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miércoles, 4 de diciembre de 2019

Las Buenas Profecías.



Entre los estrenos de Amazon Prime en 2019 hay una miniserie muy divertida, muy bien producida y muy optimista.

Armando Enríquez Vázquez

Entre los estrenos de Amazon Prime en 2019 hay una miniserie muy divertida, muy bien producida y muy optimista en tiempos donde todas las series son catastróficas y oscuras, que no por esto deja de ser una serie escatológica, se llama Good Omens.
Basada en la novela homónima publicada en 1990, escrita en colaboración entre Neil Gaiman y Tery Pratchett, Good Omens es una inteligente historia acerca de la amistad, el egoísmo, el libre albedrío, la familia y esa extraña fuerza que lo mueve todo llamada amor, estos temas tan humanos se encuentran entre ángeles, arcángeles, demonios, brujas y cazadores de brujas. La miniserie consta de seis capítulos, lo que anima a verla.
La historia se centra en Crowley (David Tennant), el demonio que transformado en serpiente se encargó de tentar a Eva ofreciéndole el fruto prohibido del árbol de conocimiento y Aziraphael (Michael Sheen), encargado de cuidar la puerta de Oriente del jardín del Edén. Estos dos personajes que a lo largo de la historia de la humanidad mantendrán una relación amable entre ellos, a pesar de saberse miembros de bandos adversarios que habrán de pelear entre ellos en el final de los tiempos de manera inevitable, son asignados para asegurarse que el anticristo llegue o no a las personas correctas que habrán de criarlo para desatar el apocalipsis.
Como en la famosa película de 1976 The Omen y a manera de referencia, el bebé debe caer en el seno de una familia de diplomáticos norteamericanos y Crowley es el encargado de entregar al anticristo a un grupo de monjas satánicas que operan el pequeño hospital donde habrá de nacer el hijo del embajador. Gracias a una serie de infortunados sucesos todo sale mal, aunque ni Aziraphael, ni Crowley se percaten de ello. Otra referencia a la película dirigida por Richard Donner, sucede en la secuencia del nacimiento y sustitución del bebé por las monjas de la orden de las parlanchinas satánicas, cuando una de ellas sugiere a la esposa del embajador norteamericano bautizar al bebé con el nombre de Demian, algo que ella rechaza por que el apellido Dowling no combina con el nombre de Demian. Los problemas reales iniciaran once años después cuando el apocalipsis debe suceder, cuando el perro del Infierno debe encontrar a su amo, el anticristo. Pero ni el perro, ni el anticristo están en el lugar correcto. Tanto Crowley como Aziraphael presentes en el cumpleaños del hijo del embajador se dan cuenta de que algo anda mal. Los mismo sucede en las fuerzas del Cielo comandadas por Gabriel y del infierno cuyo comandante es Belcebú. Aunado a Crowley, Aziraphael, ángeles y demonios hay que añadir una joven bruja; Anathema Device (Adria Arjona), heredera de la famosa bruja Agnes Nutter que escribió un perdido libro de profecías donde se encuentra esta historia del Apocalipsis y que Anathema intenta descifrar para evitar que el Armagedón suceda.
Así como un par de cazadores de brujas; uno que cuida la tradición de este empleo Shadwell (Michael McKean) y un joven de nombre Newton (Jack Whitehall) y que es un desastre con la tecnología, descendiente de uno de los cazadores de brujas más famosos; Adulterio Pulsifer, quien a su vez fue el encargado de quemar a Agnes Nutter quien a manera de terrorista de medio oriente se encarga de subir a la hoguera cargada de dinamita y clavos para acabar con el pueblo al que ha ayudado y la acusa de bruja.
 Además, están los cuatro jinetes del apocalipsis que son convocados a partir de objetos que les entrega un hombre de un servicio de mensajería tipo DHL, que hace las entregas el mismo a lo largo y ancho del mundo. Good Omens es una gran comedia negra, que incluye entre su reparto a Miranda Richardson, como una vieja prostituta; Madam Tracy vecina del viejo cazador de brujas, Jon Hamm en el papel del Arcángel Gabriel, la pequeña participación de Benedict Cumberbatch como Satanás y Frances McDormand como la voz de Dios que narra la serie.
Las actuaciones de David Tennant y Michael Sheen sostienen la serie y la hacen entrañable. Crowley, el rockstar que, miente en sus reportes al infierno lo que sin que él se lo proponga lo convierte en consentido del sistema, Crowley no pierde la oportunidad para querer tentar Aziraphael, quien nunca cae en las trampas de Crowley, además de tener una actitud de niño ingenuo y recto que lo lleva a hacer el bien, aunque esto repercuta en su imagen frente a la jerarquía celestial; por ejemplo al descubrirse que ha perdido espada flamígera desde los tiempos del Jardín del Edén. En los seis mil años que estos dos personajes han rondado entre los humanos protegiéndolos o tentándolos han desarrollado sin que sus superiores lo sepan una especie de complicidad amistosa. En los dos existe un poco de los atributos que le pertenecen al otro y que al final es lo que en el fondo los lleva a tomar la decisión de intentar impedir el fin del mundo y aceptar las consecuencias que este acto de rebeldía implica.
La miniserie es muy entretenida a la manera de las grandes comedias de la literatura y de la televisión inglesa. Neil Gaiman ya se ha manifestado en contra de una segunda temporada que sólo surgiría de la ambición de los productores, quienes como con otras extraordinarias series; Strangers Things, 13 Reasons Why, Santa Clarita’s Diet, por poner tres ejemplos muy claros, al hacer temporadas sin ton ni son sólo han logrado que las series se vuelvan totalmente olvidables. Good Omens es una miniserie, un divertimento con el que uno realmente disfruta el fenómeno de una buena adaptación y muy buenas actuaciones, sin otra pretensión que la de entretener.

