jueves, 13 de febrero de 2025

Andy en rojo y verde.

 


Andy Reid es sin duda uno de los entrenadores en jefe del futbol americano más exitosos, pero además tiene un récord que es de llamar la atención.

Armando Enríquez Vázquez

¿Quiénes son los 5 entrenadores en jefe de la NFL con más triunfos? En la respuesta se encuentran entrenadores históricos como Don Schula en el primer lugar, George Halas en el segundo, el tercer lugar pertenece a Bill Bellichick y el quinto a Tom Landry.

Se podría decir que estos lugares podrían permanecer así porque la mayoría de ellos ya están retirados o muertos y lo mismo sucede con los lugares del 6 al 10. Pero el cuarto lugar lo ocupa un hombre aun activo en la NFL: Andrew Walter Reid, actual entrenador de los Jefes de Kansas City, y menos de 30 juegos lo separan del tercer lugar.

Reid nació en Los Ángeles, California el 19 de marzo de 1958. Estudio en las universidades de Glendale y BYU, jugó como tacle defensivo, en sus años en Glendale se lastimó la rodilla lo que lo hizo no ver mucha acción como jugador, pero desde sus años en Brigham Young comenzó a ser analítico y estudioso del juego, por lo que al finalizar sus estudios no fue directo a jugar en la NFL como otros de sus compañeros incluido Jim McMahon, si no que permaneció un año entre los asistentes de entrenadores de la universidad y durante los siguientes 9 años de 1983 a 1991 tuvo diferentes puestos entre los staffs de entrenadores de las Universidades de San Francisco State, Northern Arizona, La Universidad de Texas en El Paso y la Universidad de Missouri.

En 1992 Mike Holmgren que había conocido a Reid en Brigham Young, lo contrató como asistente en la línea ofensiva y alas cerradas de los Empacadores de la Green Bay. En 1995, se convirtió en el entrenador de los mariscales de campo de la franquicia y esa era su función cuando en 1996 los Empacadores ganaron el Superbowl XXXI en contra de los Patriotas de Nueva Inglaterra por marcador de 35 – 21 y Andy Reid de su primer anillo de Superbowl.

Andy Reid se mantuvo con los Packers hasta la temporada de 1998. En 1999 fue contratado para ser el entrenador en jefe de las Águilas de Filadelfia y así se convirtió en el segundo entrenador en jefe más joven en ser contratado, solo precedido por Jon Gruden. Los números de Reid con las Águilas fueron impresionantes, logrando de 2001 a 2004 cuatro campeonatos consecutivos de su división, en 2004 logrando derrotar a sus oponentes de división; Vaqueros, Gigantes y todavía Redskins en los dos encuentros con cada uno, algo que la División Este de la Nacional sólo habían logrado los Vaqueros de Dallas en 1998. Esa temporada de 2004 las Águilas llegaron al Superbowl en su edición número XXXIX, tras vencer a los Halcones de Atlanta y Reid perdió en su primera aparición como entrenador en Jefe en su juego de campeonato de la NFL frente a los Patriotas de Nueva Inglaterra por marcador de 24 – 21.

Reid fue entrenador en jefe y gerente general del equipo de Filadelfia hasta 2012, cuando Reid tuvo su peor temporada con el equipo al sólo ganar 4 juegos. Sin embargo, los 14 años de Andy Reid al frente de las Águilas estuvieron marcados por las victorias, 6 títulos de la división y la aparición en cinco juegos de campeonato de la NFC, pero Reid sólo logro llevar a su equipo a un Superbowl. Y por seleccionar a uno de los mejores quartebacks que ha tenido la franquicia Donova McNabb.

A partir de 2013 Reid, no sólo cambio de equipo, si no que pasó a dirigir a un equipo de la Conferencia Americana; los Jefes de Kansas City. Así como con Brett Favre, con los Packers y McNabb con las Águilas, con los Jefes el Mariscal de Campo que Reid ha desarrollado es Patrick Mahomes.

Durante los 12 años de Reid al frente de los Jefes, la franquicia ha llegado a 4 Superbowls y en 2019, Reid logró que los jefes volvieran a ganar un juego de campeonato de la NFL tras 50 años. Y es en la historia moderna del deporte, o sea a partir de los Superbowl y la fusión de la AFL y NFL el segundo entrenador en jefe con mayor número de victorias en los play off con 28, sólo superado por Bill Bellichick de los Patriotas de Nueva Inglaterra con 31.

Con los Jefes ha ganado los Superbowl LIV, LVII y LVIII y perdido el LV frente a los Bucaneros de Tampa Bay y Tom Brady y el LIX contra las Águilas de Filadelfia.

Andy Reid ha ganado 3 Superbowls como entrenador en jefe y perdido 3 a lo largo de su carrera.

Un dato curioso para el Superbowl LIX, es que Andy Reid llegó siendo el hombre que ostenta el mayor número de victorias para ambas franquicias como entrenador en Jefe: 130 con las Águilas y 128 con los Jefes.

imagen: wikipedia.org

jueves, 6 de febrero de 2025

Una cerveza bicentenaria del sur del planeta.

 


La antigua Tierra de Van Diemen en el extremo del hemisferio sur es la casa de esta cervecería y su logo un extinto e icónico mamífero.

