jueves, 29 de octubre de 2015

Azúcar, marihuana y el PRI.



Las votaciones en la cámara de diputados van en contra del presidente y sus reformas, mientras la SCJN habla de la libertad que tenemos todos.

Armando Enríquez Vázquez

La reciente votación en la cámara de diputados y que fue revocada por la cámara de senadores, que reducía en 50% el impuesto de ciertas bebidas azucaradas, nos confirma varias cosas acerca del PRI y digo del PRI porque el impuesto que fue creado el año pasado por la Secretaría de Hacienda, bajo el visto bueno del presidente Enrique Peña Nieto y fue disminuido esta semana, no por la oposición sino por los legisladores priístas y el sentido de la votación fue defendido por el mismo líder nacional del partido en el poder, Manlio Fabio Beltrones.
Por un lado las concesiones de los diputados priístas y sus perritos falderos del Verde a las refresqueras, nos dejan una cosa clara, la ciudadanía, su salud y la misma salud económica futura del estado es lo que menos les importa y deja abierta muchas suspicacias en torno a sí estos legisladores o la presidencia nacional del Partido Revolucionario Institucional han sido sobornados por las refresqueras, lo cual se uniría a la declaración de Jesús Zambrano, presidente de la Cámara de Diputados, acerca de presiones externas a la bancada del PRI para que se aprueben las partidas del presupuesto federal para los moches. Sin que el presidente de la cámara lo haya especificado podemos suponer de donde vienen esas presiones y señalar al interior mismo de ese partido y los intereses particulares de sus miembros.
La acción nos lleva a reflexiones que tienen que ver con el reciente anuncio del ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Arturo Zaldívar de que presentará un proyecto para reformar la ley de salud y de esta forma permitir el consumo y la plantación de marihuana con fines lúdicos o recreativos. El argumento principal del Zaldívar es que la Constitución en su texto no limita al ciudadano sobre la decisión de su consumo de sustancias, siempre y cuando este no afecte a terceros. La discusión sobre la legalización de la marihuana dará para amplias discusiones una vez que el proyecto del ministro se haga público. Los grupos más reaccionarios y aquellos que tienen intereses con el crimen organizado se habrán de oponer a algo que es ya una tendencia mundial de aceptar el consumo de marihuana. Por ejemplo, el delincuente electoral que ocupa la subsecretaria de prevención y participación ciudadana de SEGOB, Arturo Escobar ya salió a decir tonterías en contra del proyecto de Zaldívar. Lo que sabemos es que la marihuana es mucho menos perjudicial que otras sustancias legales como el alcohol y el tabaco, incluso la marihuana tiene cualidades medicinales.
El asunto que interesa en el argumento de Zaldívar en cuanto al azúcar, se refiere a la libertad de los individuos para decidir su consumo de sustancias, en ese caso decidir si uno consume azúcar o no es parte de ese libre albedrío laico que entraría dentro de los derechos humanos a los que se refiere Zaldívar. En el caso del azúcar el problema es el grave problema social que representará en un futuro el consumo de azúcar. Un problema que impactará de manera directa en el presupuesto nacional de la salud y en los servicios del estado en esta materia, de hecho entre las personas que más ha defendido el impuesto a los refrescos se encuentra la secretaria de salud Mercedes Juan, quien en días pasado resaltó como de acuerdo con algunos estudios este impuesto desalentó el consumo de refrescos y promovió el consumo de agua, lo que a la larga se reflejará en los problemas de salud que se prevén en el país por el alto consumo de azúcar.
Las personas tienen derecho a consumir la cantidad de azúcar que quiera pero tendrían que pagar altos impuestos por los problemas que a futuro tendrá en su salud y el Estado mexicano tendrá que paliar. El ataque en contra de la industria del tabaco por las mismas razones es frontal y se muestra no sólo en los impuestos que los fumadores pagan por cada cigarrillo que consumen, también está en las fotografías de los daños que fumar producen que decoran cada cajetilla de cigarros. Yo creo que aunada a la necesidad de que el impuesto a los productos con azúcar debe por lo menos permanecer como estaba, si no es que elevarlo, sería importante que los refrescos, panes y cereales que contienen azúcar tengan en sus envolturas fotografías de los daños que el azúcar provoca a largo plazo. Por ejemplo ojos con glaucoma, pies diabéticos y lo mismo debería suceder con las botellas de bebidas alcohólicas que tantos daños en materia de salud causan en el individuo y en la sociedad.
Algo importante de resaltar, es que el mismo día que el PRI decidió votar de nuevo en contra de los mexicanos, el diario norteamericano New York Times publicó un artículo titulado What a Big Tax on Soft Drinks Can Do, en el que se pone como ejemplo el impuesto creado por el gobierno mexicano como un desaliento del consumo de bebidas que afectan el sistema de salud pública y pide a los legisladores norteamericanos seguir el ejemplo de su contraparte mexicana. Unos días antes la columnista del mismo diario Margot Sanger-Katz escribió acerca del tema y de la experiencia mexicana.
Lo que la legislatura pasada avanzó en la materia, hoy es borrado por esta nueva legislatura interesada únicamente en los negocios personales. Lo peor es que de acuerdo con los expertos del tema la medida de la reducción del impuesto afectará en mayor medida a los menores de edad y con ello comenzará el círculo vicioso de crear nuevos adictos al azúcar.
Al lado de esto existe un asunto no menor que muestra esta votación para leer entre líneas y es que el PRI no obedece al presidente, como en antaño, y si a las órdenes y designios de Manlio Fabio Beltrones quien en conferencia defendió la rebaja del impuesto, al mismo tiempo que presentaba un documento, que en tiempos de una sociedad abierta y en un país democrático parece una afrenta, titulado el Diálogos por el Estado que queremos. La pregunta como siempre es ¿Quiénes lo quieren?, porque hoy el país no puede ser lo que el PRI y su elite empresarial e intelectual quiera hacer con la vida de todos nosotros. El estatismo que tanto le gusta ejercer al PRI; esa dictadura disfrazada de democracia y con altos grados de paternalismo no debería tener cabida ya en nuestro país.

Peña Nieto, Videgaray y Aurelio Nuño pueden seguir jugando a las reformas, a dar entrevistas internacionales y a la escuelita, pero creo que queda claro que el que manda hoy en México es Beltrones, y que ni Videgaray, ni Nuño serán candidatos a la presidencia por más que el presidente Peña Nieto se los haga creer, como probablemente tampoco lo será el palero número uno de Peña Nieto; Eruviel Ávila, gobernador del problemático Estado de México. Hay que recordar nada más que Beltrones ganó las elecciones de Sonora el pasado mes de junio, cuando los priístas las creían perdidas, frente a las pruebas de corrupción que la oposición presentó de la hoy gobernadora, Claudia Pavlovlich. Mientras César Camacho Quiroz y todo los peñistas perdían por su incapacidad como estrategas y operadores políticos, Nuevo León y Querétaro dos de los estados con mayor participación industrial en nuestro país.

publicado en blureport el 23 de octubre de 2015 en blureport.com.mx
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