publicado en roastbrief.com.mx el 5 de agosto de 2019
imagen Amazon Prime. 

miércoles, 9 de mayo de 2018

El fin del mundo es personal.



Nada es más importante que nuestra individualidad, nuestra forma de ser y de pensar y en los adolescentes esa rebeldía, melodramática a veces que los lleva a imaginar el fin del mundo
Armando Enríquez Vázquez


A lo largo de la vida hemos vivido más de una vez el fin del mundo, ya sea porque las profecías no suceden cuando muchos seres humanos creen que van a suceder en una mezcla de catastrofismo, matemáticas mal aplicadas y falso optimismo, ya sea porque todo a nuestro alrededor se derrumba creando un apocalipsis individual, pero de igual magnitud en el ámbito personal que si un enorme meteorito cayera en el Golfo de México, o al menos eso pensamos.
La adolescencia es sin duda una verdadera porquería para miles de jóvenes en todo el mundo y en diferentes artes se ha reflexionado sobre esa etapa de la vida llena ansiedad y de un sentido de estar todo el tiempo en el lugar equivocado. Desde Holden Caulfield el personaje de la extraordinaria novela de J. D. Salinger, El Guardián en el Centeno, hasta películas como Tenemos que hablar de Kevin, o Elefante de Gus van Sant que retratan adolescentes extremos que solo entienden la violencia como respuesta al mundo, la adolescencia es abordada como una etapa que en realidad es una dolorosa confrontación de la imaginación desbordada con el mundo, llegando en el caso de los últimos ejemplos una violenta respuesta de evasión e intento de control de la realidad. La nueva serie de Netflix The End of the F*** World no es simplemente una historia más sobre la adolescencia, es una divertida, gratificante y muy desconsolada historia que vale la pena verse. La serie narra de manera brillante, llena de un ácido humor negro y cientos de sarcasmos un momento crucial en la vida de James y Alyssa, dos personajes en el límite entre la marginación y la propia autosegregación.
Basada en una novela gráfica norteamericana del mismo nombre creada por Charles Forsman, un hombre nacido en 1982 en Pensilvania en Estados Unidos y realizada por la cadena inglesa Channel 4 para Netflix, The End of the F*** World cuenta el encuentro y descubrimiento del mundo por parte de James (Alex Lawther), quien compulsivamente cree que su futuro es convertirse en un asesino serial y de Alyssa (Jessica Barden) impulsiva, ególatra, con ganas de comerse al mundo y sus mediocres habitantes, pero terriblemente sola.
Cada uno, desde su egoísmo, cree que utiliza al otro para sus propios fines. Alyssa se aprovecha de la anestesiada voluntad de James para tratar de llegar al paraíso terrenal que representa su padre que ha estado ausente a lo largo de toda su vida, mientras que James piensa en Alyssa como el conejillo de indias que será primera víctima humana. A lo largo de todo tipo de situaciones limites y de experimentación ambos adolescentes descubrirán que la vida es más poderosa de lo que habían imaginado y en su caída libre a la conciencia de lo que realmente son y lo que los rodea, descubren la elemental necesidad que uno tiene del otro y viceversa.