Armando Enríquez Vázquez

Tasmania es una isla que está muy lejos de nuestra vida y al suroeste de Australia. Su nombre evoca dos cosas: el personaje animado de Warner; el Demonio de Tasmania, que de hecho está basado en un mamífero real, pero también la presencia en el imaginario de otro marsupial extinto desde hace un siglo y que fue el mayor depredador conocido en Australia, el famoso Tigre de Tasmania o Tialicino.

La enorme isla de casi 69,000 km2, un poco menor que la superficie del estado de Nuevo León, actualmente forma parte de Australia y en un principio cuando fue descubierta como parte de las operaciones de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales se le nombró La Tierra de Van Diemen, en honor a Antonio Van Diemen quien comisionó a Abel Janszoon Tasman la expedición que culminó con el descubrimiento de esta isla en 1642. Curiosamente la Isla terminó llevando el nombre de su descubridor.

En 1803, los primeros colonos ingleses llegaron a la isla que convirtieron en un inicio en una penitencia, pero dos décadas después había ya una población civil en la isla y en su capital Hobart tenía ya la vida de un pueblo grande. Hasta aquel lugar llegó en 1824 Peter Degraves con su esposa y ocho hijos. Ingeniero inglés, hijo de un prominente médico francés, según cuenta su propia leyenda. Degraves había conseguido un permiso para instalar un aserradero y un gran bosque al pie del monte Wellington cercano a la ciudad. Tenía 46 años el día que desembarcó con su familia y la de su socio y cuñado el militar retirado Hugh Macintosh

Sin embargo, Degraves que era perseguido por un grupo de acreedores desde la Gran Bretaña, fue detenido en 1826 y pasó cinco años en prisión, pero dirigiendo su empresa a través de MacIntosh y sus hijos, en 1831 ideó la creación de una cervecería que estableció en las cercanías del aserradero, junto a dos riachuelos. La llamó Cascade.

La cervecera comenzó a funcionar en 1832. Degraves es una figura icónica en la historia de Tasmania al ser un empresario que creó el aserradero, la cervecería, un astillero, un molino de granos y construyo el Teatro Real de Hobart, que junto con Cascade, son lo que sobrevive de sus empresas, después de casi 200 años. Desde un inicio Cascade produjo cerveza de tipo ale.



Peter Degraves murió en 1852 y su hijo Henry se hizo cargo de la cervecera, Henry sólo sobrevivió dos años a su padre y sus hermanos Charles and John se encargaron de la empresa a la que cambiaron el nombre por C & J Degraves-Cascade. En 1880 murió el último de los descendientes de Peter sin herederos y al año siguiente la empresa fue puesta a la venta. Un abogado escocés, avecindado en Melbourne, de nombre John Wemmys Syme decidió comprar las propiedades de los Degraves.

John W Syme se mudó a Hobart y mantuvo el control de la cervecera hasta su muerte en 1896, bajo su administración Cascade no sólo creció, si no que consolidó su presencia en el mercado tasmano al comprar a la mayoría de las cerveceras rivales, concesionó, también, la marca y compró una gran cantidad de hoteles en la isla. Los socios de Syme mantuvieron esta política, tras la muerte del escocés en 1896.

En otra parte del mundo, Leopold Nathan, un químico suizo perfeccionó el método para la fermentación de la cerveza desde el fondo del líquido, lo que dio cómo resultado un mayor y mejor proceso de fabricación de cerveza tipo lager, su método que se basaba en el aislamiento total del líquido y su fermentación contenida en recipientes que permiten la sedimentación de la levadura dando un líquido con mayor claridad, Nathan consiguió una patente en Estados Unidos en 1908.

Después de la I Guerra Mundial este tipo de cerveza comenzó a tener mucha demanda en Australia, en Cascade el nuevo gerente Gustavo Beckley, quien por un lado se había encargado de renovar la mansión de la empresa, decidió adquirir la maquinaria necesaria para implementar la destilación de Nathan por lo que la cervecería se sometió a una remodelación y se construyeron cuatro nuevos pisos para la fabricación de lager.

En febrero de 1967, durante una serie de incendios forestales, la cervecería fue dañada de manera severa, los daños fueron a la maquinaria básicamente y los toneles de madera, pero la estructura de los edificios y las fachadas de la cervecería y la mansión sufrieron daños menores. La empresa comenzó de inmediato la reconstrucción y con la ayuda de sus subsidiaria y otros fabricante para la distribución y la venta se mantuvo el tiempo necesario. Tres meses después apareció la primera botella de cerveza de la nueva línea de producción y el negocio en el edificio principal se reanudó.  

Uno de los grandes distintivos de la marca es que elabora su propia malta a partir de cebada tasmana cultivada en gran parte en los terrenos de Cascade.



La cervecería y los jardines a su alrededor son sitios históricos y puntos turísticos de Tasmania.

A partir de los años ochenta Cascade ha sido vendida y adquirida por diferentes empresas actualmente y desde 2019 pertenece al gigante cervecero japonés Asahí.

En diciembre de 2022 Cascade iluminó la fachada de su edificio en verde para celebrar 190 años de producción de sus cervezas, en especial el ale.

A partir 1987 Cascade decidió incluir en su logo al Tigre de Tasmania primero en una de las litografías clásicas de Henry Constantine Richter sobre la fauna de Australia. Para celebrar el bicentenario, tomando caprichosamente la fecha de fundación del primer aserradero, la empresa creó un nuevo dibujo del mamífero extinto depredador parado en un barril que ostenta un número 200. Aunque también se utiliza un logo con la imagen del edificio histórico de la empresa que surge entre el roció de cascada con la fecha de su fundación.

