las supuestas negociaciones y acercamientos con la empresa. Puntualmente Fox Sports aclaró que sus contenidos son únicamente de su propiedad y nadie más tiene permiso para transmitirlos.
Ni TVAzteca, ni Televisa, ni ESPN se manifestaron al respecto. Said nunca salió a aclarar acerca de porque la plataforma deportiva por Internet nunca salió al aire y si tuvo suscriptores. El IFT tampoco salió a declarar nada al respecto como lo hizo su momento con ChivasTV. Sólo el IMPI inició investigaciones sobre la posible violación de derechos de autor, pero nunca se supo más al respecto. Los canales de paga, como Milenio que promocionaron la plataforma, mantuvieron el mismo silencio y Sportflix parece haber sido una estafa más contra los consumidores mexicanos de deportes. Sería interesante saber quién está detrás de Sportflix y las razones que tuvo para hacerlo. El sitio de Sportflix ya no existe.
La idea de Sportflix no es mala, muchos de los fanáticos de los deportes que conozco estaban más que entusiasmados frente a esta nueva plataforma. A principios de 2017 el director de la liga española de futbol declaró su interés por asociarse con Netflix para la distribución a nivel mundial de los partidos de la liga, olvidándose así de todos los pequeños contratos que hoy tiene que cubrir con diferentes empresas como SKY o Televisa.
La evolución de Internet y de las plataformas en busca de una mayor audiencia es y será el pan diario nuestro de productores, escritores, guionistas, creadores, publicistas, agentes y mercadólogos durante los próximos años y son este tipo de noticias y hechos los que nos abren o cierran nuevas oportunidades de negocio a todos, lo que hay que tener en cuenta es que nadie tiene claro cuándo, ni cuánto tiempo habrá de llevarle a las aguas asentarse y no debemos perder de vista que los vivales están sueltos.

publicado en roastbrief.com.mx el 14 de agosto de 2017. 
modificado el 14 de diciembre de 2017