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lunes, 13 de abril de 2020

Kono Yasui la primera doctora en ciencia en Japón.



En la nación del Sol Naciente esta brillante mujer consiguió romper las barreras de género para convertirse en científica y al final fue reconocida por el imperio.

Armando Enríquez Vázquez

La historia de Kono Yasui es una historia de lo que hoy llamaríamos aprovechar la globalización, aunque sucedió hace un siglo en el Japón Imperial que era igual de machista que el resto del mundo.
Kono Yasui nació en la prefectura de Kagawa el 16 de febrero de 1880 en la prefectura de Kagawa. Hija de un empresario naviero y la mayor de nueve hermanos. Sus padres creían en la equidad e inculcaron a todos sus hijos a perseguir sus ambiciones y gustos a pesar de la sociedad tradicional japonesa que veía como otras culturas el papel de la mujer reducido a ser ama de casa y esposa.
A Kono Yasui le fue negada una educación básica en la que se incluyeran conocimientos matemáticos y científicos, pero gracias a su padre estas materias inexistentes en las escuelas para niñas, le fueron puestas en la mesa de su casa por su padre. Por su insistencia al finalizar la educación básica para mujeres, Kono ingresó a la Escuela Normal de la Prefectura de Kagawa, que había incluido a las mujeres en su matrícula gracias a la cambiante visión en esa parte de Japón, después pudo entrar a la Escuela Normal de Educación Superior para Mujeres de Tokyo que en 1890 había sido nombrada como una Universidad y que hoy se llama Universidad de Ochanomizu, mientras Kono Yasui estudiaba en esta escuela y antes de titularse se convirtió en la primera japonesa en publicar un artículo científico en aquel país.
Este articulo acerca del órgano de Weber en las carpas, marcó el inicio de muchas primeras cosas que Kono lograría en la historia de las mujeres en Japón y sobre todo de aquellas que buscaban incursionar en la ciencia. Al terminar su educación en la Normal de Tokyo, Kono intentó entrar a estudiar a alguna de las universidades imperiales de Japón, pero todas rechazaron su petición únicamente por el hecho de tratarse de una mujer. Incluso la Normal intercedió por la joven ante el Ministerio de Educación japonés para que éste liberar recursos económicos para que Kono pudiera estudiar en el extranjero ante la negativa de las instituciones educativas japonesas. En un principio el gobierno se negó a becar a la joven.
En el inter Kono Yasui había aceptado un puesto como profesor asistente en su alma mater en Tokyo, y a pesar de no tener ningún apoyo para llevar a cabo cualquier tipo de investigación Yasui no sólo se dedicó a investigar sobre las células de un helecho acuático que tiene el nombre científico de Salvinia natans, si no que publicó un artículo científico acerca de sus observaciones que tituló “Acerca del ciclo de vida de la Salvinia natans” en la revista inglesa Anales de Botánica. Lo que la convirtió en la primera japonesa en publicar un artículo de cualquier índole en una revista extranjera.
Mientras que el Ministerio de Educación únicamente aceptó la propuesta de becar a Kono Yasui, cuando el científico japonés Kenjiro Fuji intervinó a favor de Kono. Kono viajó a la Universidad de Chicago en 1914, el gobierno japonés sólo puso dos condiciones para la beca, la primera que Kono estudiara alguna materia dedicada a la economía familiar y la segunda que la joven no se casara nunca y dedicara su vida a la investigación y a pesar de que esto no parece haber algo que importara a Kono, si demuestra la mentalidad del gobierno japonés frente a la independencia y crecimiento de una mujer, que era visto como un atentado contra los valores clásicos de la sociedad y la familia.   
Dos años pasó Kono Yasui fuera de Japón estudiando en Chicago primero y después en Cambridge, en 1916 regresó a Tokio y se reincorporó a su alma mater y en 1919 se convirtió en la primera investigadora en recibir fondos gubernamentales para su investigación.
A lo largo de diez años se dedicó al estudio de los cambios en el tejido de la planta a nivel celular para su transformación en carbón. En 1927 publicó los resultados de estas investigaciones y recibió el grado de doctora por la Universidad Imperial de Tokio, otro logro que marcó el camino a las japonesas, pues fue la primera mujer en obtener un grado doctoral en Japón.
A lo largo de su vida Kono Yasui fue defensora de los derechos de las mujeres a dirigir sus vidas, a dedicarse a lo que les interesaba, curiosamente se negó a crear y formar parte de organismos de mujeres. Su argumento era que estos organismos únicamente fomentaban la separación entre mujeres y hombres que era algo que no tiene nada que ver con la equidad de género.
Kono Yasui murió en Tokio el 24 de marzo de 1971. A lo largo de su vida publicó 99 artículos científicos. Junto con la doctora Chika Kuroda, la segunda mujer en obtener un doctorado en ciencia en Japón, creó una beca para impulsar a jóvenes mujeres a estudiar ciencias naturales en aquel país. Yasui recibió en vida importantes distinciones del imperio japonés por su trabajo y colaboración a la ciencia japonesa.

imagen wikipedia.org

viernes, 31 de enero de 2020

Llegó Darwin a las ciudades.




En un interesante libro el investigador Menno Schilthuizen, nos habla sobre las ciudades como el nuevo hábitat ecosistema y un factor evolutivo muy importante: El hombre.

Armando Enríquez Vázquez

A finales de 2016 la BBC estrenó su serie de televisión Planet Earth II, el sexto y último capítulo de la serie está dedicado a las ciudades como un nuevo ecosistema, un nuevo hábitat para especies que se desarrollan también en ecosistemas naturales. Halcones peregrinos que viven y han aprendido a cazar en Nueva York remplazando la altura de los riscos por las antenas de los rascacielos, hienas en las afueras de los pueblos egipcios y monos en las ciudades de la India.
Las ciudades son un nuevo refugio para ciertas especies. En 2018 la editorial Picador, una editorial fundada en Inglaterra en 1972 hoy parte de McMillan, publicó el libro Darwin comes to Town del biólogo evolutivo Menno Schilthuizen. Un texto que nos habla de cómo la Jungla Urbana impulsa la evolución, como dice el subtitulo en la portada del libro.
Aunque en el libro no se habla de grandes depredadores como los leopardos en los cinturones de miseria de ciertas ciudades indias, lo que hace Schilthuizen a lo largo del libro es contarnos las diferentes formas en las que los seres humanos hemos y seguimos modificando de manera inconsciente y a veces consciente los ecosistemas locales a partir de la urbanización o de la introducción de especies exóticas que modifican el paisaje local. Cómo algunas de las especies agredidas por la invasión de los seres humanos se han adaptado y evolucionado, la forma en que especies introducidas por los seres humanos en hábitats que les son desconocidos y difieren de su normalidad han creado y formado colonias y conquistado estos nuevos habitats. Pero una de las cosas que nos marca Schilthuizen en su texto, es que aquella vieja fabula del ratón del campo y el ratón de la ciudad es una realidad en muchas de las especies que se han adaptado a las ciudades y las diferencias con sus similares en su hábitat natural.  
En el texto el autor marca la importancia acerca de reflexionar sobre nuestro papel como especie en la evolución. Los Homo sapiens somos la especie más destructora del planeta, esa ha sido una de las características de nuestro éxito para conquistar toda la superficie del planeta, somos la especie que ha modificado ecosistemas y el medio ambiente a voluntad y en nuestro beneficio. Hemos alterado la conducta de las especies a nuestro alrededor y hemos seleccionado a los que para nuestro beneficio consideramos los mejores, jugando con la genética de manera empírica en un principio, y científica en los últimos siglos, manipulado directamente la evolución de las especies. Es así como nacen la agricultura y la ganadería. Somos un verdadero factor de evolución, para bien o para mal, dependiendo del cristal con que lo vemos.
Pensar que durante siglos nuestro actuar sólo ha afectado a las especies que consideramos benéficas es una falacia. Los seres humanos somos la especie más destructora sobre la faz del planeta y con nuestras acciones hemos acabado con la mayor parte de las especies con las que hemos convivido; acciones, que sólo desde hace unas décadas se consideran, nocivas para el balance de la Naturaleza, además de ser una conducta egoísta, lo que Schilthuizen nos demuestra en su libro, es que más allá del egocentrismo de los Homo sapiens existen especies de animales y plantas capaces de adaptarse a las condiciones que la comodidad y el desarrollo de los humanos les imponemos de manera irreflexiva y soberbia.
Los seres humanos no sólo hemos creado un solo hábitat; la ciudad. Dentro de la misma ciudad y las zonas metropolitanas que las rodean hemos formado islas verdes; parques, jardines, en las que ciertas características de los miembros una misma especie, ejemplo los ratones neoyorquinos de los que se habla en el libro, difieren de los ejemplares de la misma especie a unos cuantos kilómetros, cientos de metros, a cuadras de distancia existentes entre ellos.
Hemos modificado el paisaje que nos rodea en los últimos cien años de manera más dramática y veloz que nunca antes, los motores de combustión interna, la luz eléctrica, han provocado cambios que afectan a los animales, el calor de la ciudad resulta atractivo para muchas especies, las luces de edificios y espectaculares han alterado la conducta de otras, el vidrio en las fachadas de los altos edificios son una trampa para las aves.
Plantas y animales llevados a zonas en las que no existen sus depredadores naturales florecen para convertirse en plagas que acaban con fauna y flora nativa. Las fábricas de la revolución industrial afectaron en la genética de las polillas inglesas, con el tiempo las políticas de aire limpio volvieron a afectar de manera genética de las polillas. Los comportamientos humanos han llevado a los animales a enfrentar nuevos retos; abrir botellas de leche, alimentarse de sobras de comida rápida, reproducirse con mayor frecuencia, acercarse más de lo que hacen los miembros de su especie que habitan en zonas naturales, donde la población humana es mucho menor.
Incluso en el desfile de científicos y estudios a lo largo y ancho del mundo, que tiene el libro, por ser chilango me llamó mucho la atención la mención que el escritor holandés, hace de una científica de la UNAM, Montserrat Suárez Rodriguez, que estudió a los gorriones de la zona de las llamadas islas de la Universidad, que han integrado a la construcción de sus nidos las colillas de cigarros de los estudiantes y paseantes de esa zona de la máxima casa de estudios, por las características antibióticas que presentan para ciertos parásitos comunes a los nidos y no sólo como un material más de construcción.
El libro no habla de manera entusiasta porque al final es más lo que se ha perdido, lo que hemos destruido, pero no por eso el autor deja de maravillarse en como las especies se adaptan como las llamadas sexuales de ciertas aves son más altas en las ciudades donde tiene que competir con el ruido normal de la metrópoli que en el campo o los bosques. Darwin Comes to Town, nos obliga a ver la naturaleza de la ciudad de una manera diferente y a ser capaces de entrever el papel que con nuestro granito de arena para bien o para mal jugamos en los microecositemas en los que están ubicadas nuestras comunidades.    