Como dato curioso existen 27 empresas cerveceras en Tasmania, entre ellas Cascade, esto aunado a la poca población de la isla; poco más de 570,000 habitantes, lo convierte en el estado australiano con más cerveceras por persona en aquella nación.

imagenes:  https://www.cascadebreweryco.com.au

                

miércoles, 5 de febrero de 2025

Los que esperan el 15 de Mahomes.

 


A lo largo de 65 años de historia los Jefes de Kansas City han retirado 10 números de los jerseys de la franquicia.

Armando Enríquez Vázquez

Sin duda, en algunos años, Patrick Mahomes será un miembro más del salón de la fama y sin duda uno de los grandes honores que le hará su equipo tras haberlos hecho ganadores de múltiples. Superbowls será que muy seguramente nadie volverá a usar el número 15 en la franquicia de la familia Hunt.

Pero no es el único, existen diez números que nadie puede usar en los Jefes de Kansas City:

Tal vez uno que merece una mención especial es el 33 que portó Stone Johnson. Si el nombre no te suena y no recuerdas sus logros en la NFL, es porque Johnson jamás estuvo en un juego de temporada regular con los Jefes. Únicamente en la pretemporada de 1963. Su historia por demás digna de un drama sin final feliz es la de un joven que representó a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960, en los 200 metros, llegando a la final de la competencia y quedando en quinto lugar. Los Jefes le ofrecieron un contrato para jugar como corredor. Johnson jugó durante la pretemporada y en el encuentro en contra los Petroleros de Houston al llevar a cabo un bloqueó durante un regreso de patada, se fracturó la quinta vertebra, salió paralizado de la cintura para abajo del estadio y murió 8 días después, como manera de honrar la memoria de Johnson, los Jefes retiraron su número. Fue el primer número que se retiró en la franquicia.

Así inició la historia de la franquicia que ese año se había mudado a Kansas de Dallas, donde los Vaqueros de la NFL habían ganado a la afición de la ciudad.

Con excepción del número 58 que utilizó Derrick Thomas durante 11 temporadas, de 1989 hasta su muerte en 1999, el resto de los números retirados de los Jefes, pertenecen a la primera época del equipo cuando el entrenador era Hank Stram y el mariscal de campo Len Dawson.

Derrick Thomas fue uno de los Linebackers más importantes de la NFL durante su vida y aunque nunca llegó a jugar un Superbowl, jugó 9 Pro Bowls, es miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional desde 2009. Cómo en el caso de Stone Johnson el número de Thomas se retiró a manera de homenaje póstumo.  

El 3 de Jan Stenerud, pateador. El legendario mariscal de campo Len Dawson y su número 16. 28 y 38 que utilizaron los corredores Abner Haynes y Mack Lee Hills, así como 63, 78 y 86 de los defensivos Willie Lanier, Bobby Bell, Buck Buchanan, son muestra clara de la importancia de los primeros jugadores de los Jefes esos que ganaron el Super Bowl IV y participaron en el primero de estos juegos.

En 2025, vísperas del Superbowl LIX los Jefes tienen 10 números retirados y al menos un par más por retirar.                                                                                                                                                                                                                                                           

martes, 4 de febrero de 2025

Jessie Hickman, intrépida Bushranger.

 


Asaltantes en los caminos ha habido siempre y en todas partes del mundo, esta es la historia de Jessie Hickman un icono entre las mujeres asaltantes de Australia.

Armando Enríquez Vázquez.

Ya en otras ocasiones he escrito sobre las mujeres que rivalizaron o acompañaron en el viejo oeste con los pistoleros y forajidos de leyenda y que los estadounidenses han idealizado como héroes sajones en un mundo de heroicos pueblos nativos, así como un ejército que pinta en esas historias un papel de villano en lugar de ser representante legal del gobierno de Estados Unidos.

También he escrito acerca de más de una mexicana de armas tomar, que figuran en las páginas de la historia, la leyenda y el mito nacional.

O de algunas piratas que surcaron diferentes océanos y mares del planeta, pero esta es la primera vez que mi mirada es llevada a través del Pacífico hasta Australia y para ser más preciso a la Nueva Gales del Sur, estado que alberga a la ciudad de Sídney y es el escenario de la historia de una de las más importante Bushranger de Australia.

Un Bushranger es el equivalente al asaltante de caminos o el forajido típico del oeste norteamericano, puede ser también un cuatrero y por lo que he encontrado en diferentes sitios existe una percepción popular idealizada de los Bushrangers como si hubieran sido una especie de Robin Hood, pero esto está lejano de la realidad.

El término nació al inició del siglo XIX y en un inicio se refería a los prisioneros que al ser transportados escapaban y se perdían entre los muchos matorrales o bosques de Australia, con el paso de los años se convirtió en la manera de referirse a los ladrones y forajidos que vivían en lo que se denomina Outback en Australia, la zona boscosa o praderas del continente. Los más famosos Bushrangers son por lo general hombres; Ned Kelly, Frederick Ward El Capitán Thunderbolt, Ben Hall, Dan Morgan El Perro Rabioso, Martin Cash, Charles Russell, conocido como Black Douglas y así muchos otros. Más difícil fue para los historiadores australianos reconocer la existencia de mujeres asaltantes, abigeas, forajidas de los caminos en Australia.