Historia de adolescentes muy adolescentes, The End of the F*** World, nos obliga a plantearnos, de igual forma, las responsabilidades reales que como generación de padres hemos olvidado. Desde la autocomplacencia en nuestra forma de actuar, la permisividad con la que maleducamos hasta las formas absurdas con las que pretendemos ocultar la verdad por no dañar a los más pequeños.
Como en canción de Sabina, llega la vida y devora a James y Alyssa, las fantasías que han creado en sus mentes demuestran ser eso, nada más fantasías. La honestidad con la que creen enfrentar y resolver sus vidas resulta demasiado ingenua frente a la violencia de los clásicos personajes que saltan en la serie, un asesino serial verdadero, una policía lesbiana nada empática y demasiado pragmática y deshumanizada, interpretada por Wunmi Mosaku, la misma actriz que interpreta a otra policía fría y realmente dura en la extraordinaria serie Fearless.
A diferencia de 13 Reasons Why, The End of the F*** World, no se trata de una venganza, ni de la exposición de una victima que se victimiza a sí misma, no es un denunciar a un mundo que no entiende al denunciante, no es una obra de culpabilidades.
The End of the F*** World, es una obra poética acerca de la belleza que hay en la vida, del amor y lo único e irrepetible de cada uno de nosotros y de las relaciones que formamos con diferentes personas, así como de la dificultad de comprender todo esto, de las salidas fáciles, de los pretextos y las conchas defensivas que como adolescentes creamos para sentirnos seguros.
El descubrimiento de que la belleza nada o muy poco tiene que ver con la bondad. Que la bondad nada tiene que ver con las buenas intenciones y que de estas últimas como dice el dicho esta pavimentado el camino al infierno, son subtemas inherentes a la trama principal. Netflix nos demuestra una vez más que está muy lejos de ser Disney, que los personajes de sus series son reales, como nos gusta ver y ser vistos.



A pesar de los descubrimientos y experimentos de los dos adolescentes, The End of the F*** World nada tiene que ver con el sexo, no es el lugar común de sexo y sangre como muchas otras historias mediocres, y aunque la pequeña muerte o la muerte chiquita esa metáfora del orgasmo no llegue a James y Alysa, la tragedia que ellos viven en su desaforada carrera a ninguna parte los fundirá de una manera mucho más definitiva uno con el otro, demostrándoles la fortaleza incorruptible del compromiso que existe entre ellos dos, ingenuos e intolerantes como lo son, y que cuando el mundo termina, por lo general no para todos, si no que la mayoría de las veces el p*** fin del mundo es asunto terriblemente personal.


publicado en roastbrief.com.mx el 15 de enero de 2018
Imagen; Netflix

lunes, 31 de diciembre de 2012

2013



Años pares, años de males. Años nones, años de dones. Versa un viejo adagio español. 2012 y el apocalípsis se acabaron. Lo que viene de frente es la reconstrucción de un mundo destruido.