lunes, 12 de agosto de 2019

La ciencia que ofende.




La diferencia básica entre un político y un científico es que mientras el primero pretende la gloria vana, el segundo va en persecución de la verdad.

Armando Enríquez Vázquez

Acabó de ver la serie de HBO Chernobyl, tras dar su testimonio en el juicio a los tres responsables del accidente nuclear el científico Valeri Legásov es arrestado por la KGB y el director de la misma le da un discurso acerca de la nula importancia de los científicos frente al “glorioso” lugar que la historia le tiene asignado a los políticos. De cómo son los políticos no sólo los verdaderos protagonistas del devenir humano, si no quienes con su burocrático dedo flamígero señalan a quienes deben ser recordados por la historia. En la mayoría de los casos esta premisa es clara y cierta hasta cierto punto, porque la historia es escrita por los vencedores. Pero en otros la verdad prevalece y con el tiempo, como en el caso de Galileo, hasta la Iglesia Católica, creadora de la Santa Inquisición, pide perdón frente a las evidencias innegables de su arrogancia.
En la historia reciente de México nunca nos habíamos acercado tanto a una época de oscurantismo y fanatismo de manera tan clara como hoy. La visión maniquea de Andrés Manuel López Obrador acerca de la ciencia y los científicos, es parte de su maquiavélica y melodramática manera de gobernar dividiendo a un México de por sí dividido. Sólo la mente de un fanático religioso puede menospreciar a la Ciencia de la manera en la que el líder de la 4T y presidente de México lo hace.
Como lo he escrito en otras ocasiones la ciencia es un motor de desarrollo y generador de riqueza importante, pero su gran pecado es que nunca ha obedecido las reglas dictatoriales de los ignorantes gobiernos totalitarios.
El presidente que admira a los pueblos latinoamericanos y en especial a los que se autonombran de izquierda como las dictaduras venezolana y cubana, debería aprender una cosa de la segunda, el desarrollo de la ciencia propia y en especial de la medicina cubana. La medicina en Cuba es punta de lanza a nivel mundial, minimizada y vituperada por las grandes farmacéuticas y sus intereses imperialistas. A diferencia de la isla caribeña que carece de materia prima y de insumos, que ha sobrevivido muchas veces gracias a los rublos primero de la Unión Soviética y hoy de Rusia, así como de muchos políticos corruptos mexicanos con intereses en la isla, México es un país extenso con diferentes ecosistemas y una importante reserva de recursos renovables y no renovables que en las manos de investigadores y científicos médicos, industriales y de todo tipo pueden ser una de las bases del desarrollo que tanto pretende, al menos en sus demagógicos discursos, Andrés Manuel López Obrador.
Una vez más la semana pasada el presidente se refirió de la manera más despectiva al trabajo científico, con el odio que desde su personal ignorancia le da que otros sepan más que él. De esa misma manera descalificó a los economistas y en muchas de sus razones puede tener razón cuando durante muchos sexenios se promovió la idea de la macro economía sobre la de la economía del país y el bienestar de los mexicanos. Pero las acciones y la corrupción que hasta el momento hemos visto en el gobierno de López Obrador no muestran un gran cambio.
Lo único que le interesa a la administración de Morena es restringir libertades, crear estructuras partidarias que acaben con la individualidad y sobre todo mantener la pobreza en toda la nación, para mantener el clientelismo. La titular del CONACYT es uno de los principales ejemplos de la guerra contra la ciencia y los científicos mexicanos. María Elena Álvarez Buylla, una burócrata que vivió a expensas de la UNAM, una mediocre funcionaria pública servil hasta la náusea con quienes la pusieron en el puesto y que parece desconocer la importancia de la ciencia. Su perfil y sus acciones la muestran como la clásica represora mediocre al servicio de sus amos. A lo largo de seis meses únicamente se ha dedicado denostar y atacar a sus supuestos “colegas” científicos, tal y como, aunque aún sin llegar a los juicios represores, por fortuna, como lo hizo la Unión Soviética con los chivos expiatorios a los que juzgó por un problema que tenía su origen una misera política burocrática y en la corrupción de una nación que se llamaba de izquierda y progresista y que lo único que lo largo de su historia supo hacer de manera metódica fue acabar con su población a partir de políticas dictatoriales y racistas.
La comunidad científica se ha manifestado en contra de la visión minimalista del presidente y su achichincle en CONACYT, y ha solicitado reunirse con él. Desgraciadamente con la soberbia y arrogancia que caracterizan al primer mandatario les ha negado audiencia. Sólo los acusa con todos los adjetivos peyorativo que son su arsenal oratorio. La negación acerca de la validez e importancia de la ciencia es sólo una patética extensión de la Santa Inquisición.
 Eppur si mouve…



lunes, 8 de julio de 2019

La ciencia necesita dinero, aunque le pese a la 4T



La directora de CONACYT parece ignorar que la ecuación más importante en la investigación científica sana de un país requiere de academia, gobierno e iniciativa privada.