Al menos se conocen tres casos bien documentados de mujeres Bushrangers y tal vez el más famoso es el de Jessie Hickman conocida popularmente como Lady Bushranger. La historia de esta forajida es una trágica que merece en su momento un biopic o una cinta de true-crime tan populares hoy. Aunque ya existe un documental sobre su vida realizado en 2008 y varios capítulos de diferentes podcasts dedicados a Jessie Hickman. Tal vez la vida de Hickman llama la atención sobre las otras dos Bushrangers conocidas por ser caucásica a diferencia de Black Mary y Mary Ann Bugg que tenían sangre de los pueblos originales de Australia y eran además parejas de hombres dedicados a las actividades ilegales que identifican a los Bushrangers. Jassie Hicks, por su parte era la líder de su banda y vivió muchos años en una cueva en las montañas azules de Australia.

Muchos datos de la vida de Elizabeth Jessie Hickman cuyo apellido de soltera fue Hunt, son parte de los mitos y dichos construidos alrededor de la mujer que decidió vivir fuera de la ley y rechazando algunos de los marcos sociales de la época.

Se sabe que nació en septiembre de 1890 y que debido a las condiciones de extrema pobreza de sus padres a los ocho años fue vendida a un circo o en específico al dueño de un circo, que al parecer se convirtió padrastro de la niña. En esos años Jessie aprendió a montar con destreza el caballo y el manejo de armas de fuego que eran esenciales para diferentes trucos circenses.

Jessie se convirtió en la estrella del circo gracias a su destreza para montar caballos broncos, se dice que fue campeona en la especialidad y que esto le permitió en más de una ocasión saltar con su caballo de un acantilado a un río logrando escapar así de los policías que la perseguían.

El dueño del circo murió y el negocio cerró. La vida de Jessie cambió de manera radical, en lugar de sentar cabeza o dedicarse a formar un hogar, la joven se dedicó a apostar en carreras de caballos y peleas de perros, pero como todo apostador se endeudó, lo que la llevó a cometer todo tipo de robos, incluidos caballos, pollos y dinero.

Durante la segunda década del siglo XX, Jessie conoció la cárcel en dos ocasiones, también conoció al hombre del que toma su apellido; Benjamín Hickman un miembro de la armada australiana con quién tiene un hijo, al no tener intención de vivir la vida de una ama de casa, Jessie da su hijo a una amiga para que lo crie y ella continua con su vida. Al estallar la I Guerra Mundial, Benjamín se reportó a la armada australiana y Jessie comenzó a trabajar con un ganadero de Sídney dedicado a la compra y venta, se dice que de ahí fue donde ella aprendió el negocio. Fitzgerald era un hombre violento y en una confrontación con Jessie, ella lo mató, todo esto puede ser parte de la leyenda porque nunca se encontró el cadáver de Fitzgerald y ella nunca fue acusada de este supuesto crimen.

Con el fin de la I Guerra Mundial, Benjamín regresó y se volvió a unir a Jessie quien una vez más víctima de la violencia de un hombre, cuando Benjamín la golpeó con una silla y esta se rompió, Jessie respondió y lo mató con la pata de la misma. Estas dos historias se confunden y al parecer solo hubo un asesinato y Benjamín Hickman sobrevivió a su mujer, que decidió en 1920 abandonar el hogar y establecerse en lo que es hoy es el Parque Nacional de Wollemi y en las cercanías del pueblo cementero de Kandos, que se enorgullece de haber producido el polvo necesario para construir la ciudad de Sídney.

Desde el corazón de estas tierras, donde aún crecen una conífera considerada un fósil viviente el Wollemia nobilis o Pino de Wollemi, Hickman formó una banda de jóvenes hombres a los que llamó sus bucks para robar ganado. La historia dice que escapó de la policía en más de una ocasión, las dos más impactantes son cuando logró escaparse de un baño en un tren en movimiento y la otra en la que consiguió que sus cómplices robaran el ganado que la policía tenía como evidencia en un corral y de esta manera al no existir evidencia de su delito Jassie logró librar juicio y sentencia.

En 1928 fue arrestada y enjuiciada por el robo de ganado, pero por alguna razón tampoco fue condenada y se dice que se estableció en su propiedad en un lugar llamado Emu Creek, lo que es un eufemismo porque se sabe que siguió viviendo en su cueva y aunque no se sabe cuánto dinero tuvo, ella siguió viviendo en su caverna, tampoco hay manera de saber sí abandonó sus prácticas ilegales.

En 1936 sus cómplices la llevaron al hospital de la villa de Muswellbrook debido a fuertes dolores de cabeza. Se le diagnóstico con un tumor cerebral y la famosa Bushranger murió al poco tiempo. Se le enterró en una fosa sin losa en el cementerio Sandgate en Newcastle. Tenía 46 años.

Mucho tiempo después se descubrió la cueva donde habitó y algunas de sus muy pocas pertenencias; una alacena, su tetera y su pistola. Su nieta, hija de aquel niño que dio a su amiga, se ha convertido en una de las historiadoras de Jessie Hickman que a lo largo de su vida utilizó al menos cinco nombres diferentes.

Para algunos historiadores la pandilla de Jessie Hickman es la última en la historia de los forajidos australianos conocidos como Bushrangers.


imagen: https://www.instagram.com/pen.harrison/p/Cgvvahqr5Fj/

lunes, 27 de enero de 2025

El largo y solitario viaje de la derrota.