Armando Enríquez Vázquez

El año nuevo  está ya frente a nosotros y muchos se aprestan a llenar de propósitos vanos y lugares comunes, como lo hacen cada año, el inicio del nuevo ciclo de traslación de nuestro planeta alrededor del Sol. Caprichoso la cifra; 365 días con casi seis horas. No dice nada así sola, pero es un año nuevo para todos, el ciclo donde veremos pasar de nuevo las cuatro estaciones. Hace un año teníamos frente a nosotros un año magullado, manoseado y dijo magullado por que ya hacía varios años que un grupo de optimistas y otro de mercaderes lo promocionaban como el año en el que veríamos el Fin del Mundo, una vez más, y por si no fuera suficiente el regreso del PRI al gobierno de nuestro país que estaba cantado ya también. Conforme fueron pasando los días le fueron bajando al tono apocalíptico por uno más “amigable”; el fin de una Era. Pero libros, series de televisión, películas y algunos empecinados optimistas y charlatanes lo querían seguir viendo como del Fin del Mundo. Ni El Vaticano, ni los canales amarillistas de la televisión abierta mexicana se escaparon de caer en el juego. Pero volviendo a lo importante  el año tenía antes de estrenarlo uno o muchos “spoilers”.  Era esa fruta ya feíta que el marchante del mercado nos mete como gol. Año de males al final de cuentas.
Hoy en cambio estamos frente a un año del que aun nadie nos predispone a nada. Podemos como al principio de cada ciclo especular, y hacer predicciones. Voltear a los astros y pensar en que nuestro signo zodiacal ya tiene predestinada la ruta que debemos seguir los próximos doce meses. Podemos, ser ilusos y bienintencionados, y poner todas nuestras buenas intenciones en ello, pero dudo que aun así este vaya a ser el año que se colapsen todos los gobiernos y se acabe la narcoguerra.
Dicen por ahí que muchas veces uno no escoge el camino, pero lo que sí se puede hacer es decidir como transitarlo. Creo que esa es la mejor propuesta para el 2013.
Propongo hacer un ejercicio mental para iniciar el año. Supongamos que el mundo terminó el pasado 21 de Diciembre pasado y  en 2013 sólo nos queda reconstruir las ruinas, hagamos nuestro propio mapa de ruta y tracemos el camino a seguir durante los próximos 12 meses. Basados en nuestro libre albedrio y la capacidad que tenemos para reinventarnos en negativo, desde las excusas, los chantajes y las victimizaciones que tanto nos gustan como seres humanos y más como mexicanos. Esta vez aprovechemos el apocalipsis que acaba de pasar para volvernos proactivos, creativos, constructores y voy a dejar de lado las ideas maniqueas del buen ciudadano, el gran país el futuro de todos los mexicanos y de toda la humanidad, que otros se ocupen de esas tonterías que para eso les pagamos. No, hagámoslo desde es punto único y egoístas de nosotros mismos y cuando muchos de los tres o cuatro que nos rodean. Al final de cuentas es un año de dones o ¿no?

Publicado en blureport.com.mx el 28 de Diciembre de 2012
Imagen: myamazingpeople.com

lunes, 30 de mayo de 2011

Survivor

El fin del mundo pasó una vez más, ya tenemos nuevas fechas y sobreviviremos de nuevo como lo hacemos a otros fines del mundo más personales, más devastadores.


Armando Enríquez Vázquez


El pasado 21 de Mayo una vez más se acabó el mundo. Lo sobrevivimos otra vez. Harold Camping, un pastor protestante y conductor de radio, quien en base a su interpretación predijo el pasado día del juicio final, ya salió a decir que él no es muy bueno, ni para la interpretación ni para las matemáticas, al revisar sus cálculos se dio cuenta de que había fallado por tan sólo cinco meses y el verdadero fin del mundo será el 21 de Octubre de este año. Lastima por los que se gastaron sus ahorros el día 20.

A lo largo de casi cincuenta años de vida he sobrevivido a varios fines del mundo. El primero que recuerdo fue en 1982, cuando la alineación de los, entonces, nueve planetas del sistema solar, Plutón fue degradado hace unos años, sería causante de una fuerza de atracción entre ellos que colapsaría no sólo a la Tierra si no a todo el sistema solar.

Los creadores de esta teoría “científica” fueron dos astrofísicos; John Gribben y Esteban Plageman, incluso publicaron un libro llamado “El efecto Júpiter”. Recuerdo bien que para esa fecha se anuncio un concierto nocturno, ¿Jorge Reyes?, tal vez o alguien similar en el Espacio Escultórico en Ciudad Universitaria, el concierto no se llevó a cabo, nunca se dieron razones, pero me imagino que algo tuvo que ver el hecho de una concentración masiva de gente en el lugar. Si el mundo se acababa; sería uno de los peores focos de infecciones de la Ciudad para los sobrevivientes. Si no; papeles, botellas y cosas peores que alguien tendría que limpiar, eso sin contar el saltó en el aumento de la población de la ciudad nueve meses después.