Armando Enríquez Vázquez

Está muy bien que el presidente piense que nadie debe ganar sueldos onerosos, que nadie gane más que él es algo muy cuestionable. Lo que resulta inaceptable es que una mujer que hasta ahora sólo ha mostrado una mentalidad conformista y ridícula, más preocupada por comer bien que por administrar su despacho de manera óptima, como es la directora de CONACYT, Elena Álvarez-Buylla pretenda que ni siquiera la IP invierta en los centros de investigación del Estado Mexicano pretextando que esto impacta de manera positiva en los sueldos de los investigadores y según su pequeño cerebro; esto hace que los investigadores tengan un doble salario.
La directora de CONACYT parece ignorar que la ecuación más importante en la investigación científica sana de un país requiere de academia, gobierno e iniciativa privada, de otra manera la iniciativa privada que de todas maneras necesita investigación, desarrollará las investigaciones que le interesan como empresa y los beneficios que conlleva una investigación conjunta se perderán para las empresas públicas, pues las empresas privadas se quedaran con todas las ganancias económicas, pero más importantes de conocimiento, resultado de sus investigaciones. En el caso de las empresas transnacionales esa investigación se desarrollará en países que apoyen y fomenten esta actividad ganando de esta manera tanto económica, como en desarrollo científico y a las que las palabras de la mediocre funcionaria tienen sin cuidado.
Ese know how que queda en las instituciones públicas y ayuda a desarrollar otras investigaciones que impactan en políticas públicas, en patentes que se manifiestan económicamente en las arcas del gobierno, en el desarrollo de nuevos investigadores, en un diálogo científico nacional e internacional que retroalimente a investigadores y científicos, se perderá si la idea de la supuesta científica se materializa.
En el caso más inmediato, si el gobierno del presidente López Obrador no está interesado en fomentar la ciencia y la investigación, la participación de la iniciativa privada puede ayudar a conservar empleos, algo que a nivel nacional tampoco parece interesar al presidente, y mantener los centros de CONACYT a lo largo y ancho del país, algo que no le interesa conservar ni a él, y mucho menos a la funcionaria gourmet.
Sí el presidente ha pedido a diferentes empresarios el apoyarlo en el desarrollo de la infraestructura necesaria en el país y a otros simplemente les otorga contratos sin licitación alguna, porque no habría de pedir ese mismo tipo de inversión y de ayuda para la investigación científica y el desarrollo de nuevos productos y patentes. Si a pesar de que construir un camino no tiene ninguna ciencia para López Obrador y aun así acaba de agradecer al empresario Carlos Slim por ayudarlo a construir caminos en Oaxaca. ¿Por qué no habría de pedir ese mismo tipo de inversión y de ayuda para la investigación científica y el desarrollo de nuevos productos y patentes? La ciencia que no es cualquier cosa, como debería saber la funcionaria que dirige el CONACYT, requiere de inversión, y ella que es científica debería hablar con el presidente para qué si él lo desconoce, ella pueda hacerlo ver la realidad. Tristemente el servilismo y el buen comer le gana a esta señora.
A diferencia de la inversión en un camino rural o de una carretera, la inversión en investigación científica representa una verdadera derrama económica para el Estado por diferentes lados. Está demostrado que menos patentes es igual a mayor pobreza, la dependencia tecnológica y científica aumenta. Países como Estados Unidos, China, son líderes en la obtención de patentes y su economía es fuerte.  
El peor enemigo de la ciencia en México no vive en Palacio Nacional, si no que sienta en la oficina de la dirección de CONACYT.

imagen: DeathToStock.com

lunes, 1 de julio de 2019

Transgénicos.




Una de los mayores fake news del siglo y de los últimos treinta años es todo lo que se dice y esparce de manera negativa acerca de los cultivos transgénicos.

Armando Enríquez Vázquez

Hace unos meses la senadora Jesusa Rodríguez, en la vida real directora teatral y empresaria cultural, subió un video maniqueo en el que personas de su compañía teatral disfrazadas de las figuras olmecas de la ofrenda 4 de La Venta sirven de escenografía para un discurso sesgado y mal informado, al final del performance aparecen dos personajes de tipo alienígena mientras ella habla a favor del maíz y en contra del maíz transgénico, lo único que realmente demostró la senadora fue su gran ignorancia acerca de lo que realmente es el maíz transgénico y las intenciones que tiene la señora para manipular a la opinión pública desde el poder que le otorga su escaño. La senadora como la mayoría de los funcionarios de la 4 T es ignorante en temas científicos porque de principio desprecia a la ciencia y se basa en las fobias y miedos sin sustento que organismos falaces como Greenpeace intentaron y continúan difundiendo en contra de los transgénicos basados exclusivamente en el problema real que representa el costo y las ganancias que generan de manera directa estos cultivos a empresas privadas, antes que, a los campesinos, lo que siempre tiene solución. Algo que sigue sin entender el gobierno que preside Andrés Manuel López Obrador; fomentar la ciencia y la investigación implica ganancias económicas. No se puede desechar la certeza de la ciencia por infundadas y quiméricas creencias y sospechas.
Afortunadamente para los mexicanos aún existen instituciones como el Colegio Nacional y como el Doctor Francisco G. Bolívar Zapata, miembro del Colegio Nacional, fundador del Centro de Investigación sobre Ingeniería Genética y Biotecnología de la UNAM, hoy Instituto de Biotecnología y, sin duda, uno de los más distinguidos científicos e investigadores de nuestro país en la materia, durante la década de los años setenta del siglo pasado fue parte de un grupo de científicos que trabajó en San Francisco, California y lograron a partir de ingeniería genética que un grupo de bacterias sintetizaran de manera transgénica diferentes proteínas humanas como insulina que producida de esta manera se utiliza en medicamentos para combatir la diabetes. El Colegio Nacional y el Doctor Bolívar Zapata ofrecen periódicamente a los mexicanos conferencias de divulgación científica sin costo, no videos maniqueos, acerca de las bondades de los transgénicos, el Doctor contestó preguntas del público en la más reciente a diferencia de lo mudo y soberbio que resulta un video en estos tiempos de las benditas redes sociales.
Bolívar Zapata explica de manera clara por qué es importante utilizar los transgénicos en nuestro país y sobre todo como lograr que independiente de los beneficios directos a la población y agricultores que este tipo de organismos implica, se logren en materia de investigación las patentes para que estas beneficien a mexicanos y a la economía del país.
Lo primero; los transgénicos lejos de afectar nuestra salud, son benéficos a la salud de manera directa para los agricultores y trabajadores agrícolas y también para los consumidores. La ingeniería genética ha logrado que algunas plantas sean resistentes a los insectos lo que impacta de manera directa en el uso de los tóxicos insecticidas que utiliza la agricultura el día de hoy con sustancias prohibidas en Europa como el Malatión que son cancerígenos y permanecen en la planta para desgracia de trabajadores agrícolas y consumidores y por los que debería estar preocupada la teatrera disfrazada de política.
En México está prohibida la producción de maíz y soja transgénicos, pero como resaltan muchas notas en los portales de diarios nacionales, los mexicanos de cualquier manera consumimos una gran cantidad de maíz y soja transgénicos, ya que hace muchos años dejamos de ser autosuficientes en la materia alimentaria y estos productos se importan de países que si permiten cosechar transgénicos. Entonces el discurso de la Senadora y del gobierno o de instituciones como Greenpeace resultan pura demagogia, algo de lo que ellos son conscientes y por lo tanto sólo sesgan la información para beneficio propio o político. El principal afectado de esta prohibición es el campesino que cada vez obtiene menos ganancias de su cosecha que es vulnerable a diferentes plagas de insectos, insectos que van desarrollando resistencia a los químicos, lo que obliga a un uso en mayor concentración del mismo y termina minando la salud de los campesinos. Eso sin contar la menor rentabilidad que esto provoca, algo que no es ignorado por los grupos en contra de los transgénicos pero que prefieren obviar. Desgraciadamente se convierten entonces en buhoneros de la pobreza.
A lo largo de más de 30 años de cultivos transgénicos no se ha reportado un solo caso de impacto negativo en la salud de trabajadores agrícolas o de consumidores, también los estudios de investigadores en ambientes controlados así lo demuestran. Pero sobre todo hay transgénicos que impactan de manera directa y benéfica en las políticas de salud de los países; el poder crear insulina a través de transgénicos ha beneficiado de manera importante a países como el nuestro donde la diabetes es sin duda una de las enfermedades más comunes y con altas repercusiones en el sistema de salud y económicas en el país. Lo mismo sucede con el interferón que se utiliza para combatir ciertos tipos de cáncer.
En México se cultiva algodón transgénico desde 1996 con excelentes resultados y nulo impacto negativo para los trabajadores agrícolas o los consumidores, este tipo de algodón ha permitido mejores cosechas y hasta antes de la llegada de la 4 T se esperaba recuperar la autosuficiencia en materia de algodón tanto para textiles, como para elaboración de aceite y como forraje en los próximos años, algo que no sucede en más de cuatro décadas. Incluso las proyecciones del año pasado pensaban que en unos años se podría exportar algodón, lo que beneficia de manera directa a la economía del país. Algo que no sucede, ni se espera que suceda con el maíz que se siembra en México y resulta cada vez más insuficiente para el consumo nacional y más contaminado por insecticidas, algo que la senadora y otros miembros de la legislatura morenistas están ocultando y que tiene un impacto directo en la salud de todos nosotros.
Otro investigador mexicano ejemplar en este campo es el Doctor Luis Rafael Herrera Estrella, actual Director del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad, que ha trabajado y ganado innumerables premios y reconocimientos a nivel mundial por sus aportaciones en el campo de los transgénicos y de las que escribiré en futuros textos.  
Existe en la actualidad una carta firmada por más de 140 ganadores del Premio Nobel apoyando a los transgénicos y denunciando a organizaciones falaces de ultraderecha como Greenpeace que obviamente ha protestado y acusado a los científicos de querer desprestigiarlos. Pero seamos claros en ese sentido Greenpeace no se apoya en ningún científico, ni en ninguna investigación seria, únicamente en una campaña que su directora Ayesha Imam, una socióloga que nada o poco sabe de ciencias exactas, apoya en fobias y dichos no comprobados, y aunque Greenpeace ha logrado a lo largo de las décadas convertirse en punta de lanza de ciertas campañas ambientalistas y ecológicas, la forma en que falsean y sesgan la información acerca de otras actividades humanas como es el caso de los transgénicos surge de una gran ignorancia voluntaria en temas científicos.
Los transgénicos como todo claro que tiene un lado negativo; el que la investigación genere patentes y estas a su vez propiedad intelectual de los logros y descubrimientos y esto genera una riqueza que muchas veces no llega de manera directa a los productores agrícolas y que encarece la semilla, el aumento en la producción, aunque la menor o nula inversión en otros insumos compensa de manera benéfica en el agricultor. Lo que se necesita es el apoyo de la legislación y de los organismos como CONACYT para el desarrollo de transgénicos en nuestro país que generen patentes y de manera directa riqueza para el Estado Mexicano.
En México existe una sola empresa privada dedicada a los transgénicos llamada Probiomed fundada en 1970, pero debería haber muchas otras más.
Los transgénicos no son lo que dicen que son y es interesante e importante averiguar más al respecto antes de emitir opiniones políticas y mal informadas.  