 


Perder un juego puede ser decepción para un equipo y para sus aficionados, perder todos los juegos de una temporada es un desastre, pero perder a lo largo de mas de una temporada…

Armando Enríquez Vázquez

En agosto la NFL cumplirá 105 años de haber sido fundada, dentro de un par de semanas se llevará a cabo el Superbowl número cincuenta y nueve, así como el anuncio de los miembros de la clase 2025 del Salón de la fama. Para los ganadores y sus triunfos nunca terminan los elogios, los homenajes, la formación de la leyenda.

La derrota, lugar común, es solitaria, muchas veces efímera y que nadie recuerda quién… con muy infames excepciones. Por ejemplo todo mundo en Detroit quisiera olvidar las temporadas de 1942 y 2008 cuando los Leones fueron incapaces de ganar un solo encuentro.

Sin embargo, no son los Leones los únicos y muchos menos el único equipo en tener una racha perdedora que dura una temporada y en el caso de 2008 venía de dos derrotas en 2007 y culminó en 2009 al finalmente ganar en la segunda semana de la temporada, por lo tanto en realidad fue una racha de 19 al sumar 16 encuentros de la temporada 2008, 2 de 2007 y uno de 2009, así la racha de derrotas se extendió a lo largo de 3 temporadas.

En 1942, mientras los Leones perdían todos los juegos, los Cardenales de Chicago, hoy de Arizona, perdieron los últimos tres para iniciar la racha de derrotas más larga en la historia de la NFL, que se extendió hasta la cuarta semana de la temporada 1945, cuando le ganaron a los Osos de Chicago para después perder el resto de encuentros ese año.

La racha que es la más larga en la historia de la NFL comprende 29 juegos, de los cuales los correspondientes a la temporada 1944 se jugaron bajo el nombre de los Card-Pitts pues por motivos de la II Guerra Mundial y la falta de jugadores, los Cardenales y los Acereros de Pittsburgh jugaron como un solo equipo.

El segundo lugar de esta lista corresponde a los Bucaneros de Tampa Bay que perdieron todos los encuentros de su primera temporada en la NFL en 1976 que fueron 14 y los siguientes 12 de la temporada de 1977, acumulando un total de 26 juegos perdidos.

El tercer lugar es para los Jaguares de Jacksonville que tras ganar el encuentro inicial de la temporada 2020 perdieron los 15 siguientes y los primeros 5 en 2021.

El cuarto lugar lo comparten con 19 derrotas los Leones de Detroit 2007 a 2009 con los Oakland Raiders de 1961 y 1962 en las temporadas 2 y 3 de su nacimiento y el de la AFL.

Con 18 derrotas los Petroleros de Huston en 1972 y 1973.

Con 17 derrotas seis equipos; Triángulos de Dayton de 1927 a 1929, Pieles Rojas de Washington de 1960 a 1961, Petroleros de Huston 1982-1983, Rams de San Luis 2008 a 2009, Browns de Cleveland, de 2015 a 2016 y de 2016 a 2017 una victoria en contra de los Cargadores de San Diego en el penúltimo encuentro de la temporada, los salvo de tener una racha mayor a 30 juegos perdidos de manera ininterrumpida.

Hay otros equipos con más de diez encuentros perdido al hilo, pero creo que estos son los más llamativos por que en total sus derrotas suman más de una temporada en los términos actuales de una temporada.

imagen: https://centraldigest.com/

jueves, 23 de enero de 2025

En blanco.

 


En 2008 los Leones de Detroit perdieron todos los juegos de la temporada. En la NFL son muy pocos con temporadas sin ganar y los leones son el único con dos.

Armando Enríquez Vázquez.

En la mayoría de los conocedores de futbol americano, la historia de los Leones de Detroit en las últimas décadas está marcada por la maldición que Bobby Layne, el quarterback que llevó a la franquicia a su último campeonato en la NFL en 1957 y su punto más bajo es la temporada de 2008, irónicamente la temporada en la que el equipo de Detroit  cumplió 75 años de existencia, en la que los Leones perdieron los 16 encuentros regulares, racha, sin embargo se alargó pues los Leones habían perdido el último encuentro de la temporada 2007 y después, los dos primeros 2 del 2009. Sumando 19 encuentros de temporada sin ganar, siendo una de las rachas perdedoras, más larga en la historia de la NFL. Sin embargo, la historia negra del equipo de Detroit, creador del juego del día de Acción de Gracias en 1934, ha sido por mucho tiempo la historia de un equipo perdedor y es la única franquicia de la NFL existente que tiene en su historial 2 temporadas sin ganar un juego.

La primera fue en 1942.

Eran los años de la II Guerra Mundial y el futbol americano como otros deportes habían decidido no suspender su temporadas para alentar a la población y simular una falsa normalidad. Porque lo cierto es que existió una escasez de jugadores que ya había obligado a la liga a reducir equipos en las dos siguientes temporadas y la famosas e infames uniones de los Acereros de Pittsburgh con las Águilas de Filadelfia en 1943 y con los Cardenales de Chicago en 1944.

En aquellos días la NFL se limitaba a 10 equipos y dos divisiones de 5 cada una. Los Leones Jugaban en la División Oeste que compartían con los Osos de Chicago, los Empacadores de Green Bay, los Cardenales de Chicago y los Carneros de Cleveland. La temporada anterior en 1941, los leones habían ganado sólo cuatro juegos y perdido seis. La temporada ganadora más reciente había sido la de 1939 cuando los Leones ganaron 6 y perdieron 5 quedando en la tercera posición de la división oeste de la NFL.

