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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Lottie Deno, la vida un juego de cartas.




Su persona inspiró a un personaje de televisión, pero la historia de Lottie Deno es mucho más interesantes que ese personaje.
Armando Enríquez Vázquez.
El llamado Lejano Oeste está lleno de historias de bandoleros, duelos, indios, cantinas, prostitutas y juegos de cartas. Al menos esos son los lugares comunes de películas, novelas y series de televisión, en esos escenarios también se desenvolvieron valientes y extraordinarias mujeres que hacían sus vidas sin importarles las convenciones de su tiempo. Así fue la vida de Lottie Deno quién también fue conocida como Carlotta J. Thompkins (su nombre verdadero), Charlotte Tompkins, Laura Denbo, Faro Nell y Charlotte Thurmond. Para otros simplemente fue la Reina del póker. El nombre de Lottie Deno la hizo famosa una noche en que ganó todas las partidas de póker.
Esta extraordinaria y osada mujer que jugó en muchos salones de polvorientos y violentos pueblos de Texas y Nuevo México, en los famosos barcos de vapor que recorrían el Mississippi, nació en el seno de una adinerada familia sureña en Warsaw, Kentucky el 21 de abril de 1844. Su familia dedicada al comercio era dueña de campos agrícolas y además criaba y vendía caballos. Su padre, que era un gran apostador, mantenía la tradición sureña de tener esclavos negros. De acuerdo con la usanza de muchos esclavistas a Lottie le fue asignada una esclava como niñera y en su caso con el pasar de los años esta mujer negra se convirtió en una especie de acompañante y guardaespaldas de Lottie. Mary Poindexter era una enorme mujer de más de dos metros de altura y gran corpulencia, que fue fiel a Deno durante gran parte de su vida.
Lottie debe haber sido la consentida de su padre, pues tras una educación protestante en un convento de episcopales, Lottie acompañó a su padre en diversos viajes de negocios a Detroit, Nueva Orleans y Europa. En esos viajes además de los negocios el padre de Lottie se dedicaba a apostar en casinos y en los hipódromos. El hombre enseñó a Lottie todo lo que había que saber acerca de los naipes, los juegos que con ellos se realizaban y los trucos y marrullerías que el hombre conocía. Esperaba una hija fuerte y con determinación a la cual heredar su fortuna y sus negocios. 
Con la llegada de la Guerra Civil, el padre de Lottie sintió la obligación de enrolarse en el bando de los confederados y luchar por su estilo de vida. Desafortunadamente el señor Thompkins murió en batalla dejando desamparadas a esposa y dos hijas. La fortuna de la familia comenzó a mermar y la madre de Lottie decidió que sólo quedaba enviar a Lottie de diecisiete años a Detroit en compañía de Mary Poindexter a casa de unos familiares, para que la joven encontrara al hombre adecuado que tomara las riendas de los ranchos y contara con una buena fortuna para mantener a la familia de Lottie.
Lottie llegó a Detroit, pero lejos de buscar marido se entregó a la vida en sociedad y a descubrir lugares donde jugar póker, para enviar dinero a casa. En Detroit Lottie se encontró con Johnny Golden, un jockey, que había trabajado para su padre en Kentucky en los buenos tiempos. Lottie inició una relación amorosa con el jinete que su madre desaprobó. La relación resultó beneficiosa en el sentido de negocios; Johnny y Lottie comenzaron a recorrer el circuito del juego, un circuito que incluía los barcos que surcaban el río Mississippi, y al poco tiempo por razones claras, algunos atribuyen la mala suerte de Johnny en el póker como la causa principal, la pareja se separó acordando encontrarse de nuevo en San Antonio, Texas.
Se dice que alguna vez, Lottie le ganó a un par de soldados del norte todo su dinero, los milicianos se toparon con Lottie en la cubierta y uno de ellos comenzó a acusarla de haber hecho trampa. Antes de que algo serio sucediera apareció Mary Poindexter quién levantó al soldado y lo arrojó por la borda, dando así por zanjada la querella.
Lottie llegó a San Antonio y su fama fue tal que llamó la atención de Frank Thurmond, dueño de uno de los casinos de la ciudad llamado el University Club. Thurmond contrató a Lottie como la jugadora del establecimiento, dándole un porcentaje sobre las ganancias de cada noche. La presencia de una bella mujer en la mesa de póker y la idea de derrotarla atrajo a muchos jugadores a la mesa del University Club.
Cinco años después de haber llegado a San Antonio, finalmente apareció Johnny Golden, pero era demasiado tarde; Lottie se había enamorado y mantenía una relación con Thurmond. Mary Poindexter, salió de la vida de Lottie una vez establecida la relación con Thurmond. Por esos días Thurmond se vió envuelto en una riña que finalizó con Thurmond asesinando a su contrincante por lo que tuvo que huir de la ciudad y lo mismo hizo Lottie. Lottie recorrió diferentes pueblos y ciudades del estado de Texas.
Fue durante su época en los bares y cantinas de Texas que Lottie adquirió el nombre con el que pasó a la historia; una noche en que limpió a todo aquel que osó jugar en su contra, un vaquero borracho le grito: ¡Lottie Dinero!, ella tal vez no entendió bien o su desconocimiento del español la hizo adaptar el nombre y surgió Lottie Deno.
Algunos dicen que el uso de sobrenombres le permitía vivir sin la preocupación de ser relacionada con su respetable familia en Kentucky. Lottie ganaba la cantidad de dinero suficiente para enviar dinero a casa y mantener una forma de vida muy cómoda.
Muchas anécdotas muestran a Lottie como una mujer temeraria y fría en sus reacciones. En cierta ocasión se desató en una cantina, una pelea entre dos de los jugadores en la mesa donde Lottie jugaba, el Sheriff del lugar intervino para calmar las cosas, cosa que no logró y terminó asesinando a los dos rijosos, al voltear a la mesa descubrió a Lottie sentada en su lugar y manifestó su incredulidad ante la imperturbable actitud de Deno:
- Se ve que usted jamás ha sido una mujer desamparada Sheriff; una puede nunca temer por su vida, pero nos horroriza la idea de ser pobres. - Contestó Lottie.
En otra ocasión una balacera sucedió a la mitad de la partida de póker, los jugadores de inmediato se tiraron al suelo, una vez finalizado el tiroteo, los hombres se asomaron de debajo de la mesa sólo para descubrir a Lottie sentada en su lugar, tranquila y sin emoción alguna.
- ¡Señores, venimos jugar póker, no a revolcarnos en el suelo!
Otra anécdota la sitúa repartiendo cartas, cuando una pelea se desató en la cantina y una escupidera voló golpeando a Lottie en la cabeza y dejándola inconsciente, una vez recuperada retomó su silla y el juego se reanudó, tiempo después se supo que Lottie había perdido la vista de un ojo debido al golpe.
Por cinco años, Lottie se estableció en el pueblo de Forth Griffith, Johnny Golden la siguió y antes de poder hablar con ella fue asesinado en una pelea. Lottie pagó por el funeral de su antiguo amante, pero no asistió al mismo.
Tras cinco años Lottie se mudó a Kingston, Nuevo México, donde se encontró con Frank Thurmond y en 1878 abrieron un salón de póker. En 1880 finalmente Thurmond y Deno se casaron, tras un tiempo se establecieron en el pueblo de Deming, Nuevo México donde ya retirada del póker Lottie ayudo a la fundación de la Iglesia Episcopal de San Lucas.

Frank Thurmond murió de cáncer en 1908 y Lottie murió más de veinte años después el 9 de febrero de 1934 a la edad de 89 años.  En la década de los cincuenta y sesenta Lottie sirvió de inspiración para el personaje de Kitty en la Ley del Revolver.

publicado el 7 de diciembre de 2015 en mamaejecutiva.net
imagen:sweethearsofthewest.blogspot.com

martes, 18 de mayo de 2010

Un hombre, un automóvil, una intriga


UN TORPEDO QUE SE QUEDÓ EN EL CAMINO

Por Armando Enriquez

Siempre detrás de la historia de una gran empresa, de un creador y su ambición, existe la mezquindad de otros seres humanos. Este es el sueño americano hecho añicos por los pilares de la industria automotriz de los Estados Unidos.

Al terminar la II Guerra Mundial ninguna de las tres grandes compañías automotrices norteamericanas, Ford, General Motors y Chrysler, habían sacado a la venta un nuevo modelo. Sus esfuerzos y plantas habían estado dedicados a la guerra. Se dice que el público estadounidense estaba ansioso de nuevos modelos. Surgen entonces modelos de compañías pequeñas y nuevas, como el Studebaker.

Esta es la historia de un hombre que desarrolló un modelo llamado Tucker Torpedo, del que se dice puso a las tres grandes compañías en problemas. El carro ofrecía grande innovaciones en la industria automotriz. Algunas de ellas están incorporadas en los automóviles de hoy: frenos de disco, suspensiones independientes para cada rueda, un motor trasero de seis cilindros con inyección mecánica de gasolina y refrigeración de aire, así como caja de dirección automática. Sus características en cuanto a la seguridad incluían; cinturones de seguridad, un parabrisas hecho con vidrio inastillable, y el tablero estaba acolchonado para evitar que en una colisión el conductor sufriera daños al estrellarse. Un tercer faro en medio del frente del auto ayudaba a iluminar durante las curvas sobre todo para aquellos que manejaban en carreteras, pues un estudio de la época demostraba que más del 60% de los accidentes en carretera se debían a una pobre iluminación. Su rendimiento en gasolina era mayor a los 20 Kilómetros por galón. El Tucker Torpedo era llamado “El auto del mañana”.

En 1949 el sueño desapareció por una serie de juicios de fraude y malversación contra su creador y otros siete miembros de la compañía.

Preston Thomas Tucker nació en Capac, Michigan en 1903. Tucker creció cerca de Detroit y trabajó en plantas de Ford, Chrysler y sobre todo en la armadora de Cadillac. Amante de los autos se dice que Tucker aprendió a manejar a los 11 años; en su juventud trabajó como policía de Lincoln Park, Michigan, donde fue suspendido por correr con las patrullas.

Más tarde en 1930 Tucker diseño, sin mucho éxito, automóviles de carreras para Ford Motor Company, junto con Harry Miller, quien se volvería su socio. Al mismo tiempo y aprovechando los vientos de guerra que soplaban en Europa, Tucker comenzó a diseñar vehículos armados. El gobierno holandés encomendó a Tucker y a su socio diseñar un vehículo que pudiera con el terreno irregular y fangoso de Holanda. Sin embargo, la invasión alemana de Holanda acabó con la negociaciones del ingeniero norteamericano, quién ya había construido varios prototipos. Tucker decidió entonces presentarlos a la milicia de su país, pero éste los rechazó pues el modelo de Tucker excedía los límites de velocidad especificados por el ejército de los Estados Unidos, Pero la torreta diseñada por Tucker para su vehículo llamó la atención, y la armada norteamericana la utilizó en algunas lanchas, y más tarde en los modelos B-17 y B-29. Los planos de su vehículo fueron utilizados años después para construir el primer Jeep.

Tucker no hizo mucho dinero con la torreta, pues como muchos hombres y empresas en tiempos de la guerra donó la mayor parte de su trabajo a la causa. Tras un fallido intento en la industria de la aviación. Tucker regresó a Michigan en 1943 y fundó Tucker Car Corporation. Compró de los sobrantes de la guerra una enorme fábrica en las afueras de Chicago.

Y entonces diseñó el auto. El diseño y las expectativas que surgieron del automóvil hicieron creer a Preston Tucker que tenía el éxito asegurado, y entonces vino el revés.

El gobierno de Estados Unidos, a través de la Comisión de Seguridad e Intercambio (SEC, por sus siglas en inglés), decidió investigar a Tucker y su empresa, pues existía el antecedente de una empresa automotriz que había defraudado al gobierno americano al malversar fondos federales. Tucker, sin embargo, no utilizó ningún fondo federal y se ha especulado que las acciones en su contra fueron planeadas por las tres grandes automotrices americanas, en confabulación con el senador por Michigan Homero Ferguson. Más tarde, periodistas del sector automotriz, al parecer pagados, también por los principales fabricantes de autos, se dedicaron a descalificar el Tucker Torpedo, llamándolo un fraude de hojalata. La mala publicidad hizo dudar a los inversionistas y Tucker no pudo cumplir con las expectativas de producción. Después de las “investigaciones”, se le fincaron cargos de fraude tanto a él como a siete de sus colaboradores.

El fiscal presento únicamente como testigos a ex empleados de Tucker Corporation, que hablaron sobre los diferentes procesos de la línea de producción. En uno de los actos inolvidables del juicio, el abogado defensor Daniel Glasser no presentó ningún testigo de la defensa y se limitó a declarar ante el tribunal: “Es imposible presentar una defensa cuando no ha existido ofensa alguna”.

Tucker y sus colaboradores fueron declarados inocentes en 1950, pero el daño ya estaba hecho: la fábrica había cerrado por sus crecientes deudas. Sólo cincuenta y un Tucker Torpedos fueron construidos, y el modelo deportivo Tucker Talismán solo se quedó en el diseño. El optimismo de Tucker era enorme y se dice que al salir del juicio dijo: “Hasta Henry Ford, falló la primera vez”. Ese mismo año, Preston Tucker se asoció con el diseñador de autos Alexis de Sakhnoffsky para construir un automóvil deportivo en Brasil, que se llamaría Carioca Sin embargo, Preston Tucker murió antes de concluir un prototipo del carro en 1956 de cáncer pulmonar.

De los 51 Tucker Torpedo producidos, todavía existen la mayoría, muchos en buenas condiciones. El precio original de un Tucker Torpedo era de 2,450 dólares, hoy en día su precio promedio se estima en 200 mil dólares, y existe el antecedente de que uno de estos autos fue vendido en 700 mil dólares. ¿Un empresario desafortunado, o un pastel dividido en tres que no quiso ser compartido?

publicado en thepoint.com.mx mayo 2010