lunes, 24 de junio de 2019

Investigación clínica en un país sin ciencia.



La investigación clínica es importante por el desarrollo de nuevos fármacos, la derrama económica y sobre todo por la posibilidad de mejorar la salud de los voluntarios que prueban de estos nuevos productos.

Armando Enríquez Vázquez

A pesar de la posición retrograda del gobierno de la República en materia de ciencia e investigación, los científicos en México y las asociaciones científicas intentan mantener su actividad de manera normal.
La investigación clínica es la responsable de llevar a cabo el último paso en el desarrollo de nuevas medicinas que ataquen las diferentes enfermedades que acosan a los seres humanos. El desarrollo que inicia en los laboratorios y en los pizarrones donde se conceptualizan las combinaciones químicas que habrán de llevarse como un compuesto real y con el que se experimentará en animales en un principio y finalmente a las pruebas de control y efectividad de estas drogas en pacientes con los padecimientos para los que han sido diseñadas, lleva años y hay que decirlo no siempre este esfuerzo resulta en un éxito. Pero existe una necesidad real por llevar a cabo este tipo de investigación.
La investigación clínica en el caso de México es importante no sólo por el desarrollo de nuevos fármacos, o la derrama económica que este tipo de actividad representa, que se manifiesta diferentes ámbitos como sueldos y empleos, el impacto directo sobre compra de medicamentos de vanguardia para cierto tipo de pacientes, el desarrollo de patentes, pero ante todo por la posibilidad de mejorar la salud de los sujetos voluntarios para la prueba de estos nuevos productos.
Para un correcto desarrollo de la investigación clínica se requiere la participación de universidades y académicos, de la industria farmacéutica y del gobierno para crear una cadena virtuosa en el proceso. La academia es de donde surge el conocimiento y la investigación, la iniciativa privada la financia en busca de hacer negocio y finalmente el gobierno regula y supervisa que no existan abusos de las empresas privadas en la aplicación de sus pruebas, como tampoco se violen los protocolos, normas y leyes del país, ni las reglas internacionales de los comités de bioética, así como apuntar las investigaciones que interesan a un gobierno por las enfermedades que presentan en mayor número los pobladores y no la de la agenda de la iniciativa privada.
Hace apenas dos años y bajo otra manera de ver el desarrollo económico y científico del país se veía un futuro promisorio en la investigación clínica en nuestro país. Hoy esa visión ha cambiado de manera radical.
En ese sentido la Asociación de Profesionales de la Investigación Clínica A.C. (APEIC) que realizó su V Congreso Nacional de Investigación Clínica, sufrió el desprecio de las autoridades tanto de la Comisión Nacional de Bioética, que dirige el Dr. Manuel H. Ruiz de Chávez, en su lugar participó la Maestra Areli Cerón Sánchez que es la directora de Comités de Bioética. Lo más preocupante fue la ausencia total de la COFEPRIS, Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, cuya presencia en este tipo de congresos debería ser prioritaria para su titular el José Alonso Baeza Novelo, dado que el asunto principal de la investigación clínica como ya quedo establecido es la creación de nuevos medicamentos que impacten en la salud de los pacientes y por extensión en políticas públicas que se pueden implementar en el tan deteriorado Sistema Nacional de Salud.
Los números manejados por los conferencistas de este congreso sobre lo que representa la investigación clínica en nuestro país en comparación con lo que se hace a nivel mundial son realmente patéticos. Únicamente el 1% de la investigación clínica a nivel mundial se realiza en nuestro país, por lo que se necesita la participación del gobierno en el sentido señalado arriba para promover un incremento en la investigación de este tipo en el país.
De nada o poco sirven los esfuerzos de organizaciones como la APEIC, si el gobierno de la 4 T decide darles la espalda, sobre todo porque al tener participantes de otros países que pueden inferir en la inversión en nuestro país, la ausencia de las autoridades correspondientes causa desconfianza y puede desalentar la llegada de capitales.
El presidente de la APEIC, el doctor José Luis Viramontes en su exposición afirmó que en México hay cosas por hacer para poder implementar una política pública importante en materia de investigación clínica que permita al país salir del lugar 27 que ocupa en la actualidad en materia de esta actividad científica y atraer inversión de la manera que Corea del Sur lo logró en menos de una década.
De hecho, una de las cifras que más me llamó la atención fue que en los últimos 40 años el porcentaje de pacientes en los que se llevan a cabo pruebas con nuevos fármacos en nuestro país no ha cambiado a pesar del aumento de la población.
 Este tipo de investigación que involucra seres humanos y nuevas medicinas, sin duda es polémico e implica cuestiones relacionadas con los derechos humanos y los derechos de los pacientes, sin importar que hayan firmado cualquier acuerdo con las empresas que aplican la investigación, así como una fuerte regulación por la conocida voracidad y en muchas ocasiones falta de escrúpulos de los empresas farmacéuticas, no resultó extraño escuchar hablar con descaro a un norteamericano llamado Mathew Moyer, ponente, acerca de lo importante que ha sido aprovechar la falta de legislación en la materia en África. Esa es una razón más de porque deben estar presentes las autoridades nacionales.
Pero otro de los ponentes Stephen Sostein, habló de la importancia de profesionalizar a los investigadores clínicos, crear carreras e incluir la materia en el perfil de las carreras relacionadas, así como centros interdisciplinarios para enseñar la materia a los diferentes involucrados en la investigación clínica y no únicamente a médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud.
Este tipo de eventos son importantes en un país que necesita salir de su retraso en materia de investigación y desarrollo científico. Es más importante que las autoridades apoyen a lograr estas metas con fondos y presupuesto que simplemente ignoren la existencia de los esfuerzos de una comunidad mexicana inmersa en la materia, de igual manera, es obligación del gobierno supervisar y hacer que las leyes y regulaciones se cumplan por la importancia que en materia de bioética y derechos humanos una investigación como la clínica implica y no sólo con la soberbia de la 4 T darles la espalda a los esfuerzos de los grupos privados.

publicado en blureport.com.mx el 16 de junio de 2019

lunes, 10 de junio de 2019

Bacteriófagos.