La temporada anterior había llegado al equipo Bill Edwards, un ex jugador de la universidad de Wittnberg, como entrenador, al perder los primeros tres juegos de la temporada Edwards fue despedido y lo reemplazó John Karcis, que había jugado con Dodgers de Brooklyn, los Piratas de Pittsburgh, ambos homónimos de los equipos de beisbol, y los Gigantes de Nueva York. Karcis perdió los restantes ocho juegos de la temporada y terminó su aventura como entrenador en jefe. En 1943, Karcis regresó al terreno de juego usando de nueva cuenta el jersey de los Gigantes de Nueva York.

Entre los jugadores de los Leones en la temporada de 1942 estaban Harry Hopp un corredor llegado a los Leones en la temporada de 1941 y Ned Mathews otro corredor que jugó 4 temporadas para los Leones de 1941 a 1943. Frank Grigonis, Elmer Hackney, quien fue el máximo anotador de la temporada al conseguir 12 puntos en dos anotaciones. Otro jugador fue Lloyd Cardwell.

Los Leones no sólo fueron incapaces de ganar, en la temporada, incluso demostraron una muy pobre ofensiva al sólo lograr una sola anotación por aire, en el encuentro en contra de los Dodgers de Brooklyn, Ned Mathews fue quien logró la hazaña al lanzar un pase de cinco yardas a Emil Banjavic.  Además Lograron otros 4 por tierra. En 6 intentos de gol de campo a lo largo de la campaña solo lograron concretar uno. Los leones tuvieron dos pateadores durante la temporada; Augie Lio y Ted Pavelec.

Los Leones aceptaron 35 anotaciones de sus oponentes y más de

Este pasado fin de semana, la mala suerte de los Leones ha vuelto a hacerse presente cuando siendo el número uno de la siembra de la Conferencia Nacional, algo que nunca había sucedido en los tiempos de Superbowl, perdieron la posibilidad de avanzar en los playoffs al perder en casa con los Commanders en casa por marcador de 45-31.

martes, 14 de enero de 2025

Another one bites the dust…

 


Una de las historias dentro de los años de la maldición de Bobby Layne, La temporada 1980.

Armando Enríquez Vázquez

La temporada de 1980 de la NFL, la número 51 de la franquicia y 22 años después de la famosa maldición de Bobby Layne al equipo de Detroit.

Por ocho semanas pareció que existía una luz en el camino de los Leones. Recuerdo muy esa temporada porque la viví en la capital de las automotrices.

Ese año también llego a Detroit y a los Leones desde la universidad de Oklahoma como el pick número 1 del draft Billy Sims, el corredor estrella de los Sooners era la gran esperanza para revivir al equipo. La temporada de 1979 había sido otro de tantos desastres y los Leones perdieron 14 de sus 16 juegos y fueron el peor equipo de la liga, por eso al tener la oportunidad de ser los primeros en seleccionar de entre los graduados de las universidades, los Leones eligieron a Billy Sims.

Sims llevó a los Sooners a ganar dos Tazones de la Naranja consecutivos en 1978 y 1979 y en sus últimas temporadas en el futbol americano colegial consiguió más de 1,500 yardas por tierra en cada una y 42 anotaciones en esos dos años. En 1978, Sims ganó el Trofeo Heisman y se convirtió en el sexto estudiante en su penúltimo año en lograrlo.

De hecho la gran esperanza de los leones logro establecer un récord en su partido inaugural en la NFL al convertirse en el primer novato en lograr 3 anotaciones en su primer juego en la liga profesional. Eso fue durante el juego inaugural de los Leones frente a los Carneros de Los Ángeles en su casa, el cual ganó la franquicia de Detroit por marcador de 41 a 20.

Los Leones empezaron ganando, la afición se alegró de no haber perdido e iniciar una temporada con una victoria y la primera fuera de casa en más de un año.

Los Leones tenían dos años con Monte Clark como entrenador en jefe, Clark había sido el coordinador ofensivo de los Delfines de Miami en sus mejores años y bajo la batuta de la leyenda Don Schula, después fue entrenador con los 49 de San Francisco, finalmente llegó a Detroit. Y esas dos temporadas fueron temporadas perdedoras. El mariscal del campo de los Leones era Gary Danielson, quien llegó a los leones en 1976 procedente de la universidad de Purdue y jugó con la franquicia hasta 1984.

Pero en el segundo partido de la temporada en el Estadio Municipal de Milwaukee, los Leones lograron su segunda victoria al vencer a los Empacadores por marcador de 29 -7. Billy Sims consiguió 2 anotaciones esa tarde, una de ellas su primera por pase en la NFL.

Los siguientes dos juegos de la temporada fueron en el Silverdome y los Leones ganaron a los Cardenales de San Luis y a los Vikingos de Minesotta. Sims anotó en ambos encuentros y en solo 4 juegos los Leones ya habían duplicado el número de juegos ganados de la temporada pasada.

En la edición semanal del 22 de septiembre la famosa Sports Illustrated tuvo como portada a Billy Sims y la cabeza de la revista era: El Honor de los Leones. El supernovato Billy Sims.

Ese año apenas de junio, tres meses antes de que iniciara la temporada de la NFL, el grupo de pop rock inglés Queen lanzó a la venta su octavo disco; The Game que incluye la canción Another one bites the dust, que podemos traducir como Uno más que muerde el polvo. Este sencillo se convirtió en un éxito.