Sin embargo he descubierto que esa no fue la primera vez que sobreviví al fin del mundo, al parecer la primera fue en 1975, cuando los Testigos de Jehová habían anunciado el fin del mundo, claro, prueba superada y los testigos como Harold Camping regresaron a la interpretación y los cálculos, claro ellos erraron peor que Camping, su nueva fecha es el año 2034.

Pareciera que la religión y las matemáticas no son compatibles, una extensión de la vieja discusión entre evolucionistas y creacionistas llevada al campo del fin del mundo. Pero, además de los astrofísicos que calcularon mal el resultado de la fuerza de gravedad con la alineación de los planetas, sobrevivimos el fin del mundo tecnológico. El famoso “Y2K”. Tal vez porque como incrédulos del siglo XXI es más factible para nosotros una falla de origen humano que la ira de Dios, el mundo se preparó para un Apocalipsis cibernético, recuerdo haber pasado buen parte de ese 31 de Diciembre produciendo una teleconferencia para ASSA, en espera de la caída de algún avión. Sobreviví de nuevo y la ciencia tan pura y llena de fe como la religión volvió a fallar.

Pero antes había habido por los menos tres finales más del mundo en occidente y uno en oriente. En 1988 un tal Hal Lindsey vaticinó que con el cuarenta aniversario de la fundación del estado israelí, llegaría el fin del mundo. Sobreviví. En 1990 Elizabeth Claire Prophet, quién se creía la reencarnación de Nefertiti, la reina Isabel I de Inglaterra, María Antonieta y Lady Godiva, y fundadora de la Iglesia de Universal y Triunfante predijo el fin del mundo por una guerra nuclear. Sobreviví.

Recuerdo el hecho más no el año, a la mitad de los noventa, justo mientras el fin del mundo ocurría en Rwanda, un religioso cristiano coreano profetizó el fin del mundo, éste sí sabía de matemáticas, sobre todo de finanzas, así que pidió a sus seguidores desahacerse de sus bienes materiales y dejarlos a nombre de la Iglesia o entregárselos a él directamente y luego les pidió suicidarse. Obviamente, no pudo disfrutar del paraíso terrenal pues la justicia cayó sobre él. El y su esposa se habían allegado más 30 millones de dólares de sus seguidores.

Otro caso curioso fue el protagonizado en San Diego por Marshall Applewhite y los seguidores de su secta “La puerta del cielo” quienes creían que el paso del cometa Hale-Bopp traería consigo el fin del mundo, por lo que tuvieron que suicidarse todos, afortunadamente tras el cometa venía una nave espacial que llevaría sus almas a otro planeta donde gozarían de la gloria celestial. Un fin del mundo digno de los “Expedientes X” o de “Fringe”.

Sin ser consciente de ninguno de los dos sobreviví ambos.

Me pregunto sí uno anuncia el fin del mundo y éste no sucede que hace uno con su vida. Nada que uno diga volverá a ser confiable. Los pastores y líderes religiosos siempre tendrán un pretexto; “Perdón no sabemos sumar o restar o las dos cosas al mismo tiempo” o “Dios no quiso destrozar su hermosa creación y nos hizo una prueba de último momento y la pasamos”. En el caso de Gribben o Plageman, que universidad los contratará para dar clases, Los veo en Las Vegas y entre tanto pecador reparten trípticos con el titular: “Arrepiéntete”, anunciando, ya sin fechas claro, que el fin está cerca.

Hoy tenemos dos fechas próximas para el Apocalipsis, el 21 de Octubre según Camping y el 21 de Diciembre del 2012, según algunos que dijeron los mayas.

En la literatura y las películas siempre hay sobrevivientes al cataclismo que narran el fin de los días como los conocemos. Estos sobrevivientes siempre tienen presente que el mundo como lo conocieron es un lugar al que no se puede regresar, que está perdido y las nuevas condiciones son totalmente extrañas a él. Pero hasta el momento somos muchos como para poder romper con la vulgar cotidianidad y nadie ha narrado nada.

Yo creo en el fin del mundo. ¿Cuándo sucederá? Sucede a veces. El divorcio, en la muerte de un ser querido, en un rompimiento amoroso, nuestro mundo se colapsa y por un tiempo mientras contemplamos la ruinas, lo que quedó que nunca volverá a ser, sentimos que el mundo, al menos en parte, se ha terminado . Hay quienes sobreviven, otros a veces prefieren morir ante el hecho. Cuando hace más de doce años me avisaron de la muerte de uno de mis mejores amigos, me quedé toda la tarde y parte de la noche en mi oficina en el mismo lugar. Cuando me divorcie contemplé las ruinas por un tiempo y después seguí adelante.

Cuando alguien habla sobre el fin del mundo, suelo contestar; “Y después de que haya pasado, los voy a extrañar a todos”. Mayo ha sido apocalíptico en muchos sentidos. Parece que, una vez más, lo sobreviviré… y como siempre los extraño a todos.



Publicado el 30 de Mayo de 2011 en blureport.com.mx

martes, 17 de agosto de 2010

El mundo se va a acabar

Por Armando Enríquez Vázquez

Según las últimas declaraciones del brillante científico inglés, Stephen
Hawking, debemos plantearnos el futuro de la humanidad fuera y lejos de
nuestro planeta. De otra forma la humanidad podría desaparecer. Habría que
reflexionar si no es esto lo mejor.


Según el científico inglés Stephen Hawking en declaraciones aparecidas esta
semana en el sitio web Big Think (bigthink.com) el hombre debe encontrar
en los próximos cien años un planeta o planetas para colonizar si no quiere
desaparecer. Nuestro planeta, de acuerdo a Hawking, no aguantará más
allá de ese tiempo para volverse inhabitable, Además, a lo largo de nuestra
historia los seres humanos hemos enfrentado varias crisis catastróficas y sí,
seguimos existiendo es gracias más a la casualidad que a otra cosa, dice
Hawking.

“Estamos entrando en una etapa muy difícil de nuestra existencia, como
especie; el incremento de la población y el uso inmoderado de los recursos
naturales, son fenómenos que crecen de manera exponencial, a eso hay que
sumarle la capacidad que tenemos para cambiar nuestro medio ambiente
para bien o para mal. Afortunadamente nuestra información genética aún
contiene los instintos agresivos y egoístas que nos han permitido sobrevivir a
lo largo de nuestra historia. Será muy difícil evitar catástrofes en los próximos
cien años, por no mencionar los próximos mil o millón de años. Nuestra
supervivencia, entonces, radica en la capacidad que tengamos de ver hacia
el Espacio Exterior y ya no más en el planeta Tierra. Hemos logrado cosas
maravillosas como especie en los últimos cientos de años, pero sí queremos
seguir por ese camino tenemos que mirar hacia el Espacio Exterior. Nuestro
futuro es el Espacio. Por eso, estoy a favor de los vuelos tripulados por seres
humanos”.

“La Humanidad no debe tener todos los huevos en una sola canasta, o
un solo planeta. Esperemos que podamos evitar dejar caer la canasta
hasta que hayamos repartido bien el contenido” Dijo el científico inglés. “Sí
somos los únicos seres inteligentes de la Galaxia, debemos asegurarnos
de sobrevivir”. La pregunta es ¿Para qué? ¿Para destruir otros planetas?

Las declaraciones de Hawking parecerían confirmar por qué a últimas
fechas la carrera espacial ha vuelto a retomar cierto auge. Por qué la
búsqueda de agua tanto en Marte como en la Luna. Por que lo chinos
quieren entrar en esta carrera. Porqué de acuerdo a diferentes programas
de National Geographic o Discovery Channel los científicos de la NASA
están preocupados por desarrollar las maquinas correctas para explotar la
riqueza mineral de Marte o la Luna. ¿Quién tiene la capacidad hoy en día de
lanzar cohetes al Espacio Exterior desde su territorio? Entre los países que
exitosamente han lanzado satélites se encuentran Rusia, Estados Unidos,
China, Japón, La Unión Europea, India, Irán, Ucrania. Se dice también que
Israel y Corea del Norte han lanzado satélites pero no se ha comprobado
nada.

Los chinos piensan lanzar un cohete que orbitará la Luna en Octubre de éste
año. Rumania y Estados Unidos harán lo propio el próximo año, mientras
que los chinos lanzarán una nave para orbitar Marte y los rusos investigarán
Fobos, una de las lunas marcianas. En 2012 los rusos y japoneses en
una misión conjunta alunizarán una nave. Durante la siguiente década la
investigación de diferentes cuerpos espaciales será una realidad. Después de
más de 40 años de la llegada del hombre a la luna regresaremos al Espacio.
Para 2020 la India piensa poner a los primeros hindúes en la Luna.

ç¿Son acaso las declaraciones de Hawking verdades de Perogrullo?
Para nada, lo que el astrofísico Inglés está haciendo es recordarnos que
estamos llevando a nuestro planeta al límite de sus capacidades y de sus
posibilidades. El desastre que hemos sufrido éste año en el Golfo de México
tiene consecuencias que hoy no son posibles de medir. Ni que decir con
los terribles incendios de bosques en las afueras de Moscú. El clima está
cambiando y con él la forma en que vivimos. El jueves de la semana pasada
un enorme Iceberg, cuatro veces el tamaño de la isla de Manhattan se
desprendió de Groenlandia. Uno de los peligros radica en que en su camino
podría encontrar plataformas petroleras, rutas navieras y ciudades costeñas,
y cualquier choque causaría desastres incalculables. ¿Cuántos años,
décadas costará al planeta revertir los daños que estas catástrofes están
causando? Entonces Hawking está en los cierto el aumento exponencial de
la población incrementará las posibilidades de estos incidentes y con ello la
posibilidad de producir uno que sea irreversible y plantee la extinción de la
raza humana.

Hace unos meses, el mismo Stephen Hawking declaró en una entrevista
que si existieran otras civilizaciones diferentes a la nuestra en el universo
deberíamos evitarla pues seguramente representaría una grave amenaza
para la nuestra. Si hacemos caso de los consejos del científico estamos,
entonces en el peor de los predicamentos; Obligados a salir de nuestro
planeta en busca de uno o varios nuevos hogares por un lado y por el otro
evitando a las civilizaciones extraterrestres que quizá también necesiten los
mismos o similares recursos que nosotros.

¿Hemos alcanzado un momento decisivo para nuestra civilización? A decir
de Stephen Hawking podríamos creer que así es. Cien años no es nada en el
tiempo. Las próximas dos generaciones deberán enfrentar todo aquello que
la ciencia ficción apocalíptica nos plantea; sobrepoblación, falta de alimentos,
de empleos, de generación de riqueza. Por un lado y por el otro llegar a otro
planeta y adaptarse a la atmosfera, el clima, la fauna nativa, si es que la hay
o, ¿Tendremos que llevar a nuestras especies domesticas con nosotros para
recrear la inhabitable Tierra?

Las teorías e ideas de Stephen Hawking nos proponen la reflexión. Nosotros
debemos también pensar, ¿Cuántos y cuáles seres humanos podrán
emprender esa colonización espacial?, ¿Quiénes serán los elegidos?, ¿Qué
países estarán listos para enviar a sus ciudadanos distinguidos en esa
aventura? O ¿Serán presidarios y escoria como cuando se colonizó América
y Australia? y ¿Quiénes serán los otros que tengan que sobrevivir y morir
en nuestra vieja y para entonces, hostil Tierra? ¿Es la estación espacial
que se construye en la órbita terrestre una especie de paso intermedio?
Las declaraciones de Hawking nos dejan llenos de preguntas que pudieran
parecer intrascendentes ante las situaciones que se desarrollan de manera
inmediata en nuestro planeta. Parece lejano el día que tengamos que
enfrentar la supervivencia de nuestra especie, pero una vez más cien años
no es mucho tiempo.

Publicado blureport.com.mx 17 de Agosto 2010