Ante la tragedia sucedida en el hospital regional de alta especialidad Juan Graham Casasús en Villahermosa hay que mirar en soluciones no tradicionales.

Armando Enríquez Vázquez

El hallazgo de una superbacteria en un hospital del sistema de salud nacional, que ha causado la muerte de tres pacientes y puesto en riesgo la vida de al menos otros tres, eso es lo que la autoridad reconoce, debe haber prendido las alarmas en el sector salud del gobierno del país.
La bacteria llamada Acinetobacter baumanii es un organismo común en hospitales; en lugares como sistemas de aire acondicionado, catéteres, líquido de diálisis peritoneal, en instrumentos médicos, además de estar presente en la piel de un ser humano sano y puede llegar a presentarse en boca, faringe e intestino, lo que le permite aparecer estos brotes de enfermedades que se dan en los hospitales, cabe mencionar que la baumanii es la especie de Acinetobacter que más resistencia presenta a los antibióticos (1) y puede volverse esa pesadilla que desde hace años se documenta en la literatura científica, y que sin duda es un gran tema para la ciencia ficción; las superbacterias, las epidemias, la ineficacia total de los antibióticos y el cierre de hospitales por los peligros inherentes de las superbacterias que pueden llegar a habitarlos.
A lo largo de los años he escrito acerca de bacterias y virus capaces de alimentarse de otras bacterias y que han sido utilizadas a lo largo de la historia reciente y no tan reciente de la medicina. En las últimas décadas de los estados comunistas de Europa del Este, incluso se hicieron pruebas en Rumania con bacterias que vivían en las cloacas de Bucarest con buenos resultados o al menos eso recuerdo de un documental de los ochenta. Estas terapias tienden a ser minimizadas por los grandes laboratorios que marcan la agenda de la salud en el mundo en su obsesión por crear y desarrollar medicamentos caros y que a la larga se volverán de nuevo ineficaces contra las bacterias. El tema de los bacteriófagos no ha sido puesto en la mesa por los doctores del hospital de Tabasco, ni por los médicos del sistema nacional de salud. Simplemente todo mundo se ha limitado a declaraciones políticas que resultan inocuas en la realidad.
 En un interesante artículo de Miguel Ángel Cevallos publicado por la revista de divulgación científica de la UNAM ¿Cómo ves? y cuyo link encontrarás al final de este texto (2), se especifica que los bacteriófagos son los organismos más abundantes en nuestro planeta. La especificidad de los virus bacteriófagos en cuanto a la bacteria especifica a la que atacan hacen posible que se pueda dirigir su acción en contra de ciertas enfermedades como la disentería o el cólera. Así como los tres diferentes tipos de estos virus que se alimentan de bacterias y cual de ellos es el que realmente funciona para combatir enfermedades causadas por las bacterias y con las características de que estos virus son inocuos para los seres humanos.
De acuerdo con un articulo aparecido en la revista nature el 8 de mayo de 2019 (3) un artículo en el que se revela que gracias a un bacteriófago genéticamente modificado salvó la vida de una joven de 15 años que padecía una infección Mycobacterium abscessus, bacteria similar y de la misma familia de la que produce la tuberculosis, en este caso la bacteria había desarrollado resistencia a los antibióticos y la única solución a la mano era un “coctel” compuesto por tres diferentes bacteriófagos alterados genéticamente que salvaron la vida de la joven.
En la última semana ha surgido otro motivo de preocupación en México en cuanto a enfermedades que tienen como origen a las bacterias y es el caso del paciente con sarampión que apareció en Quintana Roo a principios de junio, aunque se aclaró que la mujer de origen inglés ingresó al país con la enfermedad, eso no evitó que el sistema de salud quintanarroense, de acuerdo con el Sol de México, pusiera en observación a 369 personas que tuvieron contacto con la turista enferma. A principios de año un caso similar se detectó en Nuevo León. Lo importante es que en caso de que surgiera un brote de sarampión, no existe en el país la infraestructura para enfrentarlo. ¿Existe algún bacteriófago capaz de ayudar en el tratamiento de la enfermedad que parecer estar de regreso? Por eso importantísimo que la investigación científica en México sea prioridad de las autoridades federales.
De acuerdo con una nota del país (4) 30,000 personas mueren al año por enfermedades relacionadas con bacterias resistentes a los antibióticos y Europa comienza a voltear a los bacteriófagos antes que las superbacterias se conviertan en un verdadero problema de salud pública
En México se estudia a los virus desde diferentes instituciones, existe una Sociedad Mexicana de Virología, con materiales de divulgación en Internet de los que todos deberíamos estar conscientes, aunque el número de virólogos en el país es muy pequeño para los 120 millones de mexicanos que somos. Estas instituciones están relacionadas con CONACYT, ese mal chiste que la 4T ha convertido en un triste organismo donde se come muy bien y se investiga poco, se patrocina poco la ciencia y la investigación.
Sociedad Mexicana de Virología y su red de divulgación que se puede consultar en: https://redvirologia.org/

                                                              (2)      Artículo revista ¿Cómo ves? de la UNAM:





viernes, 2 de febrero de 2018

Algunas historias de jóvenes mexicanos científicos.



Mientras nos perdemos en la agenda dictada por los medios pagados por el estado, nadie destaca lo valioso del esfuerzo individual que queda manifiesto en estos jóvenes científicos mexicanos.


Armando Enríquez Vázquez

Hace unos días leía en el portal del diario español El País la historia de un joven alemán de 22 años Jann Horn quien ha descubierto una falla en todos los chips de los procesadores de las computadoras. La importancia del descubrimiento y de la investigación de Horn tiene a todo el mundo geek maravillado. Más allá de la inteligencia del joven alemán se encuentra lo que este tipo de hallazgos lleva consigo en cuanto a patentes, riqueza y prestigio para una nación, por lo que decidí en rápida navegación buscar sí en nuestro país donde se habla de impulso y apoyo a los jóvenes existen hombres y mujeres de edades similares a la de Horn que estén haciendo desarrollos científicos y/o tecnológicos que sean de importancia.
Lo que encontré es en parte de desolador, porque ninguna de las instituciones realmente importantes en la investigación como son la Universidad Nacional Autónoma de México, ni el Instituto Politécnico Nacional parecen reconocer a sus investigadores hasta que estos están bien entrados en la cuarta década de su existencia, en portales dedicados a promover y destacar el trabajo de los jóvenes científicos nacionales, a diferencia una de las instituciones educativas de mayor lucro y baja inversión en la investigación el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey en su portal tecreview publica de manera constante información sobre logros científicos de jóvenes mexicanos y el año pasado en noviembre reconoció a 4 de sus exalumnos de licenciatura como científicos jóvenes de importancia, así como a un egresado de la UNAM que al parecer pasa inadvertido en el sistema burocrático y anquilosado de la máxima casa de estudios del país.
Joel Sánchez Bermúdez es un egresado de la licenciatura en Ingeniería Mecatrónica del TEC que hizo una maestría en la Universidad de Granada y es investigador del Instituto Max Planck en Alemania, sus trabajos están enfocados a la distribución del polvo estelar en la Genesis de las estrellas, en su fase inicial. El joven mexiquense promete ser uno de los astrónomos más distinguidos en el futuro de nuestro país.
 Otro científico mexicano joven es Cristóbal Miguel García Jaimes, quien es el científico que ha podido construir el acelerador de partículas más barato del mundo con el que ganó el Premio Nacional de la Juventud en 2014, es egresado de la facultad de ciencias de la UNAM y sin duda puede llegar a convertirse en una de las mentes más brillantes de nuestro país. De origen guerrerense García Jaimes ha sido reconocido a nivel mundial y dos años consecutivos la Universidad de Saint Gallen en Suiza, como uno de los potenciales líderes del futuro a nivel mundial. Además, García Jaimes es uno de los fundadores de la AC Ciencia Sin Fronteras, dedicada a fomentar la cultura del estudio y esfuerzo entre los mexicanos.
De acuerdo al Xataka.com.mx el joven declaró “Por cada joven que continúe estudiando es doble ganancia para el país; es un elemento menos para la narcoviolencia y será un soldado parabuen desarrollo de la nación.
A la organización de García Jaimes se han sumado estudiantes de otras facultades de la UNAM.
Entre las jóvenes mujeres científicas se encuentra Edna Leticia González Bernal del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional Unidad Oaxaca del IPN y que se dedica a estudiar la formas de preservar a los anfibios en específico de las ranas endémicas de la Sierra Norte de Oaxaca. Su labor fue reconocido el año pasado por el programa fundado por la UNESCO y la empresa L’Oreal conocido como For Women in Science y que premió a a otras cuatro científicas mexicanas en esa ocasión.
La preservación de los anfibios mexicanos es de gran importancia ya que somos el quinto país en la riqueza de especie de este grupo de animales.
Estas historias de éxito, entre otras, casi nadie las cuenta y en lugar de contar el horror de las políticas sexenales de Enrique Peña Nieto con el consabido fracaso al que han llevado, estas sí son historias que merecen ser contadas, pero sobretodo conocidas y promovidas por los mexicanos, como ejemplo verdadero de lo que debe ser México y no la punta de oportunistas chapulines que saltan de partido en partido o deciden fundar el propio donde reciben a toda la escoria de la partidocracia.

miércoles, 24 de enero de 2018

Pequeño Amanecer el cuerpo de una niña que cuenta la historia de América.