Jimmy Spideman Allen uno de los esquineros de los Leones que llegó a la franquicia de los Steelers en 1978, después de haber sido parte del rooster ganador de dos Superbowls, aficionado a la música, escribió una parodia de la exitosa canción de Queen y la grabó, el pequeño disco de 45 rpm, se vendió como pan caliente entre los aficionados de los Leones y las estaciones de radio de Detroit la tocaban en honor a los hasta entonces invicta escuadra.

La línea defensiva de los leones comandada por Doug English, se comenzó a autonombrar The Silver Rush, se vendieron gorras y playeras con esa frase.

El quinto juego fue contra los Halcones de Atlanta en la casa de los Halcones, los Leones estaban cantando victoria incluso antes de la mitad de la temporada, ese domingo perdieron en Atlanta. Por primera vez en 1980, los Leones perdieron y su nueva superestrella Billy Sims terminó el encuentro sin anotar, como recordatorio de la vulnerabilidad de un equipo perdedor.

La sexta semana, la sonrisa volvió a la cara de los aficionados, el juego en Atlanta había sido sólo un pequeño tropiezo y faltaban un poco más de tres cuartas partes de la temporada. Los Leones ganaron a Nueva Orleans en el Silverdome y Billy Sims anotó en dos ocasiones.

La séptima semana los Leones viajaron a la casa de su rival de conferencia y otro de los más antiguos equipos de la liga, los Osos de Chicago. La única anotación de los Leones no fue de Sims. La siguiente semana las aguas comenzaron a tomar su nivel, y los Leones volvieron a perder en esa ocasión en contra de los Jefes de Kansas, Sims regresó a la senda de la anotación y anotó en dos ocasiones en Arrowhead.

Era la mitad de la temporada los Leones se encontraban con una marca de 5 ganados y tres perdidos, no era lo mejor después del impresionante inicio y el 4-0 pero había esperanzas de colarse a la postemporada.

La novena semana los Leones recibieron a los 49ers de San Francisco y volvieron a la senda del triunfo. Billy Sims anoto en una ocasión. Pero las siguientes dos semanas cruciales en las esperanzas de los Leones para calificar a los playoffs, vieron dos nuevas derrotas. Cinco semanas por delante y récord de 6 ganados y 5 perdidos los Leones habían perdido su impulso y lo único que les quedaba era luchar por ganar los últimos encuentros y dominar su división, aun les faltaban 4 juegos divisionales; Empacadores, Osos y 2 en contra de los Bucaneros. En aquellos años la entonces División Central de la Conferencia Nacional además de los habituales, Osos, Empacadores y Vikingos tenían al equipo de los Bucaneros de Tampa Bay, una de las franquicias agregadas a la liga en 1976, la otra fueron los Halcones Marinos de Seattle.

El otro partido era contra los Cardenales de San Luis.

Los Leones ganaron los dos encuentros contra Tampa Bay, así como el de los Empacadores. Perdieron contra San Luis y de manera dramática en contra de su acérrimo rival los Osos de Chicago en tiempos extra. Los Leones terminaron con una temporada ganadora de 9 ganados y 7 perdidos. Su primera temporada ganadora desde 1972 y la primera en su era en el estadio de Pontiac, Michigan. Parecía suficiente para pasar a los play offs. Pero no. Los Vikingos de Minnesota también terminaron con 9-7. En el criterio de encuentros entre ambas franquicias durante la temporada Vikingos y Leones dividieron triunfos, en materia de victorias al interior de su división pasó lo mismo, las dos escuadras tenían un récord de cinco ganados y tres perdidos. Fue en el siguiente criterio los juegos de conferencia en las dos temporadas, la de ese año y la anterior, la que determinó que los campeones divisionales eran los Vikingos de Minnesota. Los Leones paradójicamente terminaron mordiendo el polvo, como habían cantado de manera arrogante al inicio de la campaña.

Billy Sims terminó su primera temporada en la NFL con 1303 yardas por tierra y 13 anotaciones, además de 621 yardas por aire y 3 anotaciones más. Fue nombrado el novato ofensivo del año, pero Sims no duró mucho tiempo activo. En 1984 se retiró tras una lesión en la rodilla. Sims estableció la marca de más yardas ganadas por tierra para un corredor de los Leones de Detroit, hasta que unos años mas tarde Barry Sanders lo destronará.

Habrían de pasar dos años antes de que los Leones pasaran a una postemporada y fue durante el año de la huelga de jugadores que redujo la temporada a tan sólo 9 juegos, lo irónico del asunto es que pasaron con un récord perdedor de 4 -5.

El disco de 45 rpm queda como una antigüedad y una curiosidad que se puede escuchar en Internet. Jimmy Allen murió en 2019.


imagen; detroitcitysports.com

lunes, 6 de enero de 2025

2024 algunos libros de mi año.

 


Estos son los libros que llamaron mi atención a lo largo del año que acaba de concluir. No necesariamente son novedades, son mis lecturas de este año.

Armando Enríquez Vázquez

¿Por qué hacer listas al finalizar el año?

Por seguir los lugares comunes, por reflexión de lo transcurrido a lo largo de un periodo caprichoso de tiempo, o simplemente y llanamente por el placer de hacerlo.

El año de 2024 trajo consigo muchos libros y muchas lecturas para mí, no todas novedades, pero si algunas memorables las cuales comparto y recomiendo.