El hallazgo del cuerpo de dos infantes en Alaska es clave para que los científicos, entre ellos un mexicano, muestren que no todos los habitantes de Beringia pertenecían a un sólo grupo como se creía.

Armando Enríquez Vázquez

Hay historias que nos atraen por encima de otras, historias que hablan de nosotros como raza, historias de nuestra especie, ese homínido surgido en África que literalmente conquistó el mundo, acabando con cualquiera otra especie de homínido que habitara La Tierra en ese momento.
Sabemos que el Homo sapiens acabó al menos con otra cinco especies para demostrar su supremacía y desde el momento en que acabamos con la primera especie de homínido hace cerca de cien mil años nos convertimos en el más temible y efectivo de los depredadores que hayan pisado el planeta.
Paso a paso, los Homo sapiens llegamos a todos los rincones del planeta, poblando con el paso de los milenios todos los continentes, durante las glaciaciones, gracias o a pesar de ellas los seres humanos pudieron pasar en su peregrinar del noreste de Asia al noroeste de América.
La existencia de un puente natural de tierra que desapareció al terminar la última glaciación que unía a los continentes a la altura del Estrecho de Bering permitió que los grupos de humanos poblaran América. Esta tierra se conoce con el nombre de Beringia.
En 2015, un grupo de investigadores demostraron que las poblaciones que dieron origen a todos los grupos nativos del continente americano cruzaron Beringia hace unos quince mil años, el mapa genómico de los habitantes de América puede ser rastreado a este grupo que cruzó lo que hoy es el mar de Bering y se dividió en dos grandes grupos que poblaron el continente. Pero además se elaboró la teoría que estos grupos humanos quedaron aislados del resto de los grupos asiáticos dando como resultado el surgimiento de los grupos de seres humanos característicos de América con un mapa genético diferenciado de los habitantes de Asia.
El reciente estudio de los restos de una niña que no vivió más de 12 semanas y cuyos restos fueron encontrados en lugar cercano al rio Tanana, en Alaska y conocido entre los arqueólogos como Upward Sun River han demostrado que existió otro grupo humano anterior que cruzó a América y vivió en Beringia del que no se sabía nada y cuyo mapa genómico es diferente al del grupo que finalmente se adentro en las tierras de lo que hoy son Alaska y Canadá para colonizar el continente.
El esqueleto bautizado como Pequeño Amanecer es uno de dos pequeños infantes que fueron enterrados en el lugar hace más de 15,000 años, lo que también ha obligado a los científicos revaluar la antigüedad de la presencia de grupos humanos en América y hablar de que los primeros cruces se llevaron a cabo hace unos 20,000 años.
Dónde y cuándo surge la población fundacional de los habitantes de América aun es un misterio pues el amplio puente que era Beringia quedó bajo las aguas del mar al terminar la última glaciación. El descubrimiento del sitio de Upward Sun River, otro dato que se ha obtenido de este sitio arqueológico es que es el lugar más antiguo en el que se puede confirmar el consumo humano de salmón, ha obligado a los investigadores a replantearse cuestiones elementales acerca de la migración de la especie humana.
Dentro del grupo de investigadores se encuentra el mexicano José Víctor Moreno Mayar, quien es parte del grupo de investigadores del centro de Geo Genética de la Universidad de Copenhague y que ha escrito diferente artículos científicos acerca de la antropología genética, el más reciente publicado por la revista Nature el pasado 3 de enero en el que junto con los investigadores con los que trabaja en Upward Sun River, pone de manifiesto sus hallazgos y la relevancia de los mismos en tratar de explicar la manera en que el continente americano se fue poblando y quienes fueron estos pobladores.

publicado en blureport.com.mx el 19 de enero de 2018

martes, 23 de enero de 2018

Lidia Dorantes Álvarez la riqueza científica de los alimentos mexicanos.



Esta científica mexicana estudia los diferentes productos originarios de nuestra tierra y que comemos casi a diario a los cuales encuentra cualidades sorprendentes.

Armando Enríquez Vázquez.

Siempre me ha maravillado esa conquista a la inversa que representa la invasión de los miles de productos que los europeos llevaron de América al Viejo Continente y la manera que estos se incrustaron en el gusto y las costumbres culinarias de los diferentes países europeos al grado que mucho de ellos no reconocerían la comida de sus antepasados dada la falta de los productos americanos, pero también como en un principio algunos de ellos, el maíz, por ejemplo, fueron despreciados, incluso acusados de diabólicos y venenosos entre sociedades puritanas, como sucedió con el jitomate.
Los mapas, diagramas y listas de todo aquello que viajó desde nuestro país a España, puerta de entrada, y poco a poco fue introduciéndose en los calderos y cacerolas de Europa son clara muestra de esto. También existen plantas que se abrieron paso a laboratorios gracias a los extensos manuales que recopilaron algunos de los catequizadores del Nuevo Mundo acerca del uso y conocimiento de la flora por parte de los habitantes del continente descubierto. Por eso cuando se habla de dietas, características nutricionales y medicinales me llama la atención como la mayoría de los actuales mexicanos hemos olvidado o despreciamos estos conocimientos y la tradición de una herbolaria que sólo después de la china es la más grande y antigua del mundo.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX han sido más de uno los científicos que han volteado a las plantas mexicanas y los usos tradicionales de las mismas, analizando sus compuestos y características. Gracias a este tipo de investigaciones surgió durante los años sesenta del siglo pasado la revolución sexual que cambió de manera definitiva la forma occidental de ver y practicar el sexo. La pastilla anticonceptiva surgió gracias a las investigaciones sobre una planta llamada Barbasco o popularmente Cabeza de negro de origen mexicano.
En las últimas décadas se ha desatado una obsesiva compulsión por medir lo saludable que puede ser y debe ser nuestra alimentación. Han surgido y se han puesto de moda “superalimentos” que tras una breve euforia en su consumo desaparecen de nueva cuenta, las dietas más conocidas nos hablan de valores nutricionales y recomiendan alimentos que no son fáciles de conseguir para todos los mexicanos, como bayas, quinoa, rábano negro y otros, parecería que olvidamos la riqueza de nuestra tierra.
El Instituto Politécnico Nacional tiene casi un siglo de preocuparse por este tipo de investigaciones y entre los científicos que lo hacen, acabo de descubrir a una Ingeniera Bioquímica dedicada a estudiar diferentes productos alimenticios mexicanos, la Doctora Lidia Dorantes Álvarez.
Lidia Dorantes nació en la Ciudad de México, vivió en la delegación Azcapotzalco y era hija de un hematólogo, que la llevaba a su laboratorio, donde Lidia Dorantes disfrutaba de mirar a través del microscopio, lo que indudablemente influyó de manera importante en su vocación. Lidia Dorantes, estudió y es egresada de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, tiene la maestría en Ciencia de los Alimentos también en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN y un doctorado en Tecnología de los alimentos por la Universidad Politécnica de Valencia.
Su trabajo se ha centrado en investigaciones dedicadas a diferentes alimentos mexicanos y sus características ya sea alimenticias o como en el caso del chile guajillo y los pimientos en las sustancias que contienen y que son capaces de atacar a ciertas bacterias patógenas como las Salmonellas, Escherichia Coli, y otras, La doctora Dorantes analiza como aplicar dichos compuestos en otros alimentos, sobre todo productos cárnicos para evitar su descomposición, así como utilizarlos en la protección del consumidor a través de salsas donde la cantidad de los compuestos que atacan a las bacterias sea controlado para asegurar su efectividad.
También ha trabajado con el aguacate, desarrolló junto con otra investigadora del IPN, Alicia Ortiz, una patente para la creación de una pasta de aguacate baja en calorías, así como un aceite de aguacate extra virgen. De acuerdo con estas investigaciones Dorantes ha comprobado que el aceite de aguacate es similar al de oliva, además de presentar un contenido importante de Luteína que previene la degeneración de la mácula ocular. El aguacate ha estado en la mente de la Doctora Dorantes al menos desde sus tiempos como estudiante de la maestría, pues su tesis la dedicó a las enzimas que catalizan el oscurecimiento de esta fruta.
Otra de sus investigaciones tiene que ver con la cantidad de antioxidantes en semillas como el cacahuate, el pistache o la nuez de castilla. O la acción de las micro ondas en los compuestos de ciertos alimentos.
La doctora ha sido galardonada en diferentes ocasiones en reconocimiento a sus investigaciones en 1979 obtuvo el Premio Nacional en Ciencias de los Alimentos, en 2003 el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología en Alimentos otorgado por el CONACyT y en 2016, el Premio Nacional al Merito en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, entre otras distinciones.
La investigadora continua al frente de su laboratorio y publicando artículos científicos resultados de sus investigaciones.

publicado en mamaejecutiva.org el 15 de enero de 2018
imagen: ipn.com 

domingo, 14 de mayo de 2017

De ciencia, que tanta falta nos hace.



Así como el sistema educativo mexicano está diseñado para alejar a los estudiantes de los libros; de la lectura. Sucede lo mismo para quitarles cualquier idea de dedicarse a la ciencia.

Armando Enríquez Vázquez

Cuando el pasado 22 de abril se llevó a cabo la Marcha por la Ciencia, no sólo en México, sino en las principales ciudades de Occidente, quedó de manifiesto que la mayoría no nos estamos tomando en serio lo que sucede con la ciencia. La noticia pasó desapercibida para millones de mexicanos bombardeados por los diarios oficialistas, ocupando sólo algunos espacios, más como curiosidad, que como una de las notas más relevantes. Los noticieros de radio y televisión que son incapaces de voltear hacia otro lado que no sea aquel que le indican sus patrocinadores y en especial el gobierno federal que tanto dinero gasta en promocionarse con jingles y palabras absurdas, en canales de televisión y estaciones de radio, con el único fin de amagar a las estaciones y condicionar la inversión a la forma en que se manipula la información.
Para estos medios México, se limita a corrupción, violencia, las notas de una partidocracia vuelta oligarquía que niega a los ciudadanos cualquier otra realidad y por tanto merece estar en primera, segunda y tercera plana, antes que cualquier otra cuestión. Como en el caso de los Expedientes Secretos X, en México la verdad se encuentra allá afuera. Dice un dicho: La verdad nos hará libres. En las sociedades contemporáneas parte muy importante de esa verdad se encuentra en la ciencia, en el poder generar documentos, y patentes, en promover la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías de manera seria y no con esas fáciles notas de periódico sobre jóvenes y no jóvenes que con mil esfuerzos logran entrar y ganar concursos internacionales y son olvidados con una vuelta de página o un corte comercial. La ciencia no vende como el crimen organizado y mucho menos gana prebendas como obedecer al Estado, no vende como el cuerpo de las Kardashian, pero como decía una de las pancartas en Nueva York: “No tenemos un Planeta B”.
Así como el sistema educativo mexicano está estructurado para alejar a los estudiantes de los libros; de la lectura. También está diseñado para quitarles cualquier idea de dedicarse a la ciencia. El México de la partidocracia sólo necesita burócratas estultos que se rían de serlo.
En México, la ciencia es una etiqueta para gente deschavetada que vive encerrada en laboratorios, haciendo inútiles investigaciones que no les dejan nada. Cuando es todo lo contrario. La ciencia y la investigación no sólo dan prestigio a instituciones como la UNAM o el IPN, algo que muchas escuelas de educación superior privadas en México desdeñan a diferencia de lo que sucede en otras partes del mundo, pues lo ojos de dueños y rectores están centrados únicamente en la caja registradora. La ciencia hace que un país se desarrolle y por lo tanto es generador del prestigio de ese país. Además, las investigaciones llevan a patentes que generan divisas a los investigadores, sí, pero a los países también. Desgraciadamente en esa cultura priísta de robarse todo sin esfuerzo y con prepotencia, la idea del trabajo, no tiene cabida. La ciencia y la investigación son una estéril inversión para quienes acostumbran tomar el dinero del pueblo a manos llenas y dar agua del grifo en lugar de quimioterapias.
Una de las mantas que llevaban científicos y amigos el día de la marcha en nuestro país decía: “Menos diputados, mas posgrados”. Es cierto la inversión en becas científicas en México es cada día menor de acuerdo con información de Animal Político, los diputados, esos mismos que no quieren soltar el fuero que les permite ser criminales, esos mismos que son incapaces de reducir el número de curules o de bajar su sueldo y desecharon la propuesta del diputado independiente local de Jalisco Pedro Kumamoto de no dar dinero a partidos que no obtienen votos, eliminaron más de 23% del presupuesto designado a becas del CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología).
El mismo CONACYT es un nido de burócratas sin oficio, ni beneficio que poco hacen en pro de la ciencia y la tecnología, como sucede con muchas dependencias de gobierno que desvirtúan su existencia gracias a godínez y sindicatos buenos para nada.
La condescendencia del gobierno, desde siempre, en materia de ciencia es un insulto para todos aquellos que ejercen un trabajo científico en nuestro país. Peña Nieto demagógicamente se comprometió durante su campaña presidencial a apoyar el desarrollo científico del país algo que resultó, solamente una promesa. México es no sólo uno de los países a nivel mundial que menos invierte en sus científicos, es el país de América Latina que menos lo hace, a algunos esto debería de darles vergüenza.
Este sexenio ha sido un fracaso en todos los aspectos y sentidos, cuando se hablaba en el caso del gobierno de Vicente Fox de seis años perdidos, en el caso de Peña Nieto y sus secuaces debemos hablar de un siglo de retroceso en materia de democracia y transparencia, de un camino en reversa en cuanto a honestidad en el servicio público se trata, y un verdadero insulto en materia de bienestar y avances sociales y en pro de la ciudadanía o del país.
Los diputados y senadores en lugar de emitir un reglamento que prohíba la exagerada inversión de los poderes de la nación, de las secretarias, órganos del estado, en propaganda vacua, dinero que podría aprovecharse para becar a algunos brillantes mexicanos con ganas de destacar, se dedica a proteger a ladrones como Tarek Abdalá. El PRI tiene una agenda clara saquear al país que no da lugar a las verdaderas necesidades de México, como la inversión en materia de ciencia; becas, promoción de la investigación, pero es lógico, sí como consecuencia del deficiente sistema educativo, estos diputados nos han demostrado su analfabetismo latente, su desprecio por la cultura y por la ciencia, nada podemos esperar ya de ellos. 
Peña Nieto, tan bueno para el albur de cuarta, debería mejor cumplir sus promesas, darle a México y a los mexicanos la cantidad de ciencia que necesitamos para realmente desarrollarnos y no sólo atole con el dedo.

publicado el 2 de mayo en blureport.com.mx

viernes, 28 de octubre de 2016

Seda



Agregar nuevas características a una fibra tradicional a través de una innovadora manera de alimentar a los gusanos que la producen.
Armando Enríquez Vázquez.

La seda durante siglos ha sido uno de los textiles más atractivos para los seres humanos; su brillo, su capacidad de absorción de humedad, su larga vida, su gran resistencia, la han hecho una verdadera joya en diferentes momentos de la historia. Aun así, un grupo de científicos de la Universidad de Tsinghua, bajo la dirección de la doctora Yingying Zhang, han ideado una manera de hacer una seda natural aún más resistente. Dentro de la naturaleza el hilo de la teleraña es más resistente y la lana más elástica que la seda.
El proceso de producción de la seda implica la acción de los gusanos de seda (Bombyx mori) de tejer el capullo donde habrían de desarrollarse como mariposas, esta a su vez es aprovechada por los seres humanos para la confección de la preciada tela. La obtención de la seda implica la muerte de la mariposa pues la única manera de obtener el hilo completo es antes de que la mariposa emerja de él.
El proceso de cultivo y obtención de la seda fue desconocido para el mundo por siglos, el conocimiento acerca de la fabricación y origen de la seda era algo que solamente los chinos conocían y estaba penado con la muerte el revelar el secreto.
Tarde o temprano como sucedió también en el caso del café, el secreto del cultivo y el origen de la preciada tela llegó a occidente.
Yingying Zhang es una prominente química china interesada en la química física de los nano elementos, actualmente trabaja en la creación de una nueva seda mucho más resistente aprovechando la experiencia de otras investigaciones, que en el pasado han hecho otros científicos en las que a partir de adicionar el alimento de las orugas con diferentes sustancias o elementos, se ha logrado crear seda de colores, o con agentes anti microbiales.
Actualmente la Dra. Zhang y su equipo han descubierto que al alimentar a las orugas de Bombyx mori con delgados nano tubos de carbono o con grafeno se logra una seda con mucho mayor resistencia. Se busca que estos nuevos hilos de seda con mayor resistencia puedan ser aplicados para crear telas protectoras, o implantes médicos biodegradables, entre otras aplicaciones.
Gracias al carbono, la seda resultante tiene características conductoras de electricidad, lo que también convierte a esta seda en ideal para los circuitos en el tejido de ropa inteligente.
Para lograr que las orugas tejan sus capullos con esta nueva y más resistente seda, la doctora Zhang rocía las hojas de las moreras de las que se alimentan los gusanos de la seda, con una solución acuosa en la que van los nano tubos de carbono o el grafeno. En su proceso natural digestivo las orugas integran el grafeno o los nano tubos a la proteína con la que tejen su capullo. Este proceso no está claro como sucede, pues una parte de los tubos o del grafeno son expulsados en el excremento de los gusanos de seda, pero el resultado en las características de la seda es patente en su resistencia y conductividad eléctrica, algo que no posee la seda natural.
El año pasado, otro científico chino Yaopeng Zhang, publicó un artículo donde daba a conocer los resultados de una investigación donde alimento a los gusanos de seda con nanopartículas de dióxido de Titanio (TIO2) para lograr una seda más resistente, capaz de conductividad.
El poder lograr nuevas fibras y textiles de manera natural, con características que las mejoren parece ser una de las preocupaciones de los investigadores chinos que seguramente están pensando en el futuro de la carrera espacial en la que hoy China se encuentra enfrascada.

imagen wikimedia.commons

sábado, 20 de agosto de 2016

Porque la ciencia y la tecnología importan.



En México no se promueve la investigación, ni la invención. En México, no se promueve la confianza del alumno en sí mismo, como tampoco se despierta su curiosidad. 

Armando Enríquez Vázquez

La vulgar realidad de la política y los políticos mediocres y ramplones de nuestro país nos impide centrarnos en temas que realmente impulsen el desarrollo de nuestro país, mientras los escándalos de la familia Peña Nieto con inmobiliarias surgen cada vez que el presidente se da golpes de pecho de honestidad. En México la educación no avanza, un diputado federal del PRI de nombre Jericó Abramo Masso, denunció en octubre del año pasado la gran deserción escolar que existe en México, mientras el secretario Aurelio Nuño estaba en sus necedades administrativas y ni por la cabeza le pasaba la idea de hablar acerca de un nuevo modelo educativo. Abramo Masso marcó una deserción escolar del 50%. Y al parecer después la cámara olvidó el tema.
La deserción que inicia desde primaria, tiene como factor muy importante la incorporación de los niños a la vida de trabajo y que forma de esta manera un circulo de pobreza que no se rompe como lo constatamos a diario en las imágenes y noticias sobre el crecimiento de pobreza en nuestro país, se agudiza en los siguientes siglos y aquí una de las razones, que nadie quiere aceptar, es que el sistema educativo dejo de ser atractivo. Los alumnos no encuentran porque asistir a una escuela que poco o nada ha cambiado en México desde el siglo XIX. Lo peor es que en sector de los jóvenes de 19 a 25 años el número de ninis sigue al alza. 7 millones de jóvenes de acuerdo con el secretario de salud, José Narro y más del 5% de la población del país.
Los datos que la OCDE maneja sobre la educación en nuestro país no son alentadores. Pero más allá de la importancia de crear un modelo educativo incluyente, atractivo, donde los alumnos participen y de la calidad suficiente para promover la curiosidad y la acción del alumno, necesitamos empezar a promover la formación de científicos y creadores en México. Necesitamos enseñar a los niños y jóvenes que su individualidad es lo que los hará diferenciarse de los demás y es su fortaleza.
Las campañas de promoción de pequeñas empresas y empresarios, no tiene sentido si la mayoría de esas empresas son franquicias o réplicas de las mismas. En México no se promueve la investigación, ni la invención. En México, no se promueve la confianza del alumno en sí mismo, como tampoco se promueve la cultura que hace del fracaso una oportunidad de crecimiento.
Muchas naciones y fortunas se han forjado a partir del esfuerzo, del caer y volver a levantarse de seres humanos que no ven en el fracaso una condicionante de vida, si no como una etapa más.
Las cifras son claras. Durante 2014 se solicitaron, de acuerdo con la Organización Mundial de la propiedad Intelectual (WIPO), más de 2 millones seiscientas mil patentes en el mundo, de las cuales más de 900,000 solicitó China, seguida por Estados Unidos con cerca de 578,000 y el tercer sitio fue para Japón con más de 325, 000. China presentó en un año, de 2013 al 2014, un crecimiento de 12.5 en el número de patentes solicitadas. México se encuentra en el lugar número 36 de la lista con 16,135 patentes solicitadas, el problema es que más del 90% de esas patentes fueron otorgadas a personas que no originarias de nuestro país y tienen altas posibilidades de volver a su país con todo y sus patentes.
¿Por qué importa el número de patentes que se obtienen en un país? Sencillamente porque son una importante entrada de divisas. Una patente genera el bienestar de aquel a quien se le otorga y por extensión de su país pues todo aquel que requiera utilizar el producto o procedimiento patentado está obligado a pagar por él.
La forma de lograr patentes está directamente relacionada con la calidad de la investigación que se desarrolle en el país, ya sea de manera privada o pública. En México, la mayor parte de los institutos de investigación dependen del presupuesto federal y/o del presupuesto que se asigna a las entidades que pertenecen, ya sean Secretarias de Estado o instituciones públicas. A veces empresas privadas financian investigaciones científicas muy específicas lo que provee a los institutos de fondos, pero en ocasiones la patente pertenece a la empresa que pagó la investigación.
Hoy que nuestras reservas petroleras van a la baja y que la tecnología mundial apunta a un menor uso de energías petrolíferas, el gobierno debería estar preocupado en desarrollar tecnología y ciencia que atraiga y capte dinero para los mexicanos. Las políticas económicas de muchos países europeos, España, por ejemplo, es el apoyar y promover la investigación científica y tecnológica con el simple fin de obtener patentes.
La investigación y los derechos acerca de la propiedad de la misma nunca se inculcan en los niños y jóvenes mexicanos. Incluso el presupuesto asignado al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) fue recortado a lo largo de este año y desde la presentación del presupuesto anual en 2015, lo queda clara la poca importancia que el gobierno de Enrique Peña Nieto da a este campo.
El problema es que la educación en México sigue basándose en el modelo colonial con la que la educación pública se inventó en Inglaterra hace a mediados del siglo XVIII. Para el gobierno y para los sindicatos la educación es un coto de poder donde se forman los futuros obreros de la maquila y de las empresas de gran tamaño.
Nadie se preocupa por hacer que los niños se sientan atraídos por formas de vida que los hagan autónomos y proactivos y no porque los primeros obreros de la nación son toda esa masa de profesores que viven en la forma en que su líder sindical les indica y que deberían ser los primeros en ser curiosos y proactivos.
Claro que la escolaridad es preocupante, por ejemplo, regresando al inicio de este texto el boletín de la cámara de diputados que consigna la intervención del legislador priísta lo llama Yerico Abramo Masso (PRI), y a nadie ni al mismo legislador parece importarle o nadie al interior de la cámara leyó el boletín de prensa, por eso nuestros legisladores están como están.

publicado en blureport.com .mx el 17 de agosto de 2016