Debo empezar con la grata sorpresa que fue descubrir dos pequeños y delgados volúmenes editados en Guadalajara por la editorial Mandrágora, Xalisco inefable y Xalisco Monstruoso resultado de un par de concursos convocados por la misma editorial, ambos volúmenes dedicados a la literatura fantástica, el primero sobre horror cósmico y el segundo dedicado a Guillermo del Toro. Algo excepcional de estas antologías es que los textos seleccionados no tienen desperdicio, lo que hace que muy recomendables ambos volúmenes y para los amantes del género un par de libros llenos de historias de terror que suceden en diferentes locaciones del estado de Jalisco.

Y si de cuentos se trata no puedo dejar de pensar en el la extraordinaria colección de Reyna Guerrero Cero Grasa, editado por Bonilla Artigas editores, la autora médica psiquiatra, gracias a su experiencia con pacientes de diferentes tipos logra un descarnado y desolador panorama del ser humano y su alma trastocada, cuento como Ramo de novia, Cero grasa, que da título al volumen, Noche de graduación o Píntale otra raya al tigre son narraciones con una frialdad clínica sobre los abismos del cerebro humano, no hay edulcorantes, ni tranquilizantes que la escritora ofrezca en sus relatos a sus lectores y la fuerza de su pluma da lugar a este libro altamente recomendable.

Otro de mis libros favoritos leído a lo largo de los pasados 12 meses es Odio a los sanos…y los optimistas de Esther Charabati, editado también por Bonilla Artigas Editores. El libro está formado por una serie de textos muy ácidos y en tono de comedía acerca de cómo los demás perciben y aconsejan a la autora para lidiar con su males crónicos y aunque siempre bien intencionados, no siempre parecen racionales o ilustrados, también están aquellos sanos que necesitan demostrar que sufren más que Esther. También, la autora nos comparte su periplo por diferentes médicos, sanadores y charlatanes a los que ha acudido la autora. Termina en estas muy divertidas experiencias, con una la reflexión en el mismo tono acerca de la pandemia de la Covid-19 y a lo que enfrentamos en esa Planilandia actual impuesta por la comunicación virtual.

Las palabras nos definen y al mismo tiempo nosotros les damos un significado que trasciende las absurdas, por no decir arbitrarias y rígidas reglas de las academias, para convertirlas en un códice personal, así en el Diccionario de ideas sueltas y pensamientos mundanos de Gabriel Trujillo Muñoz, editado por Bonilla Artigas Editores, es uno de esos libros de resonancias, reflexiones e inspiración, además de ser un libro de grata lectura que nos recuerda que a lo largo de nuestras existencias ciertas palabras nos acompañan y algunas de ellas van cambiando de significado con los días y nuestra experiencia y relación personal con ellas. La lectura de este diccionario nos deja en claro que los diccionarios personales son a veces más importantes que los académicos.



Un muy recomendable texto juvenil es la novela escrita por el arqueólogo Emiliano Gallaga, quien en su opera prima, Ritos antiguos señales del pasado. La gran experiencia de Gallaga como arqueólogo en el norte del país, da como resultado este libro de ficción y divulgación sobre los pueblos originales del noroeste de nuestro país, algo que la educación federal ha omitido desde siempre. La novela de Gallaga que mezcla el pasado con el presente es sin duda una muy buena forma de que un niño o un adolescente comiencen a interesarse por las culturas de árido-américa de las que poco conocemos en México.

Hablando de libros escritos por arqueólogo el año que acaba tuve el gusto de leer el segundo volumen de Sombras y susurros, la serie de testimoniales que Luis Alberto López Wario y Luis Alberto Martos López se han dado a recolectar entre sus colegas, sobre las experiencias sobrenaturales que estos profesionales han sufrido en los diferentes sitios en los que trabajan. El proyecto surgido durante los tediosos meses de la pandemia ha fructificado y se prepara ya una tercera entrega de la serie debido a la gran participación de arqueólogos nacionales y de otras partes del continente a los que poder compartir estas experiencias extracurriculares los ha entusiasmado. La calidad de los textos no es nada mala y al ser fuentes primarias los relatos resultan interesantes y nos llevan a las mismas reflexiones, sin sesgo de los investigadores: ¿Qué demonios sucedió ahí?



Hay una novela que resalta entre lo que leí por su frescura, imaginación, erotismo. La jauría errante de los recuerdos de Mercedes Rodríguez Abascal, es una opera prima que vale mucho la pena leer, más allá de los lugares comunes actuales de la violencia y esoterismo que trabajan muchas de las escritoras del continente, la novela de Rodríguez Abascal es una novela sui generis, que emociona, divierte y nos deja un grato regusto tras cerrar la contratapa.

La lista podría ser más larga e incluir algunos cuentos que leí durante estos doce meses como las dos aterradoras ficciones: Subasta de María Fernanda Ampuero, editado en esa colección demagoga y en ocasiones doctrinaria que es Vientos del pueblo del Fondo de Cultura Económica. Una historia del terror real, la violencia y el crimen organizado que se vive en toda América Latina y Sabes de que va la historia del danés Thomas Olde Heuvelt, uno de los grandes escritores de literatura fantástica en la edición digital de Tor.com, una historia que da una vuelta de tuerca a una de las historias lugar común en el mundo paranormal de todos los países acerca.

Quedaron libros en el estante y en el Kindle con la promesa de leerlos en este año que